Las Entrevistas de El Gráfico

1993. Ortega para crack

Por Redacción EG · 30 de enero de 2020

El Gráfico mostraba la vida en Buenos Aires de Ariel Arnaldo Ortega, un joven tímido de 19 años que había llegado desde Jujuy para jugar en River y en poco tiempo se ganó un lugar en el corazón del hincha millonario.

“Es un santo. Muy tranquilo y por demás humilde. No se enoja, no tira la bronca por nada, ni contesta. Podría decir que es el hijo perfecto... Siií, en serio, es un pan de Dios..." Doña Mirta Monrroy no se esfuerza por quedar bien con su único hijo no anónimo: le sale del corazón. Y su único hijo famoso no aguanta tanta alabanza y entonces -avergonzado- se va a su dormitorio. Ariel Arnaldo Ortega le va tomando la mano a una ciudad hasta hace poco extraña. Pero no le cuesta demasiado: es que este pibe -que llegó a River un 27 de diciembre de 1990 gracias a la gestión de Roberto Gonzalo-  trasladó su desfachatez para jugar y su simpleza para vivir a un departamento de cuatro ambientes en el barrio de Belgrano. Pero no está solo, claro: junto a él viven y sueñan su madre Mirta, su papá José Antonio y una de sus dos hermanas, Analía Verónica, de 15 años. La restante, Mónica, vive en Salta y acaba de entregarle a Orteguita el título de flamante tío gracias a la pequeña Yannina.

 

Con su mamá Mirta Monrroy a la que había traido a vivir con él el año anterior. “Es un santo", dice ella, orgullosa.

Con su mamá Mirta Monrroy a la que había traido a vivir con él el año anterior. “Es un santo", dice ella, orgullosa.

 

 Ariel Arnaldo Ortega sigue siendo un pibe. Basta verlo en la cancha, cuando juega, basta compartir con él su vida cotidiana. Habla poco -casi nada-, es naturalmente tímido pero también atento y respetuoso. Siempre será un "usted" o "¿vio?", y sólo cuando uno entra en confianza puede descubrir a un Ortega íntimo.

 "Yo sé que progresé en el aspecto económico y en otras cosas. Pero eso no me tiene que hacer ver las cosas en forma distinta. Tengo que hacer la misma vida que antes. Me resulta fácil y no tengo complicaciones de ningún tipo, ¿vio...?

Lo más duro del camino ya es pasado: es que Ariel estuvo un año y medio separado de su familia. Eran tiempos en que acuñaba sus sueños en una pieza de la concentración del estadio de River. Su madre recuerda aquellos años: "Cada vez que hablaba por teléfono me ponía a llorar como una loca. Cuando me contaba que le pegaban o que le dolía alguna lesión, ya no podía ni hablarle. Me hacía mal, muy mal. Ahora eso quedó atrás y desde hace unos meses estamos todos juntos y contentos".

 

En su departamento de la calle Roosevelt, en Belgrano. Gorrita de los Mets y la infaltable tele.

En su departamento de la calle Roosevelt, en Belgrano. Gorrita de los Mets y la infaltable tele.

 

En julio de 1992 se rearmó la familia, en este departamento que River le facilitó tras un arreglo singular. "Me lo daban si traía a toda mi familia. Enseguida agarré viaje. Además, a mi papá José Antonio lo ubicaron en la sección mantenimiento del club, no porque precise el trabajo sino para que no esté todo el día sin hacer nada. Y a mi hermana Analía le consiguieron un lugar en el Colegio que funciona en el estadio. ¿Qué más podía pedir?"

A metros de la Avenida Cabildo está el refugio de los Ortega. Apenas entra, está un modular de cuatro puertas. Al costado, un escritorio de madera donde gobierna una computadora con impresora que usa su hermana. Más adelante aparece la cocina y un pasillo que al final desemboca en el lavadero. En el living comedor, que tiene una mesa, seis sillas, dos sillones de cuero, una mesa ratona, el televisor Sanyo de 20" y una video cassetera Philco, el rey es Michael Jordan: un impresionante mural del ex jugador de Chicago Bulls volando hacia el aro denuncia los gustos de Orteguita: "A pesar de que se retiró sigue siendo mi ídolo".

 

En la esquina de su casa compra golosinas y chocolates.

En la esquina de su casa compra golosinas y chocolates.

 

En su dormitorio, un banderín con la inscripción "Virgencita de Luján bendice a mi querido hijo", le pone el toque de fe. Un poster con su imagen y otro de Michael Jackson ("le gusta a mi hermana", aclara) completan la escenografía que tiene -además-un minicomponente Sony y unos 20 compacts disc."Soy de escuchar cumbia, folcklore, o canciones románticas como las de Air Supplay. De acá me entusiasman Horacio Guarany, Horacio Banegas, Los Manceros Santiagueños, Patricia Sosa y la brasileña Daniela Mercury".

Su día empieza a las 8 de la mañana cuando su mamá lo va a despertar para el entrenamiento. "No me levanto solo ni poniendo el despertador, la verdad es que nunca lo puse. Como ella se queda levantada cuando se van mi papá y mi hermana, no le cuesta nada llamarme".En la mesa ya tiene listo el desayuno. Un tazón de mate cocido y unas cuantas galletas antes de salir caminando las dos cuadras hasta llegar hasta el estacionamiento donde guarda su camioneta Suzuky Vitara blanca. La pone en marcha y enfila para el estadio Monumental a buscar por la concentración a Claudio Rojas. Eso sí, cuando está en la calle trata de que no lo reconozcan.

 

Ir al cine es una de sus pocas salidas.

Ir al cine es una de sus pocas salidas.

 

"Me gusta que los hinchas me saluden, pero no soy de charlar mucho; por eso a veces me hago el distraído y paso de largo. Soy muy casero, casi no salgo, sólo algunas tardes voy a tomar algo con mi amigo Antonio Rubén Luna, que juega en la quinta de River, o si no voy al gimnasio del club a hacer fierros. Con los muchachos de la Primera no puedo salir porque están casi todos casados. Muchas veces me quedo en casa mirando televisión, ¿qué me gusta ver...? Y mucho para mirar no hay. Lo que más miro son "Amigos son los amigos", "Grande Pá" y "Son de Diez". A veces me entusiasma algún programa de la "Aventura del Hombre" y "S.O.S", pero ya le digo - el pibe se resiste a tutear-, miro poco. Ah... me olvidaba. No me pierdo por nada del mundo "Videomatch", "Ritmo de la Noche" y "Fútbol de Primera". Me siento bárbaro así, como soy. Yo sé que tengo una edad en la cual se va a bailar o a salir a tomar algo con amigos y chicas. Pero, bueno, yo tengo una profesión en la cual me tengo que cuidar un montón para rendir bien los domingos. La carrera del futbolista es corta y tengo que aprovechar al máximo las cosas que hoy en día me salen bien".

 

Preparando el bolso. Tiene una cinta roja , contra la envidia, que le regalo su papá Juan Antonio.

Preparando el bolso. Tiene una cinta roja , contra la envidia, que le regalo su papá Juan Antonio.

 

Los mediodías son un reglamento en la casa de los Ortega. Hasta que no llega Ariel no se come. La madre le prepara durante toda la semana sus comidas preferidas. Allí no pueden faltar las milanesas con papas fritas. "Soy un poco dormilón, bah... bastante. Si por mí fuera me gustaría entrenar siempre por la tarde, pero el que decide es Daniel". Ariel no disimula su admiración por Passarella: "Yo le voy a estar agradecido toda la vida por haberme puesto en la Pri-mera en un momento en que nadie me conocía. Él se la jugó por mí y yo trato de cumplir al máximo". Orteguita tiene otra particularidad: no tiene representante: "Me llamó un montón de gente, desde Aloissio hasta no sé quién... ahora me asesora el contador de Daniel, sobre todo por el tema de la DGI. ¿Quién me acompaña para hablar del contrato? Vamos cqn Passarella y hablamos con Dávicce. Siempre llegamos a un acuerdo rápido".

 

Apertura 93. El Mono Burgos, arquero de Ferro, no puede evitar el golazo del "Burrito". Después serían compañeros en River.

Apertura 93. El Mono Burgos, arquero de Ferro, no puede evitar el golazo del "Burrito". Después serían compañeros en River.

 

Los viernes son los únicos días que cambia un poco los hábitos. Es el momento de la concentración. Compra golosinas en el kiosco "Vía Libre", cargando su bolso Adidas rojo de pastillas, chiclets y en especial de chocolates para compartir con su compañero de habitación, casi siempre Rojitas o Villalba. Y el día del partido cumple con una pequeña cábala: afeitarse antes del encuentro. "Bah... no sé si puede llamarse afeitarse a tener tres pelos locos".

 Los domingos, precisamente, el hijo de doña Mirta y don José se calza la banda roja y desparrama talento, tacos y goles. Allí, Orteguita deja de ser el timidón hijo de doña Mirta y don José para ser un poco el niño mimado de todos los hinchas de River.

HUGO SUERTE y BETO TISINOVICH  (1993). Fotos: ÁNGEL JUAREZ.

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