Las Crónicas de El Gráfico

1961. Hacia la paternidad y el patentamiento de las ideas

Por Redacción EG · 18 de marzo de 2020

Dante Panzeri firma esta nota inflamada refutando expresiones públicas vertidas por el, también, gran periodista “Pepe” Peña sobre los estilos “antiguos y nuevos” en el periodismo. Una disputa antológica.

Domingo 22 de octubre. Hora 22. Teléfono. Llama Carlos Fontanarrosa a El Gráfico. Lo hace para decirnos que José Gabriel González Peña y Bernardo Neustadt le han pedido utilizar su programa televisado del martes 24 "para contestar" (palabras de Fontanarrosa) algunas manifestaciones de Félix Frascara y Ricardo Lorenzo en El Gráfico del 11/10/61 (págs. 20-21-22-23), por las que "ellos están afectados". Le informamos a Fontanarrosa que esas opiniones de Lorenzo y Frascara se requirieron con el muy liberal sentido de la profesión y la obligación periodística de complacer demandas de lectores de El Gráfico que suelen preguntarse: "¿Qué dirían de todo esto Frascara y Borocotó?". Que se les recomendó a ambos (al amparo de la amistad que siempre nos une) la más absoluta comodidad "para hablar mal de El Gráfico de ahora" sin el menor recelo de que sus desacuerdos como hombres de "El Gráfico de antes" pudieran interpretarse como inamistosos para quienes lo hacemos ahora. Terminamos_ preguntando a Fontanarrosa en qué más podíamos servirle a los fines de aquella exposición-réplica que solicitaban y tenían acordada José Gabriel González Peña y el ex redactor del impreso Partidario "Racing" y ex secretario del ex vicepresidente de la Nación (Alberto Teissaire), Neustadt. "En nada, solamente le avisaba por creer una obligación de conciencia tenerlo informado, como vehículo que fue El Gráfico de esta situación". No fuimos invitados a representar a El Gráfico en tal polémica, pero al respecto aclaramos que ningún papel nos cabía desempeñar en ella, a la que sí nos parecía propia la concurrencia de Frascara y Lorenzo.

Martes 24. Hora 23. Se anuncia el comienzo de un debate de enjuiciamiento del periodismo. José Gabriel González Peña dice sorprenderse que Ricardo Lorenzo —en viaje a Europa—diga que la nueva generación periodística "se ha puesto a rueda de Panzeri", siendo que él —González Peña— es el iniciador de "todo este movimiento" y que Dante Panzeri se limitó a copiarlo a él; a robarle sus ideas en fútbol (según se lo advirtiera "mi amigo Cholo Pérez") ; a ser un buen receptor de sus enseñanzas (coincidentes con las de Adolfo Pedernera) en el año 1956 a raíz de una emisión radial a la que él —González Peña— lo invitó a realizar para cubrir la vacante dejada por el fallecimiento de Miguel Bavio Esquiú ("Juan Mondiola"), aunque omitiendo recordar (no correspondía, acaso) que tal invitación la formuló previo llamado a Félix Frascara para inquirirle sobre "qué tal tipo es Panzeri", con posterior confesión de que "es el único tipo que está en milínea ("línea" que nos había tocado "pagar" con la prohibición de todos los micrófonos).

 

Agosto de 1956: Raúl H. Colombo, presidente de la AFA, saluda el advenimiento de un programa radial inspirado, organizado, dirigido, financiado y llevado al gran éxito por José Gabriel González Peña: "Fútbol al centímetro", con Adolfo Pedernera y el autor de esta nota (foto). Alma mater del programa, González Peña asumió en ese momento el patriarcado siempre reconocido del movimiento periodístico-deportivo que paralelamente se iniciara, tan insólito entonces coma hoy aceptado.

Agosto de 1956: Raúl H. Colombo, presidente de la AFA, saluda el advenimiento de un programa radial inspirado, organizado, dirigido, financiado y llevado al gran éxito por José Gabriel González Peña: "Fútbol al centímetro", con Adolfo Pedernera y el autor de esta nota (foto). Alma mater del programa, González Peña asumió en ese momento el patriarcado siempre reconocido del movimiento periodístico-deportivo que paralelamente se iniciara, tan insólito entonces coma hoy aceptado.

 

Disciplinados personeros de González Peña —que confiesan haber estado "reuniendo antecedentes"- extraen recortes de publicaciones que demostrarían la paternidad de González Peña (mientras éste los instruye hablándoles al oído) en el nacimiento de los mellizos Periodismo de Hoy-Periodismo de Panzeri-Gráfico. Disciplinados personeros de González Peña hacer un racconto de sus asistencias, a casi 20 años vista, a las fuentes de formación académica (no por Racing, sí por magistral) del fútbol argentino. Disciplinados personeros de González Peña marcan "la hora 0" del periodismo futbolístico argentino en un artículo firmado por González Peña en El Gráfico del 4/4/58; (págs. 20/25) que no se aclara, porque desde luego que el personero informante no lo sabe, que se publicó por gestión de su "entonces discípulo" Panzeri. Disciplinados personeros de González Peña (personero ahora, hasta hace poco "muy mala persona" para González Peña, que desde el impreso partidario "Racing" sangrientamente le reclamaba a González Peña el pago de "lo que quedó debiendo" de la gira de Racing a Colombia) interrogan socarronamente a Félix Frascara acerca de la trayectoria de Panzeri en Atlántida-El Gráfico Y sus opiniones opuestas "antes y después de José Gabriel González Peña". Disciplinados personeros de González Peña recomiendan al auditorio presente no interrumpir el parlamento de González Peña (como lo vienen haciendo por considerarlo "grosero") porque ellos (los personeros) "están aprendiendo mucho" de fútbol con González Peña con el paciente recurso de escucharlo.

Proclama González Peña la tenencia de una verdad de fútbol —estratégica y técnicamente hablando—tan valiosa y difícil de conseguir como digna de sus especiales cuidados para administrarla solamente para ellos (para su círculo) y no para "la gilada" (aclara González Peña que "gilada" no es público sino el medio periodístico ajeno al grupo académico en el que Pascuatto ("Juvenal") está aprendiendo fútbol bajo su magisterio, a lo que "Juvenal" asiente con movimientos de cabeza).

Y lanza finalmente González Peña el bando de una reivindicación: devolución del liderato que se le ha quitado (¿puede darlo o negarlo una simple opinión de Ricardo Lorenzo, de la calle o de González Peña?) en "el movimiento moderno del periodismo". Bernardo Neustadt, que dice haber sustentado la misma "línea" desde el impreso partidario "Racing" mucho antes que desde la aparición periodística de González Peña, no cuestiona en la primacía "del movimiento", parece conceder gentilmente la paternidad a su hoy amigo o postergar esa subdisputa para la (intimidad. Pero aclara que él le enseñó a Pizzutti a dejar la punta de lanza para echarse atrás ("Simes fue el último punta de lanza del fútbol argentino"), que él fue el primero en propender la caducidad del puntero que tiraba centros, el primero en educar al jugador en el abanico, etc. En lo que podría ser una réplica de favores prestados al fútbol, González Peña recuerda que Simeone "aprendió a tirar la pelota a la olla" como consecuencia de las críticas que él le hiciera en El Gráfico; y de resultas de haberlo aprendido fue que Sanfilippo pudo convertir dos goles a España (en River Platel por sendas pelotas a la olla dirigidas por Simeone (virtud que le señaló, dijo, "Coco" Rossi, que por lo visto no fue quien viéramos aquella tarde en un gesto de desaliento al ver el destino de uno de aquellos "ollazos" traducidos en gol).

Así quedó establecido, en una hora de televisión, "el honor de ser primero" en la ridícula rencilla doméstica del periodismo deportivo. Mejor dicho, así lo establecieron José Gabriel González Peña y sus disciplinados personeros en la emergencia. El primero con mucha propiedad, con la autenticidad glandular de "Pepe", siempre absorbente como eje de cuanto núcleo integra. Los segundos dejando la sensación de una obediencia digna de leales mandaderos. El programa finaliza con unos versos que lee Rodolfo Sciammarella y que González Peña decora con contracciones faciales.

 

Dijo José Gabriel González "Pepe" Peña: "En cuanto al periodismo, no conozco la formación técnica de un periodista de fútbol ni adónde llega su idoneidad en ese aspecto. No sé qué revistas reciben, qué libros técnicos leen; en otras palabras: no sé si Whitaker, Bernard Joy, Matt Bussby, significan algo para ellos o son ilustres desconocidos". El Gráfico, N° 2012, 4 4 1958, página 21, 1 columna.

Dijo José Gabriel González "Pepe" Peña: "En cuanto al periodismo, no conozco la formación técnica de un periodista de fútbol ni adónde llega su idoneidad en ese aspecto. No sé qué revistas reciben, qué libros técnicos leen; en otras palabras: no sé si Whitaker, Bernard Joy, Matt Bussby, significan algo para ellos o son ilustres desconocidos". El Gráfico, N° 2012, 4 4 1958, página 21, 1 columna.

 

¿Que tenemos que decir en respuesta a alusiones tan frontales o a interrogantes como los que Félix Frascara recomendó a Bernardo Neustald que se los formulara directamente a Panzeri? (González Peña no requirió para nada al único responsable presente de los juicios que le afectaron en el decir de Carlos Fontanarrosa.)

 Sencillamente esto:

 Siguiendo la idea de una frase muy común de Bernardo Neustadt, según la cual "ningún hombre de bien tiene que ocultar su pasado", publicamos en El Gráfico del 3/2/1960 (págs. 26/27/28) una declaración de "quienes somos y de dónde venimos en fútbol". Lealmente, acaso humildemente también, pero al propio tiempo ORGULLOSAMENTE, dijimos entonces en lo que no creemos sea ya "tan viejo" ni tan "periodísticamente fiambre" como para ya estar olvidado por González Peña. Dijimos allí lo suficiente para creernos en el derecho de vivir con la conciencia tranquila en cuanto a que no nos estamos adjudicando ningún patriarcado periodístico. Lo bastante, creíamos, para no ser señalados como unos menesterosos de espíritu o egocentristas de la vanidad que recorremos el mundo del fútbol autocalificándonos como "primeros", "padres", "líderes" o "vanguardistas" de un movimiento periodístico. Visto que OTROS, no nosotros, nos adjudican (por razones que ellos tendrán, pero nosotros no alimentamos ni prohijamos) ese absurdo patriarcado, corresponde recordar aquella nota (con cuya revisión contamos) en un minúsculo detalle anexo: dijimos que éramos fruto de muchas oídas, de muchas pláticas, de muchos maestros a distinto turno de nuestra vida y cada uno con distinta gravitación sobre nuestro acervo personal en punto a fútbol. Entre ellos recordamos haber incluido el nombre de José Gabriel González Peña, por entonces tan poco conocido, tan desconocido fuera de su círculo técnicamente tan idóneo en fútbol, que su mención aconsejaba aclarar "ex arquero de All Boys". (¿Eso nos acordaría el estúpido derecho a reclamar la paternidad promocional de González Peña?) Retrocediendo en el tiempo hasta la edad de nuestros pantalones cortos mencionamos allí a todos aquellos que consideramos fueron importantes en nuestra educación futbolístico-periodística. Citamos a los maestros posteriores al día en que "Pepe" Peña nos vino a buscar a El Gráfico por "estar en su línea", que también los tuvimos, como "aventajados" alumnos que fuimos según dijo González Peña. Y también citamos a los anteriores, entre los que se contaba el mejor jugador de Europa de todos los tiempos (Jorge Orth) según calificación actual de "World Sport", de Londres, en el juicio de Willie Meils, conocido e íntimo amigo desde 13 años antes del gusto que un día tuvimos de conocer a "Pepe" Peña e iniciar con él —a su remolque según lo decimos en todas partes— el "movimiento" cuya paternidad viene a reclamar —suponemos que nada más que en fútbol— nuestro ex compañero de El Gráfico.

De las opiniones opuestas "antes y después de González Peña" nos sentimos tan tranquilos y tan orgullosos de tenerlas como de confesar que somos alumnos de 10 o 15 hombres que antes que nosotros vieron fútbol, que antes que nosotros lo meditaron. ¡Claro que hay contrastes entre las opiniones de un ciclo y otro! Los seguirá habiendo en el próximo "ciclo" respecto del que nos ubica ahora. Los tendremos siempre si continuamos hurgueteando en "la verdad", de la misma manera que los tuvo, los tiene y esperamos que los siga teniendo quien como González Peña es MODERNO y sabe ver ciertamente muy bien el fútbol, aunque EN MUCHOS casos haya mantenido disidencias muy agudas de opinión (tanto cuando era nuestro "maestro" como después) respecto de muchos jugadores. Como hoy podría ser Artime, crack para él. Y aunque con frecuencia cambie de opinión, para llegar, por caso, a creer que Pando "no puede jugar". Y nos parece muy bien que cambie. Muy necesario. No hay filosofía de las ideas que señale la necesidad de lo incondicional para con ellas. Por tanto no tenemos vergüenza ni reparos —como no los tiene González Peña y nos lo recomendó muchas veces --en cambiar de una opinión a otra si los elementos de juicio varían, si vamos viendo más claramente un problema, un detalle, un jugador. En la misma hoja partidaria donde su ahora amigo Neustadt reclamaba en 1956 a González Peña que pagara "lo que quedó debiendo de la gira a Colombia", su entonces adversario le dice en una sección llamada "Sin Doble Intención" (y la había...) que estuvo "muy feliz al decir que Dellacha había jugado muy bien a punto de ser el mejor defensor racinguista".

 

De una época en que para el impreso partidario "Racing" y Bernardo Neustadt, que lo escribía, José Gabriel González Peña veía mal el fútbol porque veía mal a Dellacha, lo que no le impidió la "contradicción" de elogiarlo como aquí lo hace en este recorte de 1956. ¿Cambió de idea? No; cambió Dellacha.

De una época en que para el impreso partidario "Racing" y Bernardo Neustadt, que lo escribía, José Gabriel González Peña veía mal el fútbol porque veía mal a Dellacha, lo que no le impidió la "contradicción" de elogiarlo como aquí lo hace en este recorte de 1956. ¿Cambió de idea? No; cambió Dellacha.

 

Creíamos, en suma, haber sido honrados y demostrado públicamente serlo, diciendo que nuestro amigo había integrado nuestro panorama futbolístico en la misma medida que otros amigos suyos habrán construido a su tiempo la idoneidad futbolística de' González Peña (que suponemos no nació sabiendo, ni es el inventor de nada porque nada se ha inventado en fútbol desde que él vive el fútbol como adulto). González Peña lee mucha literatura futbolística de procedencia británica (ver El Gráfico 4/4/58) y se ha hecho portavoz de muchos de los enunciados técnicos que aquélla contiene. Nunca se nos ocurrió pensar que en tales casos "Pepe" está "robando" de los ingleses. Siempre pensamos que lejos de ser un ladrón es un estudioso. Con frecuencia vemos o nos vienen a decir que otras personas u otros colegas están usando, plagiando o repitiendo "nuestras" ideas. Distintamente de cuanto cree J.G.G.P. sentimos en tales casos la satisfacción de vernos multiplicados, no entendemos la existencia de ningún despojo. El propio González Peña ha hecho "suyas" algunas "ideas nuestras" que merecieron su aprobación, que le gustaron. Siempre pensamos que a partir de ese momento esas ideas eran suyas por descartar que su emisión no estaba señalando creación alguna de las mismas.

Estábamos proclamando en todas partes —documentándolo en El Gráfico del 3/2/1960, págs. 20-27-28) y en las charlas íntimas— la contribución que "Pepe" hiciera con su saber del fútbol a esa formación personal y periodística... cuando nos encontramos frente al colapso que supone oír a uno de aquellos personajes incluidos en nuestra gratitud de alumnos diciéndonos "ladrones" de lo que él nos enseñó; "ladrones" de un sitio que no hemos pedido, no hemos ocupado, y, más aún, CREEMOS RIDICULO QUE SE DISPUTEN MAS ALLA DE LO DOMESTICO —CUAL FIERAS FAMEL1CAS— LOS PERSONALMENTE MUY POCO IMPORTANTES PERSONAJES QUE LE DAMOS VIDA AL QUEHACER PERIODÍSTICO (pero que no tenemos el derecho de convertir a nuestras humanidades en más importantes que nuestras ideas).

¿Es que acaso la claridad de nuestra procedencia y la impropiedad de todas la opiniones de El Gráfico deben ir acompañadas de una permanente leyenda en su portada recordando en qué proporción son propiedad de González Peña?

 ¿A qué viene esto? ¿A la expresión de Ricardo Lorenzo para con los "ruederos"? ¿A la de Félix Frascara al decir que González Peña no es un periodista sino un articulista?

No; esto tiene otros gérmenes. Aquéllos son pretextos.

 

Panzeri hablando en la despedida de Ricardo Lorenzo "Borocotó" de El Gráfico.

Panzeri hablando en la despedida de Ricardo Lorenzo "Borocotó" de El Gráfico.

 

Pero como ellos invaden lo que ya pertenece al sector más despreciable de la vanidad humana, aquí pedimos al lector el derecho de ignorarlos. Con lo dicho creemos complacer suficientemente la explicación que MUCHOS lectores nos han pedido y exigido en el derecho que tienen de saber qué hay de verdad en acusación tan hueca como lo que podría hacérsele a Cervantes de haber creado una lengua con palabras que él no inventó. ¿Pero es que alguien es dueño de algo en el mundo de las ideas abstractas?

Lamentablemente José Gabriel González Peña lo ha olvidado en un arrebato que de no mediar lo mucho y bien que le conocemos podría hacernos sentir enlodados por su apetencia al primer plano que nunca le hemos discutido. Pero que él debe ganarse, nosotros no le podemos prestar.

Por eso preferimos concretar nuestra respuesta a lo dicho, solamente a eso, porque ir más allá equivaldría a penetrar en un terreno que no nos parece propio de hombres grandes, de personas serias, ni de quienes creemos que nosotros y nuestras ideas son tan intrascendentes como todo lo trascendentes que parecen.

Preferimos quedarnos con la invariable gratitud que le guardamos a "Pepe" como iniciador de este "movimiento esclarecedor" (que nadie puede asegurar lo sea en el tiempo). Aquello es positivo. Discutir quien fue primero, si el huevo o la gallina, es ocioso. Los receptores del huevo y la gallina acaso podrán decirlo. Es triste, muy triste, ver al maestro arrepentido de haber hecho buenos alumnos. Es como si los padres recriminaran a los hijos que alcanzan un mayor nivel al propio.

Pero a esto hemos llegado en el apasionamiento mezclado de ira que parece gobernar el fútbol de hoy: a que los periodistas, como dijera Frascara, dejen de ser periodistas para pasar a ser artistas. Dejen de ejercer la docencia del destinatario anónimo, del beneficio sin destinatario, para postular la cartelera.

Es más: ¡Lleguen a declarar un cónclave de ideas y crear la consigna del hermetismo para que las ideas no se roben! Es decir: obscurantismo. Despotismo de la verdad. Aislamiento pro ignorancia de los demás, verdad para nosotros solos. Como si existiera UNA verdad.

Y a quienes ellos las "robaron"... ¿qué dicen?

 

Es posible que las actividades que desarrollaba como secretario del vicepresidente de la Nación (foto) o partícipe en mítines de descamisados hayan desplazado la trascendencia que pudo tener la gestión periodística "de vanguardia" que en lo futbolístico dice haber realizado Bernardo Neustadt desde el impreso partidario "Racing", durante un período aquí gráfica-mente reproducido, que Neustadt no niega según su Principio de que "ningún hombre de bien tiene que ocultar su pasado".

Es posible que las actividades que desarrollaba como secretario del vicepresidente de la Nación (foto) o partícipe en mítines de descamisados hayan desplazado la trascendencia que pudo tener la gestión periodística "de vanguardia" que en lo futbolístico dice haber realizado Bernardo Neustadt desde el impreso partidario "Racing", durante un período aquí gráfica-mente reproducido, que Neustadt no niega según su Principio de que "ningún hombre de bien tiene que ocultar su pasado".

 

¿O es que las ideas pueden ahora patentarse como los inventos?

¿O es que cuando Peña asimila de otros está estudiando y cuando otros asimilan de Peña están robando?

Si así fuera reclamamos la paternidad de una: estar en esta línea desde nuestra primera nota del fútbol en "La Voz de San Justo" (San Francisco) allá por 1939; desde la primera en El Gráfico (Lanús-Boca, junio 1945)... siempre con ideas distintas, nuevas, que alteraron el contenido de lo precedente del mismo modo que nuestros juicios del futuro podrían alterar el contenido de los juicios del presente que SEGURAMENTE no hemos de sostener en su totalidad mañana (con orgullo lo anticipamos y con esperanzas vivimos de "heredar" o "robar" nuevas ideas). Será una manera de lograr que González Peña no nos tilde de ANTIGUOS o Bernardo Neustadt no nos llame CADUCOS, como ellos llaman a los que no evolucionan.

Nada más tenemos que decir. Lo que queda sin decirse o sin responderse a tan original pedido de reivindicación no es el silencio del temor. Es el silencio que preferimos a todo lo que sea descender a la mezquindad, al egoísmo, a la envidia o a la vanidad íntima de los hombres. Sólo hemos querido ocuparnos del contenido "público" de tan gratuita imputación: "ladrones de ideas". Nos queda por suerte un pasado bastante claro como para que nadie que nos llame "ladrón" alcance a herirnos.

Aquí empieza y termina nuestro eco a propósito de tan absurdo patentamiento de ideas. Es todo el eco que podemos hacernos —incluso a priori de sus posibles contrarréplicas— de lo que por la mezquindad humana que lo inspira nos repugna ciertamente haber tenido que tratar. Si lo hemos hecho ha sido por el lector. Por el lector consecuente de El Gráfico que lo reclamó para él, para saber cómo ubicarse respecto de quienes, con su consentimiento, orientamos sus ideas y lo autorizamos a "robárnoslas".

DANTE PANZERI (19 NOVIEMBRE, 1961)

 

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