Las Crónicas de El Gráfico

1937. La legendaria final del Sudamericano

Por Redacción EG · 13 de junio de 2019

Chantecler testimonia la más increíble definición de un Sudamericano. En Bs. As., en un partido lleno de incidentes, Argentina se impone a Brasil con dos goles de De la Mata en suplementario.

Los argentinos conquistan el Campeonato Sudamericano de fútbol

Este desempate con los brasileños se resolvió recién a los 4 y 8 minutos del segundo período del tiempo suplementario. — De la Mata señaló los dos tantos. — El crítico debe separar los dos aspectos de la lucha, pero sin desvincularlos en el comentario: el deportivo y el antideportivo. — El partido del sábado fue netamente superior al decisivo. — Resultó brillante la actuación de Bello y García en los vencedores, y de Jurandyr, en los vencidos. —Impresiones generales —.

 

Aunque el juego recio de los brasileños el sábado había dejado un resquemor en el team argentino, raleadas sus filas con las lesiones de Iribarren, Minella y Scopelli y no hubiese otro menor entre los brasileños, exteriorizado en la recusación de Aníbal Tejada, no se pensó nunca en que el match decisivo del lunes llegase a tener derivaciones tan lamentables, producto de la ofuscación y nerviosidad, magnificadas por falta de un espíritu sereno y conciliador.

 

La selección nacional distendida antes de la final.

La selección nacional distendida antes de la final.

 

 

Antes de la batalla, la comida.

Antes de la batalla, la comida.

 

Estrada y Varallo.

Estrada y Varallo.

 

Para restar importancia a estas cosas del fútbol que siempre en los primeros momentos amenazan provocar una conflagración universal y luego se diluyen como pompas de jabón, más valdría pasar por alto toda referencia a incidencias desagradables Y bochornosas si no fuese necesario distribuir responsabilidades, para que todos y cada uno en la esfera de su acción procuren deducir provechosas enseñanzas.

El primer culpable de lo ocurrido el lunes en San Lorenzo es la Confederación Sudamericana. No ha sabido encarar el problema de imponer una férrea disciplina en la realización de los matches internacionales, tomando el ejemplo directo de lo que ocurre en los campeonatos locales: la represión severa de las faltas que cometan los jugadores. Razones sentimentales de patriotismo o gentilezas de confraternidad y los intereses particulares de las ligas afiliadas han incidido para que se mantenga una absoluta impunidad para aquellos jugadores que por vestir una casaca internacional tiene piedra libre para insultar o protestar airadamente a los referees, usar y abusar de juego brusco y peligroso y agredirse mutuamente, ofreciendo espectáculos lamentables de contumacia deportiva.  

Ya escrito con anterioridad en este mismo número en la sección Entre Pitada y Pitada, me refiero al torpe ejemplo que significa el que la Confederación, por unanimidad, haya solicitado a la Federación Peruana la condonación del castigo impuesto al jugador Víctor Lavalle, elemento indeseable en el deporte de su país y, por consecuencia, en el Sudamericano.

Luego, son culpables los referees que no proceden en los internacionales con igual o mayor energía que en los matches locales, en el temor de no lesionar grandes intereses y olvidando que vulneran el más grande de todos, que es el deporte mismo.  

Los delegados a cuyo cargo está la dirección de los teams son muy culpables también, porque creyéndose responsables de la chance de los mismos no se atreverían a cercenar sus propias. fuerzas imponiendo la disciplina entre los suyos y, antes bien, por clara, grave y lamentable que sea la falta de uno de sus jugadores, tendrá en ellos al defensor más incondicional, dispuesto siempre a la exaltación y la amenaza del retiro si se pretende castigarlo.

Tolerancia, suavizar asperezas, mantener la concordia, ese es lema de los dirigentes, aunque en él vaya comprendido el derrumbe de toda la disciplina deportiva.  Este es el concepto general, dicho sintéticamente, que me merecen los más directos responsables en la organización de los campeonatos internacionales.

 

Enrique García preparándose para el partido.

Enrique García preparándose para el partido.

 

 

Juan Iribarren.

Juan Iribarren.

 

Scopelli y Zozaya.

Scopelli y Zozaya.

 

LAS INCIDENCIAS DEL LUNES

Sin leyes de represión y con el ánimo ofuscado entraron al field a dirimir superioridades argentinos y brasileños por la posesión codiciada de la Copa América.

De la cordura de los jugadores, más que de la acción efectiva de un referee bueno, pero disminuido en su autoridad por sus superiores, había que esperar la normal realización de tan importante match. Y dado el estado de los ánimos ello era prácticamente improbable. Adivinando intenciones, el estado de sobreexcitación de los visitantes provenía de su temor de que lícitamente o no podían estar expuestos a una derrota segura que daría en tierra con todas sus aspiraciones. Prueba de ello es de que su suspicacia llegó a una grave recusación de un referee que había realizado un arbitraje aceptable. Por su parte, los argentinos, que se quejaban del juego brusco rival, fueron al field con animosidad y dispuestos a no dejarse golpear impunemente. Como quiera que el referee Mirabel no cometió errores, el conflicto no vino por ese lado, pero se empezó a caldear el ambiente en incorrecciones entre García y Britto, aquél mañero e intolerante, y éste malintencionado en sus recursos para detener al rival; ya el sábado había sostenido incidentes con Zozaya. Luego, ante un foul de Cherro, Britto le tiró un puntapié, incidencia que no pasó a mayores, pero predispuso cada vez más el ánimo a la gresca. Y fue a los 35 minutos la incidencia mayúscucula: Varallo, al recibir la pelota de Sastre, se disponía a jugarla, cuando fue contenido por Alfonso con gran violencia. Cayó Varallo dando muestras de dolor, pero se levantó de inmediato y agredió con dos puntapiés al rival, originándose una confusión por la intervención de otros jugadores y numerosa policía.  

INTERVENCIÓN INUSITADA

Lógica y reglamentariamente correspondía expulsar a los dos promotores del field y una seria advertencia del referee para futuras represiones enérgicas. Mientras se sofocaba la incidencia entró al field un colega paulistano que con ademanes resueltos incitó a los brasileños a retirarse de la cancha. El primero en adherirse fue Jurandyr, luego Alfonso, Roberto y otros, mientras Tim, Patesko y alguno más permanecían en el field. Duró la interrupción 35 minutos y mientras los dirigentes locales trataban de conciliar y lo hacía también el propio presidente de la delegación, doctor Castello Branco, el periodista, visiblemente exaltado, insistía en que no debían volver a la cancha y que él asumía la responsabilidad de esa extrema actitud. Finalmente, imperó la cordura y el match se reanudó, pero la exaltación de los ánimos continuaba. Así sobrevino el segundo incidente que, como hecho externo, determinó el retiro del ministro de Relaciones Exteriores, doctor Saavedra Lamas. Zozaya había caído lesionado, pero seguía el juego, y cuando Roberto recibió la pelota para avanzar, Cherro, quizá con el ánimo de detener el juego para atender al compañero caído, le hizo un foul intencional al winger. Reaccionó Luisinho y le tiró un puntapié que Cherro contuvo sujetándole el pie. Corrió hacia éste Britto y Roberto mientras lo hacían otros argentinos y se cambiaron golpes antes de que la policía procediese. Nueva interrupción de juego, en que hubo que convencer a los brasileños que continuasen, y así fue hasta el final del período  

Los jugadores argentinos descienden al túnel, está por empezar el partido.

Los jugadores argentinos descienden al túnel, está por empezar el partido.

El seleccionado argentino tal como inició el encuentro contra Brasil. Minella, Iribarren y Scopelli fueron lesionados y debieron ser reemplazados por Lazzatti, Fazio y Cherro. Abajo el quinteto de ataque, Guaita ((Estudiantes LP)), Varallo (Boca), Zozaya y Scopelli (Estudiantes LP), y el Chueco García (Racing).

El seleccionado argentino tal como inició el encuentro contra Brasil. Minella, Iribarren y Scopelli fueron lesionados y debieron ser reemplazados por Lazzatti, Fazio y Cherro. Abajo el quinteto de ataque, Guaita ((Estudiantes LP)), Varallo (Boca), Zozaya y Scopelli (Estudiantes LP), y el Chueco García (Racing).

Celestino Martínez.

Celestino Martínez.

 

LA RECONCILIACIÓN

En los vestuarios los dirigentes combinaron ron reconciliar a los jugadores y medio team argentino concurrió al de los brasileños, Se pidieron disculpas recíprocamente, cambiaron frases amistosas y se abrazaron. 

Escena digna de un sainete, según se contemple, pero emotiva y levantada. Por lo menos tuvo un feliz resultado, pues tal como iban las cosas no se creyó que el match pudiese continuar normalmente como ocurrió durante 75 minutos más. Pocas incidencias enojosas y sin importancia, salvo la actitud intolerante de Jurandyr en señal de protesta por el segundo goal argentino, que consideró off-side.

No sé si he dejado escapar algo que no vi o que no ocurrieron los hechos en todos sus detalles como los menciono, pero a fuer de periodista sereno se ha de creer que aconteció más o menos así.  

¿Quiénes fueron los culpables? Difícil es discriminar, pero todos los actores tienen su parte de culpa, sin distinguir entre argentinos y brasileños. Quizá en la gresca visible hubo más culpa de los nuestros, pero en el origen o provocación la hubo de los brasileños. No descendamos a sondear más. La verdad es que ninguno podía cumplir el precepto: "El que esté exento de culpa, que arroje la primera piedra". Queda por esperar que el tiempo hará desaparecer los enconos creados por esta rivalidad que, salió de sus cauces y las futuras contiendas entre brasileños y argentinos constituyan una muestra superior de cultura deportiva. 

 

Carlos Peucelle.

Carlos Peucelle.

 

 

Emeal, Peucelle y Minella siguen las alternativas del match.

Emeal, Peucelle y Minella siguen las alternativas del match.

 

 

Los suplentes.

Los suplentes.

 

ASPECTOS DEL MATCH

La primera etapa, desde el punto de vista deportivo, careció de valor, pues éste quedó en un plano muy secundario. En los primeros momentos, sin la presión del sábado, el team argentino llevó la mejor parte y en particular resultó mucho más peligroso en la terminación de las jugaras. Así, antes de que Bello entrase en acción en forma arriesgada, se registraron varias situaciones de intenso peligro para Jurandyr, por la acción hábil y peligrosa de García. Un shot de Zozaya a un rincón fue bien detenido por Jurandyr, y luego ante un intenso peloteo éste quedó fuera de la valla y desde la misma Jahú primero y Carnera después salvaron el goal. Aunque superiores los argentinos en la firmeza de su acción, los brasileños fueron equilibrando y a los 10 minutos Roberto dejó fuera de distancia a Tarrío y se destacó lacia la valla; le salió Fazio al encuentro, pero sólo alcanzó a hostilizarlo; el winger precipitó el tiro, que salió desviado, perdiendo una gran oportunidad.  

Las jugadas bruscas y más que esto intencionales pusieron más y más nerviosos a los jugadores, cuyas acciones personales y colectivas resultaban un sensible contraste respeto del match del sábado, de calidad netamente superior. Puede decirse en general que esta situación fue favorable a los brasileños, que siempre mantuvieron una mejor organización de líneas, pero de ambas partes se abusó del juego largo y sin cálculo.

En el segundo período, que, como dije, tuvo un desarrollo normal, ninguno de los teams exhibió méritos anteriores. Se improvisó mucho y nadie arriesgó quedarse con la pelota, que muchas veces se jugó con precipitación y desacierto. En el aspecto general, aunque equilibrado, impresionó mejor el equipo brasileño, que atacó algo más, pero encontró una defensa más firme que nunca, mientras el ataque argentino, hasta que entró Ferreyra, quien indudablemente lo animó, quedó concretado a la peligrosísima acción personal de García y después alguno que otro acierto de Peucelle y Bernabé.  

Finalizado el tiempo reglamentario, puede decirse que la situación de empate contemplaba equitativamente los relativos merecimientos de los equipos.

EL TIEMPO SUPLEMENTARIO

 

Fue en la media hora extra cuando los I argentinos se serenaron y los jugadores cohesionaron sus líneas y mostraron muchos aciertos individuales. La defensa se hizo más firme y especialmente el ataque combinó con justeza. El ala izquierda llevó la iniciativa, pero los demás colaboraron y a consecuencia de ello mejoró bastante la calidad de juego, pues los brasileños, poco efectivos, continuaron exhibiendo su trabazón habitual y pases medidos en media cancha. Los primeros 15 minutos transcurrieron así con algunas oportunidades para los brasileños, pero más peligrosas y frecuentes en favor de los argentinos, que llevaron al ánimo del público, quizá por primera vez, que se hallaba próxima la cristalización de la victoria.

Tarrio, Iribarren, Garcia, Cuello y Estrada.

Tarrio, Iribarren, Garcia, Cuello y Estrada.

  

Tarrio

Tarrio

 

 

Comenzaban los lamentables incidentes.

Comenzaban los lamentables incidentes.

 

Ella vino, y más de lo esperado, en los últimos 15 minutos y tomaron parte mayor en la consecución del éxito García, Ferreyra y De la Mata en los dos goals y Peucelle en el segundo, mientras que las dos columnas defensivas de los brasileños, Jahú y Jurandyr, fueron a su vez protagonistas en los contrastes. El primero, a los 4 minutos, se originó de un pase de Lazzatti a Peucelle y éste a García; el winger escapó con su habilidad, característica y envió un centro hacia adelante, y mientras acometía Ferreyra, Jahú y Jurandyr, molestados, por aquél, se molestaron entre sí, rechazando corto. La pelota quedó frente al arco y arremetiendo De la Mata, con un shot bajo y cruzado marcó el goal.

El segundo lo motivó otro centro de García que provocó un entrevero; rechazó Jahú de cabeza a un costado y Peucelle recogió cerca de la línea de goal. Hostigado por Britto se alejó, pero dando una hábil vuelta dirigió un centro corto y alto; saltaron Jahú y Ferreyra y éste alcanzó a "peinarla" hacia el arco, arremetió De la Mata y, como vacilase Jurandyr, antes que éste alcanzó aquél la pelota con la pierna derecha en alto y en forma cruzada la alojó en la red por el ángulo superior izquierdo de la valla. Jurandyr protestó la sanción del goal por considerar que De la Mata estaba off-side, y por lo menos dudoso nos pareció desde el palco de periodistas, pero el referee, muy bien colocado, sostiene que siguió atentamente la jugada y que el goal fue legítimo. Robustece este fallo la declaración del referee brasileño señor Fedrigghir, quien tuvo el gesto de felicitar al árbitro Mirabal, confirmando que no había existido el off-side reclamado.  

LOS MEJORES HOMBRES

Descartando ciertas actitudes nada deportivas que lo desmerecen, el mejor hombre del team Vencedor y de la cancha fue García, que resultó desde el primer momento hasta el último el valor firme de la ofensiva que, a veces, quedó concretado a su sola acción. Su labor fue múltiple y valiente. Despreciando y hasta toreando el juego recio del adversario, realizó rushes notables por su velocidad, esquive seguro e irresistible y matizó sus jugadas con buenos pases, centros o la arremetida personal, para crear situaciones de peligro a Jurandyr y obligar al flanco derecho de la defensa a una ímproba tarea. En nuestro team, le siguió en méritos Bello, que reveló sus grandes condiciones de arquero y repitió la notable desenvoltura con que detiene shots violentísimos. Fue mucho más obligado y en forma harto difícil que el sábado, y, sin embargo, consiguió mantener su valla invicta, con gran estilo y eficacia.  

 

El encuentro estuvo suspendido por los incidentes.

El encuentro estuvo suspendido por los incidentes.

 

El centre forward brasileño Cardeal con el half argentino Celestino Martínez. Los dos jugaron un gran partido.

El centre forward brasileño Cardeal con el half argentino Celestino Martínez. Los dos jugaron un gran partido.

 

Bello y Estrada celebran el triunfo.

Bello y Estrada celebran el triunfo.

 

Fazio y Tarrío formaron una pareja muy estimable. Se comprendieron mejor que el sábado y ante una mayor tarea respondieron a las exigencias de la lucha sin mostrar vacilaciones ni debilidades. Sastre fue el mejor half, no tanto por lo que se lució como por la vigilancia excelente que ejerció sobre Patesko, a quien anuló en tal forma que éste se creyó obligado a pasar al otro extremo de la línea cuando Roberto dejó su puesto a Carreiro. Martínez le siguió en mérito con juego algo desordenado, pero de mucho rendimiento. Lazzatti, algo inferior a sus compañeros, tuvo momentos muy felices y en general actuó bien. De Cherro y Varallo, muy nerviosos, poco hay que decir, como no sea su gran voluntad para la lucha. Zozaya, lesionacio, poco hizo y Ferreyra lo sustituyó con ventaja. Peucelle, desmañado, tuvo altibajos, pero en el período suplementario jugó con mucho más acierto de como lo había hecho de winger. Guaita desmejoró el concepto que se había granjeado en su match del sábado y De la Mata, que comenzó muy flojo, fué mejorando hasta ser un digno integrante de la línea y supo aprovechar las oportunidades que dieron la victoria a nuestro team.  

LOS BRASILEÑOS

Jurandyr fue nuevamente el arquero casi inexpugnable del team visitante que cubre el arco con su agilidad, cblocación, arrojo y seguridad, dando la sensación da que batirlo resulta una tarea por demás difícil. Resultó el mejor hombre del team. Digno compañero y admirable por su valentía fue Jahú, quien en inferioridad de condiciones desde el primer período aguantó las exigencias de la lucha hasta su fin sin desmayar ni acceder a las solicitaciones de sus compañeros, que le insinuaban la conveniencia de ser reemplazado. Su acción se minó en la prolongación de la lucha y su menor eficiencia sólo puede atribuirse a la inferioridad física. Camera lo secundó con entusiasmo, pero fue inferior a Nariz, cuya ausencia resultó sensible. Britto, inferior a su vez a Tunga, fue el jugador recio y malintencionado que ya había advertido el sábado. Poco pudo hacer contra García, aunque fue tenaz. Brandao, el más técnico de todos, disminuye la posibilidad de un gran rendimiento por la lentitud de sus acciones. En cuanto a Alfonso fue el mejor, facilitado por la defección de Guaita y la incomprensión del ala derecha argentina. El ataque tuvo anulado su mejor valor, Patesko, cuya acción fue apenas discreta y superada en todo sentido por Roberto. De los centrares, el mejor resultó Cardeal, sin alcanzar las actuaciones de Carvalho Leite. Tim, hábil por momentos, estuvo más bajo que nunca y lo mismo puede decirse de Luisinho. En suma, colectivamente el team disimuló la diferencia que aparece claramente inferior en el juicio individual. 

Arrieta, Alarcon, Arresse y Tarrio.

Arrieta, Alarcon, Arresse y Tarrio.

 

Bernabé Ferreyra y el pibe De la Mata.

Bernabé Ferreyra y el pibe De la Mata.

 

EL REFEREE

El referee uruguayo Mirabal, desconocido para nuestro público, demostró grandes conocimientos técnicos que aplicó con acierto e imparcialidad. La lucha le resultó muy difícil y ante el encono general, la mejor muestra de su óptimo desempeño reside en que no se le culpó ni hostilizó a él. Por rara casualidad y propio mérito no fue este referee el legendario chivo emisario... 

 

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