Pasó y no lo sabías

ESCÁNDALO Y SOBORNOS: BARRACAS CENTRAL, LA FINAL EN BANFIELD Y EL RECUERDO DE UN POLÉMICO ASCENSO

Por Pablo Amalfitano · 19 de noviembre de 2021

El Camionero se jugará el ascenso a Primera el próximo lunes ante Tigre en la cancha del Taladro, equipo con el que protagonizó un particular cruce en 1939.

LA GRAN FINAL POR EL ASCENSO. El partido más esperado de las últimas semanas. Los protagonistas serán Tigre y Barracas Central, que se medirán por el pase a la Primera División de la Argentina este lunes, desde las 21.10, en el estadio Florencio Sola, la cancha de Banfield.

Que el choque por el ascenso a la elite del fútbol argentino vaya a jugarse en la cancha de Banfield configura, acaso para los supersticiosos, una suerte de guiño del destino: Barracas Central protagonizó, 82 años atrás, una particular historia que lo enlaza con el Taladro.

Banfield estuvo a punto de jugar en la Tercera División desde marzo de 1939, dado que había descendido de la segunda el año anterior, pero por algunos llamativos movimientos ganó, apenas diez meses después, el 13 de enero de 1940, un torneo reducido de segunda que lo catapultó directo a la máxima categoría.

Después de las 30 fechas disputadas del campeonato de segunda de 1938, cuyo título quedó en manos de Argentino de Quilmes, dos equipos habían quedado condenados al descenso a la tercera categoría, en la que competían algunos equipos amateurs: Estudiantes de Buenos Aires y, precisamente, Banfield.

El Taladro, sin embargo, se vio favorecido por una situación peculiar. El 14 de marzo de 1939, a raíz de una serie de decisiones dirigenciales que lo perjudicaban, el club Estudiantil Porteño, que se desempeñaba en la segunda categoría, hizo llegar una notificación de desafiliación a la AFA, aunque las razones no las desnudó al público.

La justicia indicaba, en ese caso, que la vacante que dejaba Estudiantil Porteño debía ser ocupada por Estudiantes de Buenos Aires, que había terminado penúltimo en el torneo de Segunda División con tres puntos de ventaja sobre Banfield, que de esa manera no podría evitar el descenso.

Pero los dirigentes de ambos clubes, por separado, solicitaron en la AFA quedarse con esa vacante. La curiosidad: en aquel Banfield comenzaba su primer ciclo como presidente Florencio Sola, cuyo nombre lleva hoy el estadio del Taladro, donde Barracas Central jugará la final el próximo lunes ante Tigre.

Entonces, de todas maneras, quedó decretado que, excepto que alguno de los dos equipos haya terminado como líder en la tabla general, los seis primeros de la categoría jugarían un reducido cuyo campéón se adjudicaría el ascenso.

Aquel año se había dispuesto que los equipos de reserva de Primera participaran en la Segunda División. San Lorenzo, con su equipo de reserva, se impuso en ese certamen con 56 puntos y Banfield terminó cuarto y ocupó el primer lugar en la tabla de ascenso con 28 unidades y siete de ventaja sobre los tres segundos. Así, en efecto, el Taladro jugó un hexagonal con All Boys, Barracas Central, Sportivo Dock Sud, Temperley y Defensores de Belgrano. Banfield ganó con un total de 8 puntos y lo siguieron Barracas Central (6), All Boys (6), Temperley (5), Defensores de Belgrano (4) y Dock Sud (1).

El Camionero, que había perdido 3-2 contra Banfield, denunció un intento de soborno a dos de sus jugadores en relación a ese partido. La investigación avanzó pero el tiempo transcurrió y, más allá de haberse comprobado el escándalo por su polémico accionar, el Taladro fue reconocido como el campeón.

La sanción llegó más tarde, en el campeonato de Primera de 1940: recibió una desafiliación de cinco fechas, por lo que Newell's, Vélez, Huracán, Boca y Lanús se quedaron con los puntos. Más de 82 años más tarde, como si fuera una jugada del azar, el camino de Barracas Central volverá a cruzarse con el de Banfield: deberá ganar en el Florencio Sola si quiere conseguir el ansiado ascenso a la Liga Profesional de Fútbol.

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