Las Crónicas de El Gráfico

2000. Locura celeste y blanca

Por Redacción EG · 10 de octubre de 2019

En un final milagroso, la Lazio conquistó el segundo scudetto de su historia con el aporte decisivo de Juan Sebastián Verón, Matías Almeyda, Diego Simeone y Marcelo Salas.

Las banderas argentinas flamean en el estadio Olímpico y nadie se atreve a cuestionarles su entidad. La multitud es un enjambre enloquecido, fuera de sí, incontrolable. Hay tifosis que gritan, que bailan, que ríen, que cantan, que lloran. Y hay tifosis que hacen todo eso a la vez.

Lazio es el nuevo campeón de Italia. El milagroso monarca del fútbol más poderoso y difícil del mundo. El campeón más argentino de los últimos tiempos, nutrido por la añeja sabiduría de Néstor Sensini, el temperamento de Matías Almeyda, la personalidad de Diego Simeone y el talento de Juan Sebastián Verón, sin contar al chileno Marcelo Salas, diplomado de Matador en el vientre de River.

 

El festejo desenfrenado de los hinchas de la Lazio.

El festejo desenfrenado de los hinchas de la Lazio.

 

Campeón milagroso, sí. Pero no por su juego, sino por las circunstancias. Llegó a la última fecha dos puntos abajo de la Juve. Tenía que ganar su partido ante el Reggina y lo ganó: 3-0 con un penal de Simone Inzaghi, otro penal de la Brujita Verón y un cabezazo del Cholo Simeone, el goleador emblemático de la levantada final. Si la Juventus liquidaba su partido con Perugia, no había la más mínima chance. Pero la Juve terminó cero a cero el primer tiempo y asomaba el primer milagro: un partido de desempate. Una tormenta torrencial impidió la reanudación, mientras Lazio cerraba su juego. Luego de una hora de espera para que el campo quedara en condiciones, un tal Alessandro Calori –nuevo Dios de la mitad de los romanos– convirtió para el Perugia y el milagro fue total. Después de 26 años de espera, Lazio conquistaba el segundo scudetto de su historia. Justo en el año de su centenario.

¿Qué dice atrás? Simeone. Idolo y goleador de la levantada espectacular de la Lazio.

¿Qué dice atrás? Simeone. Idolo y goleador de la levantada espectacular de la Lazio.

¿Cuánto valen los últimos cinco goles que hizo el Cholo Simeone? Uno ante la Juve, el día que había que ganar sí o sí para seguir soñando. Y cuatro consecutivos en las últimas cuatro fechas del torneo. Por su capacidad ofensiva en las pelotas paradas, entre otras cosas, fue que el técnico sueco Sven Goran Eriksson le entregó el puesto de volante central que antes pertenecía a Matías Almeyda. Por eso y también por la personalidad ganadora, por la garra, por ese sentimiento que ahora, que es la hora de la gloria, el Cholo puede evaluar con serenidad: “Yo no me creo nada. Y menos que soy mejor jugador que Almeyda. A lo sumo, estamos a la par. Este título lo estoy disfrutando mucho porque me llega en un momento bárbaro de mi carrera. Tengo 30 años, pero me siento con las ganas de un pibe de 20. Voy a entrenar con unas pilas tremendas, con las ilusiones del primer día”.

La figura determinante de Juan Sebastián Verón, los agradecimientos al cielo, las dedicatorias a los “contras” de la Roma.

La figura determinante de Juan Sebastián Verón, los agradecimientos al cielo, las dedicatorias a los “contras” de la Roma.

Hace dos temporadas, cuando Simeone jugaba para el Inter, la Juventus le quitó el campeonato en el último suspiro. Esta vez el destino invirtió las caras de la moneda, pero el Cholo no da lugar al revanchismo: “Lazio fue el mejor por juego. No hubo otro equipo más regular y, por momentos, con tanto brillo como el nuestro. Desde ese punto de vista, nadie puede discutir el scudetto, aunque tampoco hubiera sido injusto si se llegaba a un partido de desempate con la Juve. Un punto de diferencia en semejante campeonato significa que ambos hicieron cosas para merecer el título”.

Para Néstor Sensini, este título significa la coronación de once temporadas en el Calcio. “Dos veces me quedé en la puerta, así que lo estoy disfrutando de una manera especial”, dice el ex defensor del Parma, que no duda en afirmar que “Almeyda fue el que nos abrió la puerta a todos los argentinos. Obviamente, nosotros tuvimos que hacer bien las cosas para que nos prestaran atención, pero él fue decisivo. Llegó, tuvo un rendimiento alto, dejó una imagen de alto profesionalismo y eso hizo que el entrenador pensara que con los argentinos podía triunfar”.

Matías Almeyda, al fin, pudo sacarse la espina de la temporada anterior, cuando el scudetto se les escurrió en la última fecha: “Fue una de las amarguras deportivas más grandes de mi carrera. Costó recuperarse. A todos nos costó: a los jugadores, a los hinchas, a los dirigentes. Sufrimos tanto, que tal vez Dios se apiadó de nosotros y nos permitió gozar ahora. Podrán decir muchas cosas, pero no que es inmerecido. Hace dos años que Lazio es el mejor equipo de Italia”.

Sin la brillantez de su etapa argentina, Salas aportó poder de desequilibrio.

Sin la brillantez de su etapa argentina, Salas aportó poder de desequilibrio.

La sangre argentina reavivó la fortaleza de la Lazio y, a la vez, acentuó la rivalidad con la Roma, que eligió reforzarse con varios futbolistas brasileños. “Es así, nomás. Aparte del clásico de la ciudad, la prensa italiana lo promociona como un Argentina-Brasil. Por eso hay tantas banderas nuestras en la tribuna”, cuenta Sensini.

Primer club del fútbol italiano que cotiza en Bolsa, Lazio fue fundado el 9 de enero de 1900 por nueve amigos que se inspiraron en la bandera de Grecia para elegir sus colores distintivos. Cien años después, flamean las banderas argentinas. Y también alguna chilena.

“La gente –dice Sensini– se identificó rápidamente con nosotros. El símbolo es Nesta, que es el capitán y está en el club desde hace años. Pero con los argentinos tuvieron debilidad de entrada. A Almeyda lo quieren mucho y al Cholo, después de lo que hizo durante las últimas semanas, directamente lo aman. Pero lo que sienten por Verón es devoción. Nada de lo que pasó –los problemas por una supuesta irregularidad en la obtención de su ciudadanía– logró que ese sentimiento disminuyera.”

 

Pasionales como pocos, los hinchas de Lazio.

Pasionales como pocos, los hinchas de Lazio.

 

Un año atrás, el propietario de la Lazio, Sergio Cragnotti, estaba realmente ofuscado. “No le gusta perder a nada y estaba caliente porque, más que ganarlo el Milan, el scudetto lo había perdido Lazio. Durante los primeros meses de esta temporada hablamos mucho con él y le hicimos entender que el fútbol es así, que sólo puede ganar un equipo, sea o no el mejor. Cragnotti no viene mucho a las prácticas ni está todo el tiempo encima del plantel. Al contrario: apareció cuando perdimos, para respaldarnos”, contó Simeone.

El domingo también apareció. Y se perdió en la multitud.

 

Producción: DIEGO BORINSKY,

Por MARTIN DE ROSE.

 

 

Lazio es como River

Esta consagración de la Lazio la viví con una emoción especial. Es un club que llevo adentro de mi corazón, ya que pasé momentos inolvidables como jugador y como entrenador.

Para definirlo rápidamente, Lazio es River y Roma es Boca. Lo siguen hinchas de un nivel social más pudiente.

El recuerdo más grato como entrenador es haberlo ascendido en la década del Sesenta. Después de esa campaña, que generó un entusiasmo enorme, me vinieron a buscar de la Juve, pero decidí quedarme porque estaba muy cómodo.

 

La vuelta olímpica caótica y multitudinaria.

La vuelta olímpica caótica y multitudinaria.

 

Nelio Governatto, que fue jugador mío y hoy es director deportivo, siempre me llama. Una vez me preguntaron por Salas y les di el informe que correspondía, aunque otros directivos, muchos años antes, no me dieron ni cinco de bolilla: les recomendé a Di Stéfano y no lo compraron.

 

 

Opina Juan Carlos “Toto” Lorenzo.

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