Las Crónicas de El Gráfico

1988. Nunca tan grandes, nunca tan Pumas…

Por Redacción EG · 24 de mayo de 2019

La crónica de Nicanor González del Solar de un hito en el rugby nacional: el 25 de junio en un test match tremendo, Los Pumas derrotan al subcampeón mundial, Francia, en Vélez 18 a 6.

Hay que hablar de los hombres. Porque  sólo varones como los Pumas pudieron, una semana antes, sobreponerse a la adversidad y enfrentaron de igual a igual al subcampeón mundial. Ganó Francia pero los argentinos jugaron un primer tiempo brillante, que impactó a los europeos. Todos sabían que el desquite sería una batalla más dura aún. Así fue, pero con la victoria de los Pumas 18-6.

Pumas Vs. Francia. Un partido intenso que finalmente fue triunfo argentino.

Pumas Vs. Francia. Un partido intenso que finalmente fue triunfo argentino.

Y la hombría apareció en esa revancha. Cada protagonista de nuestro seleccionado se transformó en una barrera impasable, que cerró todos los caminos a los europeos. Desde el comienzo, los hombres de O'Reilly prevalecieron en todos, los sectores. Nosotros sabíamos que cuando soportan presión, los franceses se desorientan y no rinden. Los Pumas, entonces, taclearon con vigor, entraron unidos a las formaciones espontáneas y, lo principal, actuaron con firmeza en el scrum.

El esquema táctico no se limitó a la presión y a la obtención de la pelota para alejarla del campo argentino. Cuando se pudo, los locales intentaron atacar. Baetti arrancó al lado de las formaciones, el admirable Branca (en su mejor partido en Los Pumas) superó la línea de ventaja en más de una oportunidad y, sobre todo, Cuesta Silva casi concreta un try sensacional, salvado por el negro Blanco, quien frenó a Diego cuando estaba a un metro del ingoal galo. Hay que hablar de Los Pumas porque tanta personalidad de equipo no se consigue con un buen entrenamiento físico y con un plan estratégico adecuado. Se logra con el alma, con la voluntad puesta al servicio de un grupo.

 

Las consecuencias de un partido muy disputado.

Las consecuencias de un partido muy disputado.

 

Esos cuerpos tumefactos después de la batalla, donde aparecen las narices rotas de lachetti y de Cash, las espaldas "aradas" de Garrotón o Allen o la rodilla herida de Branca son los tributos de Los Pumas por su amor al rugby. Nadie los contrató para que reciban golpes, para que les duela cada parte de su anatomía. Lo hicieron porque les gusta, porque se formaron en esa escuela del estoicismo y el sacrificio que es el rugby. Y el premio, a veces, es incomparable: brazos en alto en la cancha de Vélez, el saludo de 50.000 espectadores y la gran emoción interior.

Hay que hablar de estos Pumas. De Chapa Branca, que debutó en el seleccionado cuando tenía 19 años, en 1976, y que, el año pasado, decidió retirarse. Pero Eliseo no colgó los botines. Ah, mi anuncio fue cuando lucía bigotes. Después me los quité y apareció otro Branca. Bromas aparte, el avezado segunda línea se sintió fuerte para pertenecer a Los Pumas. Y vaya que lo demostró, ya que en el desquite contra los franceses fue un coloso: empujó en el scrum, ganó el line en el centro de la hilera, fue la punta de lanza en los avances de los delanteros y tacleó con coraje en cada movimiento colectivo de los europeos, que resultaron impotentes ante tanta firmeza argentina.

El esfuerzo de Serafín Dengra y sus compañeros tuvo su recompensa.

El esfuerzo de Serafín Dengra y sus compañeros tuvo su recompensa.

Otro caso es el de Sandro Iachetti. Parece retraído, algo tímido. Generalmente trata de pasar inadvertido pero, casi por casualidad, descubrimos su tremendo orgullo por pertenecer a Los Pumas y su tensión antes de la revancha contra Francia. En un restaurante de Acasusso escribió unas líneas en un libro y reflejó su tremenda esperanza por la victoria. Después, durante el desarrollo del cotejo, sufrió la fractura del tabique nasal y, sin que nadie se diera cuenta, continuó firme, sin aflojar a pesar del dolor. Una vez más debemos admirar el coraje de Diego Cash. Su disciplina se manifestó en su luna de miel. Si bien vivió los días más felices de su vida con su esposa, se preocupaba por su estado físico, ya que sabía que lo esperaban los duelos contra Francia. El jugaría para SIC y para Los Pumas y no quería fallarles ni a su club ni al seleccionado nacional. Entonces, en cuanto retornó al país, se entrenó solo y trató de recuperar la plenitud de su fortaleza.

 

Diego Cash terminó con el tabique nasal roto.

Diego Cash terminó con el tabique nasal roto.

 

Daniel Baetti es un hombre cortés. Más de una vez lo critiqué por el desempeño en algún partido y jamás dejó de ser cordial, atento, amigo. El "Banana" Baetti es respetado por cualquier rival. Posee atributos admirables: equilibrio, simpatía, caballerosidad. Además es un virtuoso con el pie y, aun cuando ya pasó los treinta años, conserva la frescura de un joven. Daniel, por ejemplo, anduvo mal en la gira de Los Pumas por Australia en 1983. Lo ubicaron de full-back y no rindió. Sé que tenía ganas de jugar de medioscrum pero nunca protestó porque lo cambiaron de posición. Fue disciplinado y, en silencio, cumplió con lo que le pedía el técnico O'Reilly. Después siempre colaboró con los diferentes técnicos, por más que nunca fue primera figura porque siempre elegían a otro N° 9. Con todo, faltaba su chance.

Impactante imagen, el partido en muchas oportunidades se transformó casi en una pelea de barrio.

Impactante imagen, el partido en muchas oportunidades se transformó casi en una pelea de barrio.

Ya contamos parte de la historia la semana pasada: se lesionó Holmgren y los responsables de Los Pumas necesitaban al goleador del campeonato de la UAR. Convocaron a Baetti y el rosarino le dio vacaciones por unos días al cirujano, que se transformó otra vez en un Puma. "Banana" no jugó bien en el primer test-match. Pero, en la revancha, fue uno de los mejores. No sólo convirtió todos los puntos del seleccionado (y repitió lo que hizo Porta en 1977, cuando igualmente consiguió 18 tantos ante Francia), sino que fue un importante estratega. Atacó al lado de las formaciones, marcó a presión a Berbizier y, en los momentos en que se desesperaban los franceses, pateó por encima de los scrums, lines, rucks y mauls y obligó a que los europeos se dieran vuelta y se olvidaran de sus ofensivas. Baetti pensaba retirarse a fines de 1988. Pero después de esta enorme satisfacción con Los Pumas, seguro que Atlético del Rosario tendrá a su medioscrum un año más.

Otra clara escena de lo que fue el partido, nadie quería resignar nada.

Otra clara escena de lo que fue el partido, nadie quería resignar nada.

El otro que volvió es Andrés "Perica" Courreges. Este año perdió el puesto de titular en el CASI y, al mismo tiempo, en el equipo nacional. Actuó en la Intermedia de su club y formó parte del seleccionado de Buenos Aires que fue aplastado por Francia. Cualquier otro individuo hubiera estado amargado, sin entusiasmo. Pero no Courreges, un apasionado que siempre se tiene fe. Cuando se tuvo la seguridad de que Juanjo Angelillo no podría jugar en el segundo test-match, O'Reilly pensó en seguida en Perica. Nunca le había fallado: había sido su hocker en Sudáfrica, cuando Sudamérica batió a los Springboks; también en Australia, cuando se superó a los Wallabies en 1983. Y, aunque no todos estuvieron de acuerdo, el técnico se jugó por Courreges. No se equivocó, porque Andrés fue rapidísimo para taconear la pelota, exacto para lanzarla al line y corajudo para enfrentar a los franceses, cuando irrumpió la nefasta violencia. Courreges, como Baetti, también tuvo su revancha.

Estas son algunas historias de los hombres de nuestro seleccionado que sirven para resaltar su grandeza. Sólo un conjunto emocionalmente poderoso pudo ser capaz de vencer a un oponente tan calificado como Francia. En adelante, cuando cualquiera se encuentre con los ingenieros Loffreda, Allen o Madero, con los médicos Cuesta Silva y Baetti, con los empresarios lachetti, Branca y Milano, con el abogado Scolni, con los estudiantes Garretón y Turnes, con el promotor Courreges o con el gimnasta Dengra, los ubicará como Pumas y, más allá de sus profesiones, les tendrán respeto.

Loffreda, Baetti, Cash, Diego Cuesta Silva, Scolni y Turnes, le ofrendan el triunfo a su tribuna. A su público.

Loffreda, Baetti, Cash, Diego Cuesta Silva, Scolni y Turnes, le ofrendan el triunfo a su tribuna. A su público.

No me quiero olvidar del ¨Cabezón¨ O'Reilly. Hay que creer o reventar: Rodolfo es un gran técnico. Pragmático como pocos, sagaz como ninguno. Pero, lo principal, es un fanático del rugby. Comenzó en el CASI como jugador y siguió cuando se hizo entrenador. Primero en el Atlético de San Isidro, circunstancialmente en Hindú y, después, en los distintos seleccionados de la UAR. Siempre cosechó éxitos, apoyado en su carisma, en su intuición para lograr lo mejor de cada jugador. Valga esta última anécdota para definirlo a O'Reilly: luego de la derrota en el primer test-match, Los Pumas se entrenaron en el CASI. Los delanteros sanisidrenses ayudaban en una práctica del scrum. Sanés "hacía" de Garuet y Dengra buscaba la posición ideal para frenar el cruce hacia el centro del pilar francés. En algunos momentos, los delanteros de CASI hicieron retroceder a los del seleccionado. O'Reilly estaba con los backs y, cuando advirtió esa situación, se aproximó a los forwards. El y el Ruso Sánz hablaron con los hombres y mejoró el rendimiento en el scrum. Después, en el segundo test-match, Los Pumas fueron solventes en esa formación fija y doblegaron a los franceses en la alternativa más sólida de los ¨tricolores¨ en el primer duelo.

Así se festejó un triunfo histórico para Los Pumas. Sangre, sudor y lágrimas.

Así se festejó un triunfo histórico para Los Pumas. Sangre, sudor y lágrimas.

Así influye el carismático Rodolfo O'Reilly en su plantel. Ahora le queda por delante otra prueba: ganar en Francia. Los Pumas van en octubre y, el 5 y el 11 de noviembre, enfrentarán otra vez al equipo de Jacques Fouroux. Sabemos que, cuando llegue el momento, O'Reilly y sus jugadores se pondrán en clima, se olvidarán de sus rutinas, se vestirán de Pumas y, motivados, les darán gran batalla a los franceses. Una victoria en los tests sería la culminación de un gran año para nuestro equipo nacional. Después de este éxito en Buenos Aires, nada puede impedir que soñemos con ver otra vez a los Pumas con los brazos en alto, aun cuando ya no sea en Vélez sino en los estadios de Nantes o Lille...

 

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Por NICANOR GONZALEZ DEL SOLAR

Fotos: ALFIERI (padre e hijo), SALTO, NORBERTO MOSTEIRIN y ALFANO

Humor: BLOPA.

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