¡Habla memoria!

1991. Guillermo Vilas se convirtió en leyenda

Por Redacción EG · 07 de diciembre de 2019

El tenista más emblemático argentino acababa de ingresar en el Salón de la fama del tenis, una distinción por su gloriosa carrera pero también por el aporte para el desarrollo del deporte donde brilló.

Newport, en Rhode Island, era apenas una acaudalada zona campestre que transformaba su tranquilidad campesina de espigas doradas en frivolidad y locuras juveniles, cuando el calor del verano atraía a las más tradicionales familias de Nueva York, Boston o Washington. En aquella temporada estival de 1881 a esos "locos" snobs no se les había ocurrido mejor idea que organizar el 1er. Campeonato de Lawn Tennis de los Estados Unidos. Un nuevo deporte que llegaba desde Inglaterra embalado en cajas de cartón que contenían dos raquetas, tres pelotas y las reglas emitidas por un tal mayor Walter Clopton Wingfield.

Uno de los triunfos más rutilantes de su carrera, el Abierto de Estados Unidos de 1977.

Uno de los triunfos más rutilantes de su carrera, el Abierto de Estados Unidos de 1977.

Sobre el mismo césped, los atrevidos muchachos armaban las canchas, la marcaban con cal, arremangaban sus camisas blancas y se lanzaban vehementes a practicar el nuevo deporte. Richard D. Sears fue quien triunfó en aquel primer torneo y se llevó con orgullo la simple medalla —ni siquiera de oro— que Allison Danzing había forjado en la misma fragua que utilizaba para herrar a sus caballos. Claro, jamás se le hubiera ocurrido pensar a aquellos divertidos muchachos que un siglo después quien ganara ese mismo torneo se llevaría 225.000 dólares en lugar del esfuerzo del herrero del pueblo. Pero tampoco podían imaginar que el edificio del Newport Casino, que les sir-viera de refugio entre partido y partido, fuera declarado monumento histórico en 1955 y que allí se crearía el International Tennis Hall of Fame (Salón de la Fama del Tenis Internacional).

¿Qué significa eso? Una manera de preservar a través de dos plantas, con cinco habitaciones cada una, las imágenes de aquellos que hubieran realizado aportes excepcionales al desarrollo, engrandecimiento y honrado al tenis. Esto no solamente por triunfos deportivos, sino por cualidades morales y una trayectoria dentro del deporte. Por lo tanto se creó una fundación, actualmente presidida honorariamente por el titular de la Federación Internacional de Tenis y conducida realmente por William Talbert y un prócer del profesionalismo en el tenis como Donald Dell, propietario de la empresa ProServ, que entre otros afamados clientes maneja los intereses de Gabriela Sabatini.

Ellos son los encargados de reunir fondos para la mantención del museo (todos los años se realiza un certamen por invitación en la misma primera cancha que se utilizó en 1881) y nominar a la comisión encargada de elegir a aquellos que merezcan estar en el legendario lugar.

 

Vilas en el Abierto de Estados Unidos en 1979.

Vilas en el Abierto de Estados Unidos en 1979.

 

Si usted, rápidamente, pasa el listado de los 154 elegidos a figurar en tan digno lugar, observará que no están algunos grandes campeones. Lo que marca el espíritu que se tiene en la nominación en aquellos que "honren este deporte y hayan propendido a su difusión y engrandecimiento". Es decir, ganar muchos campeonatos no es imprescindible. Tal el caso, por ejemplo, de Ted Tinling, que jamás tomó una raqueta, pero fue quien diseñó la ropa, el sistema, hasta aquel famoso slogan "Has recorrido un largo camino muchacha..." con que Virginia Slims irrumpió en el tenis femenino creando la WITA y logrando la misma categoría que los hombres. O el periodista inglés David Gray, empedernido luchador de la difusión del tenis y del reconocimiento de la labor de la prensa en torneos y circuitos. Hombres que hicieron historia, realmente...

A partir de sus maravillosos resultados, el deporte se popularizó en Argentina de tal manera que muchos chicos empezaron a jugarlo.

A partir de sus maravillosos resultados, el deporte se popularizó en Argentina de tal manera que muchos chicos empezaron a jugarlo.

Para nominar y aceptar, una comisión de "viejos hombres sabios" de excepcional nivel. Y uno habla con conocimiento de causa porque compartió más de una década salas de prensa con ellos y aprendió de su notable experiencia: John Barrett (Inglaterra), Gianni Clerici (Italia), Bud Collins (Estados Unidos), Judith Elian (Francia), Steve Flink (Estados Unidos). Bjürn Hellberg (Suecia), Jack Kramer (Estados Unidos) y Rino Tomassi (Italia). Los nominados deben tener el 75% de votos favorables para ser elegidos. Como se ve una selección rigurosa.

Y si hay algo que enaltece y enorgullece más en esta designación de Guillermo Vilas —después de Borg, el más joven de los distinguidos—, son los considerandos del Comité de elección: "... porque más allá de sus notables títulos fue un ejemplo de deportivismo y un sportsman dentro del court. Tales cualidades hicieron que no solamente su país, Argentina, sino toda Sudamérica tomara su figura como bandera para desarrollar de manera notable el tenis y creara por él un interés desusado en la juventud de todo el subcontinente...". El tiempo le va otorgando a la figura de Willy la tremenda dimensión que tuvo. Y no solamente para nosotros, sino también para el mundo. Tendrá su lugar en la Sala 4 del segundo piso, donde una placa dirá de sus cualidades, una figura en cera lo representará y se exhibirán fotografías de sus grandes momentos. En dos vitrinas tras un cordel rojo, habrá elementos que él usó.

Allí, aunque muchos visitantes no lo vean, estará el corazón deportivo de un pueblo. Junto al hombre que supo ganarse un lugar entre las leyendas.

 

 

Por LUIS A. HERNANDEZ (1991).

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