Las Crónicas de El Gráfico

1993. Fue la noche de Mandiyú

Por Redacción EG · 12 de febrero de 2020

Por primera vez en la historia el equipo correntino le ganó a Boca y la fiesta de siempre tuvo un sabor especial. La crónica de un partido histórico para una provincia, fue triunfo por 2 a 0.

Ellos son, ante todo, gente noble. Y así viven el fútbol. Por eso un partido Mandiyú-Boca les plantea casi casi una crisis existencial. Porque, como decía el señor, de profesión abogado: "Soy correntino, tengo cincuenta años, y por ese lado mi corazón está con Mandiyú. Pero tengo cuarenta de hincha de Boca. Aunque, ¿sabe una cosa?, la alegría por ver a Boquita de cerca ya pasó, ahora llegó el tiempo de ganarles". Noche de sábado en Corrientes, o fiebre del sábado por la noche, que es lo mismo. Está Boca, está Mandiyú y están ellos -los que gritan-, con el corazón partido al medio, mitad verde, mitad azul y oro.

 

Carlos Fernando Navarro Montoya, arquero y figura de Boca.

Carlos Fernando Navarro Montoya, arquero y figura de Boca.

 

La fiesta empezó de tarde nomás. Entre mate y mate de los correntinos, trescientos hinchas de Boca llegaron hasta el hotel Guaraní, pleno centro de la ciudad, a demostrar que eso de "yo te sigo a todas partes donde vas..." no es sólo el verso de una canción. ¿Peligro de choque entre unos y otros? Para nada. La calle céntrica cortada de tanto "vincha, bandera y bombo" y las dos hinchadas a los saludos, a los abrazos... A los empujones, porque ese también es su idioma. Hasta una novia -ya esposa- que interrumpe su fiesta de bodas y muestra orgullosa la clásica liga en su pierna derecha, animándose al grito de "Mandiiiú Mandiiiú". Después, cuando la noche empieza a caer, todos juntos -menos la novia, no se preocupe- al estadio de Huracán, el gran escenario. Y allí... clima amistoso. El Abuelo que recibe en el medio de la cancha un osito con los colores de Mandiyú y saluda en andas a las cuatro tribunas (en fin, las cosas que hay que ver), los aplausos que se escuchan, los sapucays que aturden.

Todo bien. Pero en un vestuario, abajo de tanto beso y tanto ruido, unos veinte hombres prefieren otro idioma. "Acá en Corrientes, durante la semana que pasó, el calor fue infernal pero nosotros igual entrenamos en doble turno, preparando la táctica para ganarle a Boca. Sabemos que es posible. Queremos que éste sea el partido de nuestro despegue. Venimos de empatar con Platense en Buenos Aires y con el impulso que significó la llegada de Manuel Keosseián como técnico", decía Arsenio Chiquito Benitez, el goleador y la esperanza de los correntinos.

Ellos -los jugadores- no estaban dispuestos a ser nada más que parte de una fiesta. El tiempo de respetar a Boca había terminado, el tiempo de conmoverse ante el gran rival, también. Sin darse cuenta, habían superado el complejo y se preparaban para el gran zarpazo.

 

La emoción es total, el grito de gol y un abrazo eterno.

La emoción es total, el grito de gol y un abrazo eterno.

 

Así salieron a la cancha. Aprovechando al máximo lo pequeño y lo malo del campo de juego. Con muchos pelotazos, pero también con mucha determinación para atropellar al rival. Los primeros quince minutos fueron lo mejor, hasta que llegó el tiro libre de Alvarenga, la demora de Mac Allister y el derechazo de Beninca que se clava en un ángulo. ¡Goooool correntino, c...! explota un plateísta, y explotan también todos en la popular. Demostrando de una vez y para siempre que ellos -los de Mandiyú- son más, muchos más. Y a partir de ese grito, el equipo que resigna su ansia y prefiere esperar. Aprovechando, eso sí, la habilidad y velocidad de Alvarenga y Beninca -las dos figuras de la cancha- para preocupar con algún contraataque. En el segundo tiempo llegará el cabezazo de Chiquito Benítez que plantea la duda. ¿Cómo se marca a un delantero de más de un metro noventa? Boca nunca tuvo la respuesta. Así fue el segundo gol, que se convertiría en una ventaja irremontable para el equipo de Habegger. Final, 2-0, y el momento de explicar el porqué. 

Los jugadores bien cerca de los hicnhas. El partido se disputó en la cancha de Huracán de Corrientes.

Los jugadores bien cerca de los hicnhas. El partido se disputó en la cancha de Huracán de Corrientes.

"Nosotros debemos aprovechar al máximo los partidos de local y tratar de no perder en Buenos Aires. Hoy salió el partido que pensábamos. Con mucha presión nuestra en el comienzo y explotando con la altura de Chiquito Benítez, la falta de cabezazo en la defensa de Boca. Yo estoy seguro que a partir de ahora ésta cancha se va a convertir en muy difícil para todos", encontraba las razones el uruguayo Manuel Keosseián, quien en dos partidos como técnico, cosechó tres puntos. Afuera, los hinchas -quienes dejaron casi 120.000 dólares de recaudación- se olvidaron de una vez y para siempre que enfrente estaba nada más y nada menos que Boca y se permitieron soñar con que la hora de ser "hijos" había terminado. Como lo mostraron los diarios del día siguiente, con títulos que hablaron de "Histórico Mandiyú", "Saca pecho Mandiyú" y "iGritelo Correntino!". El tiempo dirá que un sábado de noviembre de 193 Deportivo Mandiyú le ganó a Boca por primera vez en su historia. Casi, casi como un grito. O, mucho mejor, un sapucay de independencia.

Los jugadores emocionados, es la primera vez que el equipo correntino vence a Boca Juniors.

Los jugadores emocionados, es la primera vez que el equipo correntino vence a Boca Juniors.

 

 

Por GONZALO ABASCAL (1993).

Fotos: GERARDO HOROVITZ.

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