Las Crónicas de El Gráfico

1952. Oscar Gálvez ganó la carrera inolvidable

Por Redacción EG · 11 de febrero de 2020

Fue tan emotiva la carrera que parecía que las tribunas del Autódromo 17 de Octubre gritaban ¨¡gol!¨. Oscar Gálvez mostró toda su jerarquía y la ganó con su Ford.

Un amigo me canta rápidamente los nombres de los corredores que han largado en la carrera final a 30 vueltas:

—Oscar, Juan, Puga, Musso, Julio Devoto, Peduzzi, Gulle, Petrini, Piersanti, Cobas, De Rosa, Ricardo López, Pichón Castellani, Rodrigo Daly, Caravaglia, Víctor García, Netto Vieyra, Tirabaso, D'Angelo, Calvo, Taiana, "Raudo", Ferina, Dellaromana y Rolando Castelli.

Uno de los que tenía derecho a intervenir en la carrera decisiva ha faltado a la cita: Lafranco. Su coche está en el box imposibilitado de intervenir. El lote, apretado, corre por la recta en demanda de la primera curva. Oscar entra en punta. A su zaga se acortan las distancias, desaparecen luces, se producen trompos y hasta un vuelco. El de "Raudo", el de Rolando Castelli y el de Ferina se van de camino. Este último vuelca. Pero los dos primeros continúan de inmediato en carrera.

 

Ya esta todo listo, la largada es inminente.

Ya esta todo listo, la largada es inminente.

 

En la cuarta vuelta ya todo es más claro. Puga se ha retrasado y pasa séptimo. Algún derrapage pronunciado, acaso un medio trompo allá en la curva más cerrada, en la "horquilla", antes de enfilar hacia le recta principal y de donde se sale en segunda. Los hay que no ponen ese cambio en otro lugar de la piste, en especial los Chevrolets. Los Fords, que la poseen más potente, quizás la hayan utilizado en algún otro sitio. Se está corriendo en la pista de afuera, en la más veloz, y no la elegida para las reuniones anteriores en las que máquinas especiales no han podido lograr los promedios que conquistaron los coches de turismo de carretera. Conviene saberlo para no incurrir en errores el hacer comparaciones.

En la "horquilla" hizo un trompo Musso cuando punteaba en su serie; allí también, y en la misma carrera, le aconteció lo propio a Peduzzi. Entonces Oscar pasó a la vanguardia para ganar. En la serie conquistada por Juancito nada de eso aconteció. El campeón picó en punta, lo persiguió de cerca Julio Devoto, sin darle alcance. Tenía éste el segundo mejor tiempo en las pruebas de clasificación con 1' 31" 3110, a dos décimas del recordman Félix Peduzzi, quien en la prueba final y en el curso de la 271 se despachó un 1' 30" que le acordó el promedio de 125.582. ¿Cómo Juancito se le escapó a Julio Devoto si en las pruebas de clasificación su mejor tiempo fue de 1' 35" 8/10? Es que desde el jueves al sábado hizo algunas "cositas" en su máquina para afilarla más, entre ellas, un cambio de multiplicación. Y la acertó.

 

Oscar Gálvez a bordo se su Ford.

Oscar Gálvez a bordo se su Ford.

 

En esa segunda serie que citamos, en la largada se le rompió a Gulle la caja de velocidades. ¿Y quieren saber lo que aconteció? Pues que en 25 minutos le quitaron la caja al coche de Tejerina, que había ido de "visita" y se la pusieron el de Gulle. Trabajo febril de varios mecánicos en el que fue primer actor Alberto Fava, acompañante en la emergencia de Ernesto H. Blanco. ¿Cómo se las va a arreglar Faya cuando a su taller llegue un cliente y le diga que necesita una semana para cambiar una caja? En esa serie Pichón Castellani tuvo dificultades con la bomba de aceite y a Víctor García se le mojó el distribuidor y luego se le trabaron los frenos, defecto éste que no pudo corregir en la carrera final, en la que se la vió en figurillas para pasar "la horquilla". Tres mendocinos, pues, con mala pata en la misma serie. La más veloz, puesto que Juancito ganó en 15' 34" 3/10, tiempo para las diez vueltas, a una media de 121,200; segundo fue Devoto, en 15' 39" 5/10; M. Cobas, 16' 08" 4/10; R. López, 16' 15" 2/10, y R. Castellí, en 16' 26" 9110, para citar a los cinco primeros. La serie anterior fue ganada, como ya se dijo, por Oscar A. Gálvez, en 15' 42" 4/10, a una media. de 119,931, escoltado por F. Peduzzi, 15' 46" 3/10; J. R. Puga, 16' 05" 7/10; E. Petrini, 16' 16" 8/10, y D. Muso, 16' 21" 9/10. La complementaria entre los no clasificados para la final de las series anteriores fue conquistada por Pablo Gulle, en 15' 52" .5/10, a 118,660, seguido por Víctor García, 16' 23" 1/10; J. Caravaglia, 16' 44" 9/10; J. Potenti, 17' 13" 5/10, y con seis vueltas "Raudo" y Lafranco.

En la primera curva se produjeron trompos y hasta el vuelco del coche de Enzo Farina.

En la primera curva se produjeron trompos y hasta el vuelco del coche de Enzo Farina.

 

Otra imagen del vuelco.

Otra imagen del vuelco.

 

En la quinta vuelta de la cetrera principal las tribunas se estremecen: Juan ha pasado a le punta; Oscar es segundo, Musso corre en el tercer puesto, delante de Gulle, Peduzzi y Devoto. Es un lotecito que puso luz con respecto al resto, pero no muy amplia. Las máquinas son parejas y los hay que conducen muy bien. En la séptima un nuevo estremecimiento en la multitud, un clamoreo que recuerda al grito de "¡gol!" en las canchas de fútbol; Oscar está de nuevo al frente; Peduzzi corre delante de Gulle. El "Ñato" irá perdiendo terreno gradualmente. Su máquina, con una caja qué le es "desconocida", echa humo. No podrá continuar en el reducido lote que tendrá a su cargo la dirección de la competencia.

—La carrera la ganará quien cambie más rápido los neumáticos — me ha dicho Gulle antes de iniciarse la reunión.

—¿A qué no? ¿A que no se cambian las gomas en la final? —le apuesto. Es que se ha venido utilizando la parte nueva de la pista cuya superficie estaba muy áspera. En las sesiones de entrenamiento eso resultó aterrador. Las gomas eran "comidas", y lo que más gravitaba en el desgaste era la amplia curva al final de la recta de llegada, pues las máquinas iban derrapando a lo largo de quinientos metros aproximadamente. Pero teníamos en nuestros recuerdos lo acontecido en las reuniones inaugurales del autódromo "17 de Octubre", Al comienzo las gomas se gastaban en forma impresionante; poco a poco el suelo fue alisado por el mismo rodar y, al final, ya no existían problemas de esa índole. Aquí, admitíamos, sucedería lo propio. Entrenamientos, vueltas de clasificación, tres series de diez vueltas, todo realizaría esa obre de aligamiento. No obstante, existían dudas porque se trataba de treinta vueltas, por lo que el mismo Peduzzi me confió en que no estaba muy seguro de que los neumáticos soportaran todo el recorrido sin quedarse peligrosamente en telas. Sin embargo, aguantaron.

Todos muy apretados. Musso, Juan Gálvez, Oscar Gálvez y Peduzzi pelean por el primer puesto.

Todos muy apretados. Musso, Juan Gálvez, Oscar Gálvez y Peduzzi pelean por el primer puesto.

Tenemos en la vanguardia a cinco hombres: los Gálvez, Musso, Peduzzi y Devoto. Ya Gulle amaina y el quinteto se le va. En tanto, Musso avanza y en la duodécima vuelta pesa a la vanguardia en medio de un nuevo estremecimiento. Las tribunas anuncian los cambios fundamentales y viven la emoción de une carrera que resultará inolvidable. Musso, Juan, Oscar, Peduzzi y Devoto. Tal es el orden. Por momentos las cinco máquinas constituyen un tren sin locomotora. Van unidas como vagones, con le luz necesaria entre ellas. A veces, se tocan. Allá en la "horquilla", me contarán después espectadores allí ubicados, llegan más de una vez juntas, apareadas dos y hasta tres, que son las que caben en lo ancho. Los pilotos miran uno y otro costado. ¿Quién afloja? Cada uno espera de otro y se van acercando a la curva peligrosamente, crin todo el rollo. Los frenos accionan, las ruedas se clavan, chillan, se vira y se sale. En una de esas acciones Devoto ha penetrado más e fondo y Oscar sale quinto de allí. En la recta hemos de ver a Musso al frente seguido de Juan y ye apareados Peduzzi, Oscar y Devoto.

Musso sigue en la punta. Su acompañante, Navarro, va en el baúl, arreglando algo. No se extrañen: los acompañantes han trabajado como los de sidecars, buscando de neutralizar los efectos de la fuerza centrífuga en las curvas. Algunos van sentados detrás de sus pilotos, como en tándems. Hay que ganar un metro; ya no se trata de una décima; un metro es algo, puede ser mucho. Estamos viviendo un espectáculo jamás presenciado. En nuestros recuerdos, en el montón de recuerdos, no surge nada igual. No hay comparación. Evocamos, fugazmente, otras competencias muy emotivas, pero diferentes.

Se alternan en el puesto inmediato a Musso los hermanos Gálvez. Peduzzi y Devoto se alternan en el siguiente. "¡Gol!", rece que gritara la multitud. ¿Qué ocurre? Juancito ha pasado a la vanguardia y se aleja. Es que comienza e aflojar la máquina de Musso, y en tanto la superan los demás se producen diferencias. Cuando se layan adelantado las cuatro, volverán a juntarse. Estamos en le vuelta 22°. Oscar se adelanta a Musso y va en procura de su hermanito. En la 24° Musso está quinto. Pelean los dos hermanos, como lo hacen en las rutas, tan valientemente y tan deportivamente. Cuando uno se pare por un accidente el otro se detiene para inquirir y hasta ayudar si ello es posible, pero mientras las máquinas anden, ¡a fondo! A cara de perro, como se dice en el ambiente.

Los hermanos Gálvez pelean por el primer lugar. En esta imagen, Juan está primero, perseguido por Oscar.

Los hermanos Gálvez pelean por el primer lugar. En esta imagen, Juan está primero, perseguido por Oscar.

Ya no hay luz entre los dos Fords..., y "¡gol!", nuevamente: Oscar ha pasado a la vanguardia.

Es la vuelta 26°. Faltan cuatro. Sigue la lucha. En la siguiente Peduzzi hace el record. Oscar se va; la luz aumenta, el metro inicial se multiplica. Y así llegamos a la última vuelta, a la última curva. 'Encontró Juancito un coche rezagado que lo "taponó" un poquito. Peduzzi ataca y mete la "trompa" de su Chevrolet. Las máquinas se rozan, sí, se tocan. Juancito levanta el pie. Luego Peduzzi dirá a todos por los altoparlantes: "Yo arriesgué un poquito más. Juancito levantó. ¡Él ya tiene tanto!" Y lo dirá emocionando, casi agradecido e Juancito.

Oscar y Juan Gálvez, dos campeones de nuestras rutas, volvieron a mostrar el alto espíritu de lucha que los hace ser de los mejores pilotos argentinos.

Oscar y Juan Gálvez, dos campeones de nuestras rutas, volvieron a mostrar el alto espíritu de lucha que los hace ser de los mejores pilotos argentinos.

En ese mismo instante en que la voz de Peduzzi llega hasta nosotros Juan me está contando de esa última curva, de unos metros que perdió porque encontró un rezagado delante que lo frenó en parte, pero sin ninguna queja, sin restarle ningún mérito a nadie, satisfecho de su carrera:

—¡He lañado a gusto! — es su expresión. Acaso, como hermano siempre, guste de que Oscar, que ha perdido algunas punteando, haya ganado ésa. Claro que él también la quería ganar. Para eso corrió

—¡Muy bien, Julio! — le digo a Devoto, al Ampacama que debutara en el Gran Premio de 1947 con el N° 27 y que ahora le ha tocado ser actor de primera línea con ese número. Agradece, la felicitación y se siente satisfechísimo, como el público que presenció la competencia, que vivió una jornada que ha de ser memorable. Ríe, aunque no del todo, Daniel Musso; no sabe si reír o llorar Peduzzi; todo el Autódromo vibra emocionado; la pista parece sacudida, está como en un ataque de epilepsia. En las retinas ha quedado grabada la marcha de esas cinco máquinas como un tren, con sus vagones enganchados. Hombres y máquinas han rendido mucho más de lo imaginado.

Oscar ha ganado. Vive el júbilo de su triunfo, júbilo de tribunas palpitantes. Su señora llora; también llora Armando, el amigo que le facilita las máquinas, los "pumas" de su escudería. Nos sentamos. La emoción nos agotó. Pinocho Marimón me dice: "Carrera inolvidable"... Y me brinda el título.

El ganador sonríe. Oscar Gálvez fue ovacionado por el Autódromo 17 de Octubre.

El ganador sonríe. Oscar Gálvez fue ovacionado por el Autódromo 17 de Octubre.

 

CLASIFICACIÓN FINAL

30 vueltas (94,186):

1° Oscar Gálvez, con Ford, 46' 44" 2/10.

2° F. Peduzzi con Chevrolet, 46' 47" 6/10.

3° Juan Gálvez, con Ford, 46' 48" 2/149.

 

 

Por Ricardo Lorenzo (1952).

Fotos: Ricardo Alfieri y Juan Vázquez.

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