Las Crónicas de El Gráfico

1996. ¿Por qué pasó lo que pasó?

Por Redacción EG · 10 de diciembre de 2019

Vélez goleó 5-1 a Boca en un partido invadido por la polémica, las expulsiones y el caos. Otra vez Castrilli fue el eje de una noche que comenzó a todo fútbol, pero terminó en el descontrol.

-- ¿Cuándo comenzó a enrarecerse el partido?

-Con la sanción del gol del empate, sin que existiera entre los protagonistas y el público la seguridad de que el cabezazo de Camps hubiera superado la raya del arco. A partir de ese momento, lo que era lucha vibrante pero normal, comenzó a teñirse de dudas, protestas y problemas.

--¿Estuvo mal Castrilli al otorgar el gol del empate?

-Su decisión fue correcta. Se limitó a respaldar lo que le marcaba el linesman Alberto Barrientos, con mejor visión que el árbitro respecto de la jugada. Más tarde, la televisión mostró que el tanto no se había producido.

 

Había empezado como todas: los dos capitanes —Maradona y Chilavert— posando con Castrilli y los líneas Alberto Barrientos y Ernesto Taibi. La clásica foto terminó juntando a los principales protagonistas.

Había empezado como todas: los dos capitanes —Maradona y Chilavert— posando con Castrilli y los líneas Alberto Barrientos y Ernesto Taibi. La clásica foto terminó juntando a los principales protagonistas.

 

--¿Cómo era el partido hasta ese momento?

-Vélez recién estaba reaccionando luego de haber tolerado casi media hora de clara superioridad visitante. Boca se encontraba ganando en la red y mandaba en la cancha, haciendo pesar en la zona defensiva del Fortín los encuentros veloces y exactos de Maradona, Verón y Caniggia.

-- ¿Y cómo siguió después de la igualdad?

-Por diez minutos más, siguieron dominando el trámite Boca y Maradona. Pero a partir de la tenacidad del Indio Gómez y el Pacha Cardozo, Vélez fue devolviendo carga por carga, cada vez con más peligrosidad. Una gran atajada de Navarro Montoya, salvando un cabezazo de Herrera que iba adentro (minuto 33), marcó un momento crucial: el partido cambiaba de mano.

 

El descontrol: a Navarro Montoya lo sujeta Carlos Bilardo, con La Brujita Verón cerca

El descontrol: a Navarro Montoya lo sujeta Carlos Bilardo, con La Brujita Verón cerca

 

Entre muchas voces, esta frase del Mono Navarro Montoya: "ESTO FUE UN ROBO"

CARLOS FERNANDO NAVARRO MONTOYA:

"Esto fue un verdadero robo. Se estaba jugando un partido excelente y un hombre con fallos equivocados terminó con el espectáculo. Espero que no nos dirija nunca más. Hoy les robaron la ilusión a la gente y a los jugadores... No sucedió una tragedia porque nosotros la impedimos. Los dos goles de Chilavert son secundarios al lado del desastre que esto pudo haber sido".

FABIAN GUSTAVO CARRIZO:

"Hay que separar las cosas: estoy orgulloso por la dignidad de Boca y me siento muy dolido por los groseros errores de Castrilli que pudieron terminan en una catástrofe. Soy respetuoso del equipo de Bianchi, pero hoy no nos ganó Vélez y me hago responsable de lo que digo".

NESTOR ARIEL FABBRI

 "Hace cinco años dije que Castrilli era el peor árbitro de la Argentina. Era un partido bárbaro y lo arruinó. Tenemos que ir a Agremiados y pedir que no dirija nunca más. Castrilli me sacó las ganas de salir Campéon con Boca. Ahora no me importa que me den 50.000 años de suspensión..."

PEDRO POMPILIO (vicepresidente 1° de Boca Juniors):

"Lo único que pido es que sean tan estrictos para sancionar a Castrilli como él lo es cuando expulsa a un jugador. Felicito a los jugadores de Boca por la entrega que ofrecieron y en especial a Mac Allister porque siempre está en los momentos difíciles..."

CARLOS BIANCHI:

"En este partido quedó demostrada la calidad de los jugadores de Vélez. Siempre dije que eran muy inteligentes. Yo nunca hablo de los árbitros, así que no voy a responder sobre Castrilli. Cuando llegué al club, dije que Chilavert era uno de los cinco mejores arqueros del mundo; hoy puedo decir con todas las letras que es el mejor de todos".

RAUL ERNESTO CARDOZO:

"Quedó comprobado que somos un gran equipo porque ganamos otro partido decisivo. Hoy dimos vuelta el resultado con buen fútbol y con la gran actuación de Chilavert, que se puso el equipo al hombro".

MARCELO ADRIAN GOMEL

"Espero que las quejas de los jugadores de Boca no empañen nuestro triunfo. Ya no me quedan palabras para resumir lo que significa José Luis Chilavert".

 

-- ¿Qué influencia psicológica tuvo el gol de tiro libre de Chilavert?

-Total. Decisiva. Al fin y al cabo, era simplemente un gol. Vélez había soportado el que convirtió Caniggia, reaccionó y trató de dar vuelta el resultado. Boca, según se había visto en esa media hora inicial, tenía equipo y mostraba jugadores como para hacer lo mismo que su rival. Sin embargo, pareció que esa conquista del paraguayo Chilavert hubiera sido obra de un marciano: su solidez táctica y su fortaleza espiritual tambalearon como si la fuerza del impacto fuera algo irreparable. Tal vez, si Boca hubiera conseguido el empate al cabo de una hermosa pared aérea Maradona-Scotto-Maradona-Scotto que terminó con un remate en el palo derecho de Chilavert, algo podía haber cambiado. Pero la fortuna había decidido irse del brazo con el arquero de Vélez.

 

Claudio Paul Caniggia y Darío Oscar Scotto, desencajados, forcejean con la policía. Boca había arrancado mejor, estaba en ventaja, pero un cabezazo de Camps —que Navarro Montoya desvió antes de que transpusiera la línea de gol— fue el inicio del escándalo. Después, llegaron los goles de Chilavert, las expulsiones...

Claudio Paul Caniggia y Darío Oscar Scotto, desencajados, forcejean con la policía. Boca había arrancado mejor, estaba en ventaja, pero un cabezazo de Camps —que Navarro Montoya desvió antes de que transpusiera la línea de gol— fue el inicio del escándalo. Después, llegaron los goles de Chilavert, las expulsiones...

 

-- ¿La infracción de Mac Allister a Pandolfi estuvo bien cobrada?

-La sanción fue impecable. Lo extraño es que un hombre de la experiencia y el oficio de Mac Allister haya incurrido en esa falta. Máxime sabiendo que el árbitro Castrilli no suele pasarlas por alto.

--¿Y el penal?

-Exactamente lo mismo que se ha dicho sobre el tiro libre. El empujón de Mac Allister a Pandolfi fue claro.

 

Maradona desconsolado luego del enojo con Castrilli.

Maradona desconsolado luego del enojo con Castrilli.

 

--¿Se justificaba la reacción de Fabbri al protestar la infracción?

-Cualquier jugador sabe los riesgos que se asumen cuando se protesta una sanción. Pero -si además- el árbitro es Javier Alberto Castrilli, lo del defensor de Boca fue suicida. Se entiende el momento, las pulsaciones, el clima, el 1-0 que se dio vuelta, el gol de Chilavert... Pero con Castrilli hay que agachar la cabeza. Y Fabbri -que lo sabe-dejó a su equipo con 10...

-- ¿La ira de la hinchada de Boca hizo peligrar la continuidad del partido?

-Sí. Simultáneamente con el penal, la expulsión de Fabbri y el segundo gol de Chilavert (minuto 43), parte de la popular de Boca derribó un sector del alambrado, amenazó con invadir el campo de juego y acrecentó el clima de caos en que -de repente- derivó el encuentro. Hubo corridas, la policía apareció en medio de la hinchada y terminó haciendo un cordón entre la gente y el alambrado.

 

El Diez fue expulsado y lo consuelan.

El Diez fue expulsado y lo consuelan.

 

-- ¿No era más criterioso hacer terminar el primer tiempo (faltaba un minuto) y no estar 17 minutos con los protagonistas en la cancha, acrecentando el clima de violencia?

-Esas son las cuestiones que Castrilli no se permite manejar. Se ata tanto al reglamento, es tan inflexible, que -por hacer cumplir la letra- termina desestimando cualquier decisión cercana al sentido común. Si faltaba un minuto para jugar, ¿por qué dejar tanto tiempo a los jugadores en la cancha, si lo único que conseguía era agrandar la sensación de violencia?

-- ¿Fue correcta la actitud de Mac Allister, Scotto y Navarro Montoya de ir a pelear con la policía para evitar que tiraran agua sobre su tribuna?

-Lo que a primera vista surgió como una defensa de los jugadores de Boca a su hinchada, necesariamente tiene una doble lectura. ¿No es incitante para la tribuna ver que tres de sus futbolistas forcejean y se tiran trompadas con quienes deben preservar el orden? Siempre será mejor que cada uno actué donde corresponde: los jugadores en la cancha y la policía ofreciendo seguridad al espectáculo.

-- ¿Por qué se descontroló tanto Boca?

-Porque vio cómo se le escapaba un partido por el que había hecho muchos méritos para estar ganándolo. Y porque en la suma de situaciones polémicas, apareció un elemento que multiplicó la bronca: Chilavert, el enemigo de Navarro Montoya, agujereó dos veces el arco. Y ya se sabe lo que esto produce: parece que sus goles valen más de uno...

 

Carrizo intenta calmar los ánimos en la parcialidad Xeneize luego de las polémicas jugadas en favor de Vélez.

Carrizo intenta calmar los ánimos en la parcialidad Xeneize luego de las polémicas jugadas en favor de Vélez.

 

Por NATALIO GORIN

Pacto con el diablo

Es muy confuso lo que pasa en Boca. Se habló no hace mucho de un pacto entre dirigentes y jugadores para no ventilar diferencias en público. Pero lo visto y escuchado la última semana indican el naufragio del acuerdo. Ya no tiene vigencia. El presidente Mauricio Macri habló de futuras incorporaciones y enseguida recibió una andanada de los jugadores -especialmente de Carlos Fernando Navarro Montoya--, quien le enrostró una supuesta "falta de respeto al plantel por tocar esos temas en plena competencia". La réplica de Macri fue débil. No marcó su autoridad. Él tiene que dar cuentas de sus actos a los socios. A nadie más. A ver si alguna vez a Franco Baresi se le ocurrió cuestionar públicamente a Silvio Berlusconi en una situación similar. Conclusión inicial. Navarro Montoya debería copiar a Baresi. Por su parte, Macri será un gran presidente el día que -como dirigente de un gran club- se parezca a Berlusconi. En descargo de Macri se podría inferir una táctica: que estuviera aguardando el momento ideal para hacer sentir su autoridad.  

Todavía hubo tiempo para un asombro mayor. Hasta Carlos Salvador Bilardo pareció encolumnarse con los jugadores. Y llegó más lejos. Le pidió al periodismo que no tocara el tema de los refuerzos: "Esperen hasta que termine el Torneo Clausura". El doctor Bilardo, pese a que en los últimos tiempos trató de abrazar con entusiasmo esta nueva profesión, como periodista marcha en dirección contraria -exactamente en la misma proporción- a los méritos y pergaminos que ha ganado legítimamente como director técnico de equipos de fútbol. Pero las sorpresas, como las tristezas que cantaba Vinicius de Moraes, parecen no tener fin. El mismo Bilardo volvió rápidamente -y a las pocas horas- sobre sus palabras. No se sabe si convencido del error anterior o si lo hizo para apoyar a su jugador preferido: Diego Armando Maradona.

Ya se sabe que al Diego rey se le ha cruzado una idea fija: no quiere tener de compañero a Diego Fernando Latorre. Y Bilardo, para respaldar esa tesitura, mandó al diablo sus propias creencias. No esperó el fin del certamen, confesó que él había pedido tres refuerzos:

Cáceres, Berti y Rambert. Obviamente, por ahí no aparece Latorre.

Lo único que falta en este momento, es que Navarro Montoya se enoje con Bilardo "por falta de respeto al plantel". Ahora bien, además de descansar en ésta, su patria, ¿qué hace Latorre en Buenos Aires? Todos lo sabemos. Vino a abrochar su incorporación a Boca Juniors. Tal cual los deseos y las gestiones realizadas en Europa por Mauricio Macri. Lo que deja fuera de juego y desairados a Bilardo, a Maradona, a Navarro Montoya y también a Macri, quien ahora mantiene un extraño silencio. El pueblo de Boca, mientras tanto, espera que los protagonistas de este anecdotario marchen rápidamente a su lugar, a efectos de que cada uno realice lo que mejor sabe.

Es la única manera de hacer realidad la aspiración expresada por el presidente Macri. Que Boca abandone su centenaria ubicación actual y pase a figurar entre los diez mejores clubes del mundo. Algo, pese a todo, está muy claro. Porque, en Boca, las cosas están como están.

 

Navarro Montoya le reclama a Castrilli, quien parece no registrarlo.

Navarro Montoya le reclama a Castrilli, quien parece no registrarlo.

 

--¿Qué le pasó a Maradona?

-Estaba entregando su mejor partido de este campeonato: lúcido, con un aceptable rendimiento físico, siempre se las ingeniaba para ganarle las espaldas al Negro Gómez y así abastecer a los delanteros. Pero se sumó al descontrol general, le dijo a Castrilli "Toda esta violencia la armó usted" y vio la roja al final del primer tiempo. Maradona no es un hombre al que se le pueda pedir mesura a la hora de protestar. Chocó con el imperturbable hombre de negro y dejó a Boca con nueve...

--¿Castrilli es un personaje irritante?

-Más allá de la justicia con que aplica el Reglamento, su estilo es el de un juez que arbitra en permanente actitud de confrontación con los futbolistas. No se le piden flexibilidades de tipo reglamentario ni aparcerías con los protagonistas, pero lo cortés no quita lo valiente. Una actitud más cordial, menos rígida, podría acarrearle menos problemas con los jugadores. No basta con que un árbitro tenga siempre razón si sus partidos son conflictivos, llenos de incidentes y jugadores expulsados.

-- ¿Fue digna la actitud de Boca cuando quedó con dos jugadores menos?

-Al final del primer tiempo entregó una imagen caótica: dos expulsados, persecución a Castrilli, reacción de algunos contra la policía. Pero en el complemento -cuando no pocos auguraban una "caza del hombre"- el equipo de Bilardo mostró una loable actitud: salió a jugar con orden y sin histerias. Dejaron el alma en cada pelota y cayeron con dignidad, porque la superioridad de Vélez fue incontrolable.

 

Maradona con Bilardo en medio de los incidentes y rodeados por la policía.

Maradona con Bilardo en medio de los incidentes y rodeados por la policía.

 

-- ¿Lo de Vélez fue superlativo?

-No. Fue efectivo. Supo imponer lo mejor que tiene en el momento justo y luego aprovechó las circunstancias favorables que le brindó el partido.

-- Entonces, ¿cuáles fueron sus virtudes?

- Las de siempre. Un arquero espectacular, que dirige a la defensa, genera ataques y, cuando patea tiros libres, mete goles sensacionales. Una disciplina táctica infalible. Un gran sentido del orden colectivo. Una enorme capacidad para aprovechar a fondo los momentos psicológicamente favorables de cada partido. Un técnico que sabe armar el equipo y, cuando hace cambios, consigue lastimar al adversario ahí donde más le duele. Por ejemplo, al neutralizar el crecimiento de Mac Allister en la segunda etapa haciendo ingresar a un wing con desborde como Martín Posse. Además, allá adelante lo tiene al Turu Flores.

 

La columna de Víctor Hugo

Un línea impresentable, una tarde incomprensible del Colorado Mac Allister. La grandeza, la intuición y la pegada de Chilavert... La intolerancia habitual de los jugadores cuando comenzaron a recorrer el camino del victimismo y la inferioridad numérica, armaron un resultado que para nada se corresponde con lo que era el encuentro, mientras no se habían producido irregularidades.

Boca, superando su último partido, le estaba quebrando el brazo a Vélez.

Empezaba a ganar la pulseada tan esperada en base a un fútbol de rotación, -de toques y peso ofensivo. Estaba en ventaja con el gol de Caniggia, parecía tener todo bajo control. A tal punto, que la primera jugada  polémica se produce en la que era la primera llegada de Vélez a Navarro Montoya. ... Cuando el juez de línea dio gol, arruinó a Boca, condenó a Javier Alberto Castrilli al escándalo y determinó buena parte del futuro del campeonato.

Barrientos no sólo se equivocó en marcar que fue gol, sino que también marcó la tarde-noche. Tomó la visión del Mono, con todo su cuerpo casi adentro del arco, pero se olvidó de un detalle: lo que tenía que entrar era la pelota y ésta había rebotado contra la palma de la mano derecha de Navarro Montoya. Todo lo que ocurrió después resultó de ese error, el padre del desencanto en que se convirtió el partido fue Alberto Barrientos. Después vinieron el foul de Mac Allister, uno de esos tantos que sólo cobra Castrilli, y llegó la hora del coraje intelectual de Chilavert -ese hambriento de gloria-, quien cruzó toda la cancha sin que nadie dudara de que su tiro iba a ser el segundo gol de Vélez. Pero faltaba el penal incomprensible que comete el Colorado y esa escena de película del Oeste, ese desafío de cowboys de dos hombres con el destino marcado para odiarse. Chilavert anunció el fin de la película con un disparo certero y mortal. Al paraguayo le tocó beberse toda la gloria; al Mono, masticar la más grande de sus rabias. Ya el partido había sido escarnecido, ya Fabbri había elegido irse con el afán de anunciar que Castrilli enloqueció justo en el momento de mayor cordura del árbitro del encuentro. Después, Diego perdió los estribos y, víctima de una emoción violenta, aquél qua había sido el más inspirado protagonista del partido, anunciaba la definitiva caída de Boca.

El segundo tiempo fue una anécdota; una búsqueda digna y apasionada del equipo de Bilardo; un control tranquilo y dinámico de Vélez; una hilación natural y previsible en un trámite que sólo tenía la duda del teche de la goleada de Vélez.

Castrilli quedó en el centro de la escena una vez más. Y no le será fácil ser absuelto. Lo condenan su persistencia para respetar el reglamento desde el primer hasta el último minuto, ese línea que arruinó la tarde más que el frío y la lluvia, y sus antecedentes de hombre que no transa con el "sentido común" de los otros jueces.

La noche se quedó con las voces rebotando en los vestuarios, con la bronca le Diego y el desplante victorioso de Chilavert. Con Vélez en lo más alto de la tabla celebrando las postreras semanas de ese futuro emperador que, en eI último de sus decretos en Coliseo del Oeste, le bajó pulgar a las ilusiones de Boca.

 

--¿Boca se despidió del campeonato?

-A juzgar por los puntos que lo separan del líder (cinco) podría decirse que no. Pero estas fechas que se suceden serán vitales: Maradona, Fabbri y Mac Allister expulsados, más la cuarta amarilla que acumuló Navarro Montoya, lo muestran notoriamente diezmado. Con la derrota a cuestas, le pudo haber ido peor, pero los que están arriba no se alejaron demasiado. El tema de la conformación del equipo es otra historia. Y de las bravas...

 

Maradona luego del polémico Vélez Boca

Maradona luego del polémico Vélez Boca

 

-¿Vélez puede sentirse campeón?

-Puede sentirse vivo, creyendo en la fuerza de su fútbol y con la convicción que depende de sí. Nadie se puede sentirse campeón antes de tiempo, y eso Vélez lo sabe porque siempre lo practicó. Está, futbolísticamente, intacto. Pero los que lo sigue son muchos y los puntos que lo distancian pocos.

JUVENAL y HUGO SUERTE

Notas: PABLO OLIVIERA

Fotos: GERARDO HOROVITZ, FABIAN MAURI, ALEJANDRO PAGNI, RODOLFO SOLARI, OSVALDO BARATTUCCI, JUAN JOSE BRUZZA, ENRIQUE MARCARIAN y DANIEL GONZALEZ

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