Las Crónicas de El Gráfico

1934. Rugby: ¡Un partido de 31 puntos!

Por Redacción EG · 02 de julio de 2019

Por Free-Lance. El periodista promotor del deporte publicó una crónica detallada del encuentro entre San Isidro (un año antes del conflicto y consecuente creación del SIC) y Gimnasia y Esgrima.

Por muchos motivos el encuentro que disputaron San Isidro y Gimnasia y Esgrima en la cancha de los primeros el domingo pasado, perdurará en la memoria de los que tuvieron la suerte de presenciarlo. Cierto es que durante el primer tiempo y la primera parte del segundo no ocurrió nada excepcional; el partido era movido, veloz e interesante; era, en suma, un buen partido, mejor que lo común, pero nada más. A los 18 minutos del segundo tiempo las cosas cambiaron y vino la lluvia de tries; primero, cuatro de San Isidro en diez minutos; luego, dos de Gimnasia en los ocho últimos. Tales alternativas provocaron una contagiosa emoción en todos los espectadores, y en especial en los "hinchas" de los conjuntos en pugna que vivieron momentos de alegría y de sufrimiento indecible. Pero aparte de todo esto y prescindiendo del resultado final, el partido resultó realmente auspicioso en cuanto a lo que dice sobre el nivel actual de nuestro rugby, que en la presente temporada parece insinuar un franco progreso. Creo no equivocarme al afirmar que es la primera vez que en un partido entre equipos de Gimnasia o C. U. B. A. y San Isidro, se produce un score de estas proporciones. En el pasado he asistido a incontables encuentros entre estos conjuntos que se reducían a una estéril y aburrida lucha de forwards en la cual lo que se buscaba era, ante todo, no perder; la idea de ganar y de hacer buen juego, quedaba relegada a segundo término. El domingo los dos equipos se prodigaron en busca del triunfo; el goal-line adversario y no el touch fue la meta, y el resultado una lucha que, por su calidad y por su limpieza será un grato recuerdo para todos los participantes.

¿Fue justo el resultado final?

Entrando al análisis de lo que fue el partido, es esa la primera cuestión que se presenta. Al final los partidarios de Gimnasia estaban convencidos de que sólo a la mala estrella que siempre los ha perseguido en la cancha de San Isidro, donde nunca han ganado, se debía que no hubieran conquistado el triunfo. Personalmente, no me atrevo a ir tan lejos; es cierto que por un lado Gimnasia no merecía perder; pero por el otro San Isidro tampoco lo merecía. Ambos conjuntos se presentaron faltándoles buenos titulares: Davel en Gimnasia, Ferrere y Ernesto Cilley en San Isidro; por ser capitán y director del equipo el primero, podemos decir que en este sentido el debilitamiento era equilibrado.

 

P. R. M. RUNNACLES, del Buenos Aires, por Benguria

P. R. M. RUNNACLES, del Buenos Aires, por Benguria

 

El primer tiempo fue en general favorable a Gimnasia, pero no fue el suyo un dominio ni muy continuo ni muy peligroso, así que el resultado del período, 5 a 3, puede considerarse equitativo. Luego, en el segundo tiempo y a partir del segundo try de Gimnasia, San Isidro dominó netamente el campo durante veinte minutos, en la primera parte del cual arrinconó al adversario en sus 25 yardas, y no obtuvo tantos por obra de la buena defensa de los forwards visitantes; luego, en contados minutos marcó catorce puntos, y los últimos minutos volvieron a corresponder a Gimnasia. De esto se deduce que San Isidro dominó algo menos, pero con mayor intensidad. Durante la mayor parte del tiempo Gimnasia jugó admirablemente, con mayor lucimiento que sus adversarios sin duda alguna, pero tuvo un fatal cuarto de hora de achatamiento a mediados del segundo tiempo que le significó la derrota. Entre dos equipos de valores muy parejos, la defensa de San Isidro resultó más sólida y su ataque más oportunista, y ello justifica su triunfo; pero, como tiene que suceder en un partido que termina con tal score, el perdedor no mereció la derrota y tuvo razón para quejarse de su poca suerte.

¿Cuál es el origen del rugby?

Hasta ahora todos estaban de acuerdo en que los ingleses eran los creadores del juego y se hacía remontar el origen a 1822 en que, un jugador de fútbol, llamado William Ellis, se apoderó por distracción de la pelota, llevándola al campo enemigo. Esto sucedió durante un match de fútbol jugado en Rugby. Los ingleses festejaron en 1922 el centenario de la creación del juego en el mismo colegio de Rugby. Pero he aquí que con motivo del gran match llevado a cabo recientemente entre Francia y Alemania en Hanovre, se había expuesto en la sala del club local una retrospectiva del rugby, y mientras los alemanes insisten que fue en el año 1875 cuando se jugó el primer match de rugby, el que tuvo lugar en Hiedelberg, los italianos por su parte quieren tener la exclusividad del invento del juego, basándose en un grabado de A. Scaino que data del año 1555 y que representa, en efecto, una especie de juego de pelota con la mano; llevando su marco una inscripción relativa al juego de "il calcio" en Florencia... De modo que ahora no se sabe si el rugby es inglés, alemán o italiano.

 

Actuación de los equipos

En San Isidro Abelleyra estuvo desconocido, resultando marcadamente inseguro de manos aunque sacó algunos buenos kicks. La línea de tres-cuartos hizo menos corridas que la adversaria, pero resultó muy peligrosa por su velocidad y decisión; los dos centrales tacklearon mucho y muy bien, y en ataque Emilio Cilley se destacó por su empuje para quebrar la línea contraria y su buen apoyo a sus compañeros, con Lavenas, que es un wing que sabe aprovechar bien la menor oportunidad que se le presenta, forman un ala terriblemente peligrosa para cualquier defensa. R. Sastre y R. Maurer cumplieron su cometido, pero sin descollar, tal vez por falta de oportunidades. La ausencia de Ferrere perjudicó mucho a los locales, ya que su suplente, F. Meyer Arana, tomó casi siempre los pases parado, y se concretó a pasar en seguida; en su descargo hay que decir que jugó rengueando desde mediados del primer tiempo, pero tengo la sospecha de que los kicks altos de Ferrere hubieran podido variar fundamentalmente la faz del partido.

 

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Jorge Cilley parece estar amoldándose bien a su nuevo puesto, pues con raras excepciones, sus pases fueron rápidos y precisos y su labor defensiva fue de primer orden, ya que parece tener el don de estar siempre en el punto donde sus servicios son más necesarios. Los forwards jugaron bastante menos que contra Hindú; me pareció que había menos armonía entre ellos y no apoyaron al que llevaba la pelota con la misma perfección, al propio tiempo que fueron ampliamente superados en el line-out, a punto tal que en el segundo tiempo optaron siempre por pedir scrum, y eso que sacaron menos pelotas que Gimnasia de éstos. Rodríguez Jurado fue quizá el mejor en todos los aspectos del juego, pero Chiappe y Hearne se destacaron en el juego suelto. No sé si era Meyer Arana o uno de los wing-forwards el encargado de la custodia de Froelich, pero quienquiera que fuese, cumplió señaladamente mal su cometido. En general la actuación de San Isidro fue inferior a la cumplida contra Hindú. En lo que se refiere a Gimnasia, Deluchi superó a su oponente en la mayor parte de la lucha, mostrándose más seguro de manos y con excelente kick, pero con una colocación más adecuada y mayor decisión pudo haber evitado dos de los tríes de San Isidro. La línea de tres-cuartos hizo muchas corridas que estuvieron en general bien llevadas, aunque me pareció que les faltaba un poco de penetración y empuje en los momentos decisivos; todos tacklearon bien por momentos, pero en defensa no daban sensación de seguridad, sobre todo para recoger la pelota del suelo. Tuvieron tendencia a pasar sin preocuparse de la colocación de sus compañeros, y en este sentido falló Peregrini, que en lo demás estuvo muy bien; C. Killinger, muy tackleador, resultó algo lento, y los dos wings tuvieron sus jugadas felices, pero también perdieron pases que pudieron rendir tries. Froelich fue el mejor back de ataque de su equipo y casi siempre logró pasar por lo menos a un adversario antes de desprenderse de la pelota. Los dos primeros tries fueron fruto de excelentes jugadas suyas, siendo su única falla el no pasar siempre en el momento y sentido más indicado; L. Killinger lo complementó bien y ha progresado rápidamente desde su debut; pasa bien, juega con mucha sobriedad y es dueño de un tackle respetable. Los forwards de Gimnasia fueron netamente superiores a los de San Isidro, siendo muy notable la forma en que despejaron situaciones de peligro haciendo tornillo y dribbling a lo largo del touch, destacándose asimismo en el line-out y taconeando con mucha limpieza en los scrums. Sessana y Gallina fueron los mejores en el juego suelto, en tanto que Frígoli rindió mucho en defensa y especialmente en las paradas de dribbling, y los dos forwards noveles C. Noguera y Haupt los acompañaron dignamente, resultando el primero un buen hooker. El partido fue dirigido por el presidente de la Unión de Rugby, señor McGlashan, quien tuvo un desempeño sobresaliente.

El gran match de mañana                                              

El encuentro de los dos invictos, San Isidro y C. U. B. A., ha provocado enorme expectativa, y seguramente llevará a Núñez una concurrencia sumamente numerosa. Sería muy arriesgado hacer pronósticos sobre el resultado final, pero de acuerdo con la lógica y los partidos cumplidos por los dos conjuntos, San Isidro aparece como el candidato indicado para obtener la victoria, si bien cabe señalar que C. U. B. A. tiene dos factores que lo favorecen mucho: el actuar en su cancha de Núñez, que ha sido fatal para San Isidro en los últimos tres años, y su admirable defensa, sin duda la mejor de las que actúan en el campeonato, como lo comprueba el hecho de que hasta ahora sólo se le ha marcado un try en los seis partidos que lleva disputados. Las probabilidades son, pues, casi idénticas y sólo cabe esperar que sea un gran partido y que gane el mejor.

 

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