Las Crónicas de El Gráfico

1888. Una pelea que duró 49 rounds

Por Redacción EG · 06 de febrero de 2019

Esta es la crónica publicada en el "New York Times", en el año 1888, de la pelea entre Joe McAuliffe y Frank Glover que durante 3 horas y 15 minutos disputaron una combate memorable.

La pelea tanto tiempo pendiente entre los púgiles Joe McAuliffe, de San Francisco, campeón de la costa del Pacífico y Frank Glover, de Chicago, campeón del estado de Illinois, que hace dos meses viene levantando la expectativa del público en todo el país, se decidió por fin el 22 de mayo. Los hombres pelearon en la sala del California Athletic Club, de acuerdo a "Las reglas del Pollee Gozette", por una apuesta de 1.000 dólares y un premio de 1.750 dólares ofrecido por el club dueño del local.  

Después de los preliminares de práctica se tocó la campana para iniciar el combate, y los adversarios se dedicaron por más de un minuto a unos golpes de sparring con mucho cuidado. McAuliffe adelantó su derecha reciamente y le pegó a Glover en el pescuezo, consiguiendo voltearlo al suelo entre los aplausos entusiastas del público. Inmediatamente se levantó, entrando en clinch... Fueron apartados y volvieron a entrar en clinch repetidas veces, hasta que terminó el round.



 En el segundo round, McAuliffe atacó a Glover, pero erró su derecha, y éste, de contragolpe, consiguió aplicarle un recio punch al pescuezo. En el tercer round Glover era el de la iniciativa, dirigiendo la mayoría de sus golpes al estómago de su contrario, que los paraba con mucha habilidad. McAufiffe le tiró un fuerte golpe a la cabeza, que no llegó a destino, y se produjo un un clinch pero Glover se zafó del mismo consiguió aplicar un golpe en el cuerpo a su adversario, así continuó la pelea, sin mayores ventajas de parte de ninguno, hasta que llegó el round vigesimotercero, que fue el más lúcido. En este periodo McAuliffe persiguió tenazmente a su contrincante y, llevándolo contra las cuerdas y a los rincones del ring, lo castigó severamente.

Glover resistió bien el castigo, pero no pudo contestar al mismo. En los siguientes rounds, sin embargo, consiguió reaccionar ampliamente y hasta obtuvo ventaja sobre su adversario. Cargó sobré McAuliffe con determinación, pero éste no se achicó y continuó golpeando la cara de Glover, especialmente en el ojo lastimado, que no tardó en cerrarse del todo. La cara de éste estaba muy hinchada y llena de magullones, mientras que McAuliffe solo tenía una marca sobre un brazo, producida al bloquear los golpes de su rival, y un ojo un poco coloreado.

Fotografía de Joe McAuliffeFotografía de Joe McAuliffe



ASOMBROSA. REACCIÓN DE CLOVER

En el round cuarenta y cuatro se vio que Glover se debilitaba por momentos. Fue en este round que McAuliffe consiguió aplicarle un formidable golpe al cuerpo que lo derribó al suelo, yendo a parar debajo de las cuerdas. Se levantó, pero antes de terminar el round volvió a caer dos veces más. La última caída parecía decisiva, pues estaba boca abajo con los brazos en cruz cuando sonó la campana. Parecía que el encuentro debería terminar ahí no más, ya que al ser llevado a su rincón Glover cayó como un troncó y no daba señales de poder reaccionar. Sin embargo, cuando llegó el momento de volver al combate se levantó y se dirigió al centro del ring con una expresión llena de coraje. El público lo ovacionó frenéticamente. Durante este período la lucha la hizo toda McAuliffe, atacando continuamente a Glover, pero asimismo no consiguió ponerlo knock-down otra vez.

Glover continuó peleando bien y soportando el castigo sin aflojar durante los rounds cuarenta y seis y cuarenta y siete, y hasta consiguió aplicar un fuerte golpe en el ojo a su contrincante. Tan bien había reaccionado, que algunos de sus admiradores más optimistas hasta llegaron a decir: "Todavía va a ganar"; pero el siguiente round demostró que no había esperanzas de tal cosa. Durante ese período MeAullife se apuntó otro largo knock-down y cuando llegó el momento de iniciar el round cuarenta y nueve, Glover apenas si podía tenerse en pie. Después de un breve sparring, McAuliffe le aplicó dos fuertes golpes al cuerpo que lo doblaron, y entonces le dio un recio punch con la derecha en el pescuezo que lo derribó al suelo; donde permaneció como muerto hasta que se declaró vencido.



Estos cuarenta y nueve rounds duraron tres horas y quince minutos. Glover medía 1m. 80 centímetros y pesaba 79 kilos. McAuliffe 1m. 92 centímetros y 91 kilos. Después del encuentro. Glover estaba en un estado desastroso, pues tenía la cara tan hinchada que los ojos estaban completamente cerrados. Permaneció desmayado por más de media hora, y al ser examinado por un médico éste dijo que tenía las costillas averiadas. En cuanto a McAuliffe, no demostraba casi señales del combate, exceptuando un chichón en la frente y el ojo obscurecido, pero se comprobó que en los primeros rounds de la pelea Se había roto varios pequeños huesos de la mano derecha, haciendo muy doloroso el uso de la misma para castigar a su adversario.

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