Las Crónicas de El Gráfico

1980. Sarmiento asciende

Por Redacción EG · 04 de enero de 2019

El sábado 8 de noviembre de 1980 Sarmiento de Junín derrota a Chacarita, se consagra campeón de primera B y asciende a la “A” por primera vez, para que toda una ciudad se vista de fútbol.

El miércoles ya estaban agotadas casi todas las entradas. Todo fue cuestión de acomodarse…El miércoles ya estaban agotadas casi todas las entradas. Todo fue cuestión de acomodarse…



HISTÓRICO, EMOCIONANTE, INOLVIDABLE

Cuentan que en Junín no durmieron esa noche. Dicen que mil duendes vestidos de verde recorrieron todo el cielo y se llevaron bien alto la sonrisa de su gente. Y los viejos y los chicos, las señoras de ruleros y las pibas del pueblo, los hombres disfrazados y los señores de saco y corbata, siguieron bailando hasta el amanecer. Abrazados al mismo grito. En el mismo delirio del hincha, del tipo de camiseta y vincha apretada que dirigió la sinfonía afónica de bombos y sirenas toda la tarde. Dicen que el sol los encontró saltando en la plaza principal. Y todavía lloraban de alegría. Locos de fútbol. Por su Sarmiento campeón…

Con tanta fiesta previa. Con tanta gente dándose abrazos y sonrisas por la calle a más de dos días del encuentro frente a Chacarita, con el contagioso ritmo de las murgas que el viernes por la noche desfilaron por el centro de Junín, el partido no podía ser otra cosa que una anécdota. Pero había que jugarlo. Había que conseguir un resultado frente a un equipo que también tenía que definir muchas cosas en la cancha. Tal vez por eso no alcanzó que Sarmiento saliera a morder en todos los sectores desde el primer momento; ni siquiera sirvió que en los primeros cinco minutos Lavorato sacara sobre la línea un cabezazo de Fischer y Peracca estrellara un tiro libre en el travesaño. Chacarita también jugaba a no perder y el partido empezó a tornarse duro, complicado.

En las puertas del domingo

En esa lucha de pressing, Sarmiento llevó las de ganar. Espósito se plantó en el medio y no sólo comenzó a ganar en el choque sino que, además, distribuyó bien la pelota. También Peracca entró en el diálogo y Chacarita se vio obligado a retroceder. Pero el dominio no daba resultados concretos. Porque Córdoba perseguía a Fischer a todas partes y el local se empecinaba en querer entrar por el medio. Era evidente, entonces, que había que intentar por las puntas donde tanto Ortega como el "Toti" Iglesias habían evidenciado ganar en la individual sobre Héctor López y Lavorato. Y por ese camino se llegó al primer gol.

A los 31 minutos Iglesias se fue por la derecha, tiró el centro bajo, Peracca abrió las piernas, dejó pasar la pelota y Ortega, con disparo bajo, la puso a la derecha de Pelayes para que las tribunas estallaran en el primer delirio. Uno a cero. De ahí en más Sarmiento tenía la obligación de serenarse.

El gol que aseguró el campeonato. José Raúl Iglesias fusila a Pelayes en la puerta del área chica a pesar del esfuerzo de Vallejos. Faltaban tres minutos para el final.

El gol que aseguró el campeonato. José Raúl Iglesias fusila a Pelayes en la puerta del área chica a pesar del esfuerzo de Vallejos. Faltaban tres minutos para el final.



Iglesias, como siempre

Pero no lo hizo. En el segundo tiempo  Chacarita equilibró el medio. Astudillo le robó el dominio de ese sector a Espósito, que junto a Peracca comenzó a denunciar cansancio, y tanto Ugarte como Escudero se convirtieron en luces de alarma para Sarmiento. No porque llegaran a inquietar demasiado a Hernandorena, sino porque ahora se hacían notar, cosa que no había ocurrido en el primer tiempo. Por momentos el local jugó decididamente mal. Lorant se equivocaba intentando una y otra vez la individual cuando su función debía ser convertirse en la salida de su equipo (nadie lo marcó en todo el partido) y ayudar en la mitad de la cancha. Además Peremateu, ubicado como stopper, no daba sensación de firmeza.

Y llegó el gol de Chacarita. Lavorato ejecutó un tiro libre desde la izquierda que cayó al medio del área. Salió mal Hernandorena con los puños, Ugarte ganó en el salto y de cabeza empató el partido. Faltaban siete minutos y a Sarmiento se le empañaba la fiesta, peligrando incluso tener que postergarla o perderla definitivamente, porque nadie se olvidaba del partido que Atlanta estaba empatando con Talleres. Entonces los de Junín despertaron. El gol de Chacarita fue una inyección de efecto inmediato que hizo que al minuto Iglesias se perdiera el segundo en un mano a mano con Pelayes. La pelota se fue al comer y Sarmiento, con vergüenza, con todo el orgullo, se dispuso a arrinconar a su rival. Porque la fiesta debía ser completa y había que vivirla cuanto antes. A los 42' Espósito mandó un centro desde la izquierda, Fischer alcanzó a cabecear, la pelota quedó en la puerta del área chica, en medio de una jungla de piernas, y José Raúl Iglesias, fiel a su costumbre, le pegó un zapatazo que dio en las manos de Pelayes y se metió en el arco. El árbitro Demaro marcó el centro del campo y la fiesta fue desbordante. 2 a 1 y a otra cosa. A pesar de las protestas de todo Chacarita, que culminarían con la expulsión de Perico Pérez del banco por una supuesta mano de Iglesias, Sarmiento apretó el resultado contra el pecho y esperó la pitada final con los puños cerrados. El domingo ya era de ellos y nada ni nadie se lo podría quitar.

Iglesias acaba de convertir el segundo gol y lo ofrenda a la hinchada. Los integrantes de la banda que ejecutaron el Himno se asocian al festejo.

Iglesias acaba de convertir el segundo gol y lo ofrenda a la hinchada. Los integrantes de la banda que ejecutaron el Himno se asocian al festejo.



 

La fiesta inolvidable

Era lógico. Imaginable. Pero vivirla es  otra cosa. El silbato final no se escuchó. Lo sepultó una ovación que invadió todos los sentidos. Britapaja se escapó del banco de suplentes y se unió en un abrazo interminable con Glaria. Peracca lloraba arrodillado; Fischer saltaba como un pibe que logra su primer campeonato frente a las plateas. Todo Junín gritaba en las tribunas mientras estallaban bombas y sonaban sirenas. Después, hombres de todas las edades, mujeres y chicos ingresaron al campo de juego para iniciar la tradicional vuelta olímpica. La tan preciada vuelta olímpica que significaba el ascenso a Primera "A". El título histórico de Sarmiento de Junín, que esa tarde fue Sarmiento de Rojas, de Bragado, de Chacabuco, de 9 de Julio, cuyos representantes llenaron de banderas el estadio y festejaron el triunfo íntimo de un equipo de provincia...

Tal vez fue el Hueso Glaria quien mejor pudo definir todo aquello: "Esto no se puede comparar con nada de lo que me tocó vivir como jugador. Gané cinco títulos y estuve en muchos festejos, pero nunca vi a pibes de diez años abrazados llorando con gente de cincuenta o sesenta años. Y hoy los vi. Por eso me siento muy feliz, porque sé que toda una ciudad está de fiesta por algo que yo ayudé a conseguir..."

Cuentan que en Junín no durmieron esa noche. Dicen que los jugadores también bailaron y cantaron hasta que amaneció en la ciudad. Cuentan que todavía lloraban de alegría. Locos de fútbol. Por su Sarmiento campeón...

Impresionante. Miles de personas invadieron el campo de juego al finalizar el partido. Los jugadores se pierden entre la multitud. Junín vivió momentos inolvidables.

Impresionante. Miles de personas invadieron el campo de juego al finalizar el partido. Los jugadores se pierden entre la multitud. Junín vivió momentos inolvidables.



SARMIENTO (Junín)……….   2. Ortega (3I '); Iglesias (87')

CHACARITA JUNIORS………  1. Ugarte (83')

Partido de la 37 fecha del Campeonato de Primera ¨B¨— jugado en cancha de Sarmiento de Junín el 8 de noviembre de 1980.

Recaudación Total: $ 227.450.000.

Juez: Juan Carlos Demaro (correcto).

SARMIENTO (Junín): Hernandorena (6); Glaria (6). Peremateu (5), José Humberto Romero (6). Polo (6); Lorant (5), Espósito (6), Peracca (6), Ortega (7); José Raúl Iglesias (6). Fischer (5). DT: Juan Carlos Montes.

CHACARITA. JUNIORS: Pelayes (7); Héctor Walter Juan López (5). Montero (6). Córdoba (6), Lavorato (5); Lo Gatto (6). Astudillo (5), Pascutti (5) (x); Ugarte (6). Oscar Horacio Benítez (5) (xx). Escudero (6). DT: José Alberto Pérez (xxx). (x) Reemplazado por Vallejos (5) a los 69'. (xx) Reemplazado por Nanni a los 80'. (xxx) Expulsado a los 88'.

El plantel en la Laguna de Gómez. De izquierda a derecha, parados: Manuel Rodríguez Lorenzo (preparador físico), Juan Carlos Montes, Carlos Aurelio López, Miguel Ángel Álvarez, Néstor Manuel Hernandorena, José María Lorant, José Humberto Romero, Rodolfo José Fischer, Héctor Alberto Ortega, Luciano Eduardo Polo y Jorge Oscar Benítez. Sentados, primer escalón: José Raúl Iglesias, Oscar Rubén Peracca, José Andrés Monserrat, Rubén Oscar Ciaría y Jorge Luciano Peremateu. Segundo escalón: Aldo Ramón González, Marcelino Britapaja, Roberto Mario Espósito, Roberto Salomone e Hilarlo Armando Bravi.

 

CUENTOS DE AMOR, LOCURA Y FÚTBOL

En algún rincón de todas las casas de Junín siempre habrá lugar para este recuerdo. Pasarán los años y seguramente, al llegar noviembre, algún viejo conversador y memorioso seguirá contando que hubo un día en el que la ciudad entera se volvió loca de alegría. Tan loca estaba que una señora sacó a pasear un perro disfrazado de futbolista en un cochecito para bebés; tan lunática que en las esquinas se regalaba pan verde y por la noche un hombre de elegante traje gris se tiró vestido en la fuente de la plaza…

Fue el 8 de noviembre de 1980. Sarmiento de Junín lograba por primera vez en su historia el ascenso a primera "A". Y el pueblo lo festejaba a su manera.

"Todos nos volvimos un poco locos, es cierto —comenta Rodolfo Ganci, ex miembro de la subcomisión de fútbol y uno de los que más trabajó para conseguir el título—. Pero, ¿sabe qué pasa? Aquí nadie confiaba en que íbamos a salir campeones. Sarmiento venía de vivir muchos anos de mediocridad y la gente ya le había perdido la confianza."

El razonamiento de Ganci se apoya en una historia de sinsabores y halagos momentáneos y débiles. El primer amago de gloria se vivió en 1963. Ese año Sarmiento terminó primero en el campeonato de la B junto con Ferrocarril Oeste, Unión de Santa Fe y San Telmo. Pero ascendieron los de Caballito por diferencia de goles. Cinco temporadas después, descendió a primera C y recién pudo regresar en 1974. En el '75 anduvo entre los primeros del torneo pero volvió a descender al año siguiente. En 1976 realizó una excepcional campaña que le permitió ascender nuevamente y desde entonces logró mantenerse en la B. Hasta este 1980 que lo ve decir adiós al fútbol de los sábados.

Cada pueblo vecino mandó sus murgas, la más bochinchera fue la de Lincoln.

Cada pueblo vecino mandó sus murgas, la más bochinchera fue la de Lincoln.



Un equipo de estrellas

La idea de un grupo de dirigentes (encabezados por el presidente, don Onofre Sabella) de armar un equipo de "estrellas" para que la gente vuelva a confiar en Sarmiento y le brinde su apoyo, nace a partir de una charla que Ricardo Tamburrini (otro de los forjadores del ascenso y ex directivo del club) mantiene con Victorio Nicolás Cocco. "Nosotros sabíamos que Cocco y otros muchachos tenían un equipo que siempre armaban picados en Palermo. En ese grupo estaban Glana, Fischer, Espósito, Britapaja, Cadars... Pensamos en Victorio porque es un ex futbolista de nombre, y si se hacía cargo de la dirección técnica la gente comenzaría a interesarse más por el equipo" —dice Tamburrini. Mientras tanto, en Junín, se iniciaba la promoción del nuevo Sarmiento '80. 

Cocco había quedado en contestar el ofrecimiento, para lo cual tenía una semana de tiempo. "El día que se cumplía el plazo tratamos por todos los medios de hablar con Victorio, que estaba en Santa Fe. Pero nos fue imposible, y como pensamos que había decidido no aceptar lo llamamos a Oscar Cadars, quien accedió de inmediato¨, cuenta Ganci. Pero a la hora de haber arreglado con el técnico, llega un telegrama: "Imposible comunicarme. Dejo nuevo teléfono para definir contrato. Firmado: Victorio Nicolás Cocco." Ya era tarde. Sin embargo, el ex futbolista comprendió la situación y colaboró con Cadars para confeccionar la lista de jugadores a contratar. Y así comenzaron a incorporarse José Raúl Iglesias, Roberto Mario Espósito, Rubén Oscar Garla, Marcelino Britapaja, José Monserrat, Oscar Rubén Peracca, Néstor Hernandorena... Para poder pagar las primas de estos jugadores algunos de los dirigentes que estaban en la comisión en ese momento sacaron préstamos personales en bancos de Junín. La gente comenzó a hablar de Sarmiento "80, y poco a poco lo fue asociando a la palabra "campeón'.

Las hinchadas de Los Andes y Almirante Brown también llevaron su aliento a Sarmiento.

Las hinchadas de Los Andes y Almirante Brown también llevaron su aliento a Sarmiento.



La palabra de Fischer

Por intermedio de Osvaldo Zubeldía se consiguieron las transferencias de Jorge Peremateu y José Romero que estaban jugando en Colombia. Y también, sobre el cierre del libro de pases, llegó el acuerdo con Rodolfo Fischer. Eran varias las instituciones que estaban tras el Lobo, pero él le había dado su palabra a la gente de Junín. "Recuerdo que la primera vez que Fischer se puso la camiseta de Sarmiento fue para una foto que publicaron en EL GRAFICO, junto a otros jugadores de primera B —comenta Ganci—. Eso fue un viernes y al otro día teníamos que jugar contra Banfield el primer partido del torneo. El todavía no había firmado nada pero nos fue a ver al hotel donde se concentraba el plantel y nos dijo: 'Caballeros, yo no he firmado nada con ustedes pero igual me voy a sacar la foto. Confío en su palabra. Yo soy jugador de Sarmiento...¨

Esa misma firmeza y ese mismo honor lo volvió a manifestar en el vestuario de Atlanta, cuando Sarmiento sufrió la segunda derrota consecutiva (5 a 1, frente a Deportivo Español) y el equipo no funcionaba. El Lobo no estaba jugando bien y él era consciente de eso. Después de ese partido y todavía con la camiseta puesta llamó a un dirigente y le dijo: "Cuando quieran vayan a buscar los cheques a mi casa. Yo vine a salir campeón con Sarmiento y no a robarle la plata a nadie... Por supuesto nadie apareció por su casa, el jugador siguió en el equipo y pronto comenzó a hacer goles. "¿Sabe qué pasa, caballero? —dice Fischer—. Yo pienso que la gente debe ser honesta consigo misma. Eso es lo que vale, tener la conciencia tranquila y hacer lo de uno con honestidad, sea político, verdulero o jugador de fútbol..."

Hasta los perros vivieron la fiesta. Este caniche fue paseado por toda la ciudad vestido de verde.Hasta los perros vivieron la fiesta. Este caniche fue paseado por toda la ciudad vestido de verde.



Tiempo de anécdotas

Después de la renuncia de Oscar Cadars asumió la dirección técnica del equipo Juan Carlos Montes. En esa nueva etapa Sarmiento perdió un solo partido sobre 25 (frente a Chicago) y la posibilidad del ascenso aparecía cada vez más cerca. El partido "definitorio" fue frente a Banfield, el sábado 1° de noviembre. Al ganar los de Junín y perder Atlanta (el otro equipo que peleaba el título) Sarmiento se puso a un paso de la gloria. Con tres puntos de diferencia y dos fechas a jugarse, el ascenso se descontaba. Todo Junín vivió una semana inolvidable. El pueblo no habló de otra cosa que de la fiesta y ocurrieron cosas como éstas:

• El viernes 7 los alumnos de la Escuela Comercial nocturna de Junín tenían que rendir un examen. Una de las maestras del establecimiento cuenta lo ocurrido: "No sé cómo habrán hecho la prueba porque estaban todos enloquecidos con el partido. Además se escuchaba la música de las murgas que pasaban por la calle y no se podían concentrar. . . Pero lo más increíble fue lo que vi cuando entré al aula: todos los muchachos tenían gorritos verdes y algunos tenían banderas sobre los pupitres. Hubo que darles permiso para que hicieran el examen con los gorros puestos. Decían que les iban a dar suerte…¨

• "Compré este Peugeot 504 hace un mes —cuenta Roberto Solá, 46 años— y la verdad es que lo cuido como a un chico. Pero hoy no importa nada, hoy vale todo. Por eso dejé que mi hijo me lo llenara de rayas verdes. Por Sarmiento perdono todo..."

 

Otra de las anécdotas más significativas quedó registrada en este diálogo entre un agente de policía y un directivo, en uno de los accesos al estadio:

Agente: —Che, ¿no me dirán nada por esto. ..?

Directivo: — ¿Por qué cosa...?

Agente: —Por esto... —dijo desabrochándose el uniforme. (El policía tenía debajo de la camisa celeste, la camiseta verde de Sarmiento de Junín.)

• Ricardo Tamburrini, el ex directivo del que hablábamos al principio de la nota prometió comprarse diez corbatas por cada resultado de Sarmiento que acertaba: "Eso fue al principio del campeonato —dice—. Pero como casi siempre decía que ganábamos y la pegaba, usé la promesa como cábala. Tengo ciento treinta corbatas... Claro que prometí otras locuras, como tirarme de traje a la fuente de la plaza principal y pagarle a Britapaja y a su familia un viaje al exterior, a donde él quiera. Me salió un poco caro, pero valió la pena.

Personaje pintoresco de Junín. Se llama Alejandro Mellatini, pero le dicen Pancho.Personaje pintoresco de Junín. Se llama Alejandro Mellatini, pero le dicen Pancho.



• El otro pionero del Sarmiento '80, Rodolfo Ganci, hizo otra promesa un poco más arriesgada: "Hace ocho años que estoy de novio y juré que me casaba si salíamos campeones. Y lo peor es que lo prometí en público durante una reunión. Ahora no me salva nadie. . ."

• El amor de la hinchada de un equipo de provincia puede manifestarse de las maneras más insólitas. Los regalos a los jugadores fueron desde botellas de miel hasta lechones. Hubo quien le había prometido a José Raúl Iglesias un lechón por cada gol que hiciera. "Menos mal que no cumplió —le comentó Glaria al Toti— ¿Te imaginás con veinticinco bichos de esos en tu casa. . .?" (Iglesias es el goleador del equipo y, hasta el momento, del torneo). 

• Este equipo de "estrellas" tuvo tantas incorporaciones que al principio muchos tuvieron problemas para individualizar a cada jugador. La anécdota la cuenta el Hueso Glaria: "Fue durante un partido amistoso que jugamos con la selección de Chacabuco. Como ellos tenían camiseta verde nosotros usamos una blanca. El presidente llegó tarde a la cancha y no pudo pasar por los vestuarios, así que se fue directamente a la platea. El asunto fue que el cuatro de ellos era un desastre y lo estaban paseando. El presi se volvió loco: 'Ese Glaria es un desastre. ¡Para qué lo habremos contratado…!, decía. Después de veinte minutos lo avivaron que los de verde eran los contrarios". 

Y cada habitante de Junín tendrá la suya. Cada hombre, cada mujer y cada pibe rescatarán del recuerdo su propia historia de campeón. Aún quedan frescas las imágenes de dos señores mayores abrazándose y llorando en el medio de la cancha, de aquel gaucho todo vestido de verde, de los payasos bailando por las calles al ritmo de las murgas, de la caravana de cien autos, motos y bicicletas acompañando a los jugadores desde la concentración en Laguna de Gómez hasta el estadio...

Al salir de la cancha, el sábado 8 de noviembre de 1980, en medio de sirenas y fuegos de artificio, alcanzamos a escuchar a un hombre que mientras abrazaba a su hijo le decía: "Ya no me quedan fuerzas ni para llorar..."

Quien sabe, dentro de muchos años y cuando llegue noviembre, ese pibe seguirá contando que hubo un día en el que toda la ciudad se volvió loca de alegría.

 

DANIEL DATOLA (1980)

Fotos: HECTOR CARBALLO y ALDO FRONGIA (Enviados especiales a Junín)

 
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