Las Crónicas de El Gráfico

1978. El fútbol de Boca quiere llenar otra copa

Por Redacción EG · 13 de noviembre de 2018

El campeón vigente, supera en el Monumental 2-0 a River, termina primero en el Grupo A y clasifica a su segunda final consecutiva de Libertadores. La crónica y las fotos de El Gráfico.

El River de los cinco mundialistas, de la gran riqueza técnica, de las mejores individualidades, terminó abusando de este recurso: centro al área. Alguna vez ganó Marchetti, alguna vez ganó Passarella, pero muy poco

El River de los cinco mundialistas, de la gran riqueza técnica, de las mejores individualidades, terminó abusando de este recurso: centro al área. Alguna vez ganó Marchetti, alguna vez ganó Passarella, pero muy poco



Se suele decir que el clásico River- Boca es un partido distinto, "atípico" donde nada o poco tienen que ver los más frescos antecedentes. Esta de la Copa fue la excepción. Ocurrió lo que, apelando a la lógica, hubiera previsto cualquier seguidor del fútbol al margen de sus simpatías. 

El primer gol: Benitez encara hacia Fillol...El primer gol: Benitez encara hacia Fillol...

 

River afrontaba el compromiso sin poder disimular la quiebra de su armonía interna. Luego de la derrota en Belo Horizonte frente al Atlético Mineiro, quienes conocen la intimidad del plantel aventuraron próximas "tormentas". Jugadores enfrentados, discrepancias profundas. desaliento. . . Y el equipo de los cinco mundialistas sin poder definir una línea futbolística coherente. El partido del martes 17 habría de significar un hito trascendente.

...Perfumo viene al cruce, Mastrangelo acompaña por el medio. La pausa de Benítez y el pase al puntero derecho... ...Perfumo viene al cruce, Mastrangelo acompaña por el medio. La pausa de Benítez y el pase al puntero derecho...

 

Por el lado de Boca, al margen de algunos tropiezos en el Metropolitano, el clima era más límpido, más sereno, por ende más optimista. Además, contaba con la nada despreciable ventaja de dos puntos a favor.

Es decir,  los dos llegaban al compromiso con distinto estado espiritual y futbolístico. En eso la superioridad de Boca era aplastante. También lo fue en la cancha, de punta a punta y con un final que eliminó cualquier duda. 

Amagó tirar al palo izquierdo, se movió Fillol y el puntero definió con remate recto.Amagó tirar al palo izquierdo, se movió Fillol y el puntero definió con remate recto.



 
La definición "a lo Mastrangelo", es decir con frialdad y justeza.

La definición "a lo Mastrangelo", es decir con frialdad y justeza.

 
Hasta la puerta del área funcionó el talento de Benítez, después fue el turno del goleador.

Hasta la puerta del área funcionó el talento de Benítez, después fue el turno del goleador.



 

MEDIA HORA DE MEDITACIÓN

River, el equipo de las supuestas mejores individualidades, y del supuesto mejor fútbol, comenzó nervioso, con sus hombres mal parados en el campo y con una peligrosa inclinación al golpe y al foul. Boca, el equipo de la "garra" y la fuerza, desnudaba mayor serenidad, mayor control y ya iba insinuando a las figuras que se consagrarían como héroes de la noche.

Foul de Merlo a Salinas, empujón de Héctor López a Mastrángelo, plancha de Perfumo, agarrada de Saporiti. A los 16 minutos, consumada su tercera infracción violenta, Merlo se inclina ante la primera tarjeta amarilla.

Así fue transcurriendo la media hora inicial. Mal partido. Boca casi expectante. Con algunos movimientos tácticos que imperceptible pero profundamente irán desconcertando a River. Como -por caso- el inteligente traslado de Benítez a posiciones de delantero neto alternando con Salinas y confundiendo a los zagueros centrales de River. En ese movimiento pendular se fue consolidando de medio campo hacia adelante el trabajo de Boca. Y fue en el medio campo justamente donde River encontró la razón primera de su nuevo fracaso. En esa zona Merlo, sin su vitalidad de antes, pierde con mucha frecuencia. La pelota es de Boca, Juan José López no está para la lucha ni para sorprender con un pique en profundidad. ¿Para qué está Juan José López? Marchetti quiso acompañar arriba pero apenas lo hizo en algún envío aéreo.

Los golpes de River no asustaron ni envolvieron a Boca.

EL PARTIDO TIENE DUEÑO

A pesar del gol que se pierde Luque los 40 minutos, a pesar de ese arranque ambicioso de River al comenzar el segundo tiempo, a pesar del fervoroso aliento de la hinchada local,  el partido es definitivamente de Boca. Y ese patrimonio se puede sustentar en dos figuras: Mouzo y Benítez. El zaguero,que una vez más anuló a Luque casi sin cometer una sola infracción, fue a su vez celoso custodio del área y de las espaldas de los marcadores de punta. Benítez era el talento clarificador que le daba vuelo a un trabajo que desde atrás venía sólido y prolijo.
El segundo grito: Perotti, tirado a la derecha, supera con un centro el cruce de Perfumo. Mastrángelo no puede retener, Passarella pretende despejar y le tira la pelota al cuerpo de Héctor López. ..

El segundo grito: Perotti, tirado a la derecha, supera con un centro el cruce de Perfumo. Mastrángelo no puede retener, Passarella pretende despejar y le tira la pelota al cuerpo de Héctor López. ..

 
...López  gira, quiere y no puede. El balón queda a disposición de Salinas, cuyo remate de derecha pasa entre el palo y Fililol. Partido definido.

...López gira, quiere y no puede. El balón queda a disposición de Salinas, cuyo remate de derecha pasa entre el palo y Fililol. Partido definido.

 

El desequilibrio que en la raya izquierda producía Perotti con su zurda y el vigente oficio de goleador que anida en los botines y la mente de Mastrángelo com-pletaron un cuadro sumamente favorable para Boca. Al resto le bastó con cumplir sin muchas exigencias.

 El gol de Mastrángelo transforma los estados espirituales. Y esos golpes de River que al principio parecían un recurso táctico ya eran los síntomas más visibles de su impotencia. Se va Saporiti, se va Merlo. En ambos casos una misma víctima: Perotti. La imagen de River queda descarnadamente expuesta. Con nueve hombres, desorientado. Final triste. Final de algo más que de un partido, tal vez de un ciclo.

Boca se va exultante de satisfacción. Porque volvió a demostrar que para sus hombres ganar dejó de ser un fin que justifica cualquier medio. Ganó intentando llenar de fútbol a su juego aunque había en disputa algo tan importante como es el pasaporte para la final de la Copa Libertadores de América. De esta forma quedó en los umbrales de una hazaña para el fútbol argentino: ganar el Metropolitano y la Copa en el mismo año. Un año que por otra parte ya lo vio consagrarse campeón de la Copa Intercontinental.

El triunfo de Boca fue en este caso algo más que el mero registro estadístico. Fue más en juego, en individualidades, en sentido táctico, en equilibrio temperamental, en fuerza, en técnica, en gol.

Y así los triunfos, además de ser más justos, son más lindos. .

Por  HECTOR ONESIME

Fotos: FORTE, ABACA, ALFIERI (padre e hijo), SPERANZA, MAFFUCHE, NORBERTO MOSTEIRIN, PREGO, ZUCCHERI, CALVIÑO, LA PENNA y JORGE AGUIRRE.
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