Las Entrevistas de El Gráfico

1984. Bochini: Hay que jugar siempre al ataque

Por Redacción EG · 08 de enero de 2020

Luego de un triunfo de Independiente por 4 a 1 frente a Estudiantes por la Libertadores, el Bocha habla de la rivalidad con el Pincha, de la Selección Argentina y del excelente presente del Rojo.

La diferencia entre los equipos buenos y los equipos mejores se ve en las jugadas claves, en el gol que hace Burruchaga por ejemplo. Eso es lo que desequilibra, la calidad en algunos momentos especiales que hay en cada partido.

—¿Esa es la diferencia que vos ves entre ustedes y Estudiantes?

—Nosotros somos más profundos, tenemos más llegada al gol. Lo que ellos hacían muy bien era cuidar el gol que conseguían; nunca fuimos iguales, porque Sabella, Ponce o Trobbiani casi siempre terminaban con el pelotazo para Gottardi, mientras que nosotros buscamos acercarnos tocando. Pero muchas veces hablé bien de Estudiantes, dije que tenían buenos jugadores. Sin eso no se puede salir campeón.

 

El ídolo máximo de la historia de Independiente.

El ídolo máximo de la historia de Independiente.

 

 

El tercer tiempo

Pasó el esperado Independiente-Estudiantes, se aclararon las posiciones en la Copa al cabo de un partido que tuvo todo: goles —algunos espectaculares como el de Burruchaga y los dos de Bochini—, ritmo veloz y sostenido, emotividad, alternativas, lapsos brillantes y actuaciones de gran nivel. Un partido caliente, que fue pasando del movimiento pensado de Estudiantes a la explosión rotunda del equipo de Pastoriza. Un partido que dejó apuntes: la media hora inicial de Ponce, el dudoso penal de Trossero a Trama —dudoso por falta de intencionalidad—, la lesión de Enrique, una contractura en la zona posterior del muslo izquierdo que se produjo antes de empezar el juego y pese a lo cual estuvo en la cancha dando ventajas durante 35 minutos, la expulsión de Agüero por una simple obstrucción, la levantada fenomenal del ganador en el segundo tiempo, el penal que Benítez le atajó a Trossero en jugada que nació con off side de Barberón.

El esperado Independiente—Estudiantes, casi un clásico de los últimos años.

—Yo quisiera aclarar eso. El partido era especial por lo que significaba, no porque el rival fuera Estudiantes.

—Pero no podés negar que hay una rivalidad...

—Una rivalidad sí, puede ser. Lo que puedo sentir de especial es que estoy defendiendo un estilo de fútbol contra otro, pero nada más que eso. Creo que nos interesa más la ofensiva y menos algunos detalles.

—¿Cómo lo sentiste adentro? ¿Fue tan fácil como dice el resultado?

—Se simplificó en el segundo tiempo porque empatamos enseguida y expulsaron a Agüero, pero en el primero había sido muy difícil. La verdad es que habíamos tenido un problema que era no poder sacarles la pelota; la tenía Ponce, la tenían Trobbiani, Malvárez, Trama se tiraba atrás...

—Pero tampoco llegaban...

—Claro, pero el que necesitaba ganar era Independiente. Mira, nosotros tenemos que salir al ataque en cualquier cancha, para eso tenemos atrás a Clausen, Villaverde y Enrique que son rápidos para recuperarse. Cuando esperamos y no tenemos la pelota perdemos toque, rotación... Lo nuestro es encimar en el medio y salir jugando rápido.

Todos quieren estar con el Bocha. El triunfo ante Estudiantes fue categórico.

Todos quieren estar con el Bocha. El triunfo ante Estudiantes fue categórico.

—¿Y entonces por qué cambiaron en ese primer tiempo?

—No es que cambiamos. Lo que pasa es que veníamos de un partido durísimo contra Central, el miércoles anterior. Yo corrí mucho esa noche, todos corrimos mucho. Y menos mal que vino el gol de Trossero porque si vamos al alargue no sé si nos hubiera quedado resto para darle vuelta el partido a Estudiantes.

—Vos lo sentiste.

—Sí, por eso en el segundo tiempo me fui un rato de wing derecho y Burruchaga empezó a correr por toda la cancha. Esa es otra gran ventaja que tenemos, Burruchaga sabe con la pelota en cualquier sector y entonces ya no alcanza con anularme a mí. Y Marangoni sabe, y Giusti va y viene por las dos áreas... Ese es un progreso grande que tenemos.

 

Los goles de Bochini...

El primero fue un tiro libre de Trossero, me la pasó muy bien para la derecha. Le enganché para adentro a Herrera y apunté el zurdazo al primer palo. El arquero estaba en el medio del arco y no tuvo tiempo.

—¿Y el segundo? ¿De entrada pensaste en patear?

—Sí, cuando la tocó Bufarini vi que Benítez estaba un poco adelantado y se la mandé por arriba. Ahí me pudo favorecer que a ellos le faltaba un hombre justo en el medio del área, pero igual el toque me salió perfecto. Vos viste cómo es esto, contra Central jugué mejor que el viernes pero esta vez se me presentó la oportunidad del gol, y dos veces. En Copa Libertadores es la primera vez.

—¿Por qué gritaste el primero y en el otro te quedaste paradito ahí?

—Y... Por la importancia. Cuando hice el primero estábamos 2 a 1, y un gol de ventaja no es nada. El segundo no era decisivo...

—¿Te sorprendió la marca personal de lssa?

—No, ya me la había hecho en La Plata. Un poco de posibilidades te quita, pero hay otros para agarrar la manija.

—Comentaste algo de la gente…

—Sí, una vez te dije que estaba un poco acostumbrado a que gritaran mi nombre, pero lo del viernes fue impresionante, me emocionó. Fue más que nunca.

 

La calidad de un crack.

La calidad de un crack.

 

—Bocha, ¿es el mejor momento del equipo?

—Estamos bien, pero no es de ahora, este tiene dos años y empieza con los dos campeonatos que perdimos ahí nomás con Estudiantes.

—¿Qué les falta?

—Nos faltaría apretar más, mantener el ritmo los noventa minutos, pero eso es imposible jugando tan seguido. No se puede conseguir. Nos estamos organizando bien, los pibes juegan el Metro y nosotros la Copa y el Nacional. Pero la semana que viene vamos a tener que elegir: el martes tenemos a Olimpia y el miércoles la revancha con Ferro. Yo pienso que la prioridad es la Copa.

 

"La Selección: hoy no"

—A todos nos gusta, pero para estar en la Selección hay que estar cómodo y bien. Y en este momento...

—¿Qué?

—No me sentiría cómodo.

—¿Así que si Bilardo te llama...?

—Hoy, diría que no.

—¿Definitivamente? ¿No es una situación que se pude arreglar?

—Sí, a lo mejor sí; yo te contesto lo que pienso hoy. Nunca hablé de la Selección hasta que tuve que contestar cosas que él dijo, como por ejemplo que no me llamaba porque me había visto en dos o tres partidos y no le gustaba. Primero que llevo más de diez años en primera división, y segundo, que contra eso que daba como excusa, Bilardo sí llamó a muchachos que habían jugado dos partidos bien y que ahora desaparecieron. Por eso le tuve que contestar.

Toda su carrera la hizo en Independiente. Donde debutó en 1972 y se retiró en 1991.

Toda su carrera la hizo en Independiente. Donde debutó en 1972 y se retiró en 1991.

—¿En Independiente sí estás absolutamente cómodo?

—Sí, totalmente. Trabajamos y nos cuidamos como locos pero hay detalles extrafutbolísticos en los que no nos fijamos. Para mí no tienen importancia y en eso somos distintos. Mis compañeros que están en la Selección notan también ese cambio 'comparando con Independiente.

—¿Vos no creés en el jugador que aprende?

—Yo no creo en pasarse una hora por día pateando tiros libres, después en el partido eso puede salir o no igual que si lo improvisas. Lo mismo que hablarle o gritarle al jugador que lleva la pelota, eso aprendí hace mucho que no se debe hacer, confunde... Mirá, conocí un solo jugador que aprendió de grande: Daniel Onega. Y últimamente lo vi a Bianchi tirándose más atrás, devolviendo bien... Pero nadie más.

—¿Entonces?

—Lo que te digo. Por ahora...

Cuando clavó el zurdazo irreversible en el primer palo de Benítez, el estadio se agitó en la euforia; eso fue la vida. Cuando vio a Benítez apenas adelantado y con una mueca de su botín derecho la hizo viajar por el único camino posible, el estadio se conmovió en el delirio y la admiración; eso fue la vida, también.

Las manos yendo y viniendo, los gestos cómplices con el plateista de al lado, las banderas frenéticas, la idolatría en la cumbre. Bochini. El gol. La vida.

—Andamos bien. Vos viste, juega Monzón y cumple, entra cualquiera y el equipo no se resiente. Somos veinte tipos preparados, capaces de levantar un partido como el del viernes, con el contrario jugando bien y la preocupación que teníamos por la lesión de Enrique. Ahora viene Olimpia y ya sé lo que va a pasar, se van a meter todos atrás. Pero no importa, ganándole uno a cero estamos casi clasificados porque ellos tendrían que ganar por goleada en La Plata. Y además, lo más importante, estando bien físicamente como ahora yo me le animo con Independiente a cualquier equipo del mundo. A cualquiera.

Y ahí andan juntos, como siempre. El rojo Campeón peleando en tres frentes simultáneos, peleando y ganando; el duende de ese rojo campeón, el dueño de los imanes, el propietario de la fantasía, el autor de los versos... El Bocha.

 

 

Por JOSE LUIS BARRIO (1984).

Fotos: ABACA, NORBERTO MOSTEIRIN, GIMENEZ, SPERANZA, HOROVITZ, DIVELLA y GIACOMETTO.

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EL GRAN CAPITÁN FUI YO

En El Gráfico vivimos la carrera de Diego Maradona metro a metro, gol a gol, En está nota, el gran referente de la era Bilardo y la Seleccioń Argentina destapaba los detalles ocultos de su relación con Daniel Passarella. Un testimonio imperdible. ETERNO.

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