Memoria emotiva

AL MAESTRO CON CARIÑO

Por Redacción EG · 27 de septiembre de 2020

Hoy se cumplen 32 años del debut de Óscar Washington Tabárez al mando de la selección Uruguaya. Tuvo dos ciclos al frente de la “Celeste”, el último aún sigue vigente, poniéndolo entre los técnicos más longevos en el cargo.

Mi hijo el profesor

Óscar Gabriel Tabárez trabajaba de carnicero en Montevideo, deslomándose día a día por su mujer Zulma y su pequeño hijo Óscar. Era costumbre en esa época que los hijos llevaran al menos un nombre de su padre o su abuelo y la idea fija de que los herederos fueran profesionales: doctores, abogados e ingenieros, los títulos que estaban al tope de las preferencias.
El pequeño Óscar, como la mayoría de los niños en sudamérica, tenían como juguete preferido la “pelota”. A pesar de tener 3 años, la hazaña del “Maracanazo” se tatúo en el ADN del pueblo “charrúa” y la estampa de Obdulio Varela estaba fresca y palpable.
Más allá de que ser jugador de fútbol en estos lares da estatus diplomático, Tabárez quería más. Fue así como a la par del deporte, también se ocupó de cumplir el mandato familiar: ser mejor, estudiar y allí dio inicio al “maestro”.

Con un laburo no alcanza

En los años 60’ y 70’ no existían los contratos ni el fútbol movía la industria que hoy genera. Tabárez fue un discreto central, que debió retirarse en 1979 por sus problemas de rodillas.
A la par que hacía el curso de entrenador, él ya ejercía como docente en Villa del Cerro, un barrio al oeste de Montevideo.
Entre 1980 y 1983, dirigió a las inferiores de Bella Vista, puesto que le dio la oportunidad de entrenar a la selección juvenil en 1983. Aquel combinado uruguayo se consagró por primera vez campeón panamericano en Venezuela. El maestro seguía ahí, alternando la docencia y el fútbol.
En 1984, llegó a la primera de Danubio, para pasar al año siguiente al Wanderers. Tabárez ya era director, pero el desafío que tenía por delante, solo lo dejaría como docente de sus jugadores. Peñarol lo estaba esperando.

Finales de los 80', el "maestro" le da paso al entrenador

Finales de los 80', el "maestro" le da paso al entrenador

 

El inicio del “metejón”

Óscar Tabárez había jubilado al docente de aula, pero el del fútbol daba sus primeros pasos. Tras ganar la Copa Libertadores con Peñarol y -un paso fugaz y poco exitoso por Deportivo Cali- el sueño de su vida se cristalizó: llegar a la “Celeste”.

El "Maestro" en su primera etapa al frente de la selección Uruguaya.

El "Maestro" en su primera etapa al frente de la selección Uruguaya.

Debutó el 25 de septiembre de 1988, en un amistoso ante Ecuador en Paraguay, por la Copa Boquerón. Fue victoria por 2 a 1 y solo el comienzo de la historia. Bajo su mandato, se logró la clasificación al Mundial de Italia 1990, con Pablo Bengoechea y Enzo Francescoli. Uruguay integró el grupo E junto a Bélgica, España y República de Corea. Logró pasar a Octavos de manera milagrosa, desatando la locura del “Maestro” Tabárez y de todos sus colaboradores, pero el local Italia, lo venció 2-0 y terminó con el sueño de ir por más. Aquel partido marcó el final de su primer ciclo como seleccionador.

Maestro itinerante

Sin embargo, la Copa del Mundo le dio al "Maestro" la visibilidad necesaria para impulsar de ahí en más su carrera. En los años siguientes, llegó a Boca Juniors, donde fue campeón del Apertura 1992 y la Copa Master, además de obtener una histórica racha en los "Superclásicos" con River, con un invicto de 13 partidos, de los cuales ganó 9.

Tabárez, técnico record de los superclásicos.

Tabárez, técnico record de los superclásicos.

 
De allí, saltó al viejo continente para comandar los destinos de Cagliari y Milan en Italia, Real Oviedo en España, de regreso a Sudamérica para tomar las riendas de Vélez Sarsfield y más tarde tener revanchaun nuevo ciclo en Boca Juniors, donde fue subcampeón en el año 2002.
Tras aquel periplo de clubes y experencias, decidió tomarse una “licencia” como entrenador, hasta el próximo desafío.

¡Vamo’ Uruguay, noma’!

En 2006, Óscar Tabárez regresó al comando de la “Celeste”, pero esta vez como director más que maestro.
La selección uruguaya necesitaba una refundación, volver a ser. No habia disputado los mundiales de 1994, 1998 y 2006. Sumado a eso el ambiente interno no era el mejor, sino todo lo contrario.
El trabajo comenzó y al poco tiempo empezó a dar sus frutos. Se encaró una renovación que le dio lugar a los "botijas": Luis Suárez, Edinson Cavani y Diego Godín, por citar algunos ejemplos.
Los resultados, que al fin y al cabo son los que validan los proyectos, empezaron a aparecer. Más allá de la clasificación a Sudáfrica 2010, donde logró el cuarto puesto con Diego Forlán como emblema futbolístico y Diego Lugano como su lugarteniente; en 2011, ratificó el buen rumbo obteniendo la Copa América disputada en la Argentina.

Héroes: fue así como recibieron a la "Celeste" después del Mundial 2010.

Héroes: fue así como recibieron a la "Celeste" después del Mundial 2010.


En una conferencia de prensa, al ser consultado por los logros, Tabárez respondió: “Es el resultado del trabajo de mucha gente, sobre todo de los futbolistas que formaron parte de este proceso en sus diferentes etapas. Grandes personas que captaron lo que quería y lo llevaron adelante”. Clasificar y “competir” ya no se discutía, el objetivo era afianzar el proyecto.
Una final más para el maestro, Copa América Argentina 2011

Una final más para el maestro, Copa América Argentina 2011

 

En Brasil 2014, y más allá de llegar a octavos de final, su conducción convirtió un obstáculo en un vergel. La mordida de Luis Suarez a Giorgio Chiellini puso a prueba su mando y su mano. Ante la sanción impuesta, el “Maestro” doblo la apuesta: "Todos sabemos dónde está el poder. Eso no se discute. Que el poder lo tenga el organizador. Pero eso no quiere decir aceptar el uso indiscriminado de ese poder. Sobre todo por el órgano que debe impartir justicia. Como entrenador, como docente que he sido, se me presenta la teoría del chivo expiatorio. Los que han leído sobre psicología de conducción de grupos lo saben”. La amenaza externa, el ataque a la “Celeste”, hizo encolumnar a propios y extraños.

Camino a Rusia 2018, otra buena actuación de Uruguay.

Camino a Rusia 2018, otra buena actuación de Uruguay.

En Rusia 2018, otra vez se logró un buen andar y el equipo llegó hasta los cuartos de final. Más alla de los achaques propios de la edad y sus dificultades de salud, el legado en vida que nos inculca Óscar Washington Tabarez es que sin el “nosotros” no existe el “yo”, y que los liderazgos no se imponen, surgen por sí mismos, por las necesidades y elección de un grupo.

Hasta hoy, Tabárez totaliza 208 partidos, divididos de la siguiente manera: 93 amistosos, 60 por Eliminatorias, 30 en Copa América, 20 en Mundiales y 5 en Copa de las Confederaciones; de los cuales ha ganado 101, empató 54 y perdió 53. Son 14 años al frente de la “Celeste” y la cuenta sigue.

Óscar Gabriel Tabárez, el carnicero, junto a su mujer Zulma, lograron el cometido. Hicieron un buen trabajo. Su hijo no fue doctor, no fue ingeniero, no fue abogado. Fue maestro. Le enseñó a un aula con 3,5 millones de alumnos que juntos son invencibles, o al menos, difíciles de doblegar.

 

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