Las Crónicas de El Gráfico

1973. Estos pibes la rompen

Por Redacción EG · 26 de febrero de 2019

Por esa época un equipo infantil estaba haciendo hablar a los grandes. “Cebollitas” se llamaba y entre todos sobresalía un “correntino” que se las sabía todas. Esta fue la primera nota en El Gráfico de Diego Maradona

FUIMOS A LA PATERNAL PARA VER A LOS "CEBOLLITAS" DE ARGENTINOS JUNIORS. UN EQUIPO INFANTIL POR EL QUE PASARON MUCHOS DE LOS JUGADORES QUE LLEGARON A LA PRIMERA. PERO ESTE CUADRO DE AHORA, EL DE LOS "NACIDOS EN 1960", RATIFICA EN CADA PARTIDO LOS COMENTARIOS DE QUIENES LO VEN POR PRIMERA VEZ. UN FUNCIONAMIENTO QUE SORPRENDE. UNA HABILIDAD QUE RUBORIZA A "GENTE GRANDE"...

EI cuadro se anotó en el campeonato de la iglesia. Y es que siempre hay un campeonato de barrio en la cancha de alguna iglesia. Que nunca más opine de nada aquel que no incluya en su prontuario deportivo un campeonato de baby organizado por "los curas".

El cuadro juega muy bien, como ya tendremos oportunidad de informar. Y era previsible que llegara a la final, porque los pibes que lo forman dominan técnicas que, a veces, los hombres adultos no conocen. La matan con el pecho, por ejemplo. O cabecean bien.

Sin embargo, cuando llegó el momento de jugar el partido definitivo con todo a su favor para ganar el campeonato, el cuadro se retiró. Resumir los motivos que el cuadro tuvo para irse sin la copa es explicar cómo siente el fútbol. Después de ganar el último partido, los pibes y el delegado estuvieron de acuerdo: "Hay que jugar en cancha grande, de tierra y de once. Hay que tocar en cualquier lado. Pero la canchita chica es para los viejos, que apenas corren y se empiezan a descomponer".

El homenaje al Delgado más chico. Cuatro años sin faltar...

El homenaje al Delgado más chico. Cuatro años sin faltar...

El delegado se llama Francisco Cornejo. Pero en La Paternal se lo conoce como "Franci, de Argentinos". No figura en las fotos, porque dice que es promocionarse a costa de los pibes. No quiere que lo nombren en las notas, ni se lo venere como descubridor de consagrados. Pero el reportaje a un equipito que asombra, obliga a "traicionarlo" para poder entrar en una historia que tira nombres como Coch, Pena, Ciccarello, Cordero...

En el campeonato de la iglesia Santa Cruz estaba permitido jugar con las paredes. "La verdad que nos anotamos porque es una de las canchitas de baby más lindas. Pero cuando salimos campeones de zona dijimos: el fútbol en serio es el de la cancha grande. Acá uno se acostumbra mal, porque las baldosas son todas lisitas. Y cuando le toca jugar en el pasto, le pica para cualquier lado. Además, una zancadilla en la baldosa es un moretón seguro en la rodilla. Y además, hay que jugar de once, porque si no el equipo cambia todo el tiempo la forma de moverse. Y además, nosotros tenemos como veinte pibes. El que no entra de titular espera el turno con todo respeto. Acá ninguno pone mala cara por quedare sin entrar. Pero si jugamos de siete, ya son cuatro pibes más que se quedan afuera. Bueno, esto lo podemos aguantar porque los chicos están bien ubicados. Pero nunca más vamos a jugar en baldosas..."

Claudio Rodríguez. La actitud lo define como jugador. Es otra de las debilidades del delegado Franci: "¡Y juega para el equipo!", dice. Es hijo de Perfecto Rodríguez.

Claudio Rodríguez. La actitud lo define como jugador. Es otra de las debilidades del delegado Franci: "¡Y juega para el equipo!", dice. Es hijo de Perfecto Rodríguez.

Franci lleva veinte años trabajando por Argentinos Juniors. Comprando camisetas y manteniendo equipos con ahorros del empleo que lo ocupa por las mañanas. Y aunque tuvo en sus Cebollitas varias generaciones de jugadores, está convencido de que "la clase del 60 formó el mejor de todos los equipos que tuvimos en los Cebollitas..."

En el campo deportivo de las calles Tronador y Bauness. Argentinos Juniors organizó un campeonato cuadrangular para pibes nacidos ese año. Invitó a River, All Boys y Huracán. Y ver jugar a los Cebollitas confirmó la opinión de Franci.

Como los equipos se arman por año de nacimiento, pueden enfrentarse muchachos todavía bajitos contra físicos ya monumentales. El equipo de River por ejemplo, prefiere incluir jugadores grandes antes que hábiles. Los otros, afortunadamente, eligen a los que la pisan mejor. Por identificarse con esta línea Argentinos Juniors llegó a formar un cuadrito que maravilla. Que le ganó a todos los clubes de la AFA cuando los enfrentó en cancha de tierra. Paro que prefiere pe-gar milongas y tocar en las dos áreas, antes que escribir en un cuaderno los números que marquen el resultado de cada partido.

Los Cebollitas le ganaron el primer partido a Huracán y la final a River. Siempre jugando al toque. Son una especie de San Lorencito del 68, o Huracancito del 73. Y no se trata de elogiar a los nenes por la simpatía que despierta la edad. Estos pibes saben mucho. Ahora, por razones de reglamento, dejan de integrar los Cebollitas, para pasar en masa a la novena de Argentinos Juniors. Cuando sepa que juegan en alguna cancha del país, vaya a verlos y compruebe.

Diego Maradona. Correntino de doce años. Ya las sabe todas. (epígrafe original)

Diego Maradona. Correntino de doce años. Ya las sabe todas. (epígrafe original)

Cuando Argentinos Juniors juega de local los Cebollitas se ponen el buzo para alcanzar la pelota que sale de la cancha. Y al terminar el primer tiempo un morochito hace jueguito para la tribuna.

Si usted estuvo en la cancha de Argentinos, seguramente se habrá sumado al aplauso general, reconociendo la habilidad del zurdito. Ese chico se llama Diego Maradona. La rompe. Pero se mantiene sin afectaciones ni agrandes. Apenas si habla para presentarse:

—Tengo doce años. Estoy en séptimo. Soy correntino, pero vivo en Fiorito desde los nueve. Mis compañeros también juegan bien...

Tan bien juega el pibe Maradona que dos clubes importantes (¡a que no se imagina cuáles!) fueron a ver al padre para ofrecerle plata por el pase. Los chicos recién registran la firma al entrar en la novena. Pero se trataba de conseguirlo para el club. La negativa fue doble. Maradona padre es amigo de Francí:

—Y para mi vale más la seguridad de que él me lo cuida bien. Además, lo que hay que hablar no es cuánta plata traen. Lo que hay que hablar es si Diego quiere cambiar de equipo o no...

Los Cebollitas clase 1960. Fernando Delgado. Atrás: Duré, Celvaggi, Lucero, Estévez, Carrizo, Chamán, Rodríguez, Della Buona, Maradona, Santagatli, Trotta, Delgado,Sánchez. Montaña, Escobar, Ojeda y Mongiardin.

Los Cebollitas clase 1960. Fernando Delgado. Atrás: Duré, Celvaggi, Lucero, Estévez, Carrizo, Chamán, Rodríguez, Della Buona, Maradona, Santagatli, Trotta, Delgado,Sánchez. Montaña, Escobar, Ojeda y Mongiardin.

Y Maradona pibe tuvo en cuenta otras cosas:

• Ningún cumpleaños queda olvidado en la lista del "manager". Es un rito ineludible el festejo de todo el equipo.

• Franci dice que ningún cuadro puede jugar bien si los jugadores no se quieren entre ellos. Por eso se ocupa de estimular la amistad entre los chicos. Y organizar "campamentos" de dos o tres pibes en la casa de un compañero.

• Así como Palomino en River y ahora en Racing exige que sus jugadores sepan por lo menos qué títulos grabó Gardel, la parte moralizadora de Franci tiene alcances más graves: la mayoría de los pibes cursan séptimo grado y primer año. Es obligación no contratada la presentación del boletín al juicio del delegado. "El que se va a marzo en muchas, mejor que se vaya del equipo hasta que agarre los libros."

Con este último campeonato ganado, los Cebollitas se despidieron del baby fútbol y los partidos amistosos. Después de ganarle la final a River, hubo hasta vuelta olímpica, tras dos tiempos suplementarios para definir el tres a tres en que terminaba el partido. Hubo hasta un homenaje en el centro de la cancha, con plaqueta auténtica y todo. El aplaudido: Fernando Delgado, que a poco de cumplir 8 años pasó la mitad exacta de su vida acompañando a los Cebollitas como mascota del equipo. "Y sin faltar ni un solo partido. El gordito no se enfermó nunca... Dentro de poco va a entrar como jugador. Por ahora lo mira al hermano más grande, que juega de wing izquierdo..."

Entre todos estos pibes que levantan la mano para El Gráfico, hay uno que iba a convertirse en el mejor futbolista del mundo

Entre todos estos pibes que levantan la mano para El Gráfico, hay uno que iba a convertirse en el mejor futbolista del mundo

Nadie puede imaginar si estos pibes tendrán la suerte de llegar a primera y jugar en equipos del estilo de Huracán o el actual Argentinos Juniors. Tampoco se puede saber si mantendrán la sencillez de ahora, o pretenderán cobrar los reportajes. Pero esa sencillez está. Y permite olvidar los temores que supone el elogio a la habilidad de un chico en formación. Entonces podemos dedicarnos a buscar una definición que reseñe lo brillante del estilo de estos pibes. Y finalmente, hay que recurrir a la frase de Pedro Malaspina, jugador de la tercera que se declara hincha de los Cebollas: ¨Mire, si quiere poner justo cómo juegan éstos, ponga que la escolasean como los dioses. Que la escolasean como se debe¨.

 

HORACIO DEL PRADO (1973)

Fotos: PREGO

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