El día que La Bombonera despidió a Rattín
El jueves 10 de diciembre de 1970 se llevó adelante el primer partido homenaje a un futbolista en el país. Boca le rindió tributo a su mítico número cinco.

EL DÍA DE RATTÍN
Nota publicada el 15 de diciembre de 1970 - Edición 2671
Fue el momento cumbre de su adiós. Se paró, agarró la pelota con las manos, la tiró a las tribunas, estiró su físico, elevó sus manos en el saludo y la hinchada le entregó su ovación postrera. En ese instante Pestarino se solidarizaba dando por terminado el primer tiempo. Roma y Marzolini lo corrieron antes que llegara al túnel. El cemento seguía vibrando. También corrieron Rocha y Miflin... algunos no pudieron llegar. El cemento seguía vibrando...
Fue el momento cumbre de su adiós. Durante ese día 10 de diciembre estuvimos junto al Rata desde las 10 de la mañana. Descubriendo y participando de sus nervios, de su impaciencia, de todo lo que fue sintiendo el hombre y el jugador antes que terminara ese primer tiempo del partido homenaje.

En el hall del hotel Nogaró estaba Pablo Forlán. El uruguayo que ahora juega en San Pablo nos manifestó su orgullo y placer por participar de un acto de tales características. Y nos habló de su éxito en Brasil. “El San Pablo hacía trece años que no salía campeón y este año conseguimos ese título en el torneo paulista. Algo que yo les presagié a los dirigentes cuando me contrataron: 'Estoy acostumbrado a ser campeón porque vengo de Peñarol', les dije. Después en la Gomes Pedroza las cosas empezaron a salir mal. Pero lo interesante es que allá la gente no se desespera cuando se pierde. Rocha todavía no rindió lo que puede porque pienso que se lo puso en una función que no es la de él. Pedro tiene que jugar en mitad de cancha y no de punta”. Y en ese momento aparece el “Verdugo” para completar el concepto: “¿Sabe qué pasa? En el equipo nuestro juega Gerson que como volante es un fenómeno y eso obligó a que me pusieran un poco más arriba. Y todavía me estoy adaptando. Como en Brasil se juega más suelto pienso que con un poco de tiempo yo puedo rendir como delantero neto. Hoy voy a jugar en medio campo y espero que el partido sea digno de lo que Rattín se merece”.

Alguien anuncia la llegada de Matosas y Mazurkiewicz en un avión que arriba a las 11.30 a Aeroparque. Son los últimos en sumarse a la concentración. El resto duerme. Luis Artime fue hasta Moreno para ver cómo camina su negocio de chatarras. Oscar Martínez antes de ir a buscar, a los uruguayos nos habla de las razones que imposibilitaron la presencia de jugadores brasileños. “¡Fue una barbaridad! Saquemos a los del Santos que debieron viajar a Hong Kong. Pero Rivelino, Zé María y los directivos del Corinthians habían dicho que no tenían problemas y de repente se borraron. Lo mismo pasó con Jairzinho, Si hubiera viajado Pe lé seguro que venían todos".
"Los que se pasaron fueron los de Palmeiras. Cuando vieron mis dificultades para conseguir jugadores me dijeron que eligiera dos hombres del plantel que ellos le daban permiso. Pero el Palmeiras empieza este fin de semana la ronda decisiva por la Gomes Pedroza y ¿cómo iba a aceptar? De cualquier manera el gesto merece ser destacado”.
Para Martinez, para Rattín, para Mario Ruzza hay un fantasma que flota por el cielo. Es la posibilidad de lluvia. “Yo lo suspendo...", dice preocupado el Rata. Mientras tanto dos cracks del Resto de América siguen decorando con sus figuras famosas los salones del hotel. Aparece el peruano Mifflin acompañado por Pepe Brandariz. Más tarde el grupo de peruanos se abulta con la llegada de Pocho Rospigliosi y su equipo de “Ovación”. De ese grupo sale la ver-sión. “Ahora no, pero para marzo le aseguro que Ramón va a estar en la Argentina. Y si usted me dice River yo le respondo que no se equivoca por mucho”. Mifflin -por supuesto- sabe muy poco de su posible pase. Por ahora lo entusiasma la probabilidad de que su club -Sporting Cristal- participe de la Copa Libertadores de América. “Estamos segundos y todavía tenemos que jugar con Universitario. Los que andan mal son los de Alianza que están peligrando con el descenso. Teófilo Cubillas volvió de la lesión y todavía no está del todo bien. Pero el problema de ellos es atrás. Lo interesante es el apasionamiento que hay ahora en Perú por el fútbol. Los estadios se llenan, incluso la proporción de mujeres que asiste a los partidos es impresionante. Y lo importante para destacar es que los espectáculos son muy buenos. Nadie sale a especular y los encuentros terminan con scores altos. Un equipo puede estar perdiendo por 2-0 y ganar por 5-3 o 5-4. Y eso le gusta a la gente. Ya el gobierno pensó hacer un estadio para 120.000 personas, el actual quedará para la división de ascenso y a Alianza se le dio un préstamo para que complete el suyo. ¿Sabe quién anda una barbaridad? Sotil. Mucho mejor de lo que lo vieron ustedes y eso que ustedes lo vieron bien. Pero ahora está más completo. Yo lo hubiese incluido en la lista de invitados a este acontecimiento. Lo que lamento es que tampoco haya podido venir Teófilo Cubillas, pero el Alianza no puede arriesgar en estos momentos. Este viaje a Buenos Aires me pone muy contento por dos motivos. Primero participar de un homenaje a un jugador como Rattín y segundo poder cumplir con un viejo sueño mío: jugar al lado de Perfumo. ¿Didí? Sí, lo vi pero no tuve mucho tiempo. Didi es un gran técnico porque reúne tres condiciones fundamentales: Trabaja muy bien, le da confianza a los jugadores y... TIENE UNA SUERTE BARBARA."

Mazurkiewicz trata de explicar el fenómeno de esta adhesión tan espontánea de tantos jugadores importantes de otros países. “Nosotros medimos a la gente con una escala de valores propia, agregada a la común. Un tipo que jugó toda la vida con la misma camiseta, que se rompió todo por la selección de su país, que es ídolo de su público y hasta de sus mismos compañeros, es una gran persona. Eso es Rattín, Es un fenómeno dentro y fuera de la cancha”. Roberto Matosas habla de un año importante para su carrera de jugador. “Fue el mejor de todos como futbolista. Jugué en el Mundial de México y en el campeonato uruguayo también anduve bien. Fueron muchas satisfacciones. Y esto se agrega a la lista. Yo a la nómina que está aquí, hubiese agregado a Elías Figueroa y a Luis Cubilla”.

En un salón privado del hotel se juntan todos para el almuerzo pasadas las 13. Adolfo Pedernera encargado de conducir el plantel les habla en ese tono casi paternal e informal que es costumbre en él. “Si bien las características de este partido son muy amistosas quiero que establezcamos algunas medidas para que la cosa funcionen lo mejor posible. En primer lugar quiero saber si alguno de ustedes tiene algún impedimento físico o algún problema para jugar”. Los que respondieron fueron Yazalde (“tengo una lesión en el tobillo y no creo que pueda jugar”), Mazurkiewicz ( “Hace como 20 días que no practico por un dolor estomacal, vine porque no podía estar ausente en un homenaje a Rattín. Además, media hora o quizá un tiempo pueda jugar”) y Anchetta (“Tengo un problema en el cuello, pero pienso que no me perjudica para jugar. Y como dijo Mazurkiewicz, no quise faltar a esta cita”). Luego Adolfo aclaró que iba a tratar de dar preferencia en la integración del equipo a los extranjeros y enseguida nombró a Rocha y Mifflin como capitán y subcapitán. “Después me reúno con ustedes dos para darles la formación que saldrá a la cancha. A la tarde si alguien quiere tomar la merienda lo puede hacer, pero cada uno pida lo que quiera”.
Durante el almuerzo, Rattín (a nuestro lado) trataba de disimular la emoción que vivía. Por eso su charla pretendía transitar por distintos caminos o descargaba alguna broma sobre Pinino Mas que estaba a su derecha. Manga se lamenta de la ausencia de Pelé y Jairzinho porque “le hubiesen dado más brillo a esta fiesta”. Y Anchetta espera que las cosas salgan bien porque “el último partido de Rattín tiene que ser perfecto."

La sobremesa se prolonga con un café en el hall del hotel. Estamos en una mesa con Adolfo Pedernera, cuando se acerca Buttice. “Adolfo, ahora van a venir de la comisaría a verlo a usted porque hubo un lío". Y con su argot tan particular Adolfo responde: “Encima que me hacen comer esta gallina del Resto de América me vienen con esa”. ¿Qué había pasado? Simplemente que en uno de los sillones, conversando con Mazurkiewicz, varios jugadores locales habían detectado a alguien que los había robado en distintas oportunidades. El ladrón al verse identificado pretendió correr, pero en plena Plaza de Mayo fue detenido por algunos policías. Después todo se arregló. Los jugadores en el hotel y el ladrón en la comisaria...
A las 19.15 el micro que lleva al Resto de América rumbo a la Bombonera 'despega' desde el hotel. Los equipos salen a la cancha y forman un círculo en el medio. Esperan a Rattín que tras el anuncio de los parlantes asoma por un túnel distinto. La camiseta de Boca, ese número cinco que ya entra en la leyenda, ese grito de la tribuna. Ahora lo vemos de lejos al Rata, pero imaginamos en sus ojos y en su piel las grietas de la emotividad. Se juega el partido. Liviano, muy liviano. Apenas se pueden sacar mínimas conclusiones. La calidad y prestancia de Roberto Perfumo sumada a la de Pedro Rocha compitiendo con la de Meléndez. El olfato de Artime para hacer el único gol y el penal que Pestarino le regala a Boca para que todo concluya en un empate amable. Nada más. El partido es una excusa. Allí todo el mundo está por Rattín. Para aplaudir cualquier jugada suya, para darle ese aplauso que ya nunca más endulzará sus oídos.

Para el cierre de la jornada está prevista una cena en la Ciudad Deportiva. Allí los visitantes y los argentinos que participaron recibieron un recuerdo para que ese día quede documentado.
Pero ya el 10 de diciembre había terminado. Lo que empezó a ocurrir pasada la medianoche no interesa. El Rata desde ese momento es nada más (¿nada menos?) que un ex jugador, aunque el ídolo no pueda morir nunca. Ahora lo esperan los pibes de La Candela, quizá algún partido de veteranos, tal vez sea manager o técnico. Pero lo que nunca podrá encontrar el Rata será el olvido.
La Bombonera vio cerrarse un ciclo de quince años. Y esa noche de insomnio, Rattín, allá en Pacheco, se apretó a la almohada con rabia. Mordiéndola para que se mojara de lágrimas.
Y volvió a ser el HOMBRE, más allá del JUGADOR.
Por Héctor Onesime - Fotos: Alfieri, Forte, Abaca y A. Rodríguez






































