Las Entrevistas de El Gráfico

1996. Bossio entró en la historia

Por Redacción EG · 20 de noviembre de 2019

Momento histórico para el fútbol argentino, en el Cilindro Racing lo ganaba 1 a 0 y Bossio fue a cabecear en la última que tenía el pincha. Terminó siendo gol del cordobés y en esta entrevista cuenta todos los detalles.

Viernes 10 de mayo, 12:30 horas en La Plata. Esto es real, aunque usted no lo crea. En el quinto piso de un edificio de la calle 14, el profesor Córdoba se desahacía en explicaciones. Trataba de convencer a los periodistas de EL GRAFICO, con todo su arsenal dialéctico, de la claridad de sus fundamentos estratégicos.

-Todos deben tener la ilusión de hacer un gol, hasta el arquero. ¿O para qué empezamos a jugar al fútbol? ¿Para atajar o patear lejos la pelota? Noto... Todos empezamos para hacer un gol. Y yo tengo que trabajar para eso: para que el gol del equipo sea el de todos. El que triunfa es el jugador que se emociona, el que está convencido del proyecto que lleva adelante. Eso, después, hay que transmitírselo a la gente. Ahí estará nuestro triunfo.

-Está bien. Pero en los planes de uno, no puede estar constantemente que un arquero haga un gol.

-Es cierto, pero es una variante más. ¿O vamos a pensar en serio que el arquero es el tonto de la película? No, él también tiene que tener la ilusión de hacer un gol. Hay que convencerlos de que pueden, de que en algún momento deben ir a cabecear o patear un tiro libre. A Bossio se lo digo y lo practicamos. Cabezazos, tiros libres, remates desde lejos. Hay que brindarle la posibilidad de ser protagonista. Ahí él se olvida de la guita, del rival y hasta de la gente. Pero para llegar a ese convencimiento se debe trabajar.

 

El momento del impacto. Nadie lo puede creer.

El momento del impacto. Nadie lo puede creer.

 

Domingo 12 de mayo, 20:11 horas en Avellanada. Esto también es real, aunque usted no lo crea.

Los hinchas de Racing paladeaban el regreso al triunfo, después de las derrotas con Rosario Central y River Plate, y el empate con Independiente. "Era hora", gritaba La Guardia Imperial, festejando el 1-0 de Juan Fleita.

Faltaban segundos, nada más. Hasta que en el sector izquierdo del ataque pincha se produce un tiro libre. Chiquito Bossio, el mismo al que el año pasado los platenses le gritaban "iAndate Bossio, sos un ladrón!", pega un golpe de vista al banco del profesor Córdoba. i"Andaaaal", le grita el preparador físico Guillermo Cinquetti. "iGanales, andaaal", fue la orden de Craviotto. Y Chiquito fue...

Corrió setenta metros, se plantó en el área de Racing. Vino un rebote y la pelota terminó en el córner. Bossio seguía allí, con sus 195 centímetros en el punto penal. Llegó el centro de Couceiro y el cabezazo increíble de Chiquito fue la gloria total, el delirio, la locura, el éxtasis...

 

El beso del Profe Córdoba. ÉL lo mandó al área rival.

El beso del Profe Córdoba. ÉL lo mandó al área rival.

 

-Mientras recorría los setenta metros hasta el área de Racing, pensé en todo. Por un lado, escuchaba el murmullo de los hinchas. También algunos gritos de la tribuna que me decían: "iQuedate en el arco!, ¿qué vas a hacer allá arriba?" Pero estábamos jugados y teníamos que hacer un esfuerzo final. Por otro lado, también me pasaron un montón de cosas por la cabeza: los goles de Chilavert, los de Higuita... Soy sincero: íntimamente pensaba "iQué lindo sería!" Pero enseguida yo mismo me respondía: "iPero cómo me va a pasar a mí! ¿Justo a mí? Nooo..." Ypor las dudas fui.

-El profesor Córdoba dijo que lo practicaban.

-Y es verdad. Esa jugada es la 6. ¿O la 5...?

-¿Cómo? ¿No la tenés muy clara?

-Lo que pasa es que la estábamos ensayando, pero todavía no la aplicábamos en los partidos.

-¿Y una vez que hiciste el gol?

-Y... no lo podía creer. La verdad es que el centro de Couceiro me vino justo. Yo le había gritado que me la mandara al primer palo. Casi ni tuve que correr, ningún jugador de Racing me marcaba. Claro, no estaba en los planes de ninguno, cada uno tenía a su hombre, y yo me salí del libreto...

 

El reconocimiento de sus compañeros.

El reconocimiento de sus compañeros.

 

-Lo festejaste sin mayor euforia. Además, volviste muy lentamente a tu arco...

–No lo grité demasiado porque ya tenía una amarilla y, si saltaba un cartel o me trepaba al alambrado, Cordero me rajaba. Lo de la caminata lenta fue por dos motivos: primero, para que se acomodaran mis compañeros -que estaban gritando por todos lados, enloquecidos-; segundo, porque no daba más de la corrida... y de la emoción. Se me cruzaban las imágenes de Chilavert, de mi familia, de mis amigos de Córdoba, de mis viejos, del Profe Córdoba, de los muchachos...

 

Revive su momento de gloria.

Revive su momento de gloria.

 

-¿Alguna vez habías intentando algo igual?

-Sí, cuando estaba en Belgrano. Perdíamos 1-0 con San Lorenzo y me mandé. Pero el centro me pegó en la mano y Alonso la tiró por arriba del travesaño. Esa vez no pasó nada.

-Es trillado, pero debe ser la alegría más grande que te dio el fútbol, ¿no?

–i¿Qué?! Ni loco. La mayor alegría de mi vida fue cuando Passarella me llamó a la Selección. Esta es la segunda. Aunque espero que haya una tercera también...

Domingo 12 de mayo. 21:30 horas en Buenos Aires. Suena el teléfono en la redacción de EL GRAFICO. Atiende el mismo Chiquito, quien se acercó a la revista para observar las primeras fotos de su gol. Es su ídolo Marcelo Milanesio, quien lo llama desde Córdoba para felicitarlo. "Gracias, Marce. Sí, es el primero que hago... y esperemos que no sea el único... Sí, voy a salir en todos los diarios. Y también en todos los canales del país. Me parece que me vas a ver hasta en Big Channel, el de los dibujitos. Cuando me enteré de que Atenas había ganado, me volví loco, vos sabés que soy veneno de ustedes..."

 

Lo llevan en andas, es el héroe de la noche.

Lo llevan en andas, es el héroe de la noche.

 

Chiquito Bossio no sabe lo que hizo, no es consciente de que las imágenes de su gol recorrerán el mundo entero. El solo sabe que sirvió para salir en los diarios argentinos, en la tapa de El GRAFICO, para mantener a Estudiantes en la punta y para enloquecer a media La Plata. A su lado, Patricio "Pachi" Arizaga, el coordinador de Estudiantes, le recuerda que tiene que ir a "Fútbol de Primera". "¿En serio? Eehhh, para tanto es el asunto...", preguntó Chiquito con tonada cordobesa y sonrisa campechana. ¡Nooooo!, si Carlos Gustavo Bossio no tiene idea de lo que hizo. A él le cuesta creer, tanto como a usted, que esta historia es real.

 

 

Por MIGUEL ANGEL RUBIO y MATIAS ALDAO (1996).

Fotos: GERARDO HOROVITZ, FABIAN MAURI, ALEJANDRO DEL BOSCO, ALEJANDRO PAGNI, RODOLFO SOLARI, ENRIQUE MARCARIAN, DANIEL GONZALEZ y ALBERTO RAGGIO.

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