Las Entrevistas de El Gráfico

1995. Menotti: ¨Todo lo que dice Bilardo es mentira¨

Por Redacción EG · 10 de septiembre de 2019

Frente a la frase que disparó Bilardo al asegurar que todos los técnicos son bilardistas, Menotti lo retruca en esta entrevista donde asegura que hace veinte años que se habla de bilardismo y él no lo descifra.

-César, ¿se está escapando del fútbol?

-Ya hice mucho por el fútbol... Bastante. Y mucho más de lo que se pretende demostrar ahora. Lo único que no hice nunca es lo que hace la policía: sacar el carnet y decir "yo tengo razón". Me parece irrespetuoso hablar de logros, creo que lo importante en el paso por el fútbol es dejar ideas y no discutir estupideces. En la historia quedan los que dejan conceptos claros. Todo lo demás es mentira y no conduce a nada, es una falta de respeto a la inteligencia. Sábato es un tipo que para algunos sectores de la sociedad pasa inadvertido, pero seguramente quedará en la historia. En el fútbol sucede lo mismo: en la historia quedan los tipos que cambiaron las reglas de juego. Así como Freud en la psicología o Marx en la política, hay tipos que en el fútbol dejan cosas que cambian el enfoque.

-¿Y usted cree que va a quedar en la historia del fútbol?

-Yo no quiero estar en la historia, mi intención es dejar ideas. Vengo diciendo desde hace tiempo, y es la última vez que les enseño a los periodistas y a los entrenadores: de fútbol no se puede hablar sin nombres propios. Porque todo lo que se diga está contrarrestado en la historia. Si me preguntan si se puede jugar con wines, yo contesto: ¿quién?; Garrincha, sí, Garrincha juega. Una vez Bilardo fue a hablar con Stielike a fin de profundizar sobre el líbero. Cuando le preguntaron al alemán, dijo: "Yo no sé cómo es la función de líbero; sé como juego yo". Estoy cansado de escuchar errores gravísimos que no conducen a una dialéctica clara, escucho decir que los jugadores no estaban concentrados. ¿Qué quiere decir, que el tipo entró a la cancha con una pandereta? No es así, se puede decir de alguien que jugó mal, que no conoce el concepto del juego, pero no que está desconcentrado. A esta altura, ya hay que hacer una aclaración indispensable. César Luis Menotti, aunque en muchos pasajes no lo reconozca, vuelve cíclicamente a un mismo tema: las cosas que Carlos Salvador Bilardo le dijo a EL GRAFICO en la última edición del 24 de enero. Aquello de "Todos los técnicos son Bilardistas" y otros varios conceptos van y vienen en esta nota en respuestas que a veces son golpes directos y a veces referencias elípticas. Usted ya está alertado, del resto se irá dando cuenta solo.

Su debut como director técnico se dio en Newell´s en 1970, una curiosidad, sabiendo que Menotti está identificado con Rosario Central.

Su debut como director técnico se dio en Newell´s en 1970, una curiosidad, sabiendo que Menotti está identificado con Rosario Central.

-Se fue de tema, yo le preguntaba si se aleja del fútbol.

-No me puedo ir nunca, porque es mi pasión y yo le debo todo al fútbol. Pero si en otro lugar puedo hacer algo que me satisfaga, resolver problemas, probar que hay cosas que se pueden hacer, probar que la militancia política se puede recuperar, es muy probable que acepte pelear. Me sobra coraje para demostrar que se puede, como me sobró coraje para demostrar que se podía organizar el fútbol argentino de otra manera, por lo menos a nivel de Selección.

-Entonces es cierto: se va a dedicar a la política.

-El 1º de febrero me voy a Rosario y, después de algunas reuniones con distintos sectores de la sociedad y de recorrer la provincia de Santa Fe, tomaré una decisión. Si encuentro la tranquilidad de saber con absoluta seguridad que se pueden resolver los problemas de la gente, es muy probable que lo intente, que salga a dar pelea como candidato a gobernador.

-Retrocedamos un poco en el tiempo, ¿está arrepentido de haber agarrado Boca?

-No, ¿por qué?

 -Y, el balance no fue positivo...

-Si Boca hubiera ganado la Supercopa, de la manera que jugó y con los rivales que fue eliminando, habría sido un año brillante. Quiere decir que el prestigio de un entrenador no se juega en un minuto. ¿Qué pasaría si Vélez sale quinto en este campeonato? ¿Acaso Basile es peor entrenador después del Mundial? Para mí la Selección Argentina jugó mucho mejor en el '94 que en el '90. Mucho mejor. Perdió, qué va a hacer, como podría haber perdido Argentina en el '90 si Goycochea se tiraba para otro lado en algún penal. Pero ésta es una sociedad utilitaria y hay algunos entrenadores que sacan chapa como la policía: "Yo tengo razón, yo llegué a la final, aquí está la chapa". Si uno efectúa un análisis serio de lo que hizo Argentina en Italia y en Estados Unidos, sigo creyendo que en 1994, más allá de todos los problemas que tuvo, fue más disciplinada, más ordenada. Pero como acá se miente mucho, es muy difícil sacar conclusiones, porque el éxito en definitiva vende. Puedo probar partido por partido que la Selección del '94 no cometió ninguno de los errores que la prensa destaca, que no se hayan cometido en el '90, sin ir al caso específico de Maradona.

-¿Por qué fracasó en Boca?

-No lo viví como fracaso, para mí fue una tristeza. Además, no me preocupa si fue o no un fracaso. Yo sólo me rindo al conocimiento, no a los resultados. Tampoco tiro centros ni penales... Conozco muchos excelentes entrenadores que no tuvieron la suerte de ganar nada, ¿acaso Valdano va a dejar de ser el mejor entrenador que hay en este momento porque el Madrid no salga campeón? Eso será para ustedes, para el consumo; para mí sigue siendo el número uno. Tiene todo: es brillante, discute ideas. Pero claro, a algunos no les gusta, como habla muy bien, como es inteligente, como lee, preferirán un boludo que diga: "Nos faltó explosión en el medio". Valdano tiene otro enfoque, y a la mediocridad le jode. Estos tipos son peligrosos para el poder.

-¿No está perdiendo prestigio con sus últimas campañas?

-Si mi prestigio dependiera de Manteca Martínez o de Mac Allister, no debe haber mucho prestigio. Esto sería como si a Favaloro se le muere un paciente del corazón, ¿tambalea todo por eso?

-¿Por qué nombró a Martínez y Mac Allister?

-La pregunta tiene que ver con algunas declaraciones de Mac Allister, ¿no? Son tristes, pero no hacen a mi relación con él, son tristes para la formación de los futbolistas. Es lo mismo que pasó con Passarella: se reunió veinte veces conmigo, siempre hablando de fútbol, y un día, en una nota, se refirió a mí con un "a pesar de las grandes diferencias". Creo que fue una respuesta política, porque yo tengo mucho tiempo para discutir las diferencias y Passarella tuvo mucho tiempo para hacerlo. Pienso que es una maniobra para desengancharse de eso que los periodistas hicieron, esta relación Menotti-Passarella, y acercarse a dirigentes que yo he combatido. El caso de Mac Allister es lo mismo: me pasé un año desafiándolo para que discutamos las diferencias, desafiándolo en el buen sentido de la palabra, preguntándole si entendía lo que le pedíamos, si estaba de acuerdo...

-Usted dice que el prestigio no puede depender de cosas circunstanciales y me acuerdo que antes del último Boca-River me dijo lo mismo, pero el lunes a la mañana renunció... ¿Cómo es eso entonces?

-Pero yo no dije que aun ganando el clásico me iba a quedar. Había muchas cosas que se podían haber discutido y resuelto antes de ese partido. Por lo tanto el clásico no condicionaba nada.

-¿Usted quiere decir que no renunció por el 3-0?

-iNoooo! Pero, además, no quiero hablar de mí, porque creo que la gente está cansada. Lo que trato es de descubrir dónde está la mentira de todo esto. ¿Se puede hablar de fútbol sin nombres propios? Ahora resulta que la evolución del fútbol pasa por la técnica. Fenómeno, habría que repasar veinte años de discurso en los que la técnica era lo de menos, donde la evolución -según decía este hombre- pasaba por lo físico. Ahora parece que la primera vez que a un técnico se le ocurrió pensar en el adversario fue en el '86... Todos los técnicos piensan en el rival y ven casetes, pero desde siempre. Acá tengo un contrato mío con la Selección, de 1976, donde queda claro en un artículo que debía tener libertad para comprar videos (en ese momento eran películas) y estar suscripto a todas las revistas especializadas del mundo. Entonces basta de mentiras, basta de hacer creer que inventamos algo.

-Se va de tema otra vez, quiero seguir con Boca: su forma de irse hace pensar que no peleó demasiado... ¿No es así?

-Acá hay dos partes, yo no soy el dueño del club.

-¿Los dirigentes no le hicieron un guiño de confianza?

-No, yo creo que los dirigentes estaban muy preocupados y entendimos que había que descomprimir. Si hubiéramos ganado la Supercopa, es muy probable que al día siguiente habríamos hablado de la renovación.

-Pero no la ganaron...

-Claro, entonces la cosa está clara. Es difícil bancar en Boca a un técnico que no ganó. Incluso a uno que sí ganó, le pasó a Tabárez. Pero creo que logré algunas cosas, y ojo que tampoco me dieron un Mercedes Benz: era un equipo con conflictos, que hoy está más sólido y don-de dentro del vestuario se puede respirar otro ambiente. Ahora, si los jugadores son capaces de mantener una conducta, Boca tiene un equipo como para ser protagonista del campeonato. Nada más que eso, porque tampoco tiene un equipo como para ganarlo por cinco puntos como dicen algunos.

Tocó el cielo con las manos en 1978 cuando fue Campeón del Mundo con la Selección Argentina.

Tocó el cielo con las manos en 1978 cuando fue Campeón del Mundo con la Selección Argentina.

-¿Usted cree que puede volver a Boca en el futuro?

-Tampoco me pongo a pensar en ese tipo de adivinanzas. ¡Qué sé yo! Según casi todos, era imposible que volviera después de la primera experiencia. Sin embargo, cuando entré, en cuatro partidos parecía que había llegado Dios, el fútbol es así. Lo que yo quiero es que, cuando me hagan una nota, no sea tipo "Radiolandia"... Hay cosas tan importantes en este fútbol, hay cosas que andan tan mal. Me asusta que aparezcan algunos señores que acompañaron esa decadencia del fútbol argentino y que denuncian ahora desde una oficina lo que no hicieron cuando tuvieron todos los medios; al contrario, acompañaron esta destrucción de una manera obsecuente. Ahora parece que, como están afuera y extrañan la popularidad y los medios, hablan de divisiones inferiores, de mejorar la técnica...

-César, usted dice que no quiere una nota tipo "Radiolandia" y está hablando otra vez de Bilardo...

-No estoy hablando de Bilardo, sino de las ideas. Lo dijeron otros también, que a favor de un resultado conseguido por azar han hecho un desarrollo tacticista irrisorio. Es un análisis falso que sirve porque se ganó. No es verdad lo que se dice en el éxito. Brasil, que había sido el mejor equipo del Mundial, llegó a la final y asumió unos riesgos tan grandes que terminó siendo inteligente su planteo táctico. ¿Por qué? Porque Baresi erró el penal... ¿Qué hubiesen dicho si no lo erraba? Lo habrían matado a Parreira; entonces lo que uno pide es coherencia: no me analicen los partidos ni las posiciones ni toda esta sarta de mentiras y de rebusques que tiene esta última nota de Bilardo, rebusques de una bajeza que asombra, sin ideas. No se puede discutir una idea futbolística, es para agarrar la nota y tirarla. Todo lo que Bilardo dice y da por seguro es mentira. No se puede hablar de fútbol así, es querer aparecer como el creador de qué, sacando la chapa de cam-peón del mundo. Hay otros entrenadores que dicen "yo no juego con el achique", bueno que digan por qué. ¿Porque no les gusta o porque no saben? Cuando yo digo que no juego con stopper explico porqué.

-¿Quedó conforme con lo hecho en Boca?

-Quedé triste. La palabra es tristeza. Además, yo nunca estoy conforme con nada de lo que hago, siempre me parece que podría haber hecho más y mejor. Peleo contra Menotti, no contra los demás. Creo que algunas cosas debemos haber hecho mal, seguramente. Estoy triste porque pienso que fue muy injusto que futbolistas que jugaban para diez puntos les pusieran cuatro, y porque creo, también, que salvo uno o dos partidos, como máximo, nadie fue más que nosotros.

-Pero César, más allá de la Supercopa, que Boca pudo haber ganado, en los campeonatos locales no estuvo ni siquiera cerca...

-Cuando llegué, quedamos a dos puntos, si le ganábamos a Banfield podríamos haber sido campeones...

-Ese fue el primer campeonato.

-En el segundo cometimos el error de jugar los dos frentes con los mismos jugadores, el Campeonato y la Copa Libertadores. Y además, vuelvo a insistir, Boca tuvo una mala suerte impresionante. En la Copa, Vélez le ganó por penales a Defensor, Junior y San Pablo. Ojo que no le saco mérito, porque fui uno de los primeros en elogiar a Vélez y eso está escrito, pero quiere decir que, si no hubiese tenido ese poquito de suerte, podría haber quedado afuera con los uruguayos. ¿Y qué hubiera pasado, Bianchi habría dejado de ser un técnico respetado?

-¿Qué le pareció el Boca de Marzolini, notó diferencias?

-Diferencias hay, salió Da Silva.

-Da la sensación de que el equipo pretende acentuar más el tema de la marca.

-Yo creo que en la marca jugó exactamente igual.

-Unos metros más atrás, con un volante más de contención y Carrizo en lugar de Mancuso...

-¿Quién es el volante más de contención?

-Acuña, jugar con él por la izquierda no es lo mismo que hacerlo con Márcico. Y Carrizo no es lo mismo que Mancuso.

-Sí... Pero yo no voy a hablar de jugadores, no corresponde. Además es demasiado pronto. Por el gran afecto que tengo por los jugadores de Boca espero que les vaya bien, se merecen al menos tener la misma suerte que los demás. Me haría muy feliz.

-¿Lo sorprendió la elección de Marzolini como sucesor suyo?

-Ni me sorprendió ni me dejó de sorprender, no es fácil elegir un técnico para Boca.

-¿Qué le parece la elección?

-Como todos, tendrá que demostrar que es capaz de ser el entrenador de Boca. Me parece un hombre de experiencia, un hombre de fútbol. Y que tiene muchos años de divisiones inferiores y puede ser que descubra jugadores más fácil que yo, porque hace mucho que Boca no saca un jugador distinto.

También fue campeón como entrenador en Huracán en 1973, un equipo que quedó marcado en la historia grande el fútbol argentino. Con Barcelona ganó la Copas del Rey de 1983, la Copa de la Liga y la Supercopa de España del mismo año.

También fue campeón como entrenador en Huracán en 1973, un equipo que quedó marcado en la historia grande el fútbol argentino. Con Barcelona ganó la Copas del Rey de 1983, la Copa de la Liga y la Supercopa de España del mismo año.

-Vuelvo al principio de la charla: ¿este acercamiento a la política significa su retiro definitivo del fútbol?

-En este momento te diría que sí, que hasta junio no voy a trabajar.

-Eso no sería un retiro.

-No, ¡cómo me voy a retirar! Esto de no trabajar por un tiempo ya me pasó muchas veces.

-Pero ahora está hablando de encarar otra profesión.

-Estoy hablando de una necesidad que tengo de saber si realmente, dentro de esta posición política en la provincia de Santa Fe, puedo aportar soluciones. Si puedo lograr la participación de sectores progresistas que están marginados. Sigo sosteniendo que el deporte debe tener un ministerio, mi idea es tener un ministro de Deportes que se siente en el gabinete junto al de Salud y a todos los demás. Ahora, como entrenador, en este momento, hoy, no dirigiría ni al Barcelona. No puedo, tengo otros compromisos.

-¿Pero además tiene menos ganas, no está como desgastado?

-En este fútbol argentino no tengo demasiadas ganas. Es muy duro mi enfrentamiento con la conducción del fútbol argentino, entonces se me hace muy difícil. Si sigo diciendo que los dirigentes no tienen imaginación, que están entregando el fútbol a favor del gran negocio. Si yo digo todo lo que digo, es muy difícil dirigir, porque desde la micropolítica no se puede cambiar nada. Sobre todo cuando uno observa la mediocridad espantosa que tiene el fútbol argentino en su conducción.

-La última, César: ¿todos los técnicos son bilardistas?

-No se puede ser bilardista, porque bilardista sería ser amigo de Bilardo. Ideológicamente no sé cuál es la idea, hace veinte años que lo escucho y no lo puedo descifrar. Simeone juega de todo; bueno, ¿pero juega bien? No. Entre paréntesis, me hubiese gustado mucho tenerlo como jugador, pero no me digan que juega bien de todo, conozco diez lugares donde no juega bien. ¿El Tata Brown puede jugar de nueve? ¿Y Navarro Montoya de seis? ¿Por qué no? Estas son las mentiras. Cuando uno permanece tantos años en el fútbol, está obligado a dejar alguna cosa que les sirva a los demás, que los ayude a pensar. Yo veo que dicen: jugar sin wines. Si yo tengo a Garrincha que juega sobre la raya y cada vez que tiene la pelota gambetea a cuatro, tira el centro atrás y es gol del nueve, ¿qué hago? Lo saco, porque no se puede jugar con wines. Esto es primario y no se le puede permitir a un señor entrenador, llámese como se llame, que tiene veinte años de experiencia y que deja este tipo de mensajes con tanta seguridad. No jodamos.

 

 

Por ADRIAN MALADESKY (1995).

Fotos: DANIEL ROTHENBERG.

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