Las Entrevistas de El Gráfico

1965. ¡Shhhh…! ¡Silencio! Habla Renato Cesarini

Por Redacción EG · 22 de mayo de 2019

Por Ardizzone. Una entrevista intensa y apasionada con el hombre que hizo escuela en el fútbol argentino en su vuelta al país y con el objetivo de dirigir nuevamente a River Plate.

¿QUIEN? ¿EL TANO CESARINI? ¡HUM…!

Me citó en una casa de la calle Malabia al 1300. "Puede venir cuando quiera. A las 6 de la mañana ya estoy levantado". Nunca había hablado con él. Pero habla oído hablar mucho de él. Con algo de misterio, con algo de... "¿Quién? ¡El Tano Cesarini! ¡Hum!"...

 

“Sí, señor... Primero quiero hombres, después atletas. Al jugador lo construyo yo...”

“Sí, señor... Primero quiero hombres, después atletas. Al jugador lo construyo yo...”

 

Y mientras esperaba en el gran living con sillones de estilo, cuadros, divanes, un escritorio atestado de papeles, el pensamiento voló detrás de ese ¡Hum...! cargado de historia, de mito, de leyenda, de suspicacia intencionada y admirativa. Me pareció uno de esos actores ya maduros... Algo así como un Jean Gabin de este tiempo... El pelo gris, totalmente gris, ondeado, con el mismo corte de los años mozos... Una bata de fina seda, color azul salpicada con pequeños rombos amarillentos y algunas leves tonalidades rojas. Debajo un traje piyama, casi anaranjado. Medias de lana y pantuflas. Estaba recién afeitado. Una toilette mañanera urgente pero preocupada... El anhelo de una madurez que no se rinde, que no quiere rendirse ante ese resabio de coquetería juvenil que aflora en toda la figura... En las uñas brillantes de reciente esmalte, en el grueso anillo dorado que relampaguea en las manos blancas y nerviosas...

En la cara años... Años y vida. Aventura, vigilias, horas agitadas, carácter, lucha, éxitos, derrotas. calle, privaciones, lujo, placer... En la cara todo... Arrugas profundas en las mejillas hundidas. Debajo de los ojos, cargados y redondos, globos pronunciados. En la boca un cigarrillo humeante. En la garganta la carraspera del fumador incorregible. La voz es ronca, catarral. La voz y la cara guardan una "fraternidad" inconfundible… Pertenecen al mismo personaje. "Esta no es mi casa. Me la cedió este gran amigo de tantos años. Yo tengo la mía en Italia, en Torino. En la vida sólo me quedan tres hermanas... Pero ésta es como si fuera mi familia...". El amigo es Félix Giaccio, hombre joven, miembro de la subcomisión de futbol de River. "El mayor culpable de que haya aceptado volver a la Argentina para dirigir a River..."

¿La única verdad? ¡G-A-N-A-R!

Y sorpresivamente rompe su estructura plácida, blanda y se vuelve vehemente. Habla como si arengara... "Créame que no me interesa este asunto económicamente. No vine a ganar plata. Pero ahora que acepté voy a actuar como un revolucionario. Voy a pelear para cambiar toda esta vieja mentalidad argentina. Yo no necesito dinero. Tengo independencia. Tengo fortuna. Así que no estoy atado a ningún compromiso. Si encuentro trabas, si me crean problemas, puedo irme tranquilamente. ¿Sabe cuánto ganaba en México? Mil quinientos dólares y gastos pagos. Mucho, pero mucho más de lo que voy a ganar aquí." Es un gesticulador constante. Las manos están en permanente movimiento. La cara se contrae. Se estira. Mira fijamente, Lanza una pregunta. Establece un suspenso. Y cuando pretendo contestar me detiene. Todo forma parte de su propio pensamiento. Pero atrae, atrapa, asombra. No permite que el interlocutor se aleje... "¿Usted cree que podemos seguir así en la Argentina?"

 

“Sí, el jugador chiquito llega al área. ¿Y? ¿Después? Choca contra la pierna de un defensor y "¡hombre al suelo!...”

“Sí, el jugador chiquito llega al área. ¿Y? ¿Después? Choca contra la pierna de un defensor y "¡hombre al suelo!...”

 

— ¿Me permite... don Renato…?

—No, no me diga nada —y la voz va al tono máximo—. Estamos estacionados. ESTACIONADOS. No se puede seguir jugando como jugamos nosotros, como jugábamos antes. No podemos seguir siendo "otarios". Y la palabra "otario" no choca. Hasta llega a hacer "pendant" con la cara, con la peinada, hasta con la brillante bata de seda...

—Hoy la única verdad es ganar. ¿Qué? ¿Fútbol lindo? ¿Fútbol feo?  ¡NOOOO! G-A-N-A-R, señor mío. ¡G-A-N-A-R! ¿Come dicen esos tipos? ¡Ah, sí! ¡Ya sé! "SEÑORES, LO IMPORTANTE ES COMPETIR". Le repito: esas son frases para los “otarios”. Son frases hechas por los que pierden. ¡Hasta cuándo vamos a seguir dando lástima! ¡Hasta cuando! ¡Hasta cuándo vamos a seguir llorando y consolándonos "que jugamos bien pero perdimos"! ¡Se acabó ese cuento! ¡Es viejo! En otras épocas el país tenía potreros, nacíamos en el potrero, pensábamos en el potrero aun jugando en primera... y entonces una derrota no constituía un desastre. Pero nos pagaron un peso y cambiaron las exigencias. Las exigencias de todo el mundo... Dirigentes, público, periodistas. ¿Me entiende? Ahora hay que ganar. Ahora son resultados. Basta de lujos, basta de bordados. Si no se gana es porque lo que hacemos no sirve ¡NO SIRVE!

Y tras la colilla que agoniza en el cenicero un nuevo cigarrillo entre los labios... “¿Se asombra usted? No se preocupe... Fumo por prescripción médica. Empecé con 3 o 4 por día. Ahora ando mejor... ¡Fumo sesenta...!”.

 

“¿Cómo corrijo los defectos de los jugadores? Yo fui contorsionista y equilibrista. “

“¿Cómo corrijo los defectos de los jugadores? Yo fui contorsionista y equilibrista. “

 

En pleno torbellino futbolístico está transformado. Da la sensación de que en los ojos asoma un "fuego sagrado" que le anima toda la expresión de la cara... Parece repentinamente más joven. Se sienta al borde del sillón. Se recuesta bruscamente contra el respaldo. Se levanta. Se vuelve a sentar. Y sigue el juego de preguntas y respuestas.

— ¿Sabe qué pasa? Nos seguimos sintiendo reyes. Y resulta que estamos reinando sobre la fama de los que ya pasaron. ¡Mire que lindo! Presumimos de las reliquias...

—Permítame... don Renato...

—Sí, ya sé... ¿Usted quiere saber qué busco yo? Le voy a contestar. ¿Primero? Bueno, primero ¡hombres! ¡Sí, señor! ¡Primero H-O-M-B-R-E-S! ¿Después? Bueno, después ¡atletas! ¡Sí, señor! ¡A-T-L-E-T-A-S!

 

Esto es una actitud común pero extraña a su temperamento. Sólo el placer del cigarrillo puede "cortarle" el discurso...

Esto es una actitud común pero extraña a su temperamento. Sólo el placer del cigarrillo puede "cortarle" el discurso...

 

AL JUGADOR LO CONSTRUYO YO

Y aquí llega el desconcierto. Don Renato habla de "hombres" y de "atletas"... ¿Y los jugadores? ¿Para cuándo? Y don Renato paladea el asombro con un largo y medido suspenso...

— ¿Qué? ¿Usted se asombra? Bueno, ¡asómbrese! El jugador lo formo yo. ¡Lo construyo yo! ¡Sí, señor! ¡YO! ¡Déjeme seguir! El hombre se hace en el vientre de la madre. Al jugador lo hace quien lo conduce. Porque al hombre en el sentido de "agallas" nadie lo puede hacer más que su madre. ¿Qué le parece a usted? Pero el resto es para mí. Para que lo construya yo. Claro que necesito que ese hombre tenga predisposición para aprender, pero no tiene por qué llegar necesariamente a mí sabiendo. ¡Allí está el error! ¡Hay siempre edad para aprender! Puede ser que un chico hasta los 14, 15 años no tocó una pelota y sin embargo tiene adentro el germen para jugarla bien. ¡Y le doy un ejemplo! Anótelo. No es pedantería. Y si se toma como pedantería no me preocupa. ¡Se lo aseguro! A los 28 años de edad yo hice al mejor back centro de México. Se llama Carlos Peters. En la función y hasta en habilidad, en manejo. ¿Qué me dice? ¿Usted dice que aquí los técnicos no creen que se puede enseñar a un jugador ya formado? Están equivocados. ¡Completamente equivocados! Yo quiero FISICO, AGUANTE, VELOCIDAD, ESPIRITU DE SACRIFICIO. Con esos atributos y los que le cité antes ya tengo al jugador que quiero formar.

¿Jugador hábil? ¡Qué me importa!

Ya va el segundo café. Los ceniceros necesitan reemplazo... Don Renato busca el encendedor en los bolsillos de la bata infructuosamente, hasta que repara que lo dejó sobre la mesa. Pero al mismo tiempo utiliza mis fósforos...

— ¿Qué? ¿Usted me va a preguntar por el jugador hábil? ¿Qué me importa el hábil si no tiene los otros atributos? ¿Qué me importa? Sin físico no me sirve para los puestos de adentro. Los jugadores de poca talla, de poco peso, yo los utilizo para los puestos de afuera. Los saco para la raya. Además le aclaro que salvo grandes excepciones no pierdo el tiempo enseñando a los jóvenes chiquititos. No pierdo el tiempo porque si al cabo de 5 años no se transforma físicamente tengo la mitad de un jugador o quizá nada... Sí ¡NADA! ¡Si, muy bien! Usted me dirá que es hábil y saca gente. Pero, ¿dónde? Donde hay espacios grandes. Nada más que allí. Si ese jugador juega en los puestos "de adentro" llegará al área, admitiendo que llegue. ¿Y? ¿Después qué pasa? —Y aquí ahueca la voz y la hace más grave y el discurso más acompasado arrastrando las consonantes — Que cualquier defensor de talla le pone la pierna, nada más que la pierna, y se acabó. No le sale. Lo espera en el terreno achicado, reducido. ¿Y? Que ese hábil pero sin físico chocará contra la pierna y se acabó. ¡Mire lo que le digo!... ¡Chocando nada más que con una pierna! ¡Listo! Hombre al suelo. Sí, ¡convénzase! ¡Hombre al suelo! ¿Qué quiere hacer con eso? Aquí se habla de los atletas en el fútbol despectivamente... ¡Ya lo sé! Están equivocados, ¡muy equivocados! ¡Ah! ¡Cuánto daño nos hace ese "yo" argentino...!

 

“De cien anticipos un jugador me tiene que ganar los cien. No puede errar nunca. Es cálculo. Si no llega que amague y espere...”

“De cien anticipos un jugador me tiene que ganar los cien. No puede errar nunca. Es cálculo. Si no llega que amague y espere...”

 

A mí deme jugadores como el galés Charles, que jugaba en el Juventus. Deme al sueco Nordkalk... ¡Y yo adivino lo que usted está pensando! Sí, también deme a Pedernera. Sí, ¡a aquel Pedernera! Lo que pasa es que la gente no quiere aceptar distintos matices de fútbol. Sé que los principios son los mismos de todas las épocas... ¡No me lo van a decir a mí! Además en el fútbol no se puede inventar nada. ¡Es toque y claro! ¡Pero también pique, velocidad, espíritu de sacrificio y fuerza! Charles le pica a usted los 90 minutos, sin quejarse. Y le va arriba cien veces sin aflojar. ¡Qué le parece! ¿Sabe lo que es un delantero que sepa ir bien arriba y con fuerza? ES UN JUGADOR IMPORTANTE.

Todo es fácil

Y hablamos del fútbol defensivo. De los equipos que salen a "no perder", que se meten adentro con 8 o 9 hombres a esperar. Cómo se vulnera ese cerrojo.

—Muy fácil, señor mío. Si el otro se mete adentro es porque está reconociendo que usted es superior. Entonces hay que ir al ataque. ¿Para qué va a dejar los cuatro hombres del fondo si ellos atacan con uno solo? Vaya al ataque. Mande la mayor cantidad de gente. ¿Usted dice que amontona gente en una cancha más chica? No importa. El problema del largo del campo no interesa. Debe preocupar el ancho. Y el ancho lo tiene que fabricar usted. Agrande la cancha. Mande los punteros contra la raya. Oblíguelos a desbordar. Haga caminar la pelota. Y si tiene un cabeceador como Charles, pues ¡úselo! No con el centro bombeado y suave. ¡Centro shot violento! A la altura de la cabeza de un hombre. Si su cabeceada sabe elevarse seguramente va a ganar él. ¿Por qué? Porque viene de atrás y ve mejor que los defensores. ¿Qué cabeceador necesita? Un hombre de gran talla, de gran físico, fuerte, atlético. ¿Puede conseguir eso con un chiquito? ¡NUNCA! ¡NUNCA! Hay que aceptar distintos matices en el fútbol. El fútbol de Pedernera y el de Charles. Los dos tienen actualidad con el mismo grado de fuerza física.

 

Renato Cesarini jugando para Chacarita, el club que lo vio nacer como futbolista.

Renato Cesarini jugando para Chacarita, el club que lo vio nacer como futbolista.

 

¿La máquina? ¿Ahora? ¡M-A-T-A!

Le preguntamos por "La Máquina".

— ¿quiere saber? ¿Si ahora podría jugar? ¡Pero...! ¡No solo puede andar! ¡MATA! ¿Me entiende? —Y vuelve el arrastre de consonante y el ritmo acompasado— ¡M-A-T-A!

Y habla con el orgullo de la paternidad.

—"La Máquina", señor mío, fue perfecta. PERFECTA. No tenía fallas. Era una obra maestra. El mejor equipo que se pudo construir. Era la conjunción de todo. En ese equipo había hombres. ¡Y sabe qué retobados eran los mocosos...! Hoy puestos a este ritmo, obligados a las exigencias de esta etapa distinta, golearían. Porque además eran genios, grandes jugadores. Eran capaces de arrancar más abajo de la media cancha y llegar al área contraria sin que la pelota tocara el suelo... Muriel cuando los hombres decayeron en la producción, cuando fueron perdiendo vigor, cuando pretendieron seguir haciendo le que hacían antes... Pero el vicio argentino a que antes me refería empezó mucho después de "La Máquina". El pasecito, el tejido, el bordado, fue una degeneración de aquello. ¿Y saben por qué? Porque nos estacionamos. Porque falto el cambio de mentalidad. Porque faltaron conductores que corrigieran a los jugadores adaptándolos a la revolución mundial del fútbol. Aunque tengamos mucha plata, aunque dispongamos de un gran capital, si no lo sabemos hacer rendir siempre seremos pobres... Nadie se puede quedar al margen de la evolución... Nadie se puede estacionar. A mí me hacen reír algunas personas que andan en el fútbol... Por ejemplo le pregunto sobre un jugador. Y le salen contestando: "Vea, a mí no me gusta". Pero a mí, ¿qué me importa si le gusta o no? Que es ¿una mujer? ¿Una comida? A mí me tiene que decir otras cosas. Virtudes. Defectos. ¡Claro! Los tipos tranquilamente le dicen: "No me gusta". Y ye esta todo solucionado. ¿Se acuerda los delegados de antes? Igual que los dirigentes de antes y muchos también de ahora. ¿Quién? ¿Fulano? ¡Ah! No me gusta! ¡Me importa un pito! ¿O voy a usar los jugadores que les gustan a ellos?...

NO ME INTERESAN LOS CHIQUITOS

Llega el tercer café de la mañana... ¿Qué digo? ¿De la mañana? Por la mañana llegamos. Cerca de las 10.30... Pero ya son las dos de la tarde y Cesarini sigue "filosofando" sobre fútbol, "profanando" principios, hablando de jugadores grandes y jugadores chicos... De atletas...

— ¿Sabe por qué generalmente, y aclaro que generalmente, es más hábil el jugador chiquito? Por necesidad. Para sobrevivir. Por mimetismo, como los animales de la selva... ¿Quiere un ejemplo? Allí lo tiene a Carrizo; sí, a Amadeo... Le aclaro que en River no lo quería nadie cuando llegó y hasta mucho tiempo después... ¿Por qué se hizo arquero? ¿Por qué me intereso a mí, que lo llevé a River? Por el físico. ¿Pero no to ve razonable? Entre un arquero chico y uno grande me quedo con el grande, por lógica. Porque naturalmente achica más, ocupa más lugar, tapa más... No se puede ir contra esa verdad.

Y amigo de los aforismos, de las frases profundas, lanza la última...

—Acuérdese siempre de esto... Anóteselo. Esto no falla nunca. EL FÚTBOL ENTRA POR LOS OJOS, PASA POR LA CABEZA Y BAJA A LOS PIES. El proceso inverso no se da nunca. DE LOS PIES A LA CABEZA NUNCA. Por eso le digo: NACIDO CON HABILIDAD NO SIEMPRE PASA ALGO. Generalmente mueren en habilidosos... Hacen falta conductores en el fútbol con mentalidad moderna, que hayan evolucionado...

Nos muestra una revista mexicana. Leemos "RENATO CESARINI, EL TÉCNICO MÁS CAPAZ QUE HA PASADO POR MÉXICO”. "Allí era un rey" —dice con orgullo.

— ¿Sabe cuántas divisiones dejé en el Club Universidad, donde trabajaba? Diecisiete divisiones menores. —Y vuelve at arrastre de consonantes y al ritmo acompasado--. ¡DIECISIETE! ¿Qué le parece?

Y ya en la escalera nos grita... "Y ya sabe... Cuando tenga alguna duda no hable con los jugadores... Hable conmigo. Nunca me guarde nada para mí... Le voy a aclarar cualquier problema. Pero a los jugadores no le pregunte nada sobre fútbol... ¡Además los míos lo van a tener prohibido!

Otra vez volvió al pensamiento aquella frase "¿Quién? ¿El tano Cesarini? ¡Hum!” Está bien. La comprendimos claramente... Renato Cesarini no tiene medida. Y el ¡hum...! tiene una dimensión ilimitada... ¡Hum. .! ¡Qué personaje! ¡Q-U-E P-E-R-S-O-N-A-J-E!, como diría quizá el propio Cesarini... si se calificara a sí mismo. .

 

“El jugador que ha pasado por mis manos sabe todo... No "le cabe" más nada futbolísticamente... “

“El jugador que ha pasado por mis manos sabe todo... No "le cabe" más nada futbolísticamente... “

 

BIOGRAFIA BREVE

Nació en Italia. En Senigallia, provincia de Ancona. A los 9 meses llegó con toda su familia a nuestro país. Tres hermanos y tres hermanas. Y fue a vivir a una casa de la calle Agüero, entre Juncal y Beruti. "No soy hombre de escuela", dice Renato. "A los 14 años tuve que salir a ganarme la vida. En el transcurso de 2 años fallecieron mis tres hermanos. Dos de ellos en apenas 10 días. Trabajé en todo. Hasta fui equilibrista y contorsionista de circo. Por eso conozco tanto de articulaciones. Por eso corregí tantos defectos físicos en los jugadores".

Permaneció 6 años en el Juventus como jugador. Ganó 5 años el campeonato oficial y la Copa Europa. Volvió en el 36. Ese mismo año pasó a River, integrando el ala derecha con Peucelle. En el 37 abandonó la práctica del fútbol como jugador. Y "a pedido de compañeros me hice cargo de las divisiones inferiores". En el 38 fundó la Escuela de Fútbol de River. En 1939 se hizo cargo de la D. T. de la 1° Pedernera. En 1940 llegó el húngaro, Platko. Y antes, de terminar el 40 ya estaba otra vez Cesarini con el primer equipo. Allí comenzó la fama de "La Máquina', cuya paternidad se adjudica Cesarini. Pasó por Racing pero apenas permaneció 6 meses según dice por "razones políticas". Desde 1946 hasta 1948 dirigió al Juventus. Regresó y pasó por Banfield los últimos 12 partidos, del año 1948 "a pedido amistoso de Lencho Sola". Seis meses en Boca Juniors en 1949. Y en el 50 otra vez en River. Esta vez por largo tiempo. Hasta 1958 dirigiendo la Escuela de Fútbol, “donde formé tantos jugadores". De allí salieron Menéndez, Sívori, Schneider, Valentino, Ovejero, Cordero, Magri, Chiche Malazzo, Leardi, Puntorero, Jorge Fernández, Onega, Zarich, Maidana y otros muchos que la memoria de Cesarini no alcanzó a retener... En 1958 volvió al Juventus y en la temporada 1959-60 y 60-61 fue campeón de Italia y de la Copa. Y el eterno espíritu de aventura lo lleva a México, donde se establece desde 1960 hasta ahora, dirigiendo al primer equipo de Universidad y a todas las divisiones menores. Aquí termina la historia. Ahora empieza otra: su vuelta a River Plate.

OPINIONES Y RECUERDOS

¿Qué opina de River?

"Vea, no puedo decirle nada. Apenas si vi al equipo tres partidos en chile. Frente a Santos funcionó como buen equipo. Con fútbol sin pelota: Sacando la pelota bien del fondo. Con espíritu de sacrificio. Y con fuerza. En los otros dos no me gustó. Había solistas. Los hombres no trabajaron en equipo. Por eso no sé qué opinar. Tengo que esperar. Va a ver en esta gira por el Sur. Pero hablé con ellos. Les aclaré esa situación. En el equipo puede jugar cualquiera. No me interesan nombres. Puede aparecer en la primera un chico de la cuarta. Pero le aseguro una cosa; River va a volver a ser como antes. Todas las divisiones tendrán que tener la misma fisonomía de fútbol. La misma característica, salvando la distinta calidad de los hombres. Así el N° 8; o 5 de la tercera o de la reserva tendrán que reemplazar a los de la primera sin que exista más diferencia que las características distintas. Pero el tipo de función será el mismo. No le puedo decir cómo voy a hacer jugar. Pero sólo le adelanto esto que no es ninguna novedad. RIVER SERA FUERTE EN LA DEFENSA Y FUERTE EN EL ATAQUE. De eso esté absolutamente seguro. ¿Cómo? No sé. Vamos a trabajar. Los técnicos que me secundan tendrán que estar de acuerdo con mi manera de pensar. El que no lo esté se tendrá que ir. Esta será una organización y yo soy el que impongo los principios".

ARTIME: UN COMPROMISO

"¿Sabe? Conversé con este chico Artime... Tengo algunos informes pero me interesan muy poco. Quiero verlo mejor. Pero le dije que estaba enterado que él convertía goles imposibles y erraba goles fáciles. ¿Sabe que creo que le pasa a este chico? Que no tiene angulación de entrada a la pelota. No mide bien la distancia de llegada a la pelota. Además le falta regular, graduar el ritmo de carrera. Y mejorar la facilidad de giro." Y repentinamente se vuelve a nosotros... "Mire, me voy a comprometer con usted. Le aseguro que en un par de meses que este chico trabaje conmigo desaparecerán todos esos defectos. Tómeme la palabra, si quiere. Primero va a trabajar sin rivales. Solo. Después le va a costar, pero al final va a andar. Son defectos que se salvan en poco tiempo”.

LA SENSIBILIDAD DE BONCZUK

Allí está ese chico Bonczuk. Me da la sensación de que tiene un problema de manejo, porque según me dijeron siempre fue un hombre que se destacó por la fuerza, por la marca. Eso no es nada. Le digo lo mismo: siempre, y cuando -esa falta de habilidad no obedezca a un defecto físico, tiene fácil remedio. En un par de meses le voy a dar a los pies de Bonczuk la misma sensibilidad que tiene en las manos. ¡No es problema!

¿Matosas? Me gustó mucho en ese partido frente al Santos. Tiene que regularse en el ritmo. En el desgaste de energías. Gastar las mismas que el contrario. Esa noche me pareció muy buen jugador. Ya le dije a ellos: yo no vengo a complicar. Vengo a simplificar. Van a quemar menos energías que antes. Van a tener menos tareas. De manera que no hay excusas. Les voy a simplificar el trabajo. Correr por la cancha es una cosa. Saberla correr es otra.

¿QUÉ ES UN CRACK?

Un crack es el hombre que juega siempre bien. Todo el año. Todos los partidos.

¿QUÉ ES UN JUGADOR MEDIOCRE?

El que juega siempre regular y a veces mal.

PERO...PUEDE SER CRACK EL MEDIOCRE QUE SABE TRABAJAR EN FUNCION DE EQUIPO.

 

LA CUALIDAD TECNICA MÁS IMPORTANTE

Al recibir la pelota disponer del perfil para salir armado.

 

¿QUE ES PERFIL? Es una denominación que inventé yo. Y es quien mejor lo sabe enseñar. Es la inclinación, el ángulo adecuado del cuerpo frente a la pelota para salir o despedirla.

EL CASO LOUSTAU

Cuando llegó a mis manos tenía 19 años. Racing lo dejaba en libertad. ¿Sabe de qué jugaba? De back izquierdo, marcando la punta. Y él quería jugar de volante, de half izquierdo. ¡No! le dije. En el medio no. Usted necesita la raya a la espalda. Mire, Loustau, le voy a ofrecer un puesto donde va a ir bien. ¿Por qué no prueba de winger izquierdo? ¡Qué fenómeno! ¡Qué jugador! ¡Un día lo llevé a Mumo Orsi para que lo viera y se quedó loco! Y le voy a decir una cosa: EN RIVER NO LO QUERÍA NADIE. ¡NADIE! Me decían: es loco. ¿Loco? Yo quiero cuerdos en la cancha y que sean locos afuera. ¡Y Félix no tenía nada de loco! ¿Sabe qué pasó? No les gustaba... Querían comprar a Arregui, a ese chico de Gimnasia. ¿Y sabe cuánto iban a pagar? En esos tiempos 70.000 pesos... Después cuando yo estaba en Italia veía a esos mismos tipos fotografiados con Loustau. Lo habían descubierto todos...

EL JUGADOR MÁS GRANDE

¿Cómo, no le dijeron nunca cuál es mi opinión? El mejor, el más grande jugador que vi yo en mi vida se llamó Manuel Seoane. ¡Sí! La Chancha. Pero era La Chancha al final, en el 33, 34, ¡qué sé yo! Pero en el 21, en 1922... ¿Qué?... Un fenómeno. Más veloz que Mumo Orsi. En 100 metros lo mataba. Dos piernas. Iba arriba como quería. Dos perfiles. Se tiraba atrás. Llegaba. Fuerte. Trabajador. ¡Extraordinario! La gente dice ¡La Chancha! ¡Qué saben! Creo que en 1921 marcó 95 goles... ¡Aunque admita la inocencia que podía haber entonces!

FUTBOL LOCO

¿Usted quiere saber cuál es el verdadero puesto de un jugador? Haga como hacía yo cuando "La Máquina". Después de la práctica una sesión de "fútbol loco". Sin número, sin obligaciones de puesto. Ninguno tenía que buscar su puesto habitual y sin D.T. Yo miraba pero no decía nada. Adolfo era winger izquierdo entonces. Se arrimaba y me decía. "Renato, ¿voy de 9?" No podía. No había acomodo. El que llegaba primero al puesto que quería jugaba allí. Y al final Adolfo fue N° 9. ¡Y qué N° 9! Es lo mejor. Van solos al puesto. Por intuición. Por comodidad. ¿Sabe qué era Muñoz cuando llegó a River? Interior derecho. Y yo le hice ver que era puntero derecho, ¿Y antes dónde jugaba? En la reserva de Dock Sud.

Por OSVALDO ARDIZZONE

Fotos: LEGARRETA

 

 

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2007. Roña Castro 100x100

Personaje total más allá del boxeo, Locomotora repasa sus momentos sublimes y los otros. Su pasión por la velocidad, una acusación de tongo y aquella obra maestra para poner KO a Jackson.

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1959. Cap habla de fútbol

Vladislao Cap se entrevista con El Gráfico y pone sobre la mesa conceptos de avanzada para aquellos años. El ¨Polaco¨ fue referente de Racing y también campeón del Sudamericano del 59 con la Selección.

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2008. El sello Macaya

Su apellido es marca registrada. Desde 1966, cuando debutó en la tele, Macaya Márquez es sinónimo de comentarios de fútbol. Habla de su vida, del deporte y del periodismo, donde es una eminencia.

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