Las Entrevistas de El Gráfico

2007. Marangoni 100x100

Por Redacción EG · 30 de abril de 2019

Con la misma inteligencia y elegancia que tenía jugando en el mediocampo de muchos de los clubes más populares del país, Claudio Marangoni responde las 100 preguntas de El Gráfico.

 

IDENTIFIQUESE:
NOMBRE: Claudio Oscar Marangoni.
NACIMIENTO: 17/11/1954 en Rosario, Santa Fe.
TRAYECTORIA: Chacarita Juniors (1974-76),  San Lorenzo (1976-79),  Sunderland, de Inglaterra (1980), Huracán (1981-82), Independiente (1982-88), Boca Juniors (1988-90).
 En el fútbol argentino jugó 573 partidos y gritó 74 goles.. Con Independiente logró el Metro 83, la Copa Libertadores y la Intercontinental de 1984. En Boca conquistó la Supercopa de 1989 y la Recopa, en 1990. Convocado alternativamente por Menotti y Bilardo no tuvo un paso exitoso por la Selección Nacional. Su último  partido oficial lo jugó en Boca frente a San Lorenzo, el 14 de diciembre de 1990, en la Bombonera,, encuentro suspendido por la trágica muerte de Saturnino Cabrera, un hincha xeneize alcanzado por un  hierro tirado desde el sector  ocupado por los parciales visitantes.

 

1 Al fi­nal, ¿de qué cua­dro eras? De Cen­tral. Por lo me­nos de chi­co. Yo na­cí al la­do de la can­cha, era so­cio, ve­ra­neé en el club has­ta los 17 años, via­ja­ba des­de la Ca­pi­tal en tren pa­ra ver los clá­si­cos, co­noz­co el vie­jo es­ta­dio, co­noz­co el Gi­gan­te, y has­ta can­ta­ba la mar­cha del club. Ya de gran­de, iba a Ro­sa­rio y me pu­tea­ba to­da la can­cha, en­ton­ces di­je bas­ta. Ahí pu­tean a to­dos los que no son de Cen­tral.

2 Tal vez por­que eras de Ro­sa­rio no tu­vis­te pro­ble­mas en ju­gar en San Lo­ren­zo y en Hu­ra­cán, y en In­de­pen­dien­te y en Bo­ca. Fui hin­cha del club al que per­te­ne­cí en ca­da mo­men­to. Y lo de Hu­ra­cán fue es­pe­cial: cuan­do yo me fui a In­gla­te­rra, ha­bía arre­gla­do con San Lo­ren­zo pa­ra que tu­vie­ra la prio­ri­dad por si vol­vía. Yo me ha­bía he­cho muy hin­cha de San Lo­ren­zo. Pe­ro cuan­do vol­ví, la pre­si­den­cia ha­bía cam­bia­do. Me re­sis­tí a fir­mar pa­ra Hu­ra­cán, pe­ro San Lo­ren­zo no me qui­so ni un po­co.

3 ¿Con qué club te sen­tís más iden­ti­fi­ca­do hoy? Hoy no sien­to ni más ni me­nos por nin­gu­no de los cin­co clu­bes por los que pa­sé acá.

4 La gen­te de In­de­pen­dien­te di­ce que la trai­cio­nas­te. ¿Te im­por­ta? Sí, cla­ro que me im­por­ta y me do­lió que me pu­tea­ran, aun­que peor hu­bie­ra si­do la in­di­fe­ren­cia. Creo que me pu­tea­ron tan­to que se no­ta­ba que me que­rían mu­cho. Así y to­do, hoy la gen­te de In­de­pen­dien­te me si­gue pi­dien­do au­tó­gra­fos, eh, por­que no es ton­ta, sa­be lo que re­pre­sen­té pa­ra el club.

Campeón con el rojo. Su estilo encajó perfecto y fue clave dentro de un gran equipo.

Campeón con el rojo. Su estilo encajó perfecto y fue clave dentro de un gran equipo.

5 Pe­ro te quie­re ver le­jos… ¡¿Qué?! Pa­ra na­da. No sien­to que ten­ga las puer­tas del club ce­rra­das. ¡Clau­sen di­ri­gió al equi­po des­pués de ha­ber ju­ga­do en Ra­cing!

6 Les di­jis­te a los di­ri­gen­tes de In­de­pen­dien­te que si no te ven­dían a Bo­ca te re­ti­ra­bas. ¿Ver­dad o men­ti­ra? To­tal­men­te men­ti­ra, In­de­pen­dien­te era mi ca­sa. La rea­li­dad es que el equi­po em­pe­zó a en­ve­je­cer, y tan­to a mí co­mo a los di­ri­gen­tes nos con­ve­nía em­pe­zar a ha­cer al­gu­nos cam­bios. Lo que pa­sa es que los di­ri­gen­tes lo ocul­ta­ron, y di­je­ron por lo ba­jo: “Te ven­de­mos, pe­ro el cos­to po­lí­ti­co lo pa­gás vos”.

7 ¿Mo­les­tó más al pa­se a Bo­ca o que fes­te­ja­ras co­mo un lo­co la Su­per­co­pa en la mis­mí­si­ma can­cha de In­de­pen­dien­te? Fes­te­jé con la gen­te de Bo­ca por­que me pa­re­cía ge­nui­no ha­cer­lo, pe­ro no di la vuel­ta olím­pi­ca y en nin­gún mo­men­to hi­ce al­gún ges­to de más.

8 ¿En la des­pe­di­da de Bo­chi­ni no te in­sul­ta­ron más por­que era una fies­ta? La gen­te me chi­fló has­ta que ti­ré la pri­me­ra pa­red con el Bo­cha, más o me­nos a los diez mi­nu­tos de par­ti­do. A par­tir de ahí me em­pe­zó a aplau­dir. Me acuer­do de que a Is­las ca­si le ha­go un gol por arri­ba de la ca­be­za; en­ton­ces to­dos di­je­ron: “Che, és­te es ju­ga­dor nues­tro, tam­bién”.

9 Bo­ca-In­de­pen­dien­te, ¿quién que­rés que ga­ne? In­flu­ye mu­cho quién es­tá al fren­te del club en ca­da mo­men­to, los di­ri­gen­tes o el téc­ni­co, por­que ten­go mu­chos ex ami­gos. Me pa­sa hoy con Es­tu­dian­tes, por ejem­plo: siem­pre pen­sé que… bue­no, que si per­día, era me­jor, pe­ro aho­ra es­tá Si­meo­ne y me po­ne bien que ga­ne. Va a ser un gran téc­ni­co. 

10 ¿Bo­ca y Ri­ver ca­da vez le sa­can más ven­ta­jas al res­to? Sí, Bo­ca so­bre to­do. Pe­ro no to­das las con­duc­cio­nes van a te­ner un Ma­cri, y ahí ha­brá que ver. Dos pre­si­den­cias or­de­na­das co­mo las que tu­vo Bo­ca po­si­cio­nan un club y ha­cen que le sa­que di­fe­ren­cia al res­to. Vé­lez y La­nús tam­bién hi­cie­ron bien las co­sas.

11 ¿Por qué In­de­pen­dien­te, más allá de es­te tor­neo, ya no im­po­ne el res­pe­to de an­tes? Por­que an­tes In­de­pen­dien­te no era so­la­men­te un gran equi­po, si­no tam­bién una gran ins­ti­tu­ción co­mo es hoy Bo­ca. En­ton­ces ese res­pal­do y esa so­li­dez lo sien­ten los ju­ga­do­res en la can­cha. Hoy In­de­pen­dien­te es un equi­po de fút­bol y na­da más.

12 ¿Se sa­le de ésa? Acá es cla­ve la con­ti­nui­dad: San Lo­ren­zo hoy tie­ne la chan­ce y la es­tá de­sa­pro­ve­chan­do, se le es­tá yen­do de las ma­nos co­mo se le fue a In­de­pen­dien­te cuan­do sa­lió cam­peón con Ga­lle­go.

13 ¿Re­cor­dás ha­ber gri­ta­do al­gún gol del Ga­ti­to Leeb? Es­te… ¿no fue el pri­me­ro que hi­zo en mi his­to­ria de téc­ni­co? Sí, sí, en Ban­field.

14 Una vez di­jis­te que era más fá­cil en­tre­nar a un equi­po de fút­bol que di­ri­gir 40 es­cue­las. Pre­gun­ta obli­ga­da, en­ton­ces: ¿por qué no sos DT? Siem­pre pen­sé que iba a ser téc­ni­co, pe­ro tu­ve una vo­ca­ción do­cen­te muy fuer­te, y en­ci­ma me pi­có an­tes de que de­ja­ra de ju­gar. Eso hi­zo que lo que em­pe­cé co­mo un hob­bie cre­cie­ra de una ma­ne­ra des­pro­por­cio­na­da. Y la em­pre­sa se co­mió al téc­ni­co.

15 ¿Tu ex­pe­rien­cia co­mo DT en Ban­field ter­mi­nó de de­ci­dir­te? No, bue­no, allí es­tu­ve tres o cua­tro me­ses, en los que me pe­leé con los di­ri­gen­tes. Me fue bien en nú­me­ros, creo que de 22 par­ti­dos per­di­mos só­lo uno; re­cuer­do que es­ta­ba Ca­mo­ra­ne­si. Me fui an­tes del oc­to­go­nal por­que el pre­si­den­te del club que­ría te­ner in­je­ren­cia en el equi­po. Des­pués no vol­vió a se­du­cir­me la idea de ser DT, en el fút­bol ar­gen­ti­no la in­to­le­ran­cia es muy gran­de. Ade­más, pa­ra ser téc­ni­co hay que de­di­car­se a full, y pa­ra lo que ha­go yo tam­bién. Te­nía que de­ci­dir.

16 ¿Hoy no hay chan­ces de que seas téc­ni­co? No. Hoy só­lo po­dría es­tar co­mo un se­cre­ta­rio téc­ni­co, al­go co­mo lo que hi­zo Val­da­no en el Real Ma­drid. Pe­ro de­be­rían existir di­ri­gen­tes que quie­ran lle­var ade­lan­te un pro­yec­to re­no­va­dor. Si no, no.

17 ¿Y si te lla­ma Bo­chi­ni pa­ra ha­cer una du­pla? Es con la úni­ca per­so­na con la que lo ha­ría. El quie­re, pe­ro no se ani­ma por­que es tí­mi­do. Lo ha­ría por­que es un ami­go, y por­que a di­fe­ren­cia de lo que cree la gen­te co­mún, Bo­chi­ni es muy sa­bio, lo que le ha­ce fal­ta es al­guien que lo acom­pa­ñe con or­ga­ni­za­ción y que le pue­da ex­traer la for­ma que tie­ne de ver el fút­bol. Es un ana­lis­ta ex­qui­si­to.

18 ¿Te si­guen lla­man­do de los clu­bes o ya no? Ca­da tan­to hay al­gu­na char­la. La úl­ti­ma la tu­ve por es­tos días. No era pa­ra DT, si­no pa­ra se­cre­ta­rio de­por­ti­vo. Si se dan las con­di­cio­nes, pue­de con­cre­tar­se. Es un club gran­de y de Pri­me­ra, no pue­do de­cir más.

19 ¿Sa­bés có­mo for­ma In­de­pen­dien­te? Per­fec­ta­men­te. ¿Te lo di­go?

 

Doblete de Marangoni a Boca en 1987.

 

20) ¿Y Bo­ca? Tam­bién.

21 ¿Ha­ce cuán­to no vas a la can­cha? Ha­ce bas­tan­te, aun­que si­go el fút­bol por te­le. El año pa­sa­do fui a ver a Bo­ca, pe­ro no sue­lo ir por la in­co­mo­di­dad. Te­nés que de­jar el au­to a cin­co cua­dras y la po­li­cía, más que pre­ve­nir, ha­ce abu­so de su po­der… Una vez lle­vé a unos eu­ro­peos por un te­ma par­ti­cu­lar y los re­vi­sa­ron co­mo si fue­ran de­lin­cuen­tes. El es­pec­tá­cu­lo se trans­for­ma en al­go que te es­tre­sa y que re­ba­ja la con­di­ción del ciu­da­da­no.

22 ¿Su­fris­te por có­mo le fue a Bu­rru­cha­ga co­mo DT de In­de­pen­dien­te? Ten­go una gran ad­mi­ra­ción por Bu­rru­cha­ga co­mo ju­ga­dor, pe­ro co­mo téc­ni­co me de­si­lu­sio­nó. Siem­pre prio­ri­zó el or­den, y la gen­te de In­de­pen­dien­te quie­re or­den pe­ro tam­bién ries­go. De­be­ría ha­ber si­do más ofen­si­vo, no se hu­bie­ra trai­cio­na­do. Y no so­la­men­te me de­cep­cio­nó lo que hi­zo Bu­rru­cha­ga, si­no tam­bién Tros­se­ro. A ve­ces la pre­cau­ción es prio­ri­ta­ria; el otro día leí una de­cla­ra­ción de Mo­ha­med en la que de­cía que en Mé­xi­co, co­mo en In­gla­te­rra, los equi­pos jue­gan pa­ra ga­nar, y en Ar­gen­ti­na jue­gan a no per­der.

23 ¿To­dos? No, to­dos no. Hay al­gu­nos que re­nun­cian a eso: un so­plo de fres­cu­ra es Cag­na, que ha­ce ju­gar a chi­cos del Na­cio­nal B con la se­gu­ri­dad de los ju­ga­do­res de Pri­me­ra.

24 ¿Te gus­ta el fút­bol de hoy? No hay un equi­po que en­tu­sias­me, pe­ro me gus­ta, es la evo­lu­ción que pro­po­ne el de­por­te; yo no soy de los que di­cen que lo pa­sa­do siem­pre fue me­jor, esa me­lan­co­lía no la com­par­to. Así y to­do, di­go: si to­dos los que es­tán afue­ra ju­ga­ran acá, ten­dría­mos la me­jor li­ga del mun­do.

25 ¿Al­guien jue­ga hoy por la ca­mi­se­ta? Siem­pre hu­bo ju­ga­do­res que tu­vie­ron sen­ti­do de per­te­nen­cia y ese sen­ti­mien­to ama­teur del que se po­ne una ca­mi­se­ta y que da la vi­da por ella. Pe­ro ni aho­ra ni an­tes los ju­ga­do­res de­ja­ron de ver el as­pec­to eco­nó­mi­co. Ve­rón vol­vió por­que tie­ne un pro­yec­to per­so­nal en Es­tu­dian­tes, no so­la­men­te por­que quie­re la ca­mi­se­ta.

26 ¡¡¿Y Bo­chi­ni?!! Bo­chi­ni nun­ca eli­gió que­dar­se en In­de­pen­dien­te ex­clu­si­va­men­te. Si hu­bie­se te­ni­do una ofer­ta de la Ju­ven­tus, se ha­bría ido. Aho­ra, si el hin­cha de In­de­pen­dien­te se quie­re en­ga­ñar y fan­ta­sear con que sen­tía la ca­mi­se­ta del club, es­tá bue­no. El tra­ba­jo es así pa­ra cual­quier per­so­na co­mún, to­dos quie­ren pro­gre­sar. Si a un ta­xis­ta le ofre­cen cin­co ta­xis y, a cam­bio, de­jar de ma­ne­jar, ¿có­mo no va a aga­rrar? Es par­te de la esen­cia hu­ma­na. Aho­ra, que el cuen­to de Bo­chi­ni es­tá lin­do, es­tá lin­do, cie­rra bien.

27 ¿Se lo pue­de de­fi­nir a Bo­chi­ni con una pa­la­bra? Sí: un crack.

28 ¿Fue el se­gun­do me­jor ju­ga­dor ar­gen­ti­no de la his­to­ria? Es pro­ba­ble. Y cer­ca de Ma­ra­do­na, ca­be­za a ca­be­za. Una vez di­je que Ma­ra­do­na era un de­fi­ni­dor ex­traor­di­na­rio pe­ro que Bo­chi­ni era me­jor pa­sa­dor, y Ma­ra­do­na lo to­mó mal. Yo di­go que Bo­chi­ni da­ba pa­ses in­creí­bles y que Ma­ra­do­na fue el nú­me­ro uno ar­gen­ti­no de to­dos los tiem­pos. Só­lo qui­se com­pa­rar una cua­li­dad de Bo­chi­ni con­tra un ju­ga­dor en­te­ro.

29 ¿Có­mo fue mar­car al Bo­cha? Im­po­si­ble. Una vez lo en­fren­té con la ca­mi­se­ta de Cha­ca­ri­ta. Yo me es­ta­ba yen­do al des­cen­so, por eso ju­gá­ba­mos con el cu­chi­llo en­tre los dien­tes: le pe­gá­ba­mos a cual­quie­ra que se nos pa­sa­ra por al la­do, has­ta a los pro­pios com­pa­ñe­ros. Cuan­do qui­se ha­cer lo mis­mo con Bo­chi­ni, pa­ra mar­car­le un po­co de pre­sen­cia, el ti­po me ti­ró un ca­ño y si­guió co­mo si na­da.

Bochini. Lo enfrentó cuando jugaba en Boca. Es su amigo y lo respeta muchísimo.

Bochini. Lo enfrentó cuando jugaba en Boca. Es su amigo y lo respeta muchísimo.

30 ¿Qué ju­ga­da de Bo­chi­ni no te la vas a ol­vi­dar nun­ca más? Im­po­si­ble res­pues­ta: él te­nía una por par­ti­do. Na­die en la can­cha po­día pre­de­cir lo que iba a ha­cer.

31 ¿Te di­jo Vi­lla­ver­de por qué no ha­bla­ba con la pren­sa? Una vez se to­ma­ron mal una de­cla­ra­ción su­ya y pre­fi­rió no to­mar más ries­gos.

32 Tros­se­ro te de­fi­nió una vez co­mo un ti­po há­bil pa­ra las re­la­cio­nes pú­bli­cas. ¿Te­nía ra­zón? Lo to­mo co­mo un cum­pli­do, no me pa­re­ce al­go pe­yo­ra­ti­vo. Al con­tra­rio, co­mu­ni­car­se me pa­re­ce bue­no. Igual­men­te, creo que lo di­jo por­que a mí y a Bo­chi­ni nos en­tre­vis­ta­ban más que a él. En­zo es un se­ñor y es fron­tal, y eso es­tá bien, pre­fie­ro los que ha­blan y no los que es­con­den.

33 ¿Cuán­to in­flu­yó en tu ca­be­za el te­ma Mal­vi­nas en la fi­nal con el Li­ver­pool? Mu­chí­si­mo, tan­to que no la fes­te­ja­mos. Fue el pri­mer cho­que en­tre ar­gen­ti­nos e in­gle­ses des­pués de la gue­rra. Mien­tras los hin­chas se abra­za­ban, el ves­tua­rio es­ta­ba en si­len­cio. Ha­bía mu­cha gen­te las­ti­ma­da, o muer­ta, y fes­te­jar al­go que to­dos re­la­cio­na­ban con lo que ha­bía pa­sa­do, era una fal­ta de res­pe­to. Na­die lo sen­tía co­mo una vic­to­ria de­por­ti­va ex­clu­si­va­men­te, lo ha­cían al­go na­cio­nal, al­go que to­ma­ba el en­vión de la gue­rra, y en rea­li­dad no te­nía re­la­ción.

34 ¿Por qué di­jis­te que un año en Bo­ca equi­va­le a diez en cual­quier otro club? Por­que cuan­do lle­gás a Bo­ca no hay más vi­da pri­va­da, y to­do se mag­ni­fi­ca por diez. Una ex­pe­rien­cia allí me­re­ce ser vi­vi­da por cual­quier ju­ga­dor.

35 ¿Qué ima­gen se te vie­ne a la ca­be­za cuan­do re­cor­dás el 1-6 con­tra San Mar­tín de Tu­cu­mán? De­so­la­ción y una pro­fun­da ver­güen­za. Cuan­do ter­mi­nó el par­ti­do nos me­ti­mos en la ba­ña­de­ra gran­de que te­nía el club en el ves­tua­rio y es­tu­vi­mos una ho­ra y me­dia sin ha­blar. “¿Es ver­dad es­to que me es­tá pa­san­do?”, nos pre­gun­tá­ba­mos to­dos pa­ra aden­tro. Y no po­día­mos de­cir na­da, ha­bía que dar la ca­ra y ban­car­nos las pu­tea­das. Un ca­che­ta­zo de esa na­tu­ra­le­za, a ve­ces, su­ma; te en­se­ña a no creér­te­la.

36 ¿Ai­mar te to­có el or­gu­llo man­dán­do­te al ban­co des­pués de 17 años en Pri­me­ra? No, pa­ra na­da, no to­mo el ban­co co­mo al­go de­ni­gran­te ni mu­cho me­nos. Lo que hi­zo mal fue que man­dó a de­cír­me­lo a tra­vés del psi­có­lo­go, él no se ani­ma­ba. Y to­do por­que mag­ni­fi­ca­ba mi in­fluen­cia en el gru­po y con la pren­sa. Creo que fue un mal ma­ne­jo, un error de su ju­ven­tud.

The london Bridge como fondo de una postal típicamente londinense. Producción para El Gráfico, en 1980, de los cuatro argentinos que jugaban en Inglaterra: Ardiles y Villa (Tottenham), Marangoni (Sunderland) y Sabella (Leeds).

The london Bridge como fondo de una postal típicamente londinense. Producción para El Gráfico, en 1980, de los cuatro argentinos que jugaban en Inglaterra: Ardiles y Villa (Tottenham), Marangoni (Sunderland) y Sabella (Leeds).

37 ¿Es ver­dad que en In­gla­te­rra lle­gas­te a ser más bus­ca­do que Bin Laden? Bue­no, te­nía ofer­tas del Chel­sea y del Ips­wich Town, pe­ro yo que­ría vol­ver al país y te­nía mie­do de que me con­ven­cie­ran de lo con­tra­rio. En­ton­ces, pa­ra que no me en­con­tra­ran, me cam­bié de ho­tel sin avi­sar­le a na­die. Así fue co­mo me vol­ví. Y lo peor, acá no te­nía club. Le di­je a mi mu­jer que se bus­ca­ra tra­ba­jo, ja­ja… Y yo ca­si me pon­go otra vez de ki­ne­sió­lo­go.

38 ¿En In­gla­te­rra son más qué y me­nos qué? Más for­ma­les, más lea­les pa­ra ju­gar y más pro­fe­sio­na­les. Y no tie­nen el con­cep­to de amis­tad que te­ne­mos no­so­tros. Una vez lo to­qué a un com­pa­ñe­ro con el co­che pa­ra jo­der­lo, co­mo ha­cía­mos acá… y aaaaaahhh, el qui­lom­bo que se me ar­mó, el ti­po me que­ría bo­xear. No es­tán pa­ra ese ti­po de jo­das. Des­de lo la­bo­ral, te­ne­mos mu­cho pa­ra apren­der, pe­ro pa­ra vi­vir, me gus­ta más el mo­do de vi­da fa­mi­liar que te­ne­mos no­so­tros.

39  Sin em­bar­go, ca­si vol­vés… Sí, fue des­pués de la fi­nal de In­de­pen­dien­te con­tra el Li­ver­pool. Yo te­nía un ofre­ci­mien­to del Sout­hamp­ton, en­ton­ces, ape­nas ter­mi­nó el par­ti­do, me acer­qué a Kenny Dal­glish y le di­je: “Me vuel­vo pa­ra allá”. El me res­pon­dió: “Clau­dio, me­jor que­da­te en Ar­gen­ti­na que ahí hay sol”. Y me que­dé.

40 ¿Con el DT del Sun­der­land se di­je­ron de to­do me­nos “I lo­ve you”? Fue to­do me­dio ra­ro. Creo que se la aga­rró con­mi­go por­que una vez nos fal­tó el res­pe­to a los ju­ga­do­res y yo fui el úni­co que sal­tó. “Dí­ga­me to­do lo que quie­ra, to­do lo que se le ocu­rra, pe­ro de bue­na ma­ne­ra”, le di­je. El ti­po se vol­vió lo­co, por­que era co­mo que me re­be­la­ba de­lan­te del plan­tel. Y eso mar­có un po­co la re­la­ción.

No es Estudiantes… sí el Sunderland de Inglaterra. Pudo quedarse, pero no quiso.

No es Estudiantes… sí el Sunderland de Inglaterra. Pudo quedarse, pero no quiso.

41 ¿Fue más di­fí­cil adap­tar­te al jue­go rá­pi­do o a ma­ne­jar con el vo­lan­te del la­do de­re­cho? A ma­ne­jar, cla­ra­men­te, ja­ja… pe­ro ojo que hay mu­chos me­nos ac­ci­den­tes que acá, eh, acá es tie­rra de na­die.

42 Mu­chas ve­ces de­cís que fuis­te fut­bo­lis­ta por ca­sua­li­dad. ¿Por qué? Yo es­tu­dia­ba en el Co­mer­cial de San Isi­dro y nues­tro pro­fe­sor, que ha­cía re­mo en el club San Fer­nan­do, me di­jo que te­nía fí­si­co pa­ra re­me­ro y me ci­tó. ¿Re­sul­ta­do? El día en que te­nía que ir, to­do se sus­pen­dió, y al día si­guien­te un ami­go me pi­dió que lo acom­pa­ña­ra a pro­bar­se a Cha­ca­ri­ta. Fui y me que­dé afue­ra, pe­ro Ma­nuel Gue­rra me vio y me gri­tó: “Per­dón, ¿us­ted no jue­ga?” “¿Yo? sí”. En­tré diez mi­nu­tos, to­qué un par de pe­lo­tas y es­cu­ché: “Ven­ga hoy a las 18 con su pa­pá, que lo fi­cha­mos”. Mi ami­go tam­bién en­tró.

43 ¿Qué co­sas per­dis­te por ha­ber si­do ju­ga­dor? Fies­tas fa­mi­lia­res, el cum­plea­ños de un hi­jo... eso do­lió. Pe­ro to­do lo de­más es reem­pla­za­ble. Si me pre­gun­ta­ban, ¿que­rés ir a bai­lar o ju­gar ma­ña­na? ¿Que­rés co­no­cer el mun­do en ho­te­les de cin­co es­tre­llas o ju­gar ma­ña­na? A to­do hu­bie­ra res­pon­di­do “ju­gar ma­ña­na”.

44 ¿Eras len­te­ja pa­ra ju­gar? Era rá­pi­do pa­ra eje­cu­tar y un po­co len­tón pa­ra tras­la­dar­me. Aun así, en In­de­pen­dien­te, en ejer­ci­cios de ve­lo­ci­dad, lle­ga­ba se­gun­do o ter­ce­ro. Lo que pa­sa es que por mi al­tu­ra, y mi for­ma de mo­ver­me, a la vis­ta pa­re­cía más len­to que otros que eran más len­tos que yo.

45 ¿Eras bue­no co­mo nue­ve, tu pues­to ini­cial en las in­fe­rio­res? En Sex­ta ya no ga­na­ba en ve­lo­ci­dad, en­ton­ces me ba­ja­ron de diez, don­de me las re­bus­ca­ba más, y des­pués de cinco. Me ayu­dó ese or­den en que se me dio to­do, por­que co­mo me ha­bía acos­tum­bra­do a re­sol­ver en po­co es­pa­cio, de cinco me pa­re­cía que te­nía to­do el tiem­po del mun­do.

46 ¿Por qué no pu­dis­te lu­cir­te en la Se­lec­ción? Por­que no tu­ve un sos­tén fuer­te. Me­not­ti, por ejem­plo, te­nía a Ga­lle­go, y no que­ría lle­var­me a mí pa­ra que no le hi­cie­ra com­pe­ten­cia, eso me lo con­fe­só él mis­mo. Fi­ja­te que en el 82 no hu­bo un cinco su­plen­te, ter­mi­nó ju­gan­do con Tros­se­ro. Y des­pués, bue­no, con Bi­lar­do me pe­leé y él eli­gió a Ba­tis­ta, que te­nía un es­ti­lo pa­re­ci­do al mío.

47 Siem­pre te fal­ta­ban cin­co pa­ra el pe­so. Si el DT hu­bie­ra si­do Pas­to­ri­za o Ba­si­le, el cin­co ha­bría si­do yo. Y ten­go un gran res­pe­to por Ga­lle­go y por Ba­tis­ta, ja­más fui en­vi­dio­so.

48 ¿Cri­ti­ca­bas a Bi­lar­do por­que no te lle­va­ba a sus equi­pos? No, la crí­ti­ca mía fue mu­cho an­tes de que que­da­ra afue­ra, y mu­cho an­tes del Mun­dial.

49 ¿Bi­lar­do te sa­có de la Se­lec­ción por­que des­pués de un par­ti­do con Uru­guay di­jis­te que al equi­po lo veías mal ade­lan­te, en el me­dio y atrás? Yo nun­ca di­je eso, siem­pre fui muy res­pe­tuo­so.

50 ¿En­ton­ces? ¿Qué pa­só? Na­da de lo que sa­lió fue cier­to, hu­bo al­go per­so­nal y lis­to. Lo úni­co que pue­do de­cir es que yo, en un gru­po, ja­más sa­qué los pies del pla­to. El nun­ca pu­do de­cir­me por qué me sa­có, aun­que yo lo in­tu­yo. Y no me pre­gun­tes qué in­tu­yo.

51 ¿Qué in­tuís? Shhhhh…

52 ¿Due­le o re­la­ja ver a Biel­sa en Chi­le? Biel­sa es un mons­truo. Si al­go me do­lió, es que ha­ya de­ja­do la Se­lec­ción, don­de de­be­ría ha­ber es­ta­do por 20 años. Es un DT que sin­te­ti­za a la per­fec­ción to­do lo que yo pien­so del fút­bol. Aun sin ha­ber pa­sa­do de ron­da en Ja­pón, es el téc­ni­co ar­gen­ti­no más im­por­tan­te del país de los úl­ti­mos años. Tie­ne co­no­ci­mien­to, una con­duc­ta ejem­plar, res­pe­to por el tra­ba­jo... hoy no hay una fi­gu­ra más pre­pon­de­ran­te que él, in­clu­so en­tre los ju­ga­do­res.

53 ¿Qué te acor­dás de cuan­do tu­vis­te a Ba­si­le en Cha­ca­ri­ta y en Hu­ra­cán? Su ima­gen pa­ter­na; él es co­mo un gran pa­dre. Al­go así co­mo: “Que a es­tos mu­cha­chos no me los to­que na­die por­que yo es­toy acá”. Si uno es­pe­ra que aga­rre cien pi­za­rro­nes, o que les di­ga a to­dos has­ta có­mo tie­nen que atar­se los bo­ti­nes, no lo va a ha­cer. Pe­ro es, con el Pa­to Pas­to­ri­za, el téc­ni­co que más vue­lo le dio al ju­ga­dor pa­ra que sea crea­ti­vo y que tra­ba­je tran­qui­lo. Ellos dos son los des­cen­dien­tes del ma­yor fi­ló­so­fo y pen­sa­dor del fút­bol, que fue Adol­fo Pe­der­ne­ra.

Claudio Marangoni debutó en Chacarita en 1974 y se retiró en Boca en 1990. Foto: Jorge Dominelli

Claudio Marangoni debutó en Chacarita en 1974 y se retiró en Boca en 1990. Foto: Jorge Dominelli

54 ¿Cuál fue la úl­ti­ma re­vo­lu­ción en el fút­bol? A mí me gus­tó mu­cho el Bar­ce­lo­na de Rij­kaard y el Chel­sea de Mou­rin­ho. Por el con­tra­rio, me pa­re­ció una des­gra­cia que Ita­lia ga­na­ra el Mun­dial, eso fue un re­tro­ce­so, por­que es al­go que mar­ca el ca­mi­no de la es­pe­cu­la­ción en un de­por­te que es crea­ti­vo por ex­ce­len­cia.

55 ¿No se­rá lo que se vie­ne? Bue­no, pe­ro no es­cu­ché que nin­gu­no de los gran­des equi­pos de Eu­ro­pa qui­sie­ra com­prar a Ga­tus­so, que fue el me­jor ju­ga­dor de Ita­lia. Y eso por al­go es. Ga­tus­so te ayu­da a ga­nar un tor­neo, pe­ro la gen­te no se acuer­da de Ga­tus­so, hay mu­chos Ga­tus­sos en el mun­do y po­cos Ka­ká, Mes­si o Ro­nal­din­ho. Hu­bie­se pre­fe­ri­do que Ar­gen­ti­na o has­ta al­gu­na ma­la ver­sión de al­gún equi­po bra­si­le­ño sa­lie­ra cam­peón an­tes que Ita­lia.

56 ¿Al­gu­na vez rom­pis­te el fair play? En el fút­bol pro­fe­sio­nal, el que di­ce que nun­ca rom­pió el fair play, mien­te. No po­dría ase­gu­rar que nun­ca fui a tra­bar mal o que nun­ca ti­ré un co­da­zo. Mu­chas ve­ces es por la ge­ne­ra­ción de vio­len­cia que pro­vo­ca el jue­go mis­mo.

57 ¿Al­gu­na vez te fal­ta­ron el res­pe­to en una can­cha? Eran idas y vuel­tas, vos me la pu­sis­te hoy, la pró­xi­ma te la pon­go yo. No voy a dar el nom­bre, pe­ro una vez, cuan­do es­ta­ba en Bo­ca, un ti­po me me­tió un plan­cha­zo mal, pe­ro mal mal. ¿Ah sí? Ok, ya te voy a aga­rrar. En el par­ti­do si­guien­te, en can­cha de Hu­ra­cán, hu­bo una ju­ga­da en la que es­tá­ba­mos co­rrien­do a la par. En­ton­ces me di­je: no me mi­ra el ár­bi­tro, no me mi­ra el lí­nea, és­ta es la mía. Pe­ro no: no sé có­mo hi­zo, el ti­po sa­có un cor­ti­to y me frac­tu­ró una cos­ti­lla. El vi­vo sa­bía que lo bus­caba. Me ga­nó 2 a 0. El fút­bol tie­ne esas co­sas, pe­ro hoy me mue­ro de ri­sa. Si me lo cru­zo, to­do bien.

58 ¿En qué or­den leés el dia­rio? De­por­tes, po­lí­ti­ca y eco­no­mía. No leo ni po­li­cia­les ni es­pec­tá­cu­los.

59 ¿Quién es el cul­pa­ble de la muer­te de Acro? Creo que to­do em­pie­za en la di­ri­gen­cia, des­de la ins­ti­tu­cio­nal has­ta la na­cio­nal. No se to­man de­ci­sio­nes de fon­do por­que hay gen­te que se be­ne­fi­cia. Que hoy ha­ya ba­rrabra­vas es in­creí­ble. Y es­tán en to­dos la­dos, eh, la di­fe­ren­cia acá es que a Ri­ver le ex­plo­tó y en el res­to de los clu­bes con­vi­ven, pe­ro son una bom­ba de tiem­po.

60 ¿Los di­ri­gen­tes de hoy ro­ban pe­ro ha­cen? Eso es muy fuer­te, creo que no se pue­de ge­ne­ra­li­zar. Lo que sí hay es una cul­tu­ra de de­pre­da­ción de la ins­ti­tu­ción que no se ve so­la­men­te en los di­ri­gen­tes. Se ve tam­bién en el ju­ga­dor de in­fe­rio­res que se lle­va al­go, en el can­che­ro que ven­de las ca­mi­se­tas, en el en­car­ga­do de man­te­ni­mien­to... Si en los clu­bes, que son ins­ti­tu­cio­nes ci­vi­les sin fi­nes de lu­cro, el ejem­plo del di­ri­gen­te no es ab­so­lu­to, da pie­dra li­bre pa­ra el res­to. Pien­san en­ton­ces los com­po­nen­tes de la ins­ti­tu­ción: “Si los de arri­ba tie­nen be­ne­fi­cios, ¿por qué yo, que soy tan hin­cha y co­la­bo­ro tan­to, no?”. Y en­ton­ces pa­sa lo que pa­sa con las ba­rras.

61 ¿Si los clu­bes no son ge­ren­cia­dos, se mue­re to­do? Ya es­tá muer­to to­do.

62 ¡¡¡¿What?!!! Pen­sá: una in­dus­tria que en to­do el mun­do ha cre­ci­do de ma­ne­ra des­pro­por­cio­na­da acá si­gue man­te­nien­do la mis­ma es­truc­tu­ra. Yo no di­go que de­jen de ser aso­cia­cio­nes ci­vi­les sin fi­nes de lu­cro ni Bo­ca ni Ri­ver. Pe­ro lo úni­co que li­mi­ta a un club chi­co pa­ra que de­je de ser al­gún día un equi­po de la B es el po­der eco­nó­mi­co. En­ton­ces, el día en que se per­mi­ta que sean aso­cia­cio­nes ci­vi­les sin fi­nes de lu­cro o so­cie­da­des anó­ni­mas, to­do va a cam­biar. Que se ge­ren­cie la par­te de fút­bol, lo otro no ha­ce fal­ta. Por 99 años, no sé. Ahí el ca­pi­tal pri­va­do va a apa­re­cer y se va a ha­cer res­pon­sa­ble. Eso ha­rá cre­cer la com­pe­ten­cia. Así, por ejem­plo, Tem­per­ley po­dría te­ner una gran can­cha pa­ra 45 mil es­pec­ta­do­res.

63 En Ra­cing no pa­re­cen cho­chos de la vi­da. En Ra­cing el ge­ren­cia­mien­to fue una men­ti­ra. Fue al­go así co­mo: “Te doy un club que no pue­de más, po­ne­le pla­ta, po­ne­lo al día, pa­gá mis deu­das, y den­tro de diez años vuel­vo con to­do en ce­ro, vos an­da­te, y de­ja­me ver si aho­ra pue­do ha­cer al­go bue­no”. Eso no es se­rio.

64 ¿Cuán­tas dé­ca­das pue­den tar­dar los ar­gen­ti­nos en acep­tar que los clu­bes sean so­cie­da­des anó­ni­mas? Y… mi­rá: en Chi­le se die­ron cuen­ta de que fue­ron el país con ma­yor asis­ten­cia de pú­bli­co en las eli­mi­na­to­rias, y cam­bia­ron in­me­dia­ta­men­te: aho­ra son to­das so­cie­da­des anó­ni­mas. Y ya ven­den ju­ga­do­res a Ita­lia y a Es­pa­ña en 7 u 8 mi­llo­nes de dó­la­res. El fút­bol allá es­ta­ba muer­to, eh, era lo úni­co que no ha­bía cre­ci­do en un país en el que ha­bía cre­ci­do to­do. Acá es­tá to­do mal: los equi­pos de Pri­me­ra se sal­van por­que ven­den al­gún ju­ga­dor. ¿Y los de aba­jo?

65 Una vez di­jis­te que clu­bes co­mo San Lo­ren­zo y Hu­ra­cán de­be­rían fu­sio­nar­se, ¿lo sos­te­nés? Por su­pues­to, pa­ra di­vi­dir cos­tos; un es­ta­dio úni­co y lis­to. Que com­pi­tan me pa­re­ce ge­nial, co­mo ha­cen aho­ra, pe­ro com­pe­tir no sig­ni­fi­ca odiar­se. Si en de­fi­ni­ti­va uno ne­ce­si­ta del otro, ¿por qué no cons­tru­yen jun­tos?

San Lorenzo. Grato recuerdo. Se fue y volvió para el replay, pero recaló en Huracán.

San Lorenzo. Grato recuerdo. Se fue y volvió para el replay, pero recaló en Huracán.

66 ¿Fue un fra­ca­so lo de Acas­su­so? Fir­ma­ron por diez años, res­cin­die­ron a los cinco. Acas­su­so es­ta­ba por de­sa­pa­re­cer, en­ton­ces me vi­nie­ron a pe­dir si los po­día ayu­dar. Yo sa­bía en ese mo­men­to que el Gru­po IR­SA que­ría me­ter­se en el ne­go­cio. ¿Qué pa­só? En el pri­mer año se sa­lió cam­peón y en el se­gun­do se es­tu­vo cer­ca. Pe­ro, cla­ro, las ne­ce­si­da­des de un club de la D o de la C ha­cen que to­do lo que se po­ne sea a pér­di­da, por­que no hay re­cau­da­cio­nes. En ese mo­men­to da­ba la sen­sa­ción de que to­dos los clu­bes iban a ser so­cie­da­des anó­ni­mas, y es­ta­ba la po­si­bi­li­dad de que los as­cen­sos y des­cen­sos fue­ran de 3 o 4 equi­pos, y no pa­só.

67 Ne­gli­gen­cia. No sé, su­ma­le que acá no hay ni la más mí­ni­ma se­gu­ri­dad ju­rí­di­ca. Lo im­por­tan­te es que así, co­mo es­tán da­das las co­sas, los clu­bes echan a los em­pre­sa­rios. Es­te es­ce­na­rio es la an­tí­te­sis de lo que un em­pre­sa­rio ne­ce­si­ta. Y hoy, a con­tra­ma­no del mun­do, la pa­la­bra “em­pre­sa­rio” pa­re­ce ma­la pa­la­bra.

68 ¿Cam­bia­rías al­gu­na re­gla en el fút­bol? Sí, ha­ría cór­ners cor­tos co­mo en el hóc­key y no per­mi­ti­ría en la ba­rre­ra más de tres o cua­tro ju­ga­do­res.

69 ¿Te di­ce al­go Atlé­ti­co Vi­lla Re­gi­na? Sí, có­mo ol­vi­dar­lo. Fue mi pri­mer ri­val en Pri­me­ra. Per­di­mos 1 a 0.

70 On­za­ri; Giz­zi, Flo­res, Bor­dón, Gri­mol­di; As­tu­di­llo, equis equis, Ra­món Ador­no; Be­ní­tez, Sa­li­nas, y Fe­rre­ro. ¿Te sue­na? Per­fec­ta­men­te: el pri­mer equi­po que in­te­gré en Cha­ca­ri­ta.

Chacarita. Su cuna futbolera. Se probó por casualidad y desde allí saltó a la fama.

Chacarita. Su cuna futbolera. Se probó por casualidad y desde allí saltó a la fama.

71 ¿Se hu­bie­ras si­do pe­ti­so y mo­ro­cho ha­brías si­do tan bue­no? Eso sa­lió una vez en El Grá­fi­co, cuan­do es­ta­ba en San Lo­ren­zo. Pu­sie­ron que Gau­na, que era un vo­lan­te por de­re­cha que co­rría, iba y ve­nía co­mo un lo­co, ja­más iba a te­ner éxi­to por­que me te­nía a mí al la­do, que era ru­bio y al­to, y lo eclip­sa­ba. Pe­ro na­die se sos­tie­ne 17 años en cua­tro clu­bes gran­des del país.

72 ¿Al­gu­na vez qui­sis­te fa­jar a al­gún com­pa­ñe­ro? Sí, aun­que... di­ga­mos… mmmmm... nun­ca lo hi­ce. Ejem…

73 ¿Hu­bo al­gún ju­ga­dor que te ha­ya da­do un bai­le his­tó­ri­co? Sí, cuan­do vol­ví al país y, con Hu­ra­cán, ju­gué fren­te al Ra­cing de Pas­to­ri­za. Pi­po Ros­si me pu­so de vo­lan­te por iz­quier­da y te­nía que mar­car a Bar­bas. Yo ve­nía de cin­co me­ses de inac­ti­vi­dad y lo sen­tí: era una di­fe­ren­cia abis­mal, él es­ta­ba en su me­jor mo­men­to y yo en el peor. La pa­sé mal. Me acuer­do de que Pi­po, pa­ra no ser ofen­si­vo, me di­jo en el en­tre­tiem­po: “Pi­be, ha­ce mu­cho ca­lor hoy, ¿no?”. Yo lo úni­co que pu­de res­pon­der­le fue: “Pi­po, es­toy sin­tien­do el par­ti­do”. Me sa­có a los 15 mi­nu­tos.

74 ¿Al­gu­na vez se te pa­só por la ca­be­za di­ver­tir­te en una can­cha? Sí, siem­pre, ju­gar al fút­bol pro­fe­sio­nal es muy di­ver­ti­do. Y cuan­to más pre­sión, me­jor, ima­gi­na­te ju­gar un par­ti­do sin pú­bli­co. Y cuan­do la hin­cha­da ri­val más te pu­tea, me­jor to­da­vía, más le­ña al fue­go.

75 ¿Te re­ju­ve­ne­ce sa­ber que to­da­vía es­tá en ac­ti­vi­dad al­guien que fue com­pa­ñe­ro tu­yo? No, je­je... ¿Na­va­rro Mon­to­ya? Que lo dis­fru­te. Siem­pre les di­go a los mu­cha­chos que es­tán por lar­gar que es­ti­ren lo que más pue­dan, por­que el fút­bol se ter­mi­na y te pa­re­ce men­ti­ra.

76 ¿Un ca­fé no se le nie­ga a na­die? Eso creo.

77 ¿To­do pa­sa? A mí, de­cir “to­do pa­sa” co­mo ac­ti­tud de vi­da no es lo que más me gus­ta, por­que en­ton­ces quie­re de­cir que va­le to­do.

Claudio Marangoni fue campeón de la Copa Libertadores 1984 y de la Intercontinental del mismo año defendiendo la camiseta de Independiente.

Claudio Marangoni fue campeón de la Copa Libertadores 1984 y de la Intercontinental del mismo año defendiendo la camiseta de Independiente.

78 ¿El ju­ga­dor es lo más lim­pio que tie­ne el fút­bol o es sa­na­ta? No, to­do cam­bió. En los úl­ti­mos diez años, el de­por­te tu­vo un cre­ci­mien­to eco­nó­mi­co mons­truo­so. En­ton­ces hoy, lle­ván­do­lo a tér­mi­nos de es­ca­la, ca­da ju­ga­dor se ha con­ver­ti­do en su pro­pia em­pre­sa. Eso le sa­có la es­pon­ta­nei­dad del ama­teu­ris­mo. Hoy vos le ha­cés una pre­gun­ta a un ju­ga­dor y él no res­pon­de por sí mis­mo, si­no a tra­vés del ase­sor de ima­gen, del ase­sor de pren­sa, del re­pre­sen­tan­te, del psi­có­lo­go que tie­ne co­mo apo­yo pa­ra su­pe­rar la cri­sis, del nu­tri­cio­nis­ta...

79 Er­go, ya no son fran­cis­ca­nos… Hay una lu­cha in­tes­ti­na que ha­ce que, in­clu­so, has­ta fal­te leal­tad en el ves­tua­rio: flu­ye in­for­ma­ción sin que los DT pu­die­ran sa­ber có­mo es que ocu­rre. El ju­ga­dor per­dió leal­tad.

80 ¿Mo­ti­vos? El con­tex­to. Los téc­ni­cos no quie­ren arries­gar por­que se ha ca­ni­ba­li­za­do su tra­ba­jo, co­mo se ha ca­ni­ba­li­za­do el hin­cha, y la in­to­le­ran­cia es cons­tan­te.

81 ¿Eso quie­re de­cir que ya no hay más có­di­gos en el fút­bol? Yo cam­bia­ría la pa­la­bra “có­di­gos” por “va­lo­res”, y di­go que se es­tán rom­pien­do, pe­ro no so­la­men­te en el fút­bol, si­no en to­da la so­cie­dad. Hoy el tra­ba­jo en con­jun­to y los va­lo­res es lo que di­fe­ren­cia a cual­quier equi­po. Y si no, res­pon­de­me: ¿Qué equi­po es me­jor hoy? ¿El Chel­sea, el Real Ma­drid, el Ba­yern, el Li­ver­pool? ¿Qué equi­po va­le más de 800 mi­llo­nes de eu­ros? To­dos ¿no? Bien, uno so­lo es cam­peón de Eu­ro­pa. Y la di­fe­ren­cia que tie­ne son los va­lo­res y el tra­ba­jo en equi­po.

82 Ki­ne­sió­lo­go, fi­sia­tra, pro­fe­so­ra­do de in­glés ter­mi­na­do, cul­to, ¿no eras una co­sa ex­tra­ña den­tro del fút­bol? No, por­que yo siem­pre to­mé los có­di­gos de mis com­pa­ñe­ros, an­tes que to­do era ju­ga­dor de fút­bol. Te­nía mis gus­tos, leía de to­do, pe­ro me sen­tía y era uno más del gru­po.

83 ¿Es ver­dad que te gus­ta­ba más es­tu­diar que ju­gar al fút­bol? Sí... Pen­sán­do­lo bien, tal vez sí era un bi­cho ra­ro, ¿no? Ja­ja... Es que me lo pe­día mi ca­rre­ra, y a mí me en­can­ta­ba. Es­tu­dia­ba ocho, diez ho­ras por día. Pe­ro no era un es­fuer­zo, si­no un pla­cer, co­mo ju­gar.

84 ¿Hoy se tra­ba­ja mal en in­fe­rio­res? Se ha me­jo­ra­do, pe­ro yo dis­mi­nui­ría el nú­me­ro de di­vi­sio­nes, cam­bia­ría can­ti­dad por ca­li­dad. Los téc­ni­cos de las in­fe­rio­res sa­ben a la per­fec­ción cuál es el úni­co de los seis mar­ca­do­res de pun­ta que tie­ne un club en sus di­vi­sio­nes con chan­ces de lle­gar a Pri­me­ra. ¿Pa­ra qué per­ju­di­car a los otros, en­ton­ces?

85 ¿Qué es lo pri­me­ro que les en­se­ñan a los alum­nos en tus es­cue­li­tas? A fa­mi­lia­ri­zar­se con la pe­lo­ta.

86 ¿En­se­ñan tác­ti­ca? Sí. La es­cue­la no es com­pe­ti­ti­va, pe­ro es re­crea­ti­va y for­ma­ti­va. Pro­fun­di­za­mos el vín­cu­lo en­tre el chi­co y el de­por­te.

Pedagogia. Con los pibes disfruta de la tarea docente. Enseñanzas con mucho futuro. Foto: Jorge Dominelli .

Pedagogia. Con los pibes disfruta de la tarea docente. Enseñanzas con mucho futuro. Foto: Jorge Dominelli .

87 ¿Hay al­gún alum­no que ha­ya lle­ga­do a ser pro­fe­sio­nal? No­so­tros los de­ja­mos a los 12 años, a al­gu­nos les per­de­mos el ras­tro. Sé que ha­ce po­co uno fue ca­pi­tán de la Se­lec­ción ju­ve­nil.

88 ¿Cuán­tos de los diez mil chi­cos que te­nés en las es­cue­li­tas po­drían lle­gar a Pri­me­ra? Y... 80 o 90, se­gu­ro.

89 ¿Tus pre­fe­ri­dos his­tó­ri­cos por pues­to? El Pa­to y Gat­ti; Clau­sen y Za­net­ti; Vi­lla­ver­de y Per­fu­mo; Pas­sa­re­lla y Tros­se­ro; Ta­ran­ti­ni; Jota Jota Ló­pez, Ar­di­les y Brin­di­si; Re­don­do; Ba­bing­ton, Za­na­bria, Alon­so y Bo­chi­ni; Hou­se­man, Die­go y Kem­pes.

90 ¿El me­jor equi­po que in­te­gras­te? In­de­pen­dien­te del 84.

91 ¿El que más te gus­tó? Va­rios: Ho­lan­da del 74, Bra­sil del 70, al­gu­nas co­sas de la Se­lec­ción del 78, al­gu­nas de la del 86...

92 ¿Sir­ve el cin­co ta­pón? A mí me gus­ta el fút­bol di­ná­mi­co: que el cin­co jue­gue, que el ocho jue­gue, que el diez jue­gue... que to­dos va­yan y ven­gan. Hoy los es­pa­cios son muy po­cos, por lo que so­la­men­te va el que ve el agu­je­ro; en­ton­ces, el ocho o el diez de­be­rían sa­ber re­le­var. To­dos los del me­dio de­be­rían te­ner di­ná­mi­ca y téc­ni­ca su­per­la­ti­vas.

93 ¿Y el do­ble cin­co? Siem­pre me gus­tó. Lo hi­ce con Fa­bián Ca­rri­zo en Bo­ca, cuan­do él ju­ga­ba de la mi­tad pa­ra la de­re­cha y yo de la mi­tad pa­ra la iz­quier­da, y con Gius­ti en In­de­pen­dien­te, por­que Bu­rru­cha­ga y Bo­chi­ni no ba­ja­ban nun­ca. Eran 4-2-4.

94 ¿El me­jor cin­co que vis­te? Im­po­si­ble uno. Va­rios: Ger­son del 70, Bec­ken­bauer, Re­don­do, Telch...

95 ¿El me­jor cin­co del mun­do hoy? Ma­ke­le­le.

96 ¿Re­don­do? Un gran­de. Ju­gó en el me­jor ni­vel con una ca­li­dad mag­ní­fi­ca.

97 ¿Ga­go o Mas­che­ra­no? El Lo­bo Le­des­ma, que pa­ra mí es­tá en el mis­mo ni­vel.

98 ¿Ga­go o Mas­che­ra­no? De­pen­de con quién jue­gan. Si los que tie­nen al la­do van y vie­nen, el cin­co de­be ser más crea­ti­vo y to­mar vue­lo; si los de los cos­ta­dos son más crea­ti­vos, el cin­co de­be­ría ser el que mar­ca. Se di­ce: “Mas­che­ra­no qui­ta to­do pe­ro no es un crack con la pe­lo­ta”,y “Ga­go es muy bue­no con la pe­lo­ta pe­ro no qui­ta”. ¿Y si ha­ce­mos una ope­ra­ción y los jun­ta­mos?

99 ¿Ga­go, Mas­che­ra­no, Le­des­ma o Ma­ran­go­ni? Noooo, yo no me in­clu­yo nun­ca, nun­ca.

100 A Ga­go lo ven­die­ron en 27 mi­llo­nes de dó­la­res al Real Ma­drid, a vos en 380 mil al Sun­der­land. ¿Ju­gas­te en el tiem­po equi­vo­ca­do? La par­te eco­nó­mi­ca no es de­ter­mi­nan­te en la fe­li­ci­dad de las per­so­nas. Ade­más, si yo na­cí en tiem­po equi­vo­ca­do, po­bre los ju­ga­do­res de mi épo­ca que eran bue­nos de ver­dad, ¿no?

 

Por David Mintz (2007)

 

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