Las Entrevistas de El Gráfico

Roberto Ayala 100 x 100

En el día de su cumpleaños número 49, repasamos las 100 preguntas al Ratón, actual ayudante de Scaloni en la Selección Argentina.

Por Redacción EG ·

14 de abril de 2022

NOTA PUBLICADA EN LA REVISTA EL GRÁFICO EN 2008
 
 
1 ¿Quién es Roberto Fabián Ayala?
¡Qué difícil definirse!.. Soy el chico de barrio que salió de Paraná y no olvida sus raíces. Eso me ayuda en el día a día.
 
2 ¿Cuándo tomaste la decisión de dejar la Selección y por qué?
Me rondaba la idea antes de la Copa América. Tenía que cambiar de club y quería terminar mi carrera en ese club. Firmé el mejor contrato de mi vida con 34 años y quiero que la gente del Zaragoza esté contenta conmigo. Sabía, porque lo viví muchos años, que el desgaste que implican los viajes no me iba a permitir estar bien en el club. Entonces pensé: juego la última Copa América y si tenemos la suerte de ganarla me retiro conquistando un título con mi país, algo que tanto soñaba. Rondaba la idea y en la Copa hice el click.
 
3 ¿Dónde fue el click?
En el vestuario, después de la final. Son muchos años, no pude lograr con mis compañeros ganar algo, pero me sentí orgulloso de haber vestido esa camiseta por tantos partidos.
 
4 ¿Cuánto tuvo que ver la derrota, cuánto el gol en contra?
El gol en contra nada, es una desgracia. La derrota duele muchísimo, más por ser la segunda, eso te mata. Volvimos al hotel, cenamos, Basile hizo el resumen de la Copa, lo que esperaba del equipo para el futuro, y entonces aproveché y les hablé a todos. Agradecí y dije que era mi momento de dar un paso al costado.
 
5 ¿Alguien trató de convencerte?
No, mi postura era firme.
 
6 ¿Por qué dejaste de hablar con la prensa?
Estaba muy caliente porque se me faltó el respeto. Yo siempre traté de dar lo mejor por esa camiseta, quieras o no es un juego, a veces las cosas te salen bien y otras mal, pero lo real es que jamás especulé con la Selección. Los viajes desgastan y yo perdí muchas cosas acá. Perdí tener mejores contratos, por ejemplo, porque siempre tu rendimiento merma si vas y venís, vas y venís. Jamás me fijé en eso.
 
7 ¿En qué te faltaron el respeto?
En descalificar al jugador. No hablo de toda la prensa, fueron algunos. Y así como noté un gran reconocimiento después del último Mundial a pesar del penal, en la Copa sentí que había cumplido, no puede ser que por un resultado cambie tu opinión.
 
8 ¿Qué fue lo que más te molestó?
Pareció que yo no le había dado nada a la Selección, y a mí me parece que sí, que dejé cosas. Eso me enojó, y por eso preferí mantenerme un poco al margen, y que pase el tiempo.
 
9 ¿Quién en especial te castigó mal?
Prefiero ni nombrarlos.

 

Imagen Roberto Ayala, un símbolo de la Selección Argentina
Roberto Ayala, un símbolo de la Selección Argentina
 
 
10 ¿El jugador argentino siente distinto la camiseta de la Selección que el de otro país?
Yo jamás voy a decir o escuchar decir de un argentino: “Uy, me citaron a la Selección otra vez, la puta madre, viajar, estar concentrado, estoy hasta el gorro”. Cuando escuché a algunos compañeros decir eso, no lo podía creer. Que te llamen a la Selección es lo mejor que te puede pasar. Quizás aquí pase porque están los catalanes, los vascos, y se dispersa el sentimiento o tal vez porque España es poco competitiva. No sé...
 
11 Tu apodo de pibe.
Cebolla, porque cayera como cayera, lo hacía de cabeza, entonces los amigos de mi papá empezaron a decirme cebolla: cuerpo chiquito y buen tamaño arriba, por eso me iba de cabeza al piso.
 
12 ¿Por qué te gusta que te llamen por tu segundo nombre y no por el primero?
En la familia, Roberto es mi papá, del mismo modo que Camilo es mi abuelo, aunque mi viejo lo tenga como segundo nombre. A mí siempre me dijeron Fabián.
 
13 ¿Te gusta el apodo “Ratón”?
Sí, me lo puso Radaelli, en Ferro. Aparecí en una práctica, me preguntó cómo me llamaba, y enseguida me puso “Ratón” por el otro Ayala.
 
14 ¿Por qué tuviste tantas conmociones cerebrales?
Fueron varias, tal vez porque no saco la cabeza, porque no mido y voy para adelante. La última, hace un mes, contra el Racing, fue rarísima: el delantero tiró una chilena y se encontró con mi cabeza. Caí y seguí jugando 25 minutos más. El problema es que a cada rato le preguntaba a mi compañero a quién tenía que marcar. Estaba perdidísimo. Entonces el doctor decidió que saliera, ahí quedé inconsciente y me desperté en la ambulancia. No me acuerdo nada de lo que pasó, traté de hacer memoria, miré el video, y nada.
 
15 ¿Cuál fue la más jodida?
En las inferiores de Ferro: chocamos cabezas, tuve un derrame importante en el ojo y anduve un mes viendo nublado, todavía tengo sensible la zona.
 
16 ¿Te asustaste la primera vez que te pasó?
La primera fue de novela: en San José, por la Liga Diamantina. Roberto, mi viejo, era el técnico, y a veces jugaba. Yo tenía 15 años y me comí un piñón terrible. Mi viejo estaba afuera y se puso loco, le rogaba al árbitro que no echara al que me había embocado, porque el cambio era él. Salía yo y entraba él... para ajusticiar al rival (risas).
 
17 Hincha de...
River. No era muy fanático, a mí me gustaba el fútbol que jugaba mi papá, el fútbol de pueblo. Me encantaba ver la previa, cómo calentaban...
 
18 ¿Preferías el básquet y el voley al fútbol?
Me gustaba todo. En el colegio, si había un partido de básquet después del de fútbol, me prendía. En realidad, vivía afuera de mi casa. El fútbol era la diversión de todo el día, era agarrar una pelota que hacía el abuelo, sacársela, porque a veces eran para vender, e ir a jugar al campito con los chicos del barrio.
 
19 ¿Laburaste de pibe?
Ayudaba a mi papá en el reparto de lácteos. El tenía un camión, y a veces hacía yo el reparto... con 15 años, sin carnet de conductor. Iba con un miedo de que me parara la policía...
 
20 Gran dupla Ayala-Ayala. Primero repartían con el camión, después repartían en la defensa.
Jugamos juntos varios años, él de líbero, sobrando, y yo encimando al nueve. Mi viejo tenía la fama de duro... y algo habré heredado. Lo respetaban más que a mí, lógicamente. Era un grupo de gente amiga, bien de pueblo. Había que hacer 40 kilómetros para entrenarnos. Ibamos en el camión de mi papá. En la cabina, unos pocos privilegiados, los más grandes. El resto, atrás, en la caja... el chiflete entraba por todos lados. Volvíamos a las 12 de la noche, y al otro día temprano al colegio. Así tres veces por semana. ¡Qué bien la pasaba!
 
21 ¿Te puteaba tu viejo cuando no agarrabas al nueve?
Putear no, pero ese “Fabi” con voz ronca que venía de atrás, se hacía sentir. No es fácil que te dirija tu viejo, a mí siempre me remarcaba más los errores que los aciertos. Quizás porque sentía la presión de ponerme por mis condiciones, no por ser su hijo.
 
22 ¿Qué Ayala era mejor: Camilo, Roberto Camilo o Roberto Fabián?
Al abuelo no lo vi jugar. Después, mi papá no tuvo la oportunidad de probarse en un club de primera, como sí la tuve yo. Igual, en Paraná no soy Fabián Ayala, soy el hijo del Chueco. Del Chueco Roberto Ayala. Eso dice algo.
 
23 ¿Cómo son esos clásicos de la liga local?
Tremendos. Una vuelta se armó lío por una jugada, empezaron las piñas, y la gente entró a meterse. Los alambrados te llegaban a la altura del pecho y la imagen que me quedó es la de un compañero mío en el lateral, con unas mujeres que lo agarraban por encima del alambre y le mordían el brazo.
 
24 ¿Cómo te llegó la prueba en Ferro?
Por un conocido de mi papá, Juan Meglio, ex jugador de Vélez, que me vio en el pueblo y tenía contactos en Ferro y Vélez. Nos preparamos tres meses físicamente para estar en ritmo y fuimos con Gabriel Bellino, otro chico de Paraná. En Ferro él quedó y para mí no había lugar en la pensión. Como mi papá no estaba en condiciones de pagar un alojamiento, fuimos a Vélez; ahí fue al revés: yo quedé y él no. Volvimos a Ferro, se desocupó una plaza de la pensión y empezó todo.
 
25 ¿Qué enseñanzas te dejó la pensión?
Muchísimas. Por empezar, lo difícil que cuesta llegar a primera. El hambre que pasábamos ahí... Teníamos las cuatro comidas, pero no alcanzaba. Hacíamos de todo para conseguir comida, desde robarle la llave a la señora para abrirle la heladera, hasta poner a un amigo de novio con la empleada de una pizzería para que nos regalen una pizza.
 
26 ¿Cómo te enteraste que no ibas a ser el capitán en 2006?
Cuando volví de una lesión en las Eliminatorias, Pekerman nos reunió a Juampi y a mí y dijo que el capitán iba a ser Sorín, que quería que todo siguiera igual, yo como segundo. No quise preguntarle por qué, lo que yo tenía en mi cabeza era jugar otro Mundial, más allá de la cinta. Y se lo dije bien claro a Pekerman: “Quédese tranquilo, que mi implicación va a ser la misma”.
 
27 ¿Entendiste esa decisión?
No.
 
28 ¿Te molestó?
Sí, por supuesto que me molestó, creo que no había hecho nada para perder la cinta. Lo sentí, pero no puse cara de culo, porque jugaba en mi contra. Yo lo que quería era rendir. Y no soy de chocar con los técnicos.
 
29 ¿Es cierto que hubo una reunión en la que se dijeron cosas fuertes?
No me acuerdo de esa reunión, es que los últimos golpes en la cabeza me han matado (risas).
 
30 ¿Al capitán lo tienen que elegir los compañeros o el técnico?
El técnico, porque es quien ve el perfil del que puede llevar la voz de mando o transmitir en el campo lo que él quiere. Cuando te eligen los compañeros, es lindo, porque habla de lo que generás en ellos. Gracias a Dios, a mí me pasaron las dos cosas.
 
31 ¿Te asustaste cuando el Beto Acosta te “apuró” en la Selección?
Claro, porque fue una de mis primeros entrenamientos. Basile armó un partido de práctica, le entré al Beto y me apuró mal. “Te voy a reventar, pendejo de mierda”, me gritó, y encima con esa cara de serio que tiene. Saltó el Negro Vázquez y me dijo: “No te cagués, quedate tranquilo que si hace algo, saltamos nosotros por vos”. Hace poco lo encontré al Beto, porque es amigo de Heinze, y le recordé el hecho. Nos reímos un rato.
 
32 Tu primera experiencia en Eliminatorias.
Tremenda, siempre les contaba a los chicos de la Selección la que vivimos en Barranquilla. Esas sí eran Eliminatorias jodidas, afuera la pasabas mal en serio. Fue la vez que perdimos el invicto de 33 partidos del Coco. Volvíamos al aeropuerto en fila, en los costados colombianos agitando banderas, y uno se la refriega en la cara al Turco García. Y el Turco se la escupió. Enseguida siento un ruido y veo a un tipo desplomarse. Era Cachito Borelli, que había acomodado a uno y lo desmayó. Cachito no era grande, pero practicaba boxeo y sabía dónde pegar. Nos pusimos todos en fila para la que se viniera, pero terminó ahí
 
33 ¿Cuál es el “abc” del defensor central?
No dar por perdido nunca un balón. Hablar: el central debe ser el jugador que más hable porque ve toda la cancha. La atención: no podés tener distracciones.
 
34 ¿Un dos que no habla no puede jugar?
Al hablar, ubicás bien a tus compañeros. Y eso te facilita la tarea, porque el delantero ya no llega tan liviano, con el balón tan dominado.
 
35 ¿Para ser central hay que tener un poco de maldad?
No sé si maldad, pero un delantero tiene que sentir que si va al choque, le va a doler. Siempre dentro del reglamento.
 
36 ¿Es cierto que una vez hiciste espionaje parar averiguar en qué tobillo estaba lastimado Drogba?
Valencia-Olympique, por la final de la Copa UEFA. Se hablaba mucho de Drogba, que él solo los había metido en la final. Yo no lo conocía personalmente, pero imaginaba que era un tanque. Hicimos la fila del saludo antes de empezar, y cuando me dio la mano y le toqué los brazos... la pucha, era una bestia (risas). ¿Cómo lo iba a parar? Entonces en la primera fui directamente a chocarlo para que supiera que a pesar de mi poca envergadura lo iba a hacer sentir. Ganamos 2-0 y fuimos campeones. Ese Valencia de Rafa Benítez jugaba muy bien, defensivamente era terrible.
 
37 No me contestaste lo del espionaje.
Se decía que llegaba un poco lastimado y tenía algunos compañeros en la prensa que podían averiguar algún datito más (risas).
 
38 ¿Conociste muchos delanteros “mala leche”?
Más que “mala leche”, conocí a varios de esos que te miran de reojo cuando vas a saltar y te van de costado. Son de los que más hay que cuidarse porque te chocan en el momento menos pensado, no van a disputar la pelota.
 
39 Decime un par.
Darío Silva, el uruguayo; Oliver Bierhoff también, después fuimos compañeros en el Milan, una gran persona.
 
40 Con Ronaldo te cruzaste un par de veces.
En un Milan-Inter trabamos y le dije que le iba a romper todos los dientes. Un rato después me dio un codazo en la cara y lo expulsaron. Cuando le preguntaron por qué lo hizo, dijo que tiró el codo para protegerse porque se había asustado con lo que le había dicho.
 
41 Con Zidane también hubo roces.
Es que Zidane tenía su carácter, también, eh. En el Mundial lo demostró. Igual, no pasó nada.
 
42 ¿Sos de hablar mucho con los delanteros?
Hablo cuando me hablan, pero prefiero ocupar mi energía en ordenar a mis compañeros. No soy de decirle “burro” al rival, sí le puedo decir “no me rompás las bolas, que te rompo un tobillo”.
 
43 ¿Te arrepentís de algún patadón que diste?
Y, de las que terminan en roja. ¿Sabés quién me mostró la primera? Castrilli, en cancha de Estudiantes.
 
44 ¿De chico saltaban tan alto o aprendiste con el tiempo?
Mi papá también lo tenía, así que debe haber algo genético. Recuerdo que cuando la abuela me mandaba a comprar el plan, iba saltando, me colgaba de las ramas... O me ponía a jugarle carreras a los coches.
 
45 ¿Cuál es la clave para quedarse suspendido en el aire como hacés vos?
Hay una técnica y un timing para golpear la pelota que a mí me sale naturalmente. Y los niveles de fuerza deben ser buenos para mantenerse.
 
46 Griguol decía, antes de hacerte debutar, que tenía a Michael Jordan.
El Viejo era un maestro en todo sentido. Antes de empezar las charlas ponía las fichitas en la pizarra, armaba los dos equipos y largaba. “Vamos a empezar por vos, Ratón, ¿qué no tenés que hacer”, decía. Y yo repetía lo que me había dicho en la semana. Porque por ahí en el partido anterior había cerrado con la pierna cambiada o puesto mal el pie, entonces me corregía.
 
47 ¿Qué recordás de tu debut?
Contra Belgrano en cancha de Ferro, 1992, ganamos 2-1. Estaba muy nervioso, no por el partido, sino por lo que venía después. Tener que enfrentar a los periodistas, al ser un tipo tan reservado y tímido, me daba mucho miedo. Ya en la semana pensaba qué decir.
 
48 En el 94 te querían River y Boca, ¿por qué River?
Estaban las dos ofertas, y yo no sabía qué hacer: Passarella de un lado, Menotti del otro, y al final me dejé aconsejar por Gustavo (Mascardi). Gustavo influyó mucho en mi carrera, en lo que logré. Ha hecho muy bien su trabajo y siempre estuve a gusto con él.
 
49 ¿No te fuiste demasiado rápido de River?
Tal vez sí, me hubiese gustado disfrutar más de ese equipo y ese club, además era una época en la que River estaba muy bien. Hoy estamos lejos de aquello, no sé por qué. Pero también tenía el deseo de dar el salto a Europa.
 
50 Dijiste “estamos”...
Sí, por más que estuve poco, lo siento así, además el hecho de ser simpatizante, jugar ahí...
 
51 ¿Te llamó el Cholo?
Sí. “Primero, disculpá, porque hace mucho que no hablamos”, me dijo de arranque. “Después, voy a ser directo –siguió-: me gustaría que puedas compartir conmigo esta experiencia”. Le agradecí, me encantó que me llamara y se acordara de mí. Ganas tengo, porque al fútbol argentino siempre lo extrañé, pero le expliqué que ahora es imposible por el contrato que tengo.
 
52 ¿Cómo es ser el primer argentino después de Marardona en el Nápoli?
En cada rincón por donde pasaba, salía el tema Diego. No me dejaban pagar en los restaurantes...
 
53 ¿Por qué no funcionaste en el Milan?
No tuve continuidad. Zaccheroni, el técnico, quería que jugara por el costado en una línea de tres y nunca terminé de agarrarle la mano a ese puesto. Se venía el Mundial y necesitaba continuidad para llegar bien, entonces decidimos cambiar de aire y salió lo del Valencia, que venía de jugar la final de Champions con el Madrid. Estaba el Piojo, le pregunté y me dijo que fuera, que era un club bárbaro. Igual, en el fútbol italiano yo crecí muchísimo.
 
54 Terminó siendo un Valencia histórico: ganaste dos Ligas y una UEFA.
En esos siete años en el Valencia maduré como jugador, fueron mis mejores años. Bueno, espero que estén ahora mis mejores años (risas), pero consolidamos a un equipo en alza, que hasta e terminó metiendo en el G-14.
 
55 En Valencia la rompiste, pero te fuiste mal. Si hoy entrás al estadio lleno, ¿ovación o chiflidos?
Y... va a estar dividido... Yo me siento respetado en Valencia, y eso ya es importante para mí. El problema es que uno no se pelea con la entidad, uno se pelea con el dirigente.
 
56 ¿Por qué te silbaron en la presentación de la temporada 2003/04?
Yo había decidido pasar a otro club. Me buscó el Barcelona, hubo una oferta del Chelsea, dije que el Barcelona era un club grande donde me gustaría jugar, pero sin menospreciar al Valencia. Y me lo reprocharon. Después, todo se revierte en el campo. Volvimos a ganar la Liga y por eso exploté en llanto cuando fuimos campeones.
 
57 Ahí casi te vas a las manos cuando te pusieron una bandera de “pesetero”.
No. Les fui a decir que así como ellos se dejan la piel cantando, porque eran los ultras del Valencia, me tenían que juzgar por lo que daba en el campo, que lo de afuera son cosas mías en las que no tienen por qué meterse.
 
58 Estuviste cerca del Real Madrid, del Barcelona y del Manchester, ¿cuál pase te dolió más que no se hiciera?
El del Madrid, antes de los Juegos del 2004, porque estuvo muy cerca.  Llegaron a la cifra que pedía el Valencia, yo hice toda la presión que podía hacer, pero después el club pidió más dinero, el Madrid dijo que no era serio y se terminó la historia. Me quedó esa espinita de ir a un grande y también de jugar en la liga inglesa, siempre me atrapó el fútbol inglés.
 
59 ¿El Zaragoza será la parada final?
Vamos a ver, tengo contrato hasta mediados del 2010. Hoy, la verdad, me ronda la idea de que por ahí se termina y que pegaríamos la vuelta a Buenos Aires. También dije que me gustaría jugar un añito en Ferro al final, quién sabe...
 
60 El año pasado te diste una vuelta por Ferro, ¿por qué?
Estuve de visita con Cañizares y lo llevé para que conociera el lugar donde mi inicié.
 
61 ¿Tenés claro tu futuro después del retiro?
No. Me gustaría seguir ligado al ambiente, pero como entrenador no me veo, es muy difícil estar delante del jugador. Somos bastante complicados los jugadores, siempre se busca la excusa más fácil. Cuando veo algo que no me gusta, yo lo digo y choco, por ser frontal. Y siendo entrenador a veces es preferible no chocar, por eso no me veo.
 
62 El mejor DT que tuviste.
El Viejo (por Griguol), por su carácter, su manera de ver el fútbol y la vida, las dos cosas. Me marcó muchísimo. Y Bielsa, que fue el que supo hacerme competir más cerca de mi mejor versión, como decía él.
 
63 ¿Y el peor?
No tengo peores, nunca tuve problemas con ningún técnico, aún con Zaccheroni que me ponía en otro lugar. Es muy difícil que yo choque, siempre fui una persona positiva.
 
64 Tu día más feliz y tu día más triste en el fútbol.
El más feliz cuando debuté en primera. Más tristes hay muchos, porque el fútbol... perder finales con la Selección es lo más triste, no poder ganar un título de mayores con mi país, una Copa América, un Mundial... A los muchachos del 78 y del 86, la verdad, les tengo una envidia sana, me gustaría haber pasado a la historia como pasaron ellos.
 
65 El compañero con el que mejor te entendiste.
Con el Pupi Zanetti hicimos una gran relación. También Burgos, un tipo al que quiero mucho.
 
66 ¿Hay mucha diferencia entre defender con tres y con cuatro?
Sí, porque los espacios son más amplios. Para jugar con línea de tres necesitás defensores rápidos, porque un error o un desacople se paga caro y sólo se compensa con velocidad.
 
67 ¿Qué sistema preferís?
Estando bien, y con defensores rápidos, la línea de tres me encanta, porque podés generar más superioridad en el medio y adelante.
 
68 ¿Quién es el mejor central del mundo hoy?
Me gustan Pepe, del Madrid, y John Terry, del Chelsea.
 
69 ¿Y los tres mejores jugadores?
Messi, Ka

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