¡Habla memoria!

1935. Un match de fútbol de hace medio siglo

Por Redacción EG · 26 de febrero de 2020

Hace casi 150 años, un partido de fútbol no tenía nada que ver con los de la actualidad. Jugaban dieciséis jugadores por bando, los arcos eran más grandes, había amontonamientos y heridos de gravedad.

Hoy que los estrategas del fútbol discuten y se pronuncian en pro o en contra de la táctica en W, en la época en que sólo algunos literatos encerrados en el aire viciado de su "torre de marfil" confunden todavía el juego de la pelota redonda con el de la oval, resulto interesante retroceder cincuenta años atrás y ver cómo los antiguos representaban y describían un match de fútbol en Inglaterra. Lo confusión de los dos juegos de pelota, lo inapropiado de los términos, los errores de descripción, los contrasentidos de traducción, los barbarismos mismos, abundaban, tanto en el texto como en los dibujos. Los autores veían el drama y la crueldad por todos lados. ¡Cuán lejos se estaba del sport hace cincuenta años y cómo existía la tendencia a representar al deportista corno un bruto ávido de golpes y ebrio de sangre...!

 

Un partido duraba cuatro y cinco horas

He aquí un artículo sobre el más popular de los deportes, extraído de un periódico francés de la época: "El juego inglés de pelota". Con el otoño y el invierno, vuelve en Inglaterra el juego preferido del football.

El football o pelota a pie, se juega en todas las clases sociales, en todas las edades, durante el otoño e invierno.

El football, cuya traducción francesa "ballon a pied" no explica completamente el sentido, consiste en botar a golpes de pie una gruesa pelota de "caoutchoue", recubierta de una muy dura envoltura de cuero, por debajo de un largo travesaño colocado a la altura de unos cinco metros del suelo y sostenido entre dos postes y, por la otra parte, de rechazar la pelota para impedirle franquear ese arco y tratar de dirigirla hacia el arco opuesto.

Es en esto en lo que se concentran todos los esfuerzos de los jugadores de ambos bandos, "durante las cuatro o cinco horas que dura la partida". He aquí cómo se juega un partido de football tal como se indica en el dibujo que ilustra esta página.

 

Duelo entre Yale y Princeton.

Duelo entre Yale y Princeton.

 

Los partidos se concretan así: Los alumnos de un colegio, o los miembros de un club envían por escrito un desafío "challenge" a los alumnos de otro colegio o a los miembros de otro club. Aceptado el desafío, se fija día y hora y los jugadores de ambos equipos se reúnen entonces sobre un vasto terreno. Se forman los dos bandos, que cuentan con unos dieciséis jugadores cada uno, los cuales se visten con un traje especial llevando los colores del club respectivo. Cuando ambos equipos se enfrentan, los capitanes tiran a suerte la ventaja del arco y el que la pierde tiene derecho a dar el primer puntapié a la pelota; es la mejor manera posible de igualar las chances; cualquier irregularidad del terreno, el sol y sobre todo la dirección del viento constituyen la ventaja o desventaja del arco.

Cuando la pelota es botada, los dos equipos se precipitan a la vez; uno para impulsarla hacia adelante, el otro para rechazarla. Los jugadores se entremezclan dando puntapiés; se arrojan sobre la pelota, se empujan, se entrechocan, se caen.

Los codos, los puños, los pies, y hasta la cabeza misma, todo está en movimiento y a punto de hacerle soltar la presa a aquel que se ha apoderado de la pelota o para alejar a los que se quieren asir. Los zapatos de fuerte suela y gruesas puntas hieren y ensangrientan las pantorrillas de los jugadores, que frecuentemente caen bajo la acción de los golpes. Si la pelota se zafa un momento de entre el grupo compacto y vuela por los aires, "la troupe" antes confundida como una bola de serpientes ensortijadas, se abre de golpe, se disgrega y corre a todo lo que dan las piernas tras la pelota fugitiva, para volver a cerrarse nuevamente en una masa compacta, una vez que alguno le ha dado caza a la "ball" y trata de retenerla en un abrazo irresistible.

 

SE RECOGEN LOS HERIDOS

Es entonces que se lucha realmente emitiendo gritos, cuerpo y cuerpo y tierra a tierra. La victoria es así vigorosamente disputada y a menudo el encarnizamiento es tal, que ella no se define, al no haber podido ninguno de los dos bandos obtener un "goal", un tanto; es decir, lanzar una sola vez la pelota por debajo del travesaño. Resulta entonces una partida a jugarse nuevamente, "a drawn match".

Después de la batalla, se recogen los heridos; hay, frecuentemente, dislocaciones, heridas, y también muchas canillas rotas. Unos se retiran rengueando, otros apoyándose en los brazos de sus compañeros, pero todos contentos de su "sport" y prometiéndose volver nuevamente.

En muchas entidades deportivas no se permiten a los jugadores aplicarse puntapiés en las piernas, sobre todo cuando son niños los que juegan, a causa de la fragilidad de sus tibias todavía tiernas.

Aunque el football sea un ejercicio violento, tiene sin embargo la ventaja de desarrollar la fuerza del cuerpo, dando al mismo tiempo al espíritu la tenacidad de voluntad que es necesaria para llegar a la meta propuesta, de resistir a la fatiga y al dolor y de contribuir a la salud, proporcionando un libre curso a la circulación de la sangre.

 

 

El Gráfico (1935).

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