¡Habla memoria!

Claudina Vidal, la pionera del fútbol femenino que no fue

Más de 50 años atrás Sud América de Paysandú se convirtió en el primer y único equipo del mundo en integrar a una mujer en un equipo de varones.

Por Julián Marcel ·

25 de enero de 2024

Cuando el delegado del Instituto Atlético Sud AméricaÁngel Benítez, llevó la consulta de Astur Vidal a la Comisión de Reglamentos de la Liga Departamental de Fútbol de Paysandú, en Uruguay, sobre la posibilidad de incluir a una mujer dentro del primer equipo masculino, la sorpresa fue total. Era la primera vez en más de 45 años, desde los primeros atisbos de fútbol femenino que existían en el país vecino, que alguien les hacía esa pregunta tan particular.

Los ocho integrantes de la Comisión leyeron el reglamento escrito en el año 1901 y comprendieron que, en su redacción, se hablaba de manera general cuando decía "jugadores", y que en ningún momento se especificaba que fuera sólo a varones. Tras largos y severos debates que iban de Paysandú a Montevideo se llegó a una conclusión: no había impedimento reglamentario para que una mujer formara parte de un equipo de varones.

Todos esos debates tenían un nombre y un apellido: Claudina Esther Vidal.

 

Imagen Claudina con la camiseta del Club Midland, de Uruguay.
Claudina con la camiseta del Club Midland, de Uruguay.
 

LA JUGADORA

Claudina nació el 24 de diciembre de 1951 en el Departamento de Paysandú. Hija de Julia Pinto y Raúl F. Vidal, fue la única, entre sus hermanos varones, que apuntó a desarrollar una carrera futbolística.

En una nota para el programa radial De Afuera Del Área contaba que, cuando era niña, nunca eligió jugar con muñecas: siempre se decidió por patear una pelota de fútbol, y así terminó por desarrollar una capacidad que la destacaba incluso entre varones y que se agigantó al momento de participar en el equipo femenino del Club Midland, en el que convirtió varios goles. Por eso fue apodada como "el terror de los arqueros", según rezaba un texto publicado por la agencia de noticias Reuters.

Astur Vidal, en aquel momento director técnico de Sud América y primo de Claudina, la observó jugar en los partidos de Midland y un día que ella se acercó al entrenamiento del club que militaba en Primera División le preguntó si no quería entrenarse con el equipo. Ella no dud+o en aceptar. Otro interesado había sido Carlos Etchevarría, periodista deportivo y dirigente de Sud América, quien también sabía de las dotes de Vidal.

A partir de ese momento los ojos del mundo futbolero se dirigieron a Uruguay.

 

Imagen Distintas secuencias de Claudina Vidal, jugadora uruguaya
Distintas secuencias de Claudina Vidal, jugadora uruguaya
 

El fútbol femenino tenía un auge de popularidad debido a que se habían disputado dos campeonatos mundiales de su categoría (no oficiales) poco tiempo atrás: el primero había sido organizado en Italia entre el 6 y el 21 de julio de 1970, en el que participaron siete Selecciones: Inglaterra, Alemania Occidental, México, Austria, Suiza y las finalistas: Italia y Dinamarca.

Las danesas ganaron ese encuentro disputado en el Stadio Communale, el recinto en el que juega de local Torino, por 2-0 con goles de Hansen y Sesikova.

Algo más conocido: un año después se jugó en México la segunda Copa del Mundo, en la que, además de la Selección local y la campeona Dinamarca, participaron Argentina, Inglaterra, Francia e Italia. Aquel Mundial es recordado en nuestro país debido a que una de las figuras fue Elba Selva, autora de un hat-trick en el partido que la albiceleste le ganó 4-1 a Inglaterra.

La final de ese Mundial la disputaron en el Estadio Azteca el 5 de septiembre de 1971, ante más de 110 mil espectadores, Dinamarca y México. Las europeas vencieron por 3-0 con un triplete de Augustesen y retuvieron el título, no oficial por aquel entonces.

Apenas un mes y medio después de ese partido Vidal sería confirmada como la primera y la única jugadora mujer en un equipo de varones en la historia del fútbol.

LA REPERCUSIÓN

La repercusión de esta noticia llegó a muchísimos medios de la época: Gente, La Nación e incluso la misma BBC, quien llevó un equipo de periodistas para filmar un pequeño documental sobre Vidal.

Sin embargo lejos estaba el mundo de pensar a la inclusión de una mujer en un equipo de fútbol como un signo de los tiempos. Las voces críticas no se hicieron esperar, no sólo en los medios, sino también en la propia familia de Vidal.

Para la revista Gente, en su edición del 21 de octubre de 1971, el periodista, poeta y escritor Rodolfo Braceli fue hasta Paysandú para entrevistar a la jugadora. En la nota se destacaba que, desde la misma tribuna local, le gritaban en las prácticas de Paysandú que la quebrasen, que se bajara del caballo, que se fuera a lavar los platos y demás insultos.

 

Imagen Claudina con sus padres: la madre estaba de acuerdo; él, no.
Claudina con sus padres: la madre estaba de acuerdo; él, no.
 

La madre confesó que, de los tres hermanos, su mellizo Raúl estaba en desacuerdo con que su hermana jugase al fútbol a pesar de que él era relator en una radio. "No sé cómo se las va a arreglar para transmitir si ella juega", decía doña Julia Pinto.

En cambio Raúl F. Vidal, su marido y padre de la futbolista, no estaba de acuerdo aunque luego agregaba: "No me opongo ni digo nada. Tengo la costumbre de que mis hijos hagan su voluntad. Si esta (SIC) quiere jugar que juegue, pero a mí no me gusta eso".

Los medios de comunicación tampoco dejaban mucho vuelo a la imaginación a la hora de opinar sobre el tema: para el diario La Nación de Buenos Aires, el periodista Alberto Laya (con el seudónimo "Olímpico") escribió sobre el tema y dijo en una columna denominada "Mirador Deportivo" que "el más breve camino hacia el desengaño está construido de erizadas cosas imposibles. La mejor fórmula para la felicidad es aquella que aconseja las cosas simples. El mundo parece estar enfermo de aburrimiento. Para tratar de curarse apela a excentricidades. Y no advierte que entonces se enferma mucho más. Se olvida de que el remedio no es, precisamente, el desequilibrio sino la armonía".

Sobre el final la pluma de Laya decía: "La mujer no está hecha para la violencia. Su sitio no es una cancha de fútbol, por mucho que los hombres sigan ofendiéndola con una egoísta y dosificada entrega a la lucha".

El diario La Razón, en un claro gesto de época, en el título de una nota era enfático: "Apasiona en el Uruguay el debut de Claudina Vidal: ¿se lucirá ante el sexo fuerte?".

 

Imagen El recuadro del diario La Razón.
El recuadro del diario La Razón.
 

Uno de los medios que más bregaron para que Vidal no jugase en la primera división del fútbol uruguayo fue el diario El Telégrafo, el más importante de Paysandú.

Una nota del 26 de octubre de ese año mostraba cómo trataron el tema, y de qué manera iban a cubrirlo: "Evidentemente, los señores de la IASA (Instituto Atlético Sud América) han dado muestras de poseer un gran sentido de la promoción y las relaciones públicas, como lo demuestra la trascendencia que le han dado al problema (...) Por estos motivos seguimos manteniendo nuestra posición de no dar demasiada trascendencia a este problema -a pesar de la que ha tenido a nivel internacional-, dado que la insistencia por incluir a la señorita Claudina Vidal en el club Sud América escapa del aspecto deportivo para pasar a ser un elemento más de promoción para la entidad sudamericana y como tal, debemos encararlo desde el punto de vista publicitario, exclusivamente".

Otro grupo que se negaba a la inclusión de Vidal en el fútbol de varones fue el de los árbitros: se negaban a dirigir cualquier encuentro en donde ella estuviese presente debido a que "no sabían qué cobrar" o por las complicaciones que eso podría traer, aunque los peligros de una mujer en el fútbol, remarcaba Astur Vidal, son exactamente los mismos que los de un hombre.

Según contaba la propia Claudina, su juego era en la mitad de la cancha, aunque era goleadora: "Mucha gente se extraña que sea la goleadora jugando en el medio campo; lo que pasa es que en la formación del 4-3-3 hago la media puntada, arranco desde atrás y llego al área con pelota dominada. Además me ayuda mucho manejar igual con las dos piernas", decía en la mencionada nota de la revista Gente.

 

Imagen Claudina y el mate, infaltable para todo uruguayo.
Claudina y el mate, infaltable para todo uruguayo.
 

Claudina solo llegó a jugar algunos partidos amistosos tanto en Brasil, Argentina y Uruguay, y la repercusión internacional que tuvo esa presencia llamó la atención de varios clubes, y uno de los que estuvo más cerca de contar con ella fue Piacenza. No se decidió a participar porque no quería dejar solos a sus padres en Paysandú.

Oficialmente sólo llegó a formar parte del banco de suplentes en pocos encuentros del campeonato de 1972, pero no pudo ingresar ni un minuto como titular de Sud América. Los llamados para que formara parte del equipo se hicieron más espaciados a medida que los árbitros se mantenían en su postura de no dirigirla y para 1973 ya no se encontraba en el club. Su futuro se dirigió a la práctica de básquetbol, deporte en el que aprovechó su casi metro ochenta de altura, en diversos clubes de Uruguay.

Y así, lentamente, una historia que pudo revolucionar para siempre los anales del fútbol terminó absorbida por el tiempo que, también lentamente, se encargó de reivindicarla.

Imágenes de portada y de interiores: Archivo El Gráfico (a excepción del recuadro del diario La Razón)