¡Habla memoria!

1908. El misterio del ¨Punch perdido¨

Por Redacción EG · 20 de marzo de 2019

Una crónica con un material fílmico único, de la pelea por el título mundial de los pesados de 1908 entre Tommy Burns y Bill Squires que dio origen a la expresión “perder el punch”.

Material fílmico de la primer pelea entre Tommy Burns y Bill Squires el 4 dejulio de 1907.

 

 

Bill Squires, que fué campeón de Australia de los pesados durante los años 1906, 1907 y 1908, no alcanzó quizá la clase de los grandes australianos Frank Slavin, Jimmy Hall y Lee Darcy, pero fué una figura enormemente popular. Siendo campeón de Australia peleó tres veces en Estados Unidos y sus performances en esas ocasiones no fueron en realidad muy honrosas, ya que el hombre quedó tendido sobre la lona una vez frente a Tommy Burns, en el primer round, otra frente a Jack "Twin" Sullivan en el 9° y una tercera ante Jimmy Flyn en el sexto.

 

Bill Squires

Bill Squires

 

Sin embargo, a pesar de esas aplastantes derrotas, sesenta mil aficionados acudieron al estadio de Sydney, para verlo pelear con Tommy Burns, un día del mes de agosto de 1908, y aun cuando esos sesenta mil espectadores sabían que él había sido ya noqueado dos veces por Burns y que probablemente lo sería una tercera. Pero también conocían a Bill Squires y sabían que valía la pena gastarse unos pesos por verlo, aun en la derrota. Y no se equivocaban.

Los dos adversarios aparecían extraordinariamente distintos sobre el ring, aun cuando ambos acusaban el mismo peso de 83 kilos. Burns medía tan sólo 1 metro 67 y tenía una suavidad de líneas casi femenina que contrastaba agudamente con el 1.77 de Squires y su fuerte y abultada musculatura. El desarrollo muscular de Burns era suave y elástico por naturaleza, pues él se hallaba invariablemente en lo mejor de su forma, teniendo además fama de ser un activo y diestro representante de otra media docena de viriles deportes.

Desde el comienzo de la contienda Squires fué el agresor y en los primeros segundos de la primera vuelta el corajudo australiano logró atravesar la guardia de Burns y llegó a la cara con recios y bien calculados golpes que hicieron sangrar los labios y la nariz de su fuerte rival, lo cual hizo enardecer de entusiasmo a los "hinchas" del australiano. Round tras round la pelea conservó ese cariz. Bill se mostró formidable, magnífico, forzando el ritmo de la lucha, conduciendo la pelea en el rincón de Burns y descargando un terrible castigo. De la reciedumbre del que Burns recibió en los primeros rounds hablan elocuentemente estas líneas de un cronista de aquella época, que hizo el comentario de la pelea:

 

El primer combate entre Squires y Burns en el 4 de julio de1907 en EEUU.

El primer combate entre Squires y Burns en el 4 de julio de1907 en EEUU.

 

UN VALIENTE SOBRE LA LONA

Burns tiene, aparentemente, una cabeza  de quebracho que es inconmovible, de la boca para arriba, por el esfuerzo humano. Algunos de los golpes que Squires aplicó al canadiense en las inmediaciones de la frente, de las orejas y los ojos, eran suficientes para conmover a un gorila adulto en plena salud".

Y eso no fué todo. En adición al recio castigo que descargó sobre su rival, Squires acumuló por pericia, velocidad y tácticas agresivas tal cantidad de puntos a su favor que a la altura del 109 round se le había hecho ya el canadiense imposible el triunfo por otro medio que no fuera el knock-oút.

Ahora bien; Tommy Burns ha sido calificado por alguien como "uncí de los peores campeones que hayan ostentado el título mundial", pero esto sin duda no ha sido dicho por quién lo haya visto pelear frente a Squires esa tarde de 1908. Ahí demostró Burns que poseía "cabeza", resistencia y una destreza superlativa en el "infighting".

Dándose cuenta que significaba su derrota inevitable el cambiar golpes con Squires a distancia, Burns arremetió, absorbiendo todos los golpes que el australiano pudo aplicarle en el ínterin y, entrado que hubo de lleno en el cuerpo a cuerpo, empezó a castigar reciamente a Squires en las costillas, en los bíceps y en los hombros, con ocasionales punches al mentón en busca de una oportunidad afortunada. Era en el curso del desarrollo de este estilo de pelea donde la potencia de esos aparentemente suaves músculos de los brazos de Burns quedaba demostrada.

El Sydney Stadium en ocasión de la legendaria pelea entre Burns y Jack Johnson el 16 de diciembre de 1908.

El Sydney Stadium en ocasión de la legendaria pelea entre Burns y Jack Johnson el 16 de diciembre de 1908.

El puño del canadiense con un vuelo de tan sólo unas pocas pulgadas, azotaba y conmovía al australiano de los pies a la cabeza. Squires, no obstante, conservaba todavía su agresivo estilo y seguía aún acumulando puntos, pero ante el impacto de esos terribles punches cortos, empezó por fin a aflojar, a perder velocidad, precisión y poder de pegada. Después del 109 round, Bill se hallaba definitivamente groggy y sus "hinchas" se dieron cuenta con gran pesadumbre de que su campeón no podría de ninguna manera mantenerse a la distancia y conservar la ventaja de los puntos que había ganado. En el 13° round, sus piernas ya casi no respondían y antes de finalizar ese round, el valiente australiano, peleando hasta el fin con extraordinario coraje, caía sobre la lona y quedaba fuera de combate.

 

BURNS. ¿HECHICERO?

Fué sin duda una pelea llena de interés y de emoción, pero la parte verdaderamente interesante vino después, al saberse que en esa pelea Bill Squires había "perdido" su maravilloso punch de k. o., ese mismo punch que lo había puesto por las nubes ante el ejército de sus admiradores. Y lo peor fué que nunca jamás lo reconquistó. A raíz de ese suceso fué que una nueva expresión entró a enriquecer la versión australiana del lenguaje inglés: perdió su punch.

Han pasado casi treinta años desde aquella emocionante contienda, pero aún hoy ustedes oirán a la gente en Australia utilizar la expresión y esto no sólo al hablar de boxeo, sino también con respecto a los negocios, al arte, a cualquier clase de sport y aun hasta de religión. Decir que un hombre "ha perdido su punch" es querer significar en una forma que todo el mundo allí entiende que el hombre, definitivamente, no es ya más lo que era.

 

Tommy Burns

Tommy Burns

 

Y no es en verdad una mera fantasía de la imaginación de la hinchada pugilística esta leyenda del punch perdido. Era el de Bill un verdadero punch, el que se desvaneció para siempre en esa pelea con Burns. Antes de ese día, Bill se habla acreditado 24 k. o. sobre un total de 61 rounds, lo que quiere decir que él mandó a dormir a 24 hombres en el espacio de tiempo que necesitaron Jim Corbett y Peter Jackson para desarrollar su famosa pelea de 61 rounds, que, como se sabe, terminó en un drliw, realizada allá por 1891; y, después de ese día, Squires no provocó ningún k. o. más. Había irremisiblemente perdido su punch.

Pero, a todo esto, ¿cómo consiguió Burns que tal cosa ocurriera? ¿De qué artes se valió para robar a un fighter de 29 años como era Bill Squires su poder de pegada por el resto de su vida? Leamos a este respecto lo que un cronista deportivo de Sidney escribió de Burns poco tiempo después de ese combate:

"Burns no era en realidad tan gran fighter como anatomista. El anula los golpes de su oponente ya sea apartándose danzando cuando ellos vienen o ya buscando el cuerpo a cuerpo y golpeando el brazo o el hombro de su oponente destruyendo así el impulso del punch.

¿Y habrá destruido Burns en realidad no sólo el impulso, sino también la potencia para toda la vida de aquellos poderosos músculos? ¿O es que su método de ataque tenía algún efecto perdurable, mental o psicológico, sobre su oponente, un efecto análogo al de un hipnotizador, al de un hechicero?

El que esto escribe no es un anatomista, ni está versado en la ciencia del magnetismo o del hipnotismo, pero ha presenciado esa pelea y muchas otras del gran campeón australiano y para él siempre ha sido y seguirá siendo un verdadero misterio el de ese "punch perdido".

  

El Gráfico - 15 Diciembre 1937

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