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ROLAND GARROS: QUIÉNES SON LOS MÁXIMOS FAVORITOS

Por Pablo Amalfitano · 29 de mayo de 2021

La selección de los mayores candidatos, por El Gráfico: Nadal, la fija; Djokovic, la amenaza; Thiem, el aspirante; Tsitsipas, Zverev y Rublev, los tapados; Schwartzman, la esperanza argentina; Federer, la incógnita.

ROLAND GARROS, el torneo más relevante del mundo sobre polvo de ladrillo, levantará el telón este domingo, en una suerte de vuelta a la normalidad: se jugará, como siempre, en la primavera parisina, a diferencia de lo que fue la atípica edición de 2020 durante el otoño europeo.

Si bien la porción del circuito sobre canchas lentas no es la más significativa del año, ni mucho menos, resulta valioso remarcar que, dentro de las posibilidades de juego que ofrece el tenis moderno, siempre habrá más lugar para un despliegue más táctico, paciente y variado. Por eso, y por muchas cosas más, Roland Garros es diferente, sobre todo porque este año podría detonar una verdadera bomba deportiva a raíz de una jugada inédita del azar: Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer compartirán el mismo lado del cuadro por primera vez en un certamen de Grand Slam.

Habrá diferencias, también, en el estado integral en el que llegarán los máximos favoritos: El Gráfico realizó una selección de candidatos para explicar cómo iniciarán su camino en el torneo grande que menos sorpresas ofreció en la última década y media.

La fija
Rafael Nadal

Cada vez que se acerca Roland Garros, año tras año, vuelven al recuerdo varias de las proezas que caracterizan toda su historia. Hablar de Roland Garros es hablar del heroico aviador caído en la Primera Guerra Mundial, el mismo que le dio su nombre al mítico torneo; es hablar de las épicas conquistas de los Cuatro Mosqueteros; es hablar de Björn Borg, el hombre de hielo cuyos triunfos parecían inexorables; y es hablar, nada menos, de Rafael Nadal, la leyenda viviente del Bois de Boulogne, el mito contemporáneo que todavía tiene cuerda para agrandar su imagen en los anales del deporte.

El español llega a París en busca de su 14ª corona en París, un número que, a esta altura, ya resulta ridículo. Trece veces campeón, el mallorquín ganó cien partidos en el Abierto de Francia y apenas perdió dos, con Robin Soderling en 2009 y con Novak Djokovic en 2015. Una efectividad sólo comparable con la que podrían registrar los dioses en caso de existir. Una supremacía tan grande que obliga a poner a Nadal como favorito más allá del presente.

Esta vez lo encuentra inmerso en una gira de ladrillo que lo vio mejorar con el correr de los partidos: cayó en Montecarlo ante Andrey Rublev y en la "altura" de Madrid con Alexander Zverev, pero sacó lo mejor de su tenis arrollador en Barcelona y en Roma, dos torneos que se asemejan más a Roland Garros en relación a las condiciones de juego.

Los caprichos del ranking congelado lo depositaron en el tercer puesto de la preclasificación y, por eso, podría cruzarse con el número uno Djokovic en las semifinales, instancia en la que ya lo venció en aquel legendario partido de 2013. Además lo superó en otras tres definiciones: 2012, 2014 y 2020. La figura de Nadal en París configura, sin dudas, la fija del torneo, el hombre que irá por el doble premio: su 14° título en la mítica Chatrier y el 21° de Grand Slam para quedar como el único máximo ganador de todos los tiempos.

 

La amenaza
Novak Djokovic

Novak Djokovic ofrecerá en la capital francesa una imagen no muy cercana a su característica versión arrolladora. Campeón este año del Abierto de Australia, torneo que ganó nada menos que nueve veces, arrastra una gira irregular en las canchas lentas europeas: más allá de alguna que otra caída ante jugadores como Daniel Evans o Aslan Karatsev, quizá exhibió su mejor forma en Roma, donde cayó en una antológica final frente al propio Nadal. Precisamente el español será su límite, como siempre lo fue, y hasta pueda encontrar cierta "ventaja" en la opción de cruzárselo antes de un partido definitorio. 

El croata Goran Ivanisevic, uno de los entrenadores de Djokovic, había deseado que el serbio y el español fueran por el mismo lado del cuadro, pronóstico que se cumplió: "Novak jugaría mejor ante Nadal en las semifinales y Rafa haría una mejor actuación ante Novak en la final: es una cuestión psicológica". El campeón de Wimbledon 2001, sin embargo, también había anticipado un cómodo triunfo de Djokovic antes de la final del año pasado, partido que arrojó como ganador a Nadal con un tenis aplastante (6-0, 6-2 y 7-5).

Lo cierto es que, más allá de cualquier análisis físico-mental en la previa, Djokovic tendrá sus buenas cartas por dos razones: es el número uno del mundo y ya conoce lo que es ganarle a Nadal en esa cancha hecha a su medida. Por todos los condimentos que puede mostrar el serbio es la principal amenaza para el reinado del español.

El aspirante
Dominic Thiem

Dominic Thiem tiene un objetivo claro: ganar Roland Garros. Y esa meta es quizá la que más temprano surgió en su cabeza, por haber irrumpido en el circuito como un sólido y peligroso jugador de elite en clay. Así lo demostró: tiene 9 de sus 17 títulos sobre canchas lentas, más allá de que todavía necesita un paso más para las grandes conquistas.

El austríaco, quien adhirió el aspecto sanguíneo y aguerrido a partir de la contratación de Nicolás Massú como entrenador, ya se sacó la mochila que implicaba ganar su primer título de Grand Slam: en agosto de 2020 se consagró en el Abierto de los Estados Unidos, uno de los primeros torneos disputados después del parate por la pandemia, luego de haber perdido sus primeras tres finales de Grand Slam. Dos de ellas fueron en Roland Garros, las dos frente a Rafael Nadal. El aspirante ya lo derrotó cuatro veces en polvo de ladrillo, en todos los otros torneos importantes de la superficie, pero en París tiene un límite claro y deberá cruzarlo si pretende hacer historia.

Aquel primer gran título le costó meses de "vacío" a Thiem, quien tuvo que tomar un descanso del tour para intentar volver con mayor impulso, con la cabeza más limpia. La gira de polvo para el austríaco no es la mejor: cuatro triunfos, tres derrotas y pocas garantías que aseguren que podría derribar el tablero, aunque el peso de los últimos años coloca a Thiem entre los jugadores más temerarios en el Abierto de Francia.

 

Los tapados
Stefanos Tsitsipas, Andrey Rublev y Alexander Zverev

Stefanos Tsitsipas juega cada vez mejor. La soltura, la desfachatez de su juego y el decreciente respeto que tiene por los históricos del circuito lo vuelven, en pocas palabras, un jugador inquietante. El número cinco del mundo llegó a París con una gira de clay maravillosa en sus espaldas: la primera conquista en un Masters 1000, en Montecarlo, y la reciente victoria en Lyon lo ubican en un lugar para temer.

No por nada el propio Nadal, días atrás, lo mencionó entre los jugadores que podrían hacer ruido. Dos puntos para tener en cuenta: el año pasado ya llegó a las semifinales en París y cayó en cinco sets ante Djokovic; y hace pocas semanas jugó una final de tintes épicos en Barcelona contra Rafa, un choque que duró casi cuatro horas, de igual a igual en una de las canchas predilectas del español.

Aquella final en el Principado. en el inicio de la etapa naranja del año, la ganó frente al bombardero Andrey Rublev, otros de los candidatos, el ruso que en los últimos años añadió una gran solidez a su juego potente por naturaleza. En ese mismo torneo ya avisó que podrá generar algún que otro cimbronazo en tierras francesas: en los cuartos de final dejó en el camino nada menos que a Rafa, once veces campeón en Mónaco. Aquel choque precisamente podría repetirse en los cuartos de Roland Garros, dado que ambos comparten el mismo cuadrante.

Quizá el menos tapado de los tapados sea Alexander Zverev, la joya alemana, uno de los grandes créditos del circuito en relación al presente y al futuro próximo. De los 15 títulos que acumula en el máximo circuito seis los consiguió sobre polvo de ladrillo. El último de ellos, de un valor incalculable: se consagró por segunda vez en el Masters 1000 de Madrid pero lo hizo con el plus de haber eliminado de manera sucesiva a Thiem y a Nadal, probablemente los dos mayores aspirantes. Si bien sus mejores resultados fueron los cuartos de final, tanto en 2018 como en 2019, el número seis del mundo será uno de los rivales a vencer en París.

La esperanza argentina
Diego Schwartzman

Diego Schwartzman encontró después de Roland Garros, el año pasado, la mayor satisfacción de su carrera: se metió por primera vez en el top 10 del ranking ATP y hasta llegó a pasar algunas semanas en el 8° puesto. La final que había alcanzado en Roma, después de superar en cuartos de final por primera vez a Nadal, anticipó lo que vendría pocos días más tarde: un histórico acceso a semifinales en París, con un valioso triunfo ante su amigo Thiem, finalista los dos años anteriores.

Aquella gira de polvo difiere en demasía con la actual para el Peque, quien apenas ganó dos de los siete partidos disputados: perdió en el debut en los tres Masters 1000 de ladrillo y sólo festejó sendos partidos en Barcelona, donde exhibió una leve mejoría y llegó a los cuartos de final. Para recuperar ritmo con vistas a París eligió actuar en una exhibición en Niza la semana previa y llegará con algunos partidos más encima.  "No puedo encontrar la solución en el momento de competir,; más allá de que en Barcelona estuve un poco mejor no es una gira buena. Trato de encontrar cuál es la razón y no sería fiel a mi comportamiento buscar una excusa física. Me pasó en muchos momentos de mi carrera: la única solución es seguir trabajando", analizó en las últimas semanas.

Si bien tendrá un debut accesible ante Yen Hsun Lu, de Taipei, conforme avance en el cuadro aparecerán las amenazas: en tercera ronda podría cruzarse con el ruso Aslan Karatsev, la revelación del año, quien ya lo eliminó en el Abierto de Australia y en el Masters 1000 de Madrid. En octavos surgiría Rublev y en cuartos, como si fuera poco, Nadal.

 

La incógnita
Roger Federer

Delante del nombre de Roger Federer habría que colocar un signo de interrogación: nadie sabe a ciencia cierta lo que puede pasar con su desempeño en Roland Garros. Con casi 40 años volverá a París sin grandes aspiraciones y con una meta clara: ganar regularidad con vistas a Wimbledon, la gran gema del año.

Actual número ocho del mundo, Federer viene de jugar un único partido previo en polvo de ladrillo durante la gira de Europa: actuó en el ATP 250 de Ginebra, en su país, y cayó en la primera ronda ante el español Pablo Andújar. Antes había regresado en el cemento de Doha, en marzo, después de trece meses de ausencia por dos operaciones en la rodilla derecha. Acumula, en definitiva, apenas tres enfrentamientos en los últimos 15 meses -desde el Abierto de Australia 2020-.

El astro suizo tiene un récord general de 70 triunfos y 17 derrotas en 18 participaciones en Roland Garros, cuyo cuadro principal lo disputó por primera vez en 1999. Desde entonces se consagró campeón en 2009 y alcanzó otras cuatro finales: 2006, 2007, 2008 y 2011, todas con derrota ante Rafael Nadal. El suizo jugó apenas una de las últimas cinco ediciones del torneo: fue en 2019, cuando llegó a las semifinales y se despidió tras perder precisamente con el español.

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