Las Crónicas de El Gráfico

1964. La hazaña de Independiente frente a Santos

Por Redacción EG · 20 de mayo de 2019

En uno de los resultados más impactantes de la historia del fútbol argentino, por semifinales de la Libertadores, Independiente le gana en Brasil al campeón Santos, remontando un 0-2.

La noche que Independiente le ganó "por muerte" al Santos en Avellaneda (5 a 1) tuve la neta sensación de que en esa victoria estaba la futura verdad del fútbol argentino.

Era un partido amistoso y podía haberse tratado de un espejismo. De un hecho fortuito, excepcional. De un simple sueño, Del sueño de una noche de verano...

El abrazo interminable de Mori y Giúdice. El pañuelo de Acevedo denuncia una furtiva lágrima. El gesto feliz de Luis Suárez (feliz cumpleaños). El rostro emocionado de Trucchia.

El abrazo interminable de Mori y Giúdice. El pañuelo de Acevedo denuncia una furtiva lágrima. El gesto feliz de Luis Suárez (feliz cumpleaños). El rostro emocionado de Trucchia.

Esta vez ya no puede hablarse de un sueño. En Río de Janeiro, en pleno julio y bien en serio, por la Copa Libertadores de América que lo ha tenido por vencedor dos años seguidos, el Santos volvió a ser arrollado por Independiente. Por aquel mismo Independiente del verano. Fuerte, dinámico, entero, agresivo, optimista y capaz. Lleno de vergüenza, rebosante de fervor y robusto en fútbol.

Consumado el triunfo sobre la hora, Ferreiro ofrenda el triunfo a los argentinos que viajaron a Brasil para ver al Rojo.

Consumado el triunfo sobre la hora, Ferreiro ofrenda el triunfo a los argentinos que viajaron a Brasil para ver al Rojo.

El que no es el mismo, evidentemente, es el Santos. Aquél tenía a Pelé, Coutinho, Mengalvio. Tres morenos muy valiosos. Pelé, porque sigue siendo el crack para el cual no quedan adjetivos. El hombre capaz de justificar con creces lo dicho por Morí en el vestuario, cuando llegó para felicitar a los vencedores en la noche .del miércoles: "¡Muchachos: un aplauso para el mejor jugador del mundo...!" Coutinho, porque es el complemento ideal de Pelé. Mengalvio, porque cubre defensivamente la cuota que Zito deja libre, permitiéndole a éste ser importante en la ofensiva.

El partido se disputó en el Maracaná ante 80 mil personas el 15 de julio de 1964.

El partido se disputó en el Maracaná ante 80 mil personas el 15 de julio de 1964.

Este Santos sólo tuvo un jugador de calidad: Almir. Dos proyectos de excelentes futuros jugadores: Arnaldo Pofo García (Peixinho, 24 años), que trocó su plaza de wing por la de 8 adelantado, anotó un lindo gol y creó las mejores maniobras profundas de su equipo, y el N° 2 Joao Modesto, 24 años, más duro, más elástico y de mejor recuperación que Mauro.

 

El tercer gol de Independiente, convertido por Luis Suárez.

El tercer gol de Independiente, convertido por Luis Suárez.

 

Este Santos terminó sostenido por dos esperanzas: las atajadas de Gilmar dos Santos Neves, que se cansó de sacar pelotas de gol, y el cañón que José Macía (Pepe) tiene en el empeine de su botín zurdo.

Pero este Santos tuvo a su favor algo muy importante: estaba ganando 2 a 0 a los 34 minutos del partido, sin haber hecho los méritos suficientes como para justificarlo plenamente. Por lo menos no más méritos que Independiente. La excelente maniobra que terminó Peixinho en la red merecía el gol. El tiro libre de Pepe, a más de 30 metros del arco, colándose por el lugar que tapaba la barrera, era un hecho aislado. Ninguno de los dos se apoyaba en una demostración de fútbol consistente, fluido, cambiante y profundo, a la manera del Santos que conocíamos.

Almuerzo en el Ambassador, todavía faltaban 8 horas para el partido, pero se puede ver la tranquilidad y la confianza del plantel.

Almuerzo en el Ambassador, todavía faltaban 8 horas para el partido, pero se puede ver la tranquilidad y la confianza del plantel.

En todos esos aspectos, que hacen a la construcción racional y al sentido dinámico del juego, independiente era igual o mejor que el vencedor parcial del encuentro.

Y aquí viene lo significativo, lo excepcional, lo que valoriza de un modo especialísimo la performance y el triunfo de los rojos de Avellaneda en el Maracaná. NI AUN EN EL MOMENTO DE IR PERDIENDO 2 A 0 INDEPENDIENTE DIO SENSACION DE EQUIPO PERDEDOR.

Santos comenzó ganando por 2 a 0, pero Independiente lo dio vuelta y resultó vencedor por 3 a 2, accediendo así a la Copa de Campeones (actual Copa Libertadores) de 1964.

Santos comenzó ganando por 2 a 0, pero Independiente lo dio vuelta y resultó vencedor por 3 a 2, accediendo así a la Copa de Campeones (actual Copa Libertadores) de 1964.

Siguió en lo suyo. Ganando en el anticipo defensivo. Ganando en el anticipo de media cancha. Copando la zona de gestación. Iniciando en cualquier lugar y por cualquier jugador. Avanzando. LLEGANDO. Y no llegando a empujones o por vía de pelotazos largos, buscando una sorpresa que ya, como se marca actualmente, es muy difícil de producir.

 

Héroes en el Maracaná.

Héroes en el Maracaná.

 

Independiente llegó con su gente agrupada. Tocando. Picando al claro. Y no solamente con un hombre: el posible receptor del posible pase. Con dos, tres hombres en forma simultánea. Arrastrando marcadores y creando vacíos. Explotando esos vacíos con habilidad, con inteligencia, con auténtico sentido de profundidad.

Independiente produjo en Río lo que ya nos llevara del asombro a la euforia y luego a la duda, la noche del 5 a 1 al Santos en Avellaneda. Lo que hace 6 ó 7 meses parecía imposible conseguir en el fútbol argentino: LLEGAR CON CINCO Y HASTA SEIS HOMBRES AL AREA PENAL ADVERSARIA.

Oportuna intervención de Toriani a los pies de Almir, cuando el partido estaba 2 a 1 a favor de Santos.

Oportuna intervención de Toriani a los pies de Almir, cuando el partido estaba 2 a 1 a favor de Santos.

Esa es, tal vez, la consecuencia más importante que pueda extraerse de esta victoria cuya proyección no atenúa en lo más mínimo la sensación de ocaso melancólico que nos produjo el Santos. Nuestro fútbol ofensivo se ha ido reduciendo a un buen trabajo de circulación hasta el teórico límite de la línea media adversaria. De allí en adelante un hombre solo o a lo sumo dos, para llegar a zona de filtración y gol.

Cuerpo técnico festeja junto a los miles de hinchas que viajaron a Brasil.

Cuerpo técnico festeja junto a los miles de hinchas que viajaron a Brasil.

Independiente trabajó su victoria con fuerza de bloque. Compacto atrás, compacto en media  cancha, compacto en la progresión ofensiva y compacto en la llegada.

"...PORQUE ESTE AÑO DE AVELLANEDA, DE AVELANEDA... SALDRA EL CAMPEON MUNDIAL...!" Con una final adecuada a las nuevas circunstancias. Ese grito atronó el vestuario.

"...PORQUE ESTE AÑO DE AVELLANEDA, DE AVELANEDA... SALDRA EL CAMPEON MUNDIAL...!" Con una final adecuada a las nuevas circunstancias. Ese grito atronó el vestuario.

Lógicamente, ese trabajo de bloque exige una serie de atributos que no todos tienen o se preocupan por conseguir permanente dinámica en la traslación de hombres y la administración de la pelota, gran estado físico, gran anticipo físico y mental y sobre todo EXTRAORDINARIO TEMPLE ESPIRITUAL.

Bernao no jugó un gran partido en el Maracaná, pero su gol fue el 2 a 2 parcial que le dio la esperanza a los de Avellaneda.

Bernao no jugó un gran partido en el Maracaná, pero su gol fue el 2 a 2 parcial que le dio la esperanza a los de Avellaneda.

Admitido que este Santos no es el mismo de Pelé y Coutinho. Que su defensa, más fuerte en la disputa y más dura en el área, sigue dispensando la gran ventaja de permitir que los adversarios reciban sin problemas, porque han cambiado el anticipo por la espera como norma permanente. Que Gilmar se quedó bajo los palos en lugar de salir al corte de la pelota en el primer gol. Admitido todo eso, que pudo ser ventaja capitalizable para Independiente, lo que hizo el campeón argentino para convertir en victoria ese 2 a 0 en contra, revela una moral de hierro y una frialdad mental — dentro de lo "caliente" que es el equipo de Giúdice— dignas de todo elogio.

Pelé en el vestuario visitante saludando a sus colegas. Todo un caballero.

Pelé en el vestuario visitante saludando a sus colegas. Todo un caballero.

Puede señalarse, incluso, que Independiente tuvo suerte en cuanto al momento en que llegaron sus impactos decisivos: el primero, tres minutos después del segundo del Santos, sin darle tiempo a fortalecerse en la seguridad de una ventaja inalcanzable; el segundo, cuando ya terminaba el primer tiempo, para dejar todo como al comienzo; el tercero, sobre la misma expiración del encuentro, cortando toda posibilidad material de reacción al cuadro de Zito.

Momento en el que Luis Suárez golpea la pelota y marca de esta manera el gol del triunfo.

Momento en el que Luis Suárez golpea la pelota y marca de esta manera el gol del triunfo.

Pero entre el primero y el segundo del Santos, Independiente se perdió chances muy netas. Cuando recibió el segundo impacto no acusó el golpe. Tornó a desplegarse en franco ataque. Puestos 2 a 1, volvió a perderse goles hechos y el juez dejó sin sanción un penal evidente de Modesto a Mario Rodriguez. Y ya en la segunda etapa el gol del triunfo debió llegar mucho antes. El dominio de la situación y los remates francos así lo estaban proclamando, como lo reconoce paladinamente la misma prensa brasileña.

 

Los jugadores del Rojo que dieron el golpe en Brasil.

Los jugadores del Rojo que dieron el golpe en Brasil.

 

Es posible que en la definición haya faltado experiencia y una mayor dosis de frialdad —fa misma que acusaba el trabajo de gestación y progresión ofensivas— en el momento de resolver jugadas dentro del área. Pero importa fundamentalmente señalar lo otro: que Independiente buscó siempre el gol. Con la mayor cantidad disponible de efectivos. Con tenacidad y potencia. Con FUTBOL. Pero con fútbol contemplativo. FUTBOL DINAMICO, AGRESIVO, CAPAZ DE PRODUCIR UNA SITUACION DE GOL CADA DOS MINUTOS.

 

Independiente parado en el césped del mítico Maracaná.

Independiente parado en el césped del mítico Maracaná.

 

Independiente ya obtuvo tres cuartas partes de su pasaporte a la final de la Copa. Con sólo empatar en Buenos Aires ya es finalista. Pero el fútbol argentino puede llegar a mucho más con victorias como esta de Independiente. "GANADOR" SIEMPRE. Aun en momentos en que el tablero luminoso del Maracaná marcaba el "0 x 2" favorable al Santos…

 

Luis Suárez.

Luis Suárez.

 

Cuánto hace que el Santos no perdía en el Maracaná? Recordamos que antes del mundial de Chile el Botafogo (Didi y Garrincha mediante) le infligió una derrota muy dura: 3 a 0. Hace un par de años el Vasco da Gama le dio un susto tremendo. Ganaban los cariocas 2 a 0 y en los últimos 5 minutos Pelé logró el milagro de dos y un empate agónico. Pero frente a equipos extranjeros, y desde que el Santos adquiere dimensión mundial (1958 para aquí), NO PERDIO NUNCA.

El mismo Suárez, en esta oportunidad con camisa y corbata. Fue el auto de un gol que quedó en la historia.

El mismo Suárez, en esta oportunidad con camisa y corbata. Fue el auto de un gol que quedó en la historia.

Estos son los doce vencedores del orgulloso (aun disminuido) monstruo invicto del fútbol contemporáneo. Así jugaron, así lo vieron, así lo sintieron.

MURA LLENO LOS 8.250 METROS CUADRADOS...

Todos fueron importantes. Todos dejaron el alma. Todos cumplieron. Pero, como otras veces ha pasado en fútbol (y alguna vez en el extranjero titularon así), EL MAS GRANDE FUE EL CHIQUITO. Osvaldo Mura realizó un trabajo espléndido. Sin la pelota lo suyo tuvo un talento, una generosidad y un vuelo futbolístico excepcionales. La "estancia" del Maracaná mide 110 metros por 75. En total: 8.250 metros cuadrados. Mura llenó la totalidad de su superficie con la totalidad de su fútbol: marcando, mordiendo, anticipando, creando, fabricando claros. Independiente llegó siempre a fondo con cinco delanteros abiertos a lo ancho del terreno. Con su frente de maniobra siempre agrandado. El secreto estuvo en el desplazamiento de Mura. A la punta izquierda, cuando se internaba Savoy. A la otra, cuando entraba Bernao. Siempre destapado. Siempre ofreciendo salida a cualquier compañero comprometido con la pelota. Gravitante en medía cancha (anulando a Zito o a Rossi, según fuera). Gravitante en la defensa (sirviéndole la gente a los de atrás). GRAVITANTE ARRIBA. En la progresión y la llegada.

 

Los jugadores disfrutan del triunfo en el vestuario.

Los jugadores disfrutan del triunfo en el vestuario.

 

FERREIRO Y SU HERMANO MELLIZO

Otra presencia importantísima. Para jugarle al Santos en el Maracaná, imponer su anticipo físico, hacerse sentir en el ánimo de todos (propios y contrarios) y dar permanente imagen de hombre GANADOR. Perfecto en todo. Marcando, cerrando, cortando, llevando, entregando, empujando. Perfecto en lo fundamental: taparle a Pepe la zurda mortal. El casi exclusivo argumento contundente del Santos. Al final, la única esperanza brasileña... Faltando diez minutos, tras un avance clásico del Santos —uno de los pocos—, la pelota fue de derecha a izquierda, "pagando" casi toda la defensa roja en el intento de intercepción. La recibió Almir, pisando la raya del área, y Ferreiro debió soltar a Pepe, para efectuar el obligado cruce. Almir hizo la precisa: atraído Ferreiro, la dejó seguir para Pepe. Suspenso. Pepe preparó la zurda. "Se me subió el corazón a la garganta...", nos contó más tarde Giúdice. Nos resignamos al gol, confiando tan sólo en algún milagro de Toriani. Pero el milagro fue otro. Fue Ferreiro. Volviendo sobre su marca con vertiginosa rapidez, con espectacular recuperación física, y tapando el zurdazo mortal... Resultó tan increíble la tapada del 4 rojo que por un instante pensé que en la cancha estaba el hermano mellizo de Ferreiro...

El vestuario eufórico, el triunfo de Independiente quedará para el recuerdo.

El vestuario eufórico, el triunfo de Independiente quedará para el recuerdo.

ACEVEDO-MORI: LA POSTA PERFECTA

El ingreso de Mori fue tan importante para la recuperación roja como Mura o Ferreiro. Para mejor ella coincidió con un inteligente pique del muchacho de Baradero a la izquierda, cambiando con Savoy y su llegada a la raya de fondo, para centrear justo hacia la cabeza de Rodríguez. Allí, puesto el partido 2 a 1, el horizonte se hacía más claro. Pero no debe subestimarse el trabajo cumplido por Acevedo. El cambio era justo y quedará en la historia de esa noche, por su oportunismo y consecuencias, como LA JUGADA MAESTRA DE GIUDICE. Pero el técnico rojo valora como corresponde lo que ya se había logrado con Acevedo: "David no me fracasó en ningún momento. Cumplió tal como yo lo esperaba. Con él ya habíamos ganado el control del centro del campo. Y yo estaba seguro de que ganando ahí, rompiendo el enlace de Zito, Rossi, Almir y Peixinho, y desbordando en media cancha a Zito y Rossi, NOSOTROS GANABAMOS EN TODOS LADOS. Pero tuve que recurrir a Mori para completar LO QUE YA HABIA HECHO ACEVEDO. Darle más poder, más elasticidad, más claridad al ataque." Completamente de acuerdo con Giúdice. La posta fue perfecta. El hombre que entregó el testimonio (Acevedo) para que Mori cumpliera el segundo tramo de la carrera ya había acumulado ventajas...

El partido fue muy intenso, de ida y vuelta. Esta imagen habla por sí sola.

El partido fue muy intenso, de ida y vuelta. Esta imagen habla por sí sola.

MARIO RECIBIO, PERO DEVOLVIO CON CRECES...

La delegación de Independiente estaba en el micro, frente al Hotel Ambassador, lista para salir rumbo al Maracaná. Mario Rodríguez, asomado a una ventanilla, conversaba con un matrimonio argentino. Algunos "torcedores" cariocas les habían gritado cosas feas, pero los muchachos no hacían caso. De pronto, alguien se acercó y les descerrajó un insulto cuya gravedad aumentaba la presencia de una dama. La sangre torera de Mario pudo más que toda la prudencia y todas las instrucciones. Bajó del micro a pelearse. Dio y recibió. "Me pegaron una patada acá", decía luego del partido, mostrando su ingle izquierda. En la cancha también le dieron. Modesto lo golpeó duro, de atrás, en la cadera. 'ion ese golpe me avivaron..." Mario se ríe de sí mismo. Mario, como Ferreiro o Mura, ES GANADOR. Entró a jugar nervioso por el incidente. "¡Si entro tranquilo los mato...!" Empezó a mandarse sus sorpresivas diagonales de izquierda a derecha. En la primera la enganchó con el taco y la "torcida" brasileña dijo "¡UUH!" Eso significaba: Independiente también está en la cancha... Iban 9 minutos y a partir de ese momento se insinuó el campeón argentino en la ofensiva. Mario Rodríguez, con sus arranques, su permanente darse, su constante "estar ahí", en la zona del gol, superó con creces los errores que pudo haber exhibido por falta de toque final. Ganada la media cancha por sus compañeros, Mario se encargó de "romperle" la estructura defensiva a la última línea del Santos y crearle los primeros y más serios problemas a Gilmar.

 

Brazos en alto para un festejo impensado.

Brazos en alto para un festejo impensado.

 

GUZMAN PASO A GANAR

El mejor partido de Guzmán en Independiente. Lejos. Con anticipo físico y sobre todo mental. Trabando con fuerza. Elevándose bien y mostrando seguridad en un aspecto del juego defensivo que no era su fuerte: la disputa aérea. Jugándolas todas bien. Sin arriesgar ninguna. La opinión de Navarro es terminante: "Se pasó. Nunca lo vi tan bien. Puedo quedarme tranquilo con mi yeso, porque con esto, Guzmán conseguirá lo que le andaba faltando: moral para la lucha."

 

El tercer gol de Independiente desde otro ángulo.

El tercer gol de Independiente desde otro ángulo.

 

SAVOY SE CREYO OFFSIDE...

En los planes de Giúdice, Raúl Savoy tenía una función importantísima: "Tener un hombre más en media cancha, pero tener siempre cuatro hombres arriba. Y cuando Mura desborda y llega, tener un hombre más en el área del Santos". El puntero zurdo la cumplió a conciencia. Con su característico sentido de lo útil, de lo simple, de lo práctico. Además, con potencia de fútbol. Para obstruir, para llevar, para cambiar, para definir. No tuvo justeza en sus remates. Se "comió" varios por elevar el tiro o desviarlo. "La pelota es más liviana y se va lejos... Cuesta tomarle el punto justo..." Gilmar le sacó no menos de dos goles hechos. Pero además tuvo el triunfo en los pies (57 minutos) y lo dejó escapar. "Mura me la cortó y entré tan solo que me creí offside... Tiré por tirar. La mandé afuera. Podía ponerla donde quería y me lo perdí... Cuando vi que no era offside me quería morir..." No era offside. Arrancó justo con el pase y en diagonal (la recibió como centre forward). Que es la mejor arma ofensiva contra la trampa del off-side.

Pelé sonríe en el vestuario visitante. Santos había ganado la Copa el año anterior.

Pelé sonríe en el vestuario visitante. Santos había ganado la Copa el año anterior.

BERNAO Y SU MALA NOCHE

La noche anterior al encuentro Berriao estuvo indispuesto. Una gaseosa brasileña (Guaranhao) le cayó mal y por no despertar al Dr. Fernández Schnorr pasó mala noche. "Durante el partido lo sentí en el estómago primero. Después me quedé sin piernas". Jugó menos de lo que puede dar con su habilidad y potencia. Pero la mala noche anterior se hizo buena noche en dos intervenciones fundamentales: la entrada neta y el taponazo del gol (A LO BOYE), colocándola contra el palo opuesto, pese a que Gilmar le tapaba casi todo el ángulo de remate y Geraldinho lo barrió con todo; la forma en que se jugó, anticipándose al 3 santista, llevándola y entregándola justa hacia el sitio en que Savoy-Suárez habían logrado el 2-1 sobre Modesto, en el gol del triunfo.

Los héroes de civil.

Los héroes de civil.

TORIANI, PEPE Y LA BARRERA

¿Tuvo culpa Toriani en los dos goles? Tal vez, en el segundo, se quedó. Confió en el cruce de Rolan y se lo vio sorprendido por el toque de Peixinho. En el primero no tuvo nada que hacer. Se ubicó donde debía: cubriendo el rincón largo de la barrera hacia el poste más lejano al punto del tiro libre. El zurdazo de Pepe entró junto al primer palo, por donde teóricamente no podía pasar, ya que allí estaba la barrera. Pero la barrera se movió hacia adelante cuando pateaba Pepe. Y por algún resquicio inesperado se coló la pelota. En otras situaciones Toriani estuvo muy bien y hasta salvó goles. Menos que su colega Gilmar, pero decisivos. Porque Independiente no podía darle al Santos la nueva ventaja psicológica de ponerse un gol arriba cuando futbolísticamente ya se lo había "digerido"... Pese a la pelota escurridiza ("es muy liviana y venía empapada, parecía jabón...) salió bien y cortó juego con seguridad. Le sacó dos pelotas muy bravas a Peixinho (media distancia sorpresiva, cruzada, abajo y entrada franca tapada con las rodillas) y un gran tiro de Lima volando hacia su derecha.

Independiente finalmente se consagraría Campeón de la Copa tras vencer en la final por 1 a 0 a Nacional de Montevideo.

Independiente finalmente se consagraría Campeón de la Copa tras vencer en la final por 1 a 0 a Nacional de Montevideo.

LA EXPERIENCIA DE MALDONADO Y ROLAN

No brillaron. No se "tragaron" la cancha. No impresionaron como elementos gravitantes dentro del equipo. Pero en todo momento impusieron el peso de su gran experiencia. La serenidad de Maldonado y la firmeza de Rolan se hicieron sentir. Jorge tapó siempre bien las salidas de Guzmán y salió jugando con categoría. Rolan, sin ser el Rolan que conocemos, cubrió toda su franja lateral con recursos y fuerte sentido de acompañamiento ofensivo, sin arriesgar más allá de lo necesario.

 

Toriani resuelve de manera magistral ante el remate de Lima.

Toriani resuelve de manera magistral ante el remate de Lima.

 

LUIS SUAREZ SUMA Y SIGUE

En la onda del nuevo Luis Suárez. Sin frenarse en su evolución. Sin el amago siquiera, de un retroceso. Hombre de equipo. Generoso con o sin la pelota. Con la misma potencia o tal vez, porque ha mejorado su concepción sobre la mejor manera de explotarla, mayor que antes. Cuando sólo vivía para el gol de Suárez. Buscando bien por izquierda (para recibir o para cortinar) cuando Savoy se cruza al medio. Echándose bien atrás, para usar su fuerza en el toque a Mario o el bombazo de media distancia. Cuando Independiente apretaba (10 a los 30 minutos del segundo tiempo) llegué a contarle cinco remates potentes y bien dirigidos en el término de tres minutos. Por tirar recto, al cuerpo de Gilmar, se perdió el tercero (69 minutos). Pero al final se dio el gusto. Entró al claro, recibió de Savoy, venció el brazo izquierdo de Gilmar y levantó la red. Exactamente a los 89 minutos 40 segundos.

 

Siguen los festejos...

Siguen los festejos...

 

Una vela roja en Río de Janeiro

La noche que Independiente le ganó al Santos, en' Río, coincidió con la fecha en que dos "hijos" de Manuel Giúdice cumplían años. Su propio hijo, en Buenos Aires, junto a su madre, entraba en los 24 años de edad. Uno de sus hijos adoptivos (el trato paternal que don Manuel dispensa a sus pupilos de Independiente, así autoriza a llamarlos) presente en el partido, 25.

Luis Suárez festejó la fecha como correspondía. Anotando el gol de la victoria con un remate en el que puso el alma y la vida, en un esfuerzo supremo, porque "ya me había quedado sin piernas..."

La gran noche de Suárez se prolongó en el festejo posterior. En el restaurante "Gaucho", la delegación presidida por el señor José Franco (vicepresidente segundo de Independiente) celebró los dos acontecimientos. A los postres, trajeron una torta, con una sola velita roja. Y mientras las voces de los presentes, mintiéndole por un momento a la fuerte ascendencia hispana de la mayoría, entonaban el muy británico "HAPPY BIRTHDAY TO YOU...", Luisíto apagó la vela. Con el mismo soplo fuerte que un par de horas antes había apagado el esfuerzo de Gilmar y las ilusiones de la "torcida"...

Luis Suárez, jugador fundamental de la hazaña, celebra su cumpleaños.

Luis Suárez, jugador fundamental de la hazaña, celebra su cumpleaños.

 

Por JUVENAL

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