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Belén Pérez Maurice, pim, pum, pam

Por Redacción EG · 04 de julio de 2016

La esgrimista olímpica en respuestas cortitas y... touché.

En mi iPod suena... de todo: ópera, Agapornis y Los Fabulosos Cadillacs. 

Cuando me enojo... me retraigo y lloro.

Tuiteo sobre... mi deporte, que lo adoro, en mi cuenta: @belen_esgrima.

Los mejores lugares que conocí por trabajo son... Islandia, Turquía y Roma.

En internet me engancho con... series en Netflix. Ahora, estoy con The Originals.

Mi comida preferida es... el asado.

Mis bebidas favoritas son... la soda y el vino blanco dulce.

Mi defecto es... ser testaruda.

Pocos saben sobre mí... que me gusta estar con mis gatos todo el día.

No entiendo nada sobre... arte.

Detesto... el anís y, por otro lado, a la gente falsa.

Amo... la honestidad, que es para valorar; y a los animales, por supuesto.

No me puede faltar... la comida.

Mi lugar en el mundo es... donde esté la gente que quiero.

Le tengo miedo a... los espíritus.

No duermo sin antes... leer.

Mi sueño es... ganar una medalla olímpica.

No negocia la actitud
Nació 12 de julio de 1985 en San Nicolás, aunque se mudó desde chiquita a Capital Federal. Al igual que sus dos hermanas, su primer nombre es María. Pero ella prefiere que solo la llamen por su segundo: Belén. “Empecé en la esgrima por mi mamá que hacía florete, y el que me convenció a desarrollarme en la actividad fue mi maestro, mi entrenador, Lucas Saucedo. El iniciaba una escuelita en mi club, Círculo Militar, y a los 13 años ya me veía condiciones”, dice la dama de 30 años que compite en sable.

Fue la única esgrimista argentina en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y también será la única en representar al país en los de Río de Janeiro 2016. “Me propuse un objetivo ambicioso: meterme entre las ocho mejores en los Juegos. Resultará difícil, pero no imposible”, asegura.

“Lo que realices en esta vida, que haga eco en la eternidad”. Esa es la frase de cabecera que utilizan junto a su entrenador; la misma que hace valer en cada una de sus presentaciones.

Nota publicada en la edición de junio de 2016 de El Gráfico

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