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VICTOR BLANCO, BENJAMÍN PARRAVICINI Y EL HOMBRE GRIS

Por Pablo Bomarito · 02 de junio de 2021

El presente de la “Academia” no es casualidad ni consecuencia de un slogan en redes sociales. Es fruto del trabajo, la planificación y el sentido común en las decisiones.

Benjamín Solari Parravicini, más conocido como “el Nostradamus” argentino, saltó a la notoriedad por sus predicciones, las cuales se manifestaban en dibujos y escritos. Una de esas tantas predicciones hablaban del “hombre gris”, que llegaría después de la “insurrección”. Una persona que no elige entre blanco y negro o entre izquierda y derecha.

Victor Blanco es un hombre gentil, educado y de buenos modales. Nunca levanta la voz. Nunca se lo ve enojado. Siempre explica y da la cara. Tal como soñó Parravicini para la Argentina, su llegada al club después de la era Cogorno-Molina es -al menos- comparable.
El mundo Racing, para todos aquellos que estamos cerca de los cincuenta, siempre fue convulsionado, imprevisible, trágico y hasta a veces cómico. Más allá de algún oasis o una “primaverita”, el prototipo del hincha sufrido llevaba una camiseta celeste y blanca.

El comienzo del presente

“Hace tiempo que venimos trabajando para que Racing sea el tercer grande de la Argentina. No tengo dudas de que hoy tenemos ese lugar. Hace rato que Racing dejó de ser punto en los clásicos", dijo apenas hace algunas horas y la estadística lo avala. Además, su Racing se impuso en los últimos tres clásicos ante Independiente.

La auto proclamación del título de “tercer grande” se empezó a gestar en el 2013 cuando asumió la presidencia del club. Su primera medida fue la contratación de Reinaldo Merlo, el técnico que había roto el maleficio del campeonato. Sin embargo, la segunda parte no fue buena. La campaña fue magra, “Mostaza” dejó el cargo y llegó el tiempo de buscar nuevos horizontes con la llegada de Diego Cocca.
También logró la vuelta de Diego Milito tras su paso por Europa, como germen de todo lo bueno que vendría por delante. El ciclo Cocca crujió al perder el clásico con un Independiente que venía del exilio del Nacional B y su continuidad fue un tembladeral. Blanco resistió, el entrenador continuó y de esa decisión llegó el primer logro de su gestión: Racing se quedó con el Torneo Transición y volvió a salir campeón después de 13 años. Ese mísmo día era elegido como presidente del club. Todo estaba bien.

En los años venideros las cosas no serían fáciles desde lo deportivo, más allá de la estabilización económica (algo utópico en otras épocas), ya que no consolidaba todo lo bueno que se hacía por el club. Después del técnico campeón pasaron una sucesión de entrenadores sin mayores logros. Facundo Sava, Claudio Úbeda y Ricardo Zielinski no dieron la talla y precipitaron la vuelta de un viejo conocido: Diego Cocca. Tres años después regresó con toda la expectativa y el apoyo de la gente, pero no siempre las cosas salen como uno las planifica. La relación con el plantel no fue buena, los resultados no aparecían y luego de perder el clásico como local ante la reserva de Independiente fue el final del segundo ciclo del director técnico.
La vuelta de Lisandro López, la aparición de Lautaro Martínez y otros aciertos desde lo deportivo, no fueron suficientes. En ese momento, Victor Blanco entendió que hacía falta algo más, el club estaba “sano” pero en lo deportivo las cosas no salían. 

El método Sevilla

Diego Milito fue elegido como mánager de Racing Club. La segunda vuelta del ídolo, esta vez desde la línea de cal para afuera. El “Príncipe” no regresó para apoltronarse en el aura de su gloria sino que trajo un plan bajo el brazo.

Blanco le entregó el mando del fútbol de manera íntegra.Milito eligió a Eduardo Coudet, junto a él los refuerzos que hacían falta y le dio lugar a los juveniles a tener en cuenta. La gestión fue un éxito. Se trajeron incorporaciones que se transformaron en refuerzos (Alejandro Donatti, Nery Domínguez, Neri Cardozo, Leonardo Sigali, el regreso de Ricardo Centurión y Gustavo Bou) y la aparición de Matías Zaracho consolidaron un plantel que lograría ser campeón en dos oportunidades: Superliga 2018/19 y el Torneos de Campeones.

“Sevilla ha sido una referencia para la planificación del trabajo con la Gestión Monchi. He leído sus trabajos y hay similitudes entre los dos clubes, que son asociaciones civiles con una autoridad presidencial. En Racing armamos un grupo de trabajo con gente joven dentro de la Secretaría y una red de scouting que permite que uno minimice el margen de error o, como a veces decimos, aumente el margen de acierto. Trabajamos con una estructura de cuatro scouts, que incluye un jefe. Buscamos en las ligas de Sudamérica y cada uno toma ligas de la región para un seguimiento constante. Hacemos foco en las competiciones que son factibles de poder llegar como Paraguay, Uruguay, Chile, Colombia, Venezuela y, claro, la nuestra en sus tres categorías principales. También le damos mucha importancia, con presencia propia, a los torneos juveniles sudamericanos Sub 15, Sub17 y Sub 20 para seguir jugadores. Sin embargo, hay una cuestión presupuestaria y de inestabilidad económica que nos obliga a ser muy creativos a la hora de buscar”.

Así explicaba Diego Milito en el marco de la conferencia de Soccerex en el año 2020 el secreto de su éxito. Eduardo Coudet ya no era el entrenador y Sebastián Beccacece todavía estaba en funciones, pero como todas las cosas tienen un final, la gestión del “ídolo” se terminó con disputas internas y mensajes encriptados. Su renuncia también apuró la salida del entrenador que había elegido.
Un nuevo desafío golpeaba la puerta de Victor Blanco, después de mucho tiempo. Había que volver a empezar.

El futuro es ahora

Si el equipo que gana no se toca, las ideas que triunfan y trascienden tampoco. El presidente de Racing entronó a Rubén Capria como manager de la institución y con él la responsabilidad del fútbol en su totalidad.
Los resultados están a la vista, son palpables, supo reforzarse con jugadores que estaban “fuera del radar” de otros equipos, eligió un entrenador campeón y capaz, al que supo sostener en la adversidad y empezar a disfrutar en las últimas fechas.
Clasificado a octavos de la Copa Libertadores como el mejor equipo argentino, a horas de jugar la final de la Copa de La Liga y con un club “sano y ordenado”, el presidente ve como su plan maestro da sus frutos. 

Victor Blanco llegó para cambiar ese viejo estereotipo de “club a la deriva” para devolverle a Racing Club una normalidad que su gente siempre añoró y nunca disfrutó de manera sostenida en el tiempo. Como soñó Parravicini, una persona que no elige entre blanco y negro o entre izquierda y derecha, un “hombre gris” que le escapa a los los extremos. 


 

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