Las Crónicas de El Gráfico

Cómo nació el mito: la historia secreta de la primera nota a Lionel Messi en El Gráfico

Un almuerzo casual antes de un Superclásico, una llamada clandestina a España y una servilleta histórica. Así se gestó en 2003 el reportaje que le presentó al mundo al genio rosarino.

Por Silvio Maverino ·

06 de octubre de 2026

Hay momentos fundacionales en el periodismo deportivo que nacen casi por casualidad, en una charla de sobremesa alejada de los grandes centros de poder. En la previa de la emotiva despedida de la Pulga frente a Benín, vale la pena viajar en el tiempo a mayo de 2003. Mucho antes de los Balones de Oro, de las Champions League y de la gloria eterna con la Selección, el planeta fútbol ignoraba por completo quién era ese zurdo que rompía redes en La Masia. 

En diálogo con El Gráfico, Marcelo Orlandini, autor de la primera nota a Leo en un medio nacional, contó la historia sobre cómo se gestó la entrevista con un Messi desconocido. Todo comenzó de manera insólita cuando "en la previa de un Boca y River en La Bombonera que terminó 2-2, con un doblete del Mellizo Guillermo Barros Schelotto y su recordada corrida revoleando la camiseta, fuimos con  Carlos Irusta a acompañar a algunos suscriptores de El Gráfico que habían ganado entradas para el partido y había varios del interior". Según relata el cronista, "fuimos a almorzar y después fuimos a la cancha".

En pleno almuerzo, "había un entrenador de infantiles rosarino, que se llamaba Edgardo Redondo". Mientras charlaban sobre proyectos y semilleros, el DT le comentó que estaba vinculado a un club que había sido gran semillero de Newell's. Fue allí cuando el periodista le consultó "por Leandro Depetris, el chico que había ido al Milán de Italia y que en esa época había sido tapa de Olé". La respuesta del entrenador rompió los esquemas: "Leo Messi es mejor". Ante el desconcierto inicial de no saber de quién hablaba, le aclararon: "Leo Messi es un pibe rosarino que jugaba en Newell's y se fue a jugar a Barcelona". En ese entonces, "no había información sobre un tal Leo Messi, o por lo menos no conocíamos la historia".

 

Imagen MESSI con los colores de Barcelona
MESSI con los colores de Barcelona
 

Tras indagar sin éxito con el informante inicial, el cronista regresó a la redacción: "Vuelvo a la redacción de El Gráfico, le cuento a Elías Perugino, y me contesta 'mirá qué interesante', y me dice 'seguí investigando'". Siguiendo la pista, logró comunicarse con Enrique Domínguez —extécnico de las inferiores leprosas y papá de Sebastián (en ese momento jugador de Newell's y actualmente DT)—, quien le aportó una dimensión inigualable: "Lo dirigí en 1999, pero lo conocía desde la escuelita de fútbol, cuando él tenía siete u ocho años. Al único que le vi realizar jugadas así fue al Diego Maradona".

El siguiente paso lógico fue hablar con la familia. Del otro lado del teléfono, Jorge Messi se abrió por completo y reveló "la dura odisea que atravesaron sobre el tratamiento con las hormonas de crecimiento y las inyecciones que en ese momento no se conocía".

El punto de inflexión definitivo llegó cuando el periodista logró entablar diálogo con Carles Rexach, figura emblemática del Barcelona: "Me cuenta su mirada de la historia y me dice 'le he visto andar por el campo 30 segundos, tocar un par de balones y en 30 segundos ya lo había fichado'". Además, Rexach reveló el mítico trasfondo contractual: "Antes de los 18 años será una estrella del fútbol mundial y era tan bueno que el día que lo fiché, el día que fui a la dirigencia a decirle que lo fiché, firmé en una servilleta que Lionel Messi iba a ser una futura estrella del fútbol mundial y puse la firma. Y esa servilleta hoy es un cuadro".

 

Imagen Messi antes de su debut en primera
Messi antes de su debut en primera
 

Con semejante material sobre la mesa, el cronista regresó junto al histórico editor: "Obviamente, cuando ya tenía el testimonio de Rexach, vuelvo a Elías Perugino, y Elías agarra, levanta la mirada —la primera vez que levanta la mirada del diagrama de la revista—, me mira y me dice 'tenés cuatro páginas, muy bien, tenés cuatro páginas'".

A partir de ahí, la investigación sumó nuevos eslabones. Por un lado, conversó con el entrenador del Sub-16 de España, sobre el supuesto intento de captación: "En realidad no es que lo habían tentado, lo habían ido a hablar y le habían dicho 'lástima que no sos español porque ya estaría jugando la selección de España'". Por otro lado, habló con Álex García, DT de su categoría, y finalmente con Hugo Tocali, quien le explicó que "lo habían visto, pero que él estaba armando el Sub-17 con categoría 86 y el chico era 87", motivo por el cual no lo convocaron al Mundial que se jugaba tres meses después.

En paralelo a toda esta tramoya periodística, el vínculo personal comenzó a gestarse: "En todo este transcurso hablé en más de una oportunidad con Messi y con su padre Jorge". Tras realizar las producciones fotográficas en Rosario con Marcelo Boeri (fotógrafo de la revista), "le pedía a Jorge que nos mande unos videos sobre Messi y nos envió unos VHS que son los mismos que años después se viralizaron y que en ese momento todos miramos en la redacción de El Gráfico".

De este modo se cimentó el origen de una relación única: "Ahí comencé mi relación con Messi, a quien pude entrevistar en Ezeiza, en Rosario y en Barcelona, y conocer a su familia". Aquel arduo trabajo de hormiga cristalizado en la edición de agosto de 2003 en El Gráfico marcó el puntapié inicial de una gran relación profesional y humana entre periodista y jugador, y reveló por primera vez al planeta la existencia del genio que hoy dice adiós con la gloria eterna bajo el brazo.

 

Imagen Messi y su gran amor: la pelota
Messi y su gran amor: la pelota
 

FOTO DE PORTADA E INTERIOR: Marcelo Boeri (El Gráfico)