Las Entrevistas de El Gráfico

1993. Tan grande como hace 20 años

Por Redacción EG · 27 de febrero de 2020

Dos décadas después de la conquista de la Copa Intercontinental 1973, El Gráfico reúne a los campeones para evocar anécdotas, revelar secretos y repasar una de las páginas más gloriosas de Independiente.

De repente, la magia del reencuentro olvidó canas, kilos abdominales, arrugas sin vergüenza, rodillas que ya cuestan doblarse. De golpe, las caras -ese reflejo del alma-brillaron con sonrisas y algo más, con algunas lágrimas que la emoción de 20 años sólo logró arrinconarlas entre los ojos y el corazón. Es que un 28 de noviembre de 1973, Independiente de Avellaneda -que ya era Independiente de América- pasó a ser Independiente del Mundo. Aquellos hombres -estos hombres-  están hoy alrededor de esta mesa del restaurante "La Cabaña" reunidos por EL GRAFICO, evocando aquella hazaña que nunca perdió brillo en la película de la memoria. Entonces fueron llegando, cada uno con su historia. A algunos el fútbol los sigue alimentando, otros buscaron senderos menos notorios. Todos, a su manera, recorren la vida llevando el mojón de una conquista imborrable: la de Campeón Intercontinental de Clubes...

 

Santoro encabeza la vuelta olímpica el domingo 2 de diciembre de 1973, en cancha de Racing.

Santoro encabeza la vuelta olímpica el domingo 2 de diciembre de 1973, en cancha de Racing.

 

Despacito la rueda se fue armando, como esas tardes de vestuario que alimentaron la mística ganadora. Allí está el capitán, Pepe Santoro, y aparece el técnico, Pipo Ferreiro. ¿Pero ése no es el Mencho? Está igual...Bah, pero con flotadores. Huuyyy, Pancho, más flaco que cuando jugaba. ¡Pero mirá quién viene ahí! Zurdo, viejo, ¿vos por dónde andás? Eh, mozo, ¿me atiende? Perdóneme, señor Galván, es que lo confundí... ¿Quién está faltando? Pero quién puede ser... Bochita. Seguro que Saggioratto le está haciendo el nudo de la corbata... La rueda está armada, sólo es cuestión de escuchar...

"La verdad, muy poca gente le tenía confianza a Independiente, incluso viajaron pocos periodistas -recuerda Pepe Santoro-, así que yo hacía un poco de corresponsal para los diarios y las revistas, que me llamaban al hotel”. Uno de los periodistas que acompañó al equipo fue José María Muñoz, que en una nota puso al aire al Mencho Balbuena con su esposa, a la que se la conoce como la Negra, que estaba en Buenos Aires. Era cerca del mediodía, hablaban y hablaban hasta que la señora del puntero santafesino le dijo: "Bueno, Mencho, te dejo porque se me queman las almóndigas..."

 

Los campeones reunidos en 1993 por EL GRÁFICO. Arriba, desde la izquierda: Miguel Angel Raimondo, Carlos Gay, Antonio Moreyra, Rubén Galván, Miguel Angel López, Eduardo Antonio Commisso, Alejandro Estanislao Semenewicz, Miguel Angel Santoro, Nilo Bonell, Miguel Fernández Schnorr, Ricardo Elbio Pavoni, Roberto Oscar Ferreiro, Saturnino Las Heras. Abajo: Francisco Pedro Manuel Sá, Agustín Alberto Balbuena, Eduardo Andrés Maglioni, Ricardo Daniel Bertoni, Ricardo Enrique Bochini y Hugo Saggioratto.

Los campeones reunidos en 1993 por EL GRÁFICO. Arriba, desde la izquierda: Miguel Angel Raimondo, Carlos Gay, Antonio Moreyra, Rubén Galván, Miguel Angel López, Eduardo Antonio Commisso, Alejandro Estanislao Semenewicz, Miguel Angel Santoro, Nilo Bonell, Miguel Fernández Schnorr, Ricardo Elbio Pavoni, Roberto Oscar Ferreiro, Saturnino Las Heras. Abajo: Francisco Pedro Manuel Sá, Agustín Alberto Balbuena, Eduardo Andrés Maglioni, Ricardo Daniel Bertoni, Ricardo Enrique Bochini y Hugo Saggioratto.

 

 • "Che Pancho, sacale la cadena a Pavoni...", le gritó el Polaco Semenewicz a Francisco Pedro Manuel Sá. Y Pancho explotó en una carcajada. Es que el Chivo era el "agradecedor" oficial en cuanta comida y homenaje, y sus discursos siempre terminaban con un "esto es un eslabón más en esta cadena interminable". Los muchachos ya conocían el speech de memoria...

 • Si hubo una presencia que causó sorpresa, fue la de Miguel Angel López. Es que el Zurdo está dirigiendo al América de México, pero cuando recibió la invitación, no dudó: se tomó un avión, llegó el lunes 22 a Buenos Aires, desparramó abrazos con todos sus compañeros el martes 23, y a la noche retornaba al Distrito Federal, vía Miami. "Quería verlos a todos, esto es volver a vivir muchas cosas", comentó emocionado. Otro de los que quiso estar en la reunión fue el uruguayo Luis Garisto, pero un descomunal atascamiento de tránsito con que suele sorprender Buenos Aires le impidió juntarse con sus compañeros: "Estaba en Montevideo, al mediodía llegué a Buenos Aires, pero no pude salir de un embotellamiento... Lo siento mucho, saludos a los muchachos..."

 

El instante más emotivo del almuerzo, la "sorpresiva" llegada de Miguel Angel López. Lo reciben Balbuena, Semenewicz, Raimondo y Gay.

El instante más emotivo del almuerzo, la "sorpresiva" llegada de Miguel Angel López. Lo reciben Balbuena, Semenewicz, Raimondo y Gay.

 

"Estábamos 0a 0 cuando nos cobran un penal. Lo pateó Cucurredu, y como yo me moví antes a la izquierda parece que quiso cambiar de palo, rozó el travesaño y se fue alta. Si hacían, por ahí nos metían cuatro, pero después apareció el Bocha y liquidó el partido. (Miguel Angel Santoro).

"Aquella noche, Pepe se atajó todo. Hubo un cabezazo de cerca que le quedó entre los pies. Ahí dije: somos campeones." (Carlos Alberto Gay).

"Mucho se habló de la familia de Independiente, pero eso fue un símbolo. No todos éramos grandes amigos fuera de la cancha, pero adentro éramos uno solo. La nochebuena del '71, por ejemplo, todas las familias la pasamos en la casa del Polaco Cap, que era nuestro técnico. Eso hoy no pasa..." (Ricardo Elbio Pavoni).

• Como en el gol, entre bife y bife llegó la pared Bochini-Bertoni: "Petete, ¿corrés algo?", preguntó el Bocha. Bertoni se la devuelve como sabe: "Sí, sí, Bochita, me extraña que preguntes eso... Corro jamones, queso, salame."

• Este plantel, que se cansó de hacer giras recorriendo el mundo, se lamenta -con nostalgia, otra no le queda-  por el poco dinero que ganaron. "¿Sabés cuánta plata nos tocó por ganar la Intercontinental? Doscientos ochenta y cinco dólares". La frase de Eduardo Maglioni calzó para que Eduardo Commisso recordara un pensamiento de Carlos Monzón: "Tiene razón cuando dijo que la única equivocación de la vieja fue no hacerlo nacer diez años después. Con el equipo que teníamos, hoy seríamos multimillonarios...".

 

Perico Raimondo se reencontró después de más de diez años con sus antiguos compañeros .Con Bochini recordaron el inolvidable gol a Zoff.

Perico Raimondo se reencontró después de más de diez años con sus antiguos compañeros .Con Bochini recordaron el inolvidable gol a Zoff.

 

• La mini mesa del Zurdo López, Semenewicz, Pancho Sá y Balbuena se la agarraron con Perico Raimondo: "Che, Perico, ¿te acordás cuando estábamos en Grecia y te dijimos para ir a ver el Partenón y nos preguntaste a qué hora jugaba? ¿Y cuando fuimos a Jerusalén y te compraste 200 bolsitas de Tierra Santa? ¿Qué hiciste, Perico, seguís sembrando?"

• Y Raimondo, un tiempista de aquéllos en la mediacancha, tenía un par de perlitas más. A él y al Chivo Pavoni; eran modelos de una empresa de entretejidos, y jugaban los partidos con el guincho puesto. Pero el Polaco Semenewicz no lo recuerda con cariño: "Claro, a éstos les pagaban para usar, pero cuando venía un centro fuerte se agachaban para no cabecear y los bochazos nos los comíamos nosotros".

"'Che, Zurdo, ¿y cuando el Pato Pastoriza le pintaba con un corcho la pelada a Perico?" -le dice el Polaco a Miguel Angel López. "Síii, pero sólo para los partidos televisados. Y cuando llovía, mamita, empezaba a transpirar todo negro..."

Independiente, a 20 años de una fría tarde-noche en la cancha. Estos muchachos que hicieron historia, 20 años después, en un mediodía caliente para la memoria y el corazón.

Producción: Hugo Suerte, Daniel Galoto, Beto Tisinovich y Guillermo Gorroño (1993). Fotos: Norberto Mosteirin.

 

EL CHIVO Y PEPE  LOS SIMBOLOS  Ricardo Elbio Pavoni y  Miguel Angel Santoro, compartían la capitanía del equipo,  las alegrías, las emociones. Por eso las fotos son un símbolo de todo lo que significaron y significan para Independiente.

 

En 1973 en Roma.

En 1973 en Roma.

 

 

Veinte años después en el encuentro organizado por EL GRÁFICO: los dos besando la Copa Intercontinental.

Veinte años después en el encuentro organizado por EL GRÁFICO: los dos besando la Copa Intercontinental.

 

ASI  JUGABAN AQUELLOS CAMPEONES. Por Juvenal
Aquel Independiente que disputó la final del estadio Olímpico contra la Juventus tenía el oficio y la personalidad que le otorgaban sus integrantes, casi todos acostumbrados a jugar partidos decisivos, ganarlos y saberse campeones. Sobre todo de media cancha hacia atrás.
En el arco estaba Pepe Santoro, campeón de América en 1964, 65, 72 y 73, ganador de tres torneos de la AFA, debutante en la primera final de la Libertadores del '64, en un Centenario dinamitado. La noche anterior, en la concentración de los rojos, Manuel Giúdice entró en la pieza que compartía con su compañero Roberto Ferreiro y lo encontró tomando mate. "¿Qué pasa si le toca entrar mañana?", le preguntó de golpe don Manuel. "Y... la rompo", fue su sencilla respuesta. El técnico no lo pensó más. Ante semejante demostración de confianza, lo puso contra Nacional y Santoro la rompió. El Chivo Pavoni también había estado en 1965 entre los Campeones de América y llevaba ocho temporadas clausurando el lateral izquierdo. Miguel Angel López, un señor zaguero que era a la vez un director técnico dentro de la cancha, formaba con Pancho Sá una dupla de marcadores centrales insuperable. Eduardo Commisso también había sido Campeón de AFA en 1970 y 71, como Perico Raimondo, un volante central que no necesitaba correr para estar siempre donde iba la pelota, para la intercepción justa y la salida a un toque, limpia y clara. Ya no tenía cerca al caudillo de varias exitosas temporadas rojas, porque el Pato Pastoriza, luego de la final Intercontinental de 1972, se fue al Mónaco. En su posición, Roberto Ferreiro encontró un pulmotor del medio juego, proveniente de las inferiores del club: el Negro Rubén Galván. Le quedaba como hombre de repuesto, con oxígeno y vitalidad para regalar, el Polaco Semenewicz.
Cerca de ellos, para progresar en ataque, estaba el Mencho Balbuena. Había llegado de Colón como wing derecho y ahora, exhibía su generosidad para volantear. Lo acompañaba como goleador el santafesino Eduardo Maglioni, ya curtido también en campañas triunfales. La gran novedad, el toque de frescura y atrevimiento juvenil, arribó con Bochini y Bertoni. El Bocha, a los 19 años, era un auténtico ganador. Bertoni, el más pibe del plantel con sólo 18, llegó de Quilmes, donde había impresionado a Ferreiro por su potencia y su facilidad para manejarse sobre los dos perfiles. Su pase se hizo porque Ricardo Villa no quiso quedarse en Vélez. "Si vendo a Villa y Bertoni, los hinchas me matan", había explicado el presidente quilmeño Julio Casanello. Al no hacerse el pase de Villa, aceptó transferir a Bertoni a cambio de varios millones y cinco jugadores del plantel de Independiente. Parecía caro por un delantero con edad de cuarta. Fue un regalo. Esos dos pibes le cambiaron la cara al ataque de los rojos y armaron en Roma la jugada irresistible de la victoria.
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