Las Entrevistas de El Gráfico

Jorge Aravena y la maestría del "Mortero": los secretos de uno de los mejores ejecutantes de tiros libres de la historia

En un diálogo exclusivo con El Gráfico, el legendario futbolista chileno reveló como perfeccionó su pegada.

Por Silvio Maverino ·

02 de abril de 2026

Jorge Aravena, el mítico mediocampista chileno conocido como el "Mortero", conversó de manera profunda sobre los secretos que lo convirtieron en uno de los mejores ejecutores de tiros libres de la historia. El hombre que desafió la física en aquel famoso "gol imposible" contra Uruguay en 1985, desmitificó parte de su talento al asegurar que, si bien la potencia fue un don natural, la precisión fue el resultado de un trabajo incansable que mantuvo hasta el último día de su carrera profesional.

La construcción de una leyenda del remate

Aravena fue tajante al explicar que el talento sin trabajo no alcanza la excelencia. "Nací pegándole fuerte a la pelota, pero la técnica de golpeo la fui practicando durante todos los años de mi carrera, hasta el último entrenamiento", confesó el exjugador de Universidad Católica.

Para él, la clave del éxito residía en la automatización de los movimientos mediante la repetición constante, logrando que el cuerpo respondiera sin necesidad de pensar bajo presión. "El cerebro ya sabe perfectamente qué movimiento debe hacer y da el mensaje correspondiente a las piernas, brazos y tronco; la práctica hace que todo funcione prácticamente de manera automática", detalló sobre su ritual ante el balón.

El gol imposible y la astucia ante los gigantes

Uno de los momentos más recordados de su trayectoria fue el gol de falta sin ángulo que le anotó a Uruguay, una maniobra que muchos consideraron fortuita pero que Aravena reivindica como una decisión táctica premeditada. "Iba con la clara intención de rematar al arco porque Uruguay tenía jugadores muy altos y el de Chile más alto era Lizardo Garrido, los demás eran todos bajos", explicó el "Mortero" en dialogo con El Gráfico. Ante la desventaja física de sus compañeros en el área, decidió que tirar un centro era una lotería y apostó por el disparo directo: "Afortunadamente fue gol".

Ese tanto no solo quedó en la memoria colectiva, sino que recibió un reconocimiento internacional de primer nivel. "El gol ante Uruguay me marcó para siempre, la FIFA lo denominó el gol imposible", recordó con orgullo, mencionando la dificultad extra que representaba batir a un arquero como Rodolfo Rodríguez, quien con sus dos metros de altura parecía cubrir todo el arco.

Duelos tácticos y el fútbol actual

Durante la entrevista, Aravena recordó el desafío que le planteó el arquero Marco Antonio Cornez, quien logró complicarlo con una técnica inusual: no ponía barrera, se adelantaba varios metros y utilizaba su envergadura para achicar el ángulo de disparo. "Parecía que ocupaba todo el arco, pero luego empecé a trabajar eso mismo con un arquero más adelantado y volví a anotarle goles", reveló sobre su capacidad de adaptación.

Respecto al fútbol contemporáneo, el chileno se mostró crítico con la falta de rematadores de media distancia, señalando que la excesiva posesión a veces atenta contra la contundencia. "No gana un equipo tocando para los costados. Cuando las defensas son muy cerradas es importante rematar de afuera del área", sentenció, dejando un consejo final para las nuevas generaciones: "El único secreto para aprender a pegarle a la pelota es pegarle muchas veces durante toda la carrera". Para el "Mortero", la maestría se alcanza probando todos los ángulos y superficies de contacto del pie para crearle dificultades reales a los arqueros modernos.

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