Las Entrevistas de El Gráfico

1977. Por qué este hombre le ganó a la muerte

Por Redacción EG · 29 de abril de 2019

Una entrevista exclusiva con Niki Lauda, quien siendo campeón del mundo de F1, sobrevivió a un terrible accidente para volver y coronarse nuevamente. Uno de los mejores pilotos de todos los tiempos.

Recorro el camino según me lo indicaron. Salgo de Salzburgo rumbo al Sur. A los veinte kilómetros me encuentro con Hof. Un pequeño pueblo. Y apenas lo paso veo el lago. Allí doblo a la izquierda. Comienzo a trepar las sierras. Atravieso el bosque. Y no puedo equivocarme: allí, entre algunas granjas, sobresale la residencia. Tiene tres plantas. Un enorme balcón que la rodea. Mucha tranquilidad.

—¿Cómo fue su niñez?

—Mi familia vivió en Viena. Allá me crié y ahora mis padres viven en Gran. Nunca tuve preocupaciones. Nuestra posición económica fue buena y fui cumpliendo con las aspiraciones naturales de cualquier niño. Fui buen alumno. Un poco introvertido. Nunca me gustó mucho meterme en la vida de los otros. Siempre preferí jugar solo en mi casa, con mis autos en miniatura, con mis aviones.

—¿Cuándo y por qué eligió ser piloto de competición?

—Todo fue por casualidad, casi sin darme cuenta. Practiqué muchos deportes, pero sin poder destacarme en ninguno. Creo que fue a los quince años cuando comencé a manejar el auto de mis padres. Me deleitaba doblando rápido en los caminos serranos. Y lo hacía bien, cada vez mejor. Un día entendí que mi destino estaba detrás de un volante. Y comencé a trabajar para que así sea.

 

Niki Lauda en el Gran Premio de Mónaco en 1977.

Niki Lauda en el Gran Premio de Mónaco en 1977.

 

Cada palabra, cada frase, refleja la misma seguridad que transmite desde el habitáculo de la Ferrari. Irradia convicción. Su rostro se mantiene inmutable. Las respuestas brotan instantáneamente como si estuviesen programadas. Las acompaña con gestos pausados, precisos.

—Este año, ¿usted volverá a ser el campeón?

—Yo no soy adivino. No me interesan las especulaciones. Puedo decir que haciendo números, sumando y restando, las posibilidades existen. Pero en el automovilismo nunca se puede dar algo por definido. Cada carrera es como una novela diferente. Las sorpresas están esperando cada vez que doblamos una curva. Yo trabajo para ser campeon y hay una firma —en este caso la Ferrari— que me paga para ganar carreras. Claro que no debo olvidarme que los otros pilotos están en las mismas condiciones que yo.

—¿El automovilismo es una profesión muy difícil?

—No es ni más fácil ni más difícil que otras. Nosotros, quienes participamos en la actividad, sabemos que estamos cumpliendo un rol recreativo dentro de la sociedad moderna. No somos cientificos ni genios. Simplemente somos deportistas, a quienes una enorme maquinaria publicitaria utiliza.

Andreas Nikolaus Lauda nació en Viena, Austria el 22 de febrero de 1949. Es uno de los pilotos de Fórmula 1 más importantes de la historia.

Andreas Nikolaus Lauda nació en Viena, Austria el 22 de febrero de 1949. Es uno de los pilotos de Fórmula 1 más importantes de la historia.

—¿Su trabajo requiere una preparación especial?

—Exactamente. Especial y sobre todo constante. Fumar un solo cigarrillo antes de largar es regalarle una ventaja al rival. Lo mismo que comer un plato de más o no haber dormido lo suficiente. Puede ser que dentro de otras categorías menores haya gente que se divierte y tome al automovilismo como un hobby. Pero eso no existe en Fórmula Uno. Todos somos profesionales ciento por ciento y cumplimos perfectamente con las tareas que nos encomiendan. Quienes no actúan así pueden permanecer, pero nunca serán triunfadores.

—Sin embargo, James Hunt...

—No se equivoque. No mire solamente el costado de James que le venden, busque el otro y se va a encontrar con un gran profesional.

—¿Qué cosas tuvo que dejar de lado para llegar a ser lo que es?

—Yo elegí esta profesión y acepté las leyes del juego. Si hubiese querido hacer otra cosa no sería piloto de competición. Es más, si mañana me doy cuenta que me interesa otra actividad dejo inmediatamente el casco y me meto en ella.

Su casa fue construida especialmente en una zona solitaria. Allí vive con su esposa Marlene. Lejos del mundo y del ruido. En Salzburgo tiene una oficina donde cinco personas atienden sus asuntos financieros y deportivos. Su único hermano está al frente de toda la organización. La casa costó 300.000 dólares. Tiene una decena de habitaciones y salas, pileta de natación. Música en todos los rincones.

 

La casa de los Lauda.

La casa de los Lauda.

 

—¿Cómo maneja un hombre como usted en la calle?

—Tengo tres coches. Un Rolls Royce,un Ranger Rover y un BMW 1.600, que es el que conduzco a diario. Me gusta mucho andar tranquilo. Observar la naturaleza. Soy respetuoso de las reglas de tránsito. Sobre todo, tengo un cuidado especial por los peatones. Creo que lo peor que me podría pasar es atropellar alguna vez a alguien. Eso me da más miedo que correr sobre la Ferrari.

—¿Qué opinión general tiene del periodismo, y particularmente del periodismo italiano que muchas veces lo agredió?

—Para mí todos los periodistas son iguales. Ustedes están en su trabajo y yo en el mío. Si cada uno cumple con su responsabilidad nunca existirán los problemas. Pero si alguno de los dos miente o inventa situaciones, será su conciencia, su propia conciencia, la que no lo dejará dormir tranquilo.

—¿Es verdad que Bernie Ecclestone le ofreció 300.000 dólares de seguro para que el año próximo usted corra con un Braham?

—Esos asuntos son privados y solo nos competen a Ecclestone y a mí.

A lo largo de su carrera, Lauda corrió para March, BRM, Ferrari, Brabham y McLaren.

A lo largo de su carrera, Lauda corrió para March, BRM, Ferrari, Brabham y McLaren.

La pregunta no lo tomó desprevenido. Lauda sabe muy bien cuál es la manera de comportarse en este ambiente. El no asegura ni desmiente. Las incógnitas seguirán flotando. Se dice en Austria que todo responde a un operativo que el mismo Lauda montó para que Ferrari aumente la cifra de su contrato. En todos los circuitos se lo ve conversando animadamente con Ecclestone. Mientras tanto, sus relaciones con la gente de Ferrari y de Fiat están mejor que nunca.

— ¿Es más amigo de James Hunt que de los otros pilotos?

—Con James tenemos una relación buena, pero nada más que eso. No tengo amigos entre los pilotos, quiero decirle amigos de verdad. No me llevo mal con ninguno. Ocurre que muchas veces nos ven juntos con James, pero eso tiene una explicación: nosotros somos los dos últimos campeones y siempre tenemos que preocuparnos por la categoría y por solucionar los inconvenientes que se presentan.

— ¿Por qué no quiso correr este año en Nürburgring?

—Creo que usted formula mal su pregunta. Yo fui designado para recorrer el circuito —por los pilotos— y aconsejé que no se corra porque las medidas de seguridad no eran las correctas para la Fórmula Uno.

— ¿Nada más que eso?

—Nada más.

Sinceramente, usted, como yo, tiene que aceptar la respuesta. Aunque su mente corra rápida-mente hacia el 1° de agosto de 1976, cuando la Ferrari estalló en llamas. Nürburgring es un túnel encerrado por el guardrail. Sin salidas. Con 170 curvas peligrosas que esperan agazapadas. Lauda nunca quiso correr allí. El año pasado no quiso que su esposa lo acompañara a esa carrera.

—¿Qué recuerda del momento del accidente?

—Prácticamente nada. Conozco toda la historia. Sé que la máquina derrapó en un charco de agua y pegó contra el guardrail. Después perdí el conocimiento. Al principio todos trataron de ocultarme las imágenes fotográficas del accidente, pensando que podían afectarme. Ahora ya todo está superado. Vi las fotos y no puedo negarlo, me impresionaron. Pero me costó mucho en-tender que quien estaba en el medio de esa horrible hoguera era yo.

 

El accidente de Niki Lauda

 

 

El accidente que cambió la vida de Niki Lauda.

El accidente que cambió la vida de Niki Lauda.

 

Dicho accidente fue el 1 de agosto de 1976 en el circuito de Nürburgring.

Dicho accidente fue el 1 de agosto de 1976 en el circuito de Nürburgring.

Su Ferrari 312T2 quedó destrozada y el piloto austriaco prendido fuego adentro.

Su Ferrari 312T2 quedó destrozada y el piloto austriaco prendido fuego adentro.

Sus colegas pudieron sacarlo del auto y auxiliarlo, eso le salvó la vida.

Sus colegas pudieron sacarlo del auto y auxiliarlo, eso le salvó la vida.

— ¿Cómo superó todo aquello?

—Con adultez y trabajo. Conozco los riesgos del deporte que practico. Debo condicionarme a ellos. Durante mucho tiempo todos me llamaron computadora. El accidente les mostró que también podía equivocarme.

— ¿Fue una falla exclusivamente suya? ¿No hubo inconveniente en la Ferrari?

—Se efectuó una investigación que determinó que la máquina no se equivocó...

Un rayo de luz se filtra por la ventana. Le ilumina la cara. Allí están las cicatrices. Todavía conmueven. El no quiso hablar mucho del tema, pero supe después que Lauda se sometió a un intenso tratamiento psiquiátrico que lo ayudó a olvidarse de Nürburgring. Que después del accidente no podía salir de su casa por vergüenza. Que su esposa había perdido al hijo que esperaba. Que estuvo a punto de dejar definitivamente todo.

—¿Después del accidente usted cambió en algo?

—Por supuesto. Fue un golpe muy duro que me enseñó muchas cosas. Fundamentalmente aprendí a apreciar lo que vale la vida, a reconocer lo lindo que significa decir "estoy vivo".

Las secuelas quedaron en el rostro de Lauda, a pesar de eso, siguió corriendo.

Las secuelas quedaron en el rostro de Lauda, a pesar de eso, siguió corriendo.

—¿Y a qué se debió su repentina reaparición en Monza?

—Con Marlene discutimos mucho el tema. Ella no quería que yo siguiera corriendo. Finalmente le hice entender que ésa era mi vida. Y aceleré mi reaparición para borrar definitivamente de mi mente las imágenes de Nürburgring. Quizá, si seguía algún tiempo más sin correr, no hubiese vuelto nunca.

—¿Tuvo miedo en Japón?

—Siempre tengo miedo. El correr a 250 kilómetros horarios es un juego muy peligroso. Pero en la pista de Fují no se podía transitar. Por eso abandoné. Yo soy corredor de autos, no acuanauta.

Su casamiento con Marlene Knaus (sobrina nieta del científico que creó el método anticonceptivo conocido como "Ogino-Knaus", el único que reconoce la Iglesia) fue un hecho escandaloso. Lauda siempre había sido acompañado a las carreras por Mariella —una condesa austríaca— que en el momento de la separación expresó: "Es imposible vivir con Niki. El único tema que conoce es el de los autos de carrera. Siempre piensa y calcula en función de la próxima carrera". Marlene, cuya madre es chilena, antes de conocer a Lauda había mantenido una relación con el veterano actor Curd Jurgens. Todos los medios europeos se encargaron de "ventilar" la situación y los ataques que recibió Lauda fueron terribles. Incluso muchos creen que esos ataques fueron los que le produjeron una grave crisis que desembocó en el accidente de Nürburgring.

Lauda fue campeón de la Fórmula 1 en tres oportunidades (1975, 1977 y 1984).

Lauda fue campeón de la Fórmula 1 en tres oportunidades (1975, 1977 y 1984).

—¿Su esposa sabe algo de carreras?

—Yo entiendo demasiado de autos. Ella tiene que preocuparse por otras cosas.

—¿Ella le sigue pidiendo que deje de correr?

—Le pido por favor que volvamos a hablar de automovilismo.

—¿Usted alguna vez dijo que lo peor que le puede pasar a un piloto es casarse?

—Cuando dije eso no conocía a Marlene.

—¿Qué va a hacer el día que no corra más?

—Tal vez me dedique a la aviación, que es otra de mis pasiones.

Por momentos el personaje ad-quiere colores. Por momentos se congela. No le gusta hablar de su vida privada. Se enloquece cuando el tema son los autos. Le propuse algunos nombres para saber sus opiniones.

Corrió en Ferrari desde 1974 hasta 1977. Obtuvo dos títulos con la escudería italiana.

Corrió en Ferrari desde 1974 hasta 1977. Obtuvo dos títulos con la escudería italiana.

—¿Enzo Ferrari?

—Una persona extraordinaria. Una gran ayuda en los momentos difíciles. Él siempre me dijo: "Usted tiene que correr sin preocupaciones, incluso, sin pensar en su compañero de equipo".

—¿Carlos Reutemann?

—Un profesional excelente.

Lauda junto a Carlos Reutemann en el Gran Premio de Brasil en 1977.

Lauda junto a Carlos Reutemann en el Gran Premio de Brasil en 1977.

—¿Usted quiere que él siga en Ferrari en 1978?

—Yo no elijo a mis compañeros. Eso tiene que preguntárselo a Ferrari.

—¿Jackie Stewart?

—Fue un gran piloto.

—¿El mejor?

—No. Para mí el mejor fue Jochen Rindt. Mi ídolo. Mi maestro.

—¿Bernie Ecclestone?

—Sólo puedo decirle que desde que Ecclestone maneja la Fórmula Uno todos vivimos un gran momento. Nunca la categoría tuvo la promoción que tiene ahora. Nunca los pilotos y los constructores ganaron tanto dinero.

Luego de su paso por Ferrari, Lauda corrió para Brabham y posteriomente con McLaren.

Luego de su paso por Ferrari, Lauda corrió para Brabham y posteriomente con McLaren.

Sus dientes prominentes fueron y siguen siendo motivo de humor. Él no se enoja. Por el contrario, recuerda algunas frases que lo divirtieron mucho. "El conejo más rápido del mundo", tituló un diario austríaco el día que salió campeón mundial. Otro periodista escribió: "Lauda es tan perfecto que hasta su dentadura está diseñada especialmente para completar la aerodinámica de su Ferrari".

—¿Qué carrera recuerda?

—Mi primer triunfo en F-1. Fue en 1974, en España. Se largó con lluvia y fue un trabajo muy difícil.

—¿Este es su mejor año?

—No. El mejor fue 1975. Entonces entendí —después de mucho tiempo— cuál era la mejor forma de guiar con un motor de doce cilindros en la espalda.

—¿Y cuál es esa forma?

—Prácticamente el piloto debe formar una unidad con su máquina. Tratarla con cariño. No exigirla. Respetarla.

—¿Y cuándo el momento requiere jugarse a fondo?

—Esas no son palabras que entran en mi vocabulario. Yo no soy un conductor para trasponer los límites escritos. En cada carrera intento cumplir con una planificación. Es imposible querer ganarle a la logica.

—Sin embargo la lógica indicaba que el año pasado usted tenía que haber sido el campeón, y hubo quien —James Hunt—pudo quebrarla.

—James no corrió contra la lógica ni contra Lauda. El corrió para ganar. Y ganó. Todo es mucho más simple de lo que parece. Aunque en este ambiente haya muchos que necesiten grandes historias y grandes protagonistas.

 

Lauda celebra una de sus 25 victorias.

Lauda celebra una de sus 25 victorias.

 

La pausa sirve para el repaso biográfico. Nació en Viena el 22 de febrero de 1949. Su familia es dueña de una maderera muy poderosa. Sus padres nunca quisieron que corra. No se lo impidieron directamente, pero tampoco lo ayudaron. En 1968, con algunos ahorros, compra un Mini Cooper S con el que comienza a participar en pruebas de trepada. A fines de ese año cambia el Mini por un Porsche 911 y su nombre comienza a ser conocido. Cuando culmina su primera temporada recibe una oferta para correr en Fórmula "V". En su segunda presentación en pista sufre un espectacular accidente. Sus padres lo ven por televisión. Se ahondan las diferencias con su familia. Debe dejar Viena y trasladarse a Salzburgo. Allí recibe el apoyo de anunciantes que ven en Lauda a una promesa en potencia. En 1970 corre en Fórmula 3 y un año después en Fórmula 2.

—¿Cómo fue su debut en Fórmula Uno?

—Un poco apresurado. Fue el 15 de agosto de 1971 en mi país. Clasifiqué anteúltimo en las pruebas con un March y después abandoné por la rotura de la caja de cambios. Aquella carrera me impresionó. Iba ganando Stewart y se le salió una rueda. Triunfó Siffert con BRM.

—¿Y qué siguió?

—Corrí en 1972 para March. El auto no era bueno, pero no creo que ahora sea el momento de las quejas. Yo era un joven que necesitaba hacer mi experiencia y aprender. Siempre clasificaba entre los últimos y andaba de costado por todas partes. Ese año corrí en todas las competencias y mi mejor posición fue séptimo en Brasil. Por eso, cuando hoy debutan nuevos pilotos y se quejan porque no obtienen buenos resultados, yo me acuerdo de aquella temporada y me río...

Sigfrid Mayr es el dueño del único hotel-bar de la zona donde vive Lauda. Él también nos comenta algunas cosas: "Niki y Marlene vienen aquí casi todos los días a tomar algo. El sólo bebe agua mineral... aunque, la verdad, a veces toma cerveza, pero no le vaya a decir que yo se lo conté. Es un gran amigo. Un verdadero compañero. Nos cuenta detalles de las carreras que nadie conoce. Yo le voy a decir uno de ellos, pero le pido que no lo escriba. Fue en Mónaco, aunque no recuerdo bien el año. Lauda nos dijo que sintió tanto miedo en un momento, que terminó haciendo dentro del auto lo que tenía que haber hecho en un baño..."

Niki Lauda corrió 177 carreras, obteniendo 25 victorias y 54 podios.

Niki Lauda corrió 177 carreras, obteniendo 25 victorias y 54 podios.

—¿Quién es mejor: Lauda o la Ferrari?

—La Ferrari es muy buena. Lauda, pienso que también.

—¿Le gustaría tener de compañero a Emerson Fittipaldi?

—Creo que ya le expliqué que yo no los elijo.

—¿Va a hacer construir un coche de F-1 austríaco?

—Tengo la idea, pero no sé cuándo.

—¿Un sueño?

—Ser campeón del mundo.

—¿Un consejo para ganar carreras?

—Trabajar.

—¿Un consejo para un piloto que comienza?

—Trabajar mucho. No cerrar los ojos nunca. Preguntar. Aprender. No pensar en los resultados.

—¿Piensa tener muchos hijos?

—Queremos... lo estamos intentando.

—¿Y cuando ellos quieran ser corredores?

—Yo los voy a ayudar en todo lo que pueda.

Niki Lauda es un sinónimo de perseverancia, tras sufrir un accidente que pudo costarle la vida, él siguió adelante y nunca dejó de correr.

Niki Lauda es un sinónimo de perseverancia, tras sufrir un accidente que pudo costarle la vida, él siguió adelante y nunca dejó de correr.

Niki Lauda. Nombre y apellido que suenan agradables. Que casi sin quererlo provoca imágenes. Nürburgring... Monza... Japón... Niki Lauda. El conejo más rápido del mundo. Un hombre que un día debió pelearle la cuerda a la muerte. Y se la ganó. Cuarenta días antes de reaparecer en Monza el sacerdote le dio los sacramentos. Él lo sabe. Como sabe casi todo. Gana muchísimo dinero. Es ídolo en cualquier rincón del mundo. Y vive perdido entre los bosques y los lagos de Austria. Lejos.

No puedo equivocarme. El camino de regreso es fácil. Me llevo una valija de frases, de impactos, de enseñanzas. También me llevo aquel rayo de sol que le iluminó las cicatrices. Algunas reprimendas. Otras sonrisas. Cruzo el bosque. La tarde austríaca es fría aunque el calendario hable de verano. Niki Lauda. Repito el apellido y el nombre. Una orquesta me acompaña. Suenan valses. Vieneses, por supuesto. Veo el lago. Todo está lleno de vida.

 

Por NESTOR STRAIMEL (Enviado especial a Austria).

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EL GRAN CAPITÁN FUI YO

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