¡Habla memoria!

Cuando el Paisito ganó el Mundialito

Se cumple un nuevo aniversario del torneo que levantó Uruguay y que reunió a todos los campeones del mundo.

Por Julián Marcel ·

10 de enero de 2026

A los 46:36 del segundo tiempo, el árbitro austríaco Erich Linemayr levantó su brazo izquierdo y pitó el final de un partido que, 45 años después, se sigue recordando. Uruguay se consagraba campeón de la Copa de Oro de Campeones Mundiales, más conocida como el Mundialito, el torneo que la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) organizó para celebrar los 50 años de la primera gran cita internacional. 

Surgida desde la mente de quien presidía la AUF, Yamandú Flaglini, el mini torneo se proponía reunir en una sola competencia a todos los campeones del mundo de fútbol en la misma sede donde todo comenzó. En el 42° Congreso de la FIFA realizado en Zurich, Suiza, el 4 de julio de 1980, su presidente Joao Havelange dio el visto bueno no solamente para realizarlo sino también con carácter oficial y teniendo a la misma FIFA como parte organizadora. Dado los compromisos deportivos que impedían organizarlo a mitad de año (como la Eurocopa y los Juegos Olímpicos), el campeonato iba a comenzar en el penúltimo día de 1980 hasta el 10 de enero de 1981, hace exactamente 45 años.

 

Imagen La bandera uruguaya y una replica gigante de la Copa de Oro
La bandera uruguaya y una replica gigante de la Copa de Oro
 

El Estadio Centenario de Montevideo sería el escenario para sus siete encuentros y para eso debía refaccionarse estructuralmente, algo que no se hacía desde 1956. Para este torneo, se cambió el césped, se modernizaron los sistemas de iluminación (aunque casi todos los partidos se jugaron de tarde), se colocó un tablero electrónico, los palcos de prensa fueron adecuados y se pintó en las tribunas y exteriores.

En este torneo participaron Uruguay (campeón 1930 y 1950), Brasil (1958, 1962 y 1970), Argentina (1978), Alemania (1954 y 1974), Italia (1934 y 1938) y Holanda, subcampeón en 1974 y 1978, invitado ante la negativa de Inglaterra, ganador en 1966, debido a que la liga se encontraba en plena competencia.

 

Imagen Una acción de la final entre Uruguay y Brasil
Una acción de la final entre Uruguay y Brasil
 

Lejos de enviar a jugadores suplentes o selecciones de segunda, todos los países se presentaron con sus equipos titulares para un torneo de semejante categoría. Repasando los nombres participantes podemos encontrar desde Diego Armando Maradona, Ramón Díaz, Ubaldo Matildo Fillol, Socrates, Toninho Cerezo, Tita, Karl-Heinz Rummenigge, Harald Schumacher, Hans-Peter Briegel, los hermanos Willy y René Van Der Kerkoff, Hans Van Breukelen, Franco Baresi, Carlo Ancelotti, Marco Tardelli, Rubén Paz, Hugo de León y Waldemar Victorino, entre otros.

Los partidos

Los seis equipos fueron divididos en dos grupos y el ganador de cada zona se clasificaba a la final. En el Grupo A participaron Uruguay, Holanda e Italia, mientras que Argentina, Brasil y Alemania integraban la zona B. El 30 de diciembre de 1980, ante 65 mil personas, el árbitro peruano Enrique Labó inauguró a las 18 horas el torneo con el partido entre los locales y Holanda. Fue una categórica victoria por 2-0 con goles de Venancio Ramos y Waldemar Victorino a los 31 y 45 minutos del primer tiempo. 

Cuatro días después, con la nueva década inaugurada, Uruguay recibió a Italia para el segundo partido del grupo. Bajo el arbitraje del español Emilio Guruceta, la celeste se hizo nuevamente fuerte y derrotó a quienes serían los próximos campeones del mundo por el mismo resultado con tantos de Julio César Morales (67') y nuevamente Victorino (81'), y clasificó a la final del Mundialito. Para cerrar el grupo, Italia y Holanda igualaron 1-1 en un Centenario semi despoblado con goles de Ancelotti para la Azzurra y Peters para la Naranja.

 

Imagen Diego Armando Maradona siendo marcado por la selección brasileña
Diego Armando Maradona siendo marcado por la selección brasileña
 

Por el Grupo B debutaron Argentina y Alemania el primer día del nuevo año y fue victoria para la Selección campeona del mundo por 2-1 con goles agónicos de Kaltz en contra (84') y Ramón Díaz (88'), mientras que Hrubesch abrió el marcador a los 41' para los teutones. 

72 horas después, Argentina recibió a Brasil delante de 60 mil personas. Esa tarde de 31 grados, Diego Maradona le marcaría su único gol a la Verdeamarela en toda su carrera, cuando a los 30' sacó un zurdazo que fue más fuerte que la contención de Carlos, el guardameta carioca. Edevaldo igualó el encuentro a los dos minutos del complemento. 

Con tres puntos en su haber (todavía se daban dos por victoria), los dirigidos por Menotti debían esperar a que Brasil empate o pierda ante Alemania el 7 de enero. Pero los sudamericanos mostraron su categoría y se impusieron 4-1 con goles de Junior (56'), Toninho Cerezo (61'), Serginho (76') y Zé Sergio (82'). Allofs (54') abrió el marcador y la vana esperanza para Argentina.

 

Imagen "Pelusa" festejando su golazo ante Brasil
"Pelusa" festejando su golazo ante Brasil
 

La final 

Tras el puntapié inicial hecho por Ernesto Mascheroni, el único jugador titular que quedaba vivo de los campeones de 1930, Uruguay y Brasil jugaron la gran final ante casi 72 mil personas. El Gráfico, que estuvo presente en el torneo desde el día 1 con una comitiva de 19 personas, calificó a la gran final como "Intensa". "Brasil planteó el partido en forma perfecta", decía la ficha publicada en la edición 3197 del 13 de enero de 1981, "ahogando a Uruguay en la salida y anticipando todos los pelotazos. Poco a poco se fue haciendo dueño de la situación pero sin hacer pesar ese dominio en el área celeste".

 

Imagen Barrios marca el primer gol uruguayo en la final del Mundialito
Barrios marca el primer gol uruguayo en la final del Mundialito
 

Peleado desde el comienzo, la Verdeamarela peligró la posibilidad de que Uruguay no sea campeón en su propio país. "Brasil demostró que una de sus falencias más graves es la ausencia de un hombre gol", escribió Carlos Ferreira en la crónica del encuentro. Y efectivamente a los 5' del segundo tiempo, los Charrúas abrieron el marcador con gol de Barrios quien aprovechó una serie de remates en el área brasileña. Doce minutos después, Sócrates encaró hacia el área y Walter Olivera lo cruzó y le alcanzó a tocar el pie derecho que Linemayr sancionó con penal y que el célebre mediocampista cambió por gol

 

Imagen Sócrates iguala de penal el trámite
Sócrates iguala de penal el trámite
 

Todo hacía pensar que el encuentro iría a tiempo suplementario cuando Ramos pateó un tiro libre después de una falta que le cometieron, "y la defensa brasileña cometió un grueso error de funcionamiento: nadie cubrió el primer palo", decía la crónica de El Gráfico, "y además Joao Leite [el arquero suplente que reemplazó a Carlos en el partido contra Argentina] se quedó clavado en la raya. Cuando salió el centro, la pelota le rozó la nariz al arquero, quien, además de distraerse con la entrada de Krasowski, ni siquiera atinó al manotazo. La pelota pasó y cuando Leite quiso volver, era tarde: Victorino la empujó de cabeza y ganó el partido".

Imagen Victorino sentencia el resultado aprovechando una falla de la defensa de Brasil
Victorino sentencia el resultado aprovechando una falla de la defensa de Brasil

Once minutos y medio después, Linemayr sentenció el final del encuentro que consagró a Uruguay como Campeón de Campeones Mundiales y todo el Estadio Centenario fue un grito ensordecedor para celebrar un nuevo título en su rica historia. El arquero Rodolfo Rodríguez recibió el trofeo realizado por el orfebre Walter Pagella y como una especie de coronación, todos los jugadores se tiraron al foso del Centenario repleto de agua para celebrar con su público.

 

Imagen Los jugadores uruguayos levantan la Copa de Oro
Los jugadores uruguayos levantan la Copa de Oro
 

 

Imagen El festejo del título en el foso del Estadio Centenario
El festejo del título en el foso del Estadio Centenario
 

Foto de portada e Interiores: Archivo El Gráfico