Los Juegos ODESUR: el último capítulo de Menotti en la Selección
La competencia deportiva que comienza este sábado en Rosario fue la última que tuvo al Flaco como entrenador de la Albiceleste.

A partir de este sábado 12 hasta el 26 de septiembre se desarrollará en Rosario la XIII edición de los Juegos Sudamericanos ODESUR, que incluirá 43 deportes agrupando a más de 4000 atletas.
Es la segunda vez que Rosario es la organizadora de este evento, después de la experiencia ocurrida entre el 25 de noviembre y el 5 de diciembre de 1982 cuando le tocó ser sede de lo que entonces se llamaban "Juegos de Cruz del Sur".
Ese evento guarda una historia particular: fue el último torneo en el que César Luis Menotti representó a la Selección Argentina como entrenador hasta su salida, apenas diez días después.

El fútbol en los Juegos ODESUR
Con sus únicas ausencias en las ediciones de Cuenca 1998, Brasil 2002 y Buenos Aires 2006, el fútbol estuvo presente en los Juegos ODESUR desde su comienzo. El país que ganó más ediciones fue Colombia adjudicándose el oro en Valencia 1994, Medellín 2010 y Santiago 2014, seguida de Argentina y Paraguay ganando en dos ocasiones: los guaraníes en La Paz 1978 y Asunción 2022; la albiceleste en Rosario 1982 y Santiago 1986. Mientras que Perú en Lima 1990 y Chile en Cochabamba 2018 se reparten las ediciones restantes.
La Selección Argentina se presentó en esos Juegos ODESUR no solo para conquistar la medalla de oro sino como preparatoria para el Sudamericano Sub-20 que se iba a disputar en La Paz, Bolivia, en enero del año siguiente, y que le iba a dar tres pasajes para el Mundial de la categoría que se iba a jugar en México. Previamente, los dirigidos por Menotti venían de jugar en Acapulco el Torneo "Joao Havelange" en donde habían caído en la final contra la Unión Soviética por 3-1 el 14 de noviembre. Apenas doce días después le tocaba disputar los Juegos Sudamericanos. Entre los que formaron parte de la plantilla se encontraban grandes representantes del fútbol argentino de los años 80 y 90, como Alfredo Graciani, José Percudani, Jorge Luis Gabrich, Oscar Acosta y Carlos Enrique.

Eran los primeros partidos que cualquier Selección Argentina jugaba después de su performance en el Mundial de España, donde quedó eliminada el 2 de julio tras caer derrotada 3-1 ante Brasil.
El fútbol en esos juegos de Rosario iba a estar representado por apenas cuatro selecciones: Argentina, Chile, Ecuador y Perú, y se enfrentarían todas contra todas teniendo como sede las canchas de Newell's y Rosario Central entre el 26 de noviembre y el 1 de diciembre. En el primer encuentro, Argentina goleó a Ecuador por 5-0 en Arroyito: Graciani abrió el marcador en el primer tiempo, mientras en el complemento Gabrich, nuevamente Graciani, Percudani y, de penal, Acosta cerró la goleada. Al día siguiente, en el Parque Independencia, Chile y Perú igualaron sin goles.
Tres días después, el 29 de noviembre, en Arroyito se jugó la segunda fecha. En el primer turno, Ecuador logró su primera victoria derrotando a Perú por 2-1, y a continuación la Albiceleste derrotó 2-0 a Chile con goles de Barbero y Carlos Enrique, asegurandose la medalla de oro o de plata.

Nuevamente, el Parque Independencia abría sus puertas para recibir a las cuatro selecciones el 1 de diciembre por la última fecha. Ecuador debía vencer a Chile por más de cuatro goles y esperar a que Argentina caiga derrotada ante Perú para obtener la presea dorada. Sin embargo la victoria 1-0 no alcanzó, y los dirigidos por César Luis Menotti eran los nuevos campeones en fútbol de los Juegos Sudamericanos "Cruz del Sur". Disputaron el tercer y último partido derrotando a Perú por 2-1.Gabrich y Capocetti marcaron los goles argentinos; Reder, de penal, anotó el descuento.
Así, la Selección Nacional conquistó por primera vez este torneo. Sin embargo, el destino de su entrenador tendría apenas diez días después su último capítulo.

10 de diciembre de 1982, 20.08 hs
Tras dos reuniones hechas durante los Torneos "Joao Havelange" y ODESUR, tanto el presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona, y César Luis Menotti, habían llegado a un acuerdo deportivo sobre los pasos a seguir para la renovación del contrato del "Flaco" como entrenador de la Selección Argentina hasta el Mundial de México 1986. En ese acuerdo, Menotti pidió que se respete sus designaciones para el cuerpo técnico, que su nuevo preparador físico debía estar dedicado exclusivamente a la albiceleste, que el entrenador fijaría el tiempo necesario de concentración, y que los clubes debían ceder a sus jugadores.
Si bien no se sabían las pretensiones económicas de Menotti, "todos, dirigentes y técnico, presumían que el escollo mayor ya había sido salvado", escribió El Gráfico en la edición 3297 del martes 14 de diciembre de 1982. El lunes 6 se dieron a conocer las condiciones del seleccionador en temas económicos: "75.000 dólares de prima y un sueldo mensual de 200 millones de pesos [el sueldo promedio en noviembre de ese año era de 4 millones], ajustable cada tres meses. Todo libre de réditos".Esto, a los dirigentes de AFA presentes en la reunión, les pareció excesivo y convenieron en estudiar las cifras. Grondona estaba en otra reunión con dirigentes de Chacarita, motivado por los incidentes provocados por sus hinchas en la cancha de Argentinos Juniors en un partido contra Temperley el sábado 4 de diciembre.

Estudiada la oferta, y con los medios atentos a ese desacuerdo económico, Grondona contraofertó a Menotti "el pago de 300 millones de pesos nuevos por mes, conveniendo en que, en la discusión, podría llegarse a ceder 50 millones más".El viernes 10 de diciembre a las 19 horas, Menotti, Eduardo Deluca, Martín Benito Noel y Juan Pascual [dirigentes de AFA] más el presidente de la institución, dieron comienzo en el tercer piso del edificio de Viamonte 1366 a la reunión. En la puerta, una veintena de periodistas y fotógrafos esperaban la decisión.
El Gráfico escribió: "Cada uno de los miembros de la Comisión de la Selección sintetizó escuetamente su oposición a las cifras pretendidas por Menotti y finalmente Grondona, sin entrar en las discusiones que había preanunciado, afirmó que sobre esa base el acuerdo era imposible y por lo tanto a partir de ese momento podía considerarse liberado de sus obligaciones como seleccionador nacional". La reunión había durado apenas quince minutos.
A las 20.08, el presidente de la AFA, llamó a los periodistas reunidos en el hall del edificio para un anuncio especial: "En el día de la fecha la Comisión de Selección, incluido su presidente, se reunió con el seleccionador actual para tratar el aspecto económico de la renovación de su contrato, sin que se pudiese llegar a un acuerdo favorable. Por lo tanto, a partir de hoy César Luis Menotti termina sus tareas como seleccionador de la AFA. Las cifras que se manejaron, por ética no las voy a dar a conocer. Por las razones que todos conocen, nuestro fútbol no está en condiciones de equiparar las cifras que se ofrecen en otros países. En este caso concreto -el de AFA-, no por falta de posibilidades económicas, sino porque entendemos que debemos ser rectores ante sus instituciones. De aquí en más, y tras el ejemplo que da la AFA, si tenemos que elegir entre lo deportivo y lo económico elegiremos lo económico".

Una hora después, César Luis Menotti se retiró de su oficina y de un visible mal humor brindó declaraciones a la prensa respecto a su salida, además de desmentir rumores y cifras económicas: "Si de ganar dinero se tratase para mi, me hubiera ido en el '78, cuando era campeón del mundo y me llamaban de todos lados. Me quedé. Me quedé porque tenía fe en que podía cambiar al fútbol de mi país (...) Yo soñaba que en la Argentina los jugadores podían morirse de viejos, como Gerson, Rivelino, Jairzinho lo hicieron en Brasil. Me equivoqué. Reconozco que me equivoqué...", declaró.
Poco después se fue, dobló en la esquina de Uruguay y se metió al bar y café "Barbasso" donde lo esperaba su staff.
Y así, como si fuera un suspiro, culminaron ocho años de César Luis Menotti al frente de la Selección Argentina, cuyo último capítulo fue escrito en Rosario, en los actuales Juegos ODESUR.

El autor agradece a Eduardo Bolaños la revelación de esta historia.
Foto de portada e interiores: Archivo El Gráfico







































