¡Habla memoria!

1974. Contanos tu sueño, pibe

Por Redacción EG · 07 de octubre de 2019

Daniel Passarella tenía tan solo 21 años, ya era una de las figuras de River, cuenta de dónde surgió, como fueron sus años en Sarmiento, dice que era hincha de River pero que admiraba a Rojitas.

Yo me inicié en el Club Argentino de Chacabuco. La cancha estaba cerca de mi casa y me pasaba el día ahí. Empecé en la sexta y fui pasando por todas las divisiones, hasta que llegué a la primera. Al principio era número diez. Me gustaba jugar arriba, pisarla, meter caños, gambetear. Siempre admiré a los jugadores habilidosos. Rojitas me volvía loco. Era mi ídolo, y eso que yo era hincha de River. Pero él estaba más allá de mi pasión y de la bronca que le tenía a la camiseta de Boca."

"Es una cancha que no puedo saber bien cuál es. No se parece a ninguna. Es impresionante, redonda, repleta de gente. De pronto aparezco yo por un túnel, con la camiseta de River y la pelota bajo el brazo. Hay una explosión, llueven papelitos, cantos. Atrás mío aparece el resto del equipo y saludamos con las manos en alto a todas las tribunas. Me sacan como mil fotos, hago jueguito y al final empiezo el partido."

¨Estoy tan agrandado que hasta me animo a ir arriba a buscar el gol...¨ Y Passarella va, con Marchetti, con Pena, contra Rebottaro, contra cualquiera.

¨Estoy tan agrandado que hasta me animo a ir arriba a buscar el gol...¨ Y Passarella va, con Marchetti, con Pena, contra Rebottaro, contra cualquiera.

"En la cuarta de Argentino me pasaron atrás, de número seis. Hacía falta un cuevero y todos decían que el indicado para el puesto era yo. Así llegué a la primera. Al principio no es-taba muy conforme, pero como andaba bien seguí hasta que le agarré la mano y me sentí cómodo. Enseguida debuté en la selección de Chacabuco, y a principios de 1973 me pide Sarmiento de Junín a préstamo por un año. El pase no costó nada. Yo sacaba más o menos ochenta mil pesos por mes. Era una buena oportunidad para jugar en la Capital. A Sarmiento vino a dirigir Raúl Hernández, aquel tucumano que jugó en River. El influyó mucho en mí. Al poco tiempo de verme me puso de tres y me aseguró que me iba a traer a River como marcador de punta. Me hice muchas ilusiones y me empecé a dedicar con todo. Largué mi trabajo de empleado en una tienda de ropa para hombres y vivía sólo del fútbol. El campeonato de primera "C" es muy difícil, pero me fue bastante bien. Deseaba que terminara el año para venir a probarme. Estaba seguro de que podía quedar."

"El partido lo tengo medio borroso. No sé bien contra quién es, ni tampoco quiénes son mis compañeros. La única cara que distingo es la mía. Salvo goles y cada vez que la agarro, después de hacer un gran quite, salgo gambeteando desde el fondo y me paso a casi todos los contrarios. Hasta que en una llegada saco un tiro desde cuarenta metros y la clavo en un ángulo. Después hago otros goles de taquito, de cabeza, de voleo."

¨El día que debuté contra Boca en Mar del Plara me tocó marcar a Ponce. Creo que anduve bien, me pasó una vez sola. Me gusta salir a los laterales, quitar y salir jugando es mi virtud, pero a veces, cuando la tengo mucho, se hace defecto...¨

¨El día que debuté contra Boca en Mar del Plara me tocó marcar a Ponce. Creo que anduve bien, me pasó una vez sola. Me gusta salir a los laterales, quitar y salir jugando es mi virtud, pero a veces, cuando la tengo mucho, se hace defecto...¨

"Llegando el fin de la temporada, Hernández deja de ser el técnico de Sarmiento y viene Heber Pérez. Yo creí que se acababa todo, pero Hernández no se olvidó de mí. Venía a ver los partidos que jugábamos en Buenos Aires y me seguía alentando con la esperanza de jugar en River. Cuando termina el campeonato me manda llamar y vamos a hablar con Néstor Rossi. Pipo me aseguró que me iba a dar una oportunidad; entonces hice un par de prácticas con el plantel, después me llevaron a Mar del Plata para jugar contra Boca. Yo no me daba cuenta de nada. Ni siquiera estaba un poquito nervioso. ¡Iba a jugar en la primera de River contra Boca y me parecía un partido más...!"

"Después me veo en una vuelta olímpica, en andas de la gente que grita. El final es un lío porque se me confunden las cosas. La televisión, la radio; los diarios, las revistas, todos hablan de mí, y cuando todavía estoy en eso aparezco de nuevo en una cancha, pero con otra camiseta, una celeste y blanca a rayas. Es la selección, yo soy el capitán. Hay un coro de ¡Ar-gen-tina! ¡Ar-ge-tina!"

"Jugué todo el partido marcando a Ponce, salimos cero a cero; creo que lo hice bien, porque enseguida me llevaron a Paraguay y me pusieron en el amistoso contra Olimpia. Le gusté a Pipo Rossi y dijo que me iba a hacer comprar, pero justo en ese momento contrataron a Héctor López, Ahí pensé que no se hacía, tenía mucho miedo. Sin embargo, Rossi insistió porque decía que era bueno, barato y joven. Entonces se decidieron: 12 millones y listo. Firmé una hora antes de cerrar el libro de pases, y el domingo siguiente salí en el banco. Ni bien arreglé, me vine a vivir a la concentración del estadio con los chicos de inferiores. Saco 230.000 pesos por mes y los premios. Oficialmente debuté contra Rosario Central, entrando en reemplazo de Héctor López, Después, otra vez el banco. Al final jugué de seis contra Vélez en lugar de Pena, que estaba suspendido. Ahí ya no salí más. Mientras estuvo Vairo seguí en primera, porque Jáuregui se había ido a la selección uruguaya. Después vino Sívori, y él me terminó de agrandar, me dio la confianza que me faltaba, porque yo seguía pensando que eso no podía durar mucho, que en cualquier momento me sacaban. Recién ahora me voy dando cuenta de lo que tengo, de dónde estoy."

"Me parece que es el mundial 78. Yo en la selección y otra vez lo mismo. Juego, quito, hago túneles, taquitos, lujos, me gambeteo a todos y meto un montón de goles. Después otra vuelta y yo adelante con la copa. Grito, me abrazo con cualquiera, lloro, así se me va yendo lo que me acuerdo, va desapareciendo."

Passarella tuvo dos pasos por River como jugador. El primero fue entre 1974 y 1982, luego el segundo entre 1988 y 1989.

Passarella tuvo dos pasos por River como jugador. El primero fue entre 1974 y 1982, luego el segundo entre 1988 y 1989.

"Se me dieron todas, hasta llegué a jugar al lado de Rojitas, cuando él vino de refuerzo para Sarmiento, una vez que hicimos un amistoso contra la selección. Por eso siempre digo que no tengo ningún problema. ¡Qué problema puedo tener! Si además hace tres meses que me casé y pude alquilar una casa para traer a vivir a mi señora y mis viejos a Buenos Aires. No me preocupa nada, ni siquiera los problemas de River. Yo no creo en eso. Podemos salir campeones, nos falta un poco de suerte, nada más. Sívori sabe lo que quiere. Va a dejar solamente a 18 profesionales. Eso es lo justo y nos está dando la oportunidad a todos. Sólo debo preocuparme por superar mis defectos, porque a veces creo que arriesgo mucho con la pelota en los pies, me gusta demasiado salir jugando. Y también tengo que ajustar la marca, no irme atrás de la pelota y dejar al hombre. Sí, es cierto que una vez me peleé con Salinas en una práctica, pero eso pasa en todos los planteles, son discusiones del momento, se le dio mucha importancia. Ahora nos llevamos bien; yo no soy rencoroso."

—¿Qué te falta? ¿Qué soñás? ¿Qué querés ahora?

—Mire, yo siempre sueño con dos cosas. Es decir, quiero dos cosas: salir campeón con River y después con la selección. Y muchas veces se me aparecen en sueños los dos partidos finales. Me veo jugando. Haciendo goles con la camiseta de River y con la de la selección. Son sueños de pibe... ¿Se los cuento?

"Es una cancha que no puedo saber bien cuál es. No se parece a ninguna. Es impresionante, redonda, repleta de gente. De pronto aparezco yo por un túnel..."

 

 

Por Carlos Ares (1974).

Fotos: Speranza.

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