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Neville y Giggs, "desokupados"

Por Alejandra Altamirano Halle · 29 de enero de 2016

Los ex futbolistas Gary Neville y Ryan Giggs están construyendo una gran carrera como empresarios. Antes de convertir un edificio histórico en un hotel boutique, les permitieron a personas sin techo pasar allí el invierno. Ahora que el refugio cerró, sus ocupantes buscan cómo salir adelante.

La vieja Bolsa de Comercio, refugio improvisado de Neville y Giggs. La vieja Bolsa de Comercio, refugio improvisado de Neville y Giggs.

La idea tenía sentido. Comprar otro gran edificio y convertirlo en un fabuloso hotel boutique. Los ex jugadores Gary Neville y Ryan Giggs ya estaban familiarizados con el negocio inmobiliario. Son dueños del Hotel Football, frente el Old Trafford, que inauguraron en marzo pasado. En pleno plan de expansión, compraron en 2013 el histórico edificio de la calle Norfolk, que había albergado a la Bolsa de Comercio. Con la nueva adquisición también sumaron lo que para muchos sería un problema. Los integrantes de una agrupación les tomaron el edificio, justo antes de empezar con la construcción.

Neville, actual DT del Valencia, no los echó a la calle. Habló con el líder de los activistas del grupo Manchester Angels, que se habían instalado ilegalmente y les ofreció quedarse en el lugar para poder sobrellevar el crudo invierno.

Pero, claro, querían que fuera algo prudente, pensado y no querían repercusión. Por eso se ofuscaron bastante cuando la policía local avisó vía twitter que las personas en situación de calle iban a poder pasar la noche ahí. “¿Por qué están twiteando esto, idiotas?”, se embroncó Neville. Después, el tweet de alerta fue borrado. Ya era tarde, la noticia corrió rápidamente y lo que ellos pensaron que era fácil de controlar se volvió bastante caótico.

Inevitablemente, las fuerzas de seguridad continuaron el vínculo con el improvisado asilo. Los ocupantes tenían problemas de comportamiento bastante seguido. Muchos lidiaban con problemas de drogas y alcohol, lo que ocasionaba peleas con otros sin techo, que también querían pasar la noche allí. Siempre y cuando, los primeros okupas les permitieran el ingreso. Neville no corrió a la justicia para pedir una orden de desalojo. Les permitió quedarse, a todos. A los de la agrupación y también a los otros huéspedes, entre ellos, algunos refugiados de guerra. Las fricciones entre ellos alertaron a la policía en varias oportunidades.

El diario The Guardian, el único medio en poder tomar imágenes del lugar, asegura que el propio Neville gastó 150 mil libras en el proyecto. Les puso seguridad y personal especializado para organizar la convivencia en el edificio. Una construcción de arquitectura neobarroca, con un asombroso hall de entrada, rodeado de columnas mármol en color crema y verdoso y una cúpula inmensa.

Todos los ocupantes del refugio abandonaron el lugar, como estaba previsto, antes de febrero. Algunos encontrarán su lugar en otros refugios, otros volverán a dormir en la calle, tras haber vivido en lo que será un hotel boutique de 35 habitaciones con gimnasio, spa, un club privado en la terraza, y también tendrá su propio restaurante. Porque además los dos íconos del Manchester United están relacionados con la gastronomía: tienen dos sucursales de Café Football: una en Londres y otra en Manchester. En estos emprendimientos también ayudarán a los que más necesitan, ya que Neville les ofreció comida a las personas en situación de calle de Manchester en los últimos diez años. 

Alejandra Altamirano Halle

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