El bautismo de Boca en la Copa Libertadores
Un día como hoy, el Xeneize jugó por primera vez un encuentro en la máxima competencia continental. El Gráfico estuvo presente en esa jornada y revela imágenes inéditas.

Es un día especial para Boca Juniors. Vuelve a jugar un encuentro de fase de grupos de la Copa Libertadores después de dos ediciones, y lo hará contra Universidad Católica, en Santiago de Chile, a las 21.30 en el marco del Grupo D, que comparten con Cruzeiro y Barcelona de Ecuador.
El 7 de abril, sin embargo, es una fecha de importancia histórica para el Xeneize en relación con la máxima competencia continental, ya que en 1963 jugó su primer partido. El rival de aquella ocasión fue Olimpia de Paraguay, quien ya disputaba su tercera edición, y el encuentro se celebró en el Estadio Sajonia -actual Defensores del Chaco- ante 18.000 espectadores. El árbitro de aquella ocasión fue el peruano Arturo Yamasaki.

Boca había accedido dicha edición tras consagrarse campeón del torneo de 1962 con 43 puntos y dos de diferencia sobre River, en especial tras haberle ganado 1-0 un histórico Superclásico jugado el 9 de diciembre de ese año por la penúltima fecha, en la que Antonio Roma le atajó un penal -claramente adelantado- a Delem.
El Gráfico estuvo presente en ese encuentro inaugural de la Copa Libertadores, y la firma histórica de Juvenal consideró que el partido del Xeneize en aquella ocasión fue malo, "pero no supo concretar esa superioridad potencial de hombres y de peso colectivo, porque le faltaron dos elementos: velocidad física y velocidad mental", escribió el maestro de periodistas en la edición 2270 del 10 de abril de 1963.
El enviado especial a Asunción esa tarde de domingo, consideró que el primer elemento faltó porque al momento de iniciarse el partido hacía 32 grados de temperatura, y algunos jugadores como Norberto Menéndez y Ernesto Grillo sintieron el cansancio y terminaron sin piernas. Un detalle de ese encuentro fue el debut oficial de José Francisco Sanfilippo con la camiseta de Boca, a la que defendería durante ese año siendo goleador de este torneo con siete goles.

La crónica del encuentro indicó que "hasta la media hora del partido Boca impresionaba más armado y capaz. Dos veces Menéndez exigió brillantes atajadas de Aguilar. Valentim disparó dos balazos que pasaron muy cerca de los palos. Las únicas chances netas, derivadas de jugadas limpias, claras y penetrantes, con tres o cuatro toques seguidos, colocando la pelota en el sitio justo".
El calor de Asunción y el progresivo cansancio de los jugadores motivó que Olimpia aumentase su presión ante las posibilidades que Boca regalaba. El equipo paraguayo comenzó a ordenarse tanto en defensa como en ataque y a los 37' del complemento se abrió el marcador: tras un remate algo débil de Benicio Ferreira, que el volante Arámbulo aprovechó para distraer a Antonio Roma al dejar pasar la pelota, esta se metió entre sus piernas y desató el grito del pueblo paraguayo.

Esa tarde Boca se presentó con Roma; Silvero, Marzolini; Simeone, Rattin, Orlando; Grillo, Menéndez, Valentim, Sanfilippo y Raúl Pérez. Olimpia formó con Aguilar; Cano, Darío, Segovia, Echagüe; Genaro González, Galeano; Arámbulo, Núñez, Zárate, Benicio Ferreira y Dolda (luego reemplazado por Enio Segovia).
El destino del Xeneize en esa edición de la Copa Libertadores (entonces llamada Copa de Campeones de América) lo dejaría clasificado en primer lugar del Grupo 3, compartido con los paraguayos y Universidad de Chile. Boca accedió a las semifinales tras ganar los tres restantes partidos: 5-3 a Olimpia en La Bombonera, y 1-0 y 2-3 al conjunto chileno.

Junto con ellos, las semifinales las iban a disputar Peñarol, Botafogo y Santos -clasificado a esta instancia por ser el último campeón-. El rival de Boca fue el equipo uruguayo a quien venció tanto en Montevideo (2-1) como en La Bombonera (1-0), y con estos triunfos accedió también a jugar lo que fue la primera de sus doce finales de Copa Libertadores. Su rival en los encuentros decisivos fue el Peixe de Pelé: cayó tanto en Rio de Janeiro (2-3) como en Buenos Aires (1-2).

Foto de portada e interiores: Archivo El Gráfico







































