¿Esto es IA?: el curioso torneo de ajedrez jugado en Buenos Aires
El Gráfico rescató del archivo una competencia disputada entre computadoras en 1979.

El 11 de mayo de 1997, la humanidad asistió a uno de los hechos más trascendentales de su historia: por primera vez una máquina vencía a un humano en una competencia deportiva. En esa fecha, la supercomputadora Deep Blue, de IBM, enfrentó en New York a Garry Kasparov, y le ganó en tan solo 19 movimientos. El ruso admitió después que se sintió atemorizado por el desempeño de la máquina y avergonzando por su performance.
Miguel Najdorf, el mejor ajedrecista argentino de la historia, dijo para El Gráfico pocos días después, en la última entrevista que dió antes de fallecer, que "el hecho de que la máquina haya ganado es interesante, no solo para el ajedrez. Ratifica una vez más lo que yo digo: que la computadora es el invento más importante del Siglo XX que ha logrado nuestra civilización, porque reemplaza al hombre en todos los campos de la vida". El ajedrez no estuvo exento de esa progresión tecnológica.

El ajedrez y las computadoras
Quizás sea este el deporte en donde se abrió el uso de máquinas, computadoras o inteligencias artificiales, que sirvieran como una especie de banco de datos respecto a los movimientos en el tablero. Deep Blue podía llegar a analizar 200 millones de jugadas por segundo antes de mover. En tal caso, la competencia entre un hombre y una máquina era más que nada para ver qué tan autónomas se convirtieron éstas de la mano que la creó.
Desde 1912, con El Ajedrecista, un "autómata" creado por el matemático e inventor español Leonardo Torres Quevedo hasta la actualidad, el deporte-ciencia usó a las tecnologías más cómo recreación y curiosidad, que como una prueba a superar. Pese a esto, hubo ocasiones en donde las máquinas derrotaron a aficionados desde 1956 en adelante. Durante más de cincuenta años, los programas creados para disputar ajedrez fueron hechos con dispar suerte, pero en 1966 se jugó el primer encuentro entre dos computadoras: una soviética y otra estadounidense. La primera ganó después de nueve meses de juego tras enviar los movimientos por telégrafo.

En 1974 se disputó en Estocolmo el primer Campeonato del Mundo de computadoras, y en 1977 se crearon las primeras microcomputadoras diseñadas exclusivamente para jugar al ajedrez: las Chess Challenger, creadas por Fidelity Electronics, y que eran de venta libre. El éxito de este juego fue total y la empresa que los construyó generó variantes que incluían pequeños parlantes que sonaban tras concretarse el juego.
El Torneo
En Argentina, hasta el día de hoy, el ajedrez es un juego que moviliza a mucha gente desde hace más de 90 años. Nuestro país fue sede de eventos históricos como el Torneo de las Naciones de 1939, que motivó a que muchos ajedrecistas se queden a vivir aquí tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los nombres de Miguel Najdorf, Sandro Mareco, Oscar Panno, o en la actualidad Faustino Oro, son algunos de los más destacados de su historia. Por lo que en 1979, un hecho convocó a ajedrecistas aficionados como también a curiosos de la tecnología.
En Buenos Aires se disputó el primer -y único- Campeonato Argentino para Inteligencias Artificiales. Realizado durante diciembre de 1979, las cuatro máquinas que participaron durante esta competencia jugaban entre ellas a partir de los movimientos que una iba dando. En el archivo de El Gráfico, presente en una de las tres jornadas, se encontró una hoja mecanografíada de Proyectos Especiales S. A. en donde informaba sobre las actividades del torneo.

En ella se decía que participaban cuatro máquinas: la TRS-80 Radio Shack con programa "Sargon", una misma máquina pero con programa "Microchess 1.5", una Chess - Challenger 10 modelo parlante y una Compu-Chess. Todas ellas tenían la particularidad de ser creadas a partir de 1976 en adelante, por lo que su tecnología era reciente. Para el campeonato también había sido invitada la máquina "Boris", dedicada al ajedrez y que se había creado un año antes del torneo, pero no participó.
La poca información habida respecto de esta curiosa competencia viene de la mencionada hoja de Proyectos Especiales, y de un recuadro aparecido en la histórica sección "A toda hora y en cualquier lugar"de El Gráfico en la edición 3140 del 11 de diciembre de 1979. Se sabe, entonces, que las tres jornadas tuvieron actividades distintas, las dos primeras realizadas en el 7mo piso del Edificio Antonio Pini, en la Avenida Sáenz Peña 893.
En la primera se enfrentó a simultáneas el maestro José Luis Agdamus con las cuatro máquinas venciéndolas por 4-0. Tras él, el "aficionado de 3er categoría Sr. G. Costa" también realizó simultáneas imponiéndose por el mismo resultado. En el recuadro aparecido en El Gráfico se aclara que "el nivel de juego de estas máquinas es el de un jugador de cuarta categoría y pueden desarrollar las posibilidades completas de 2 ó 3 jugadas abarcando todas las piezas (de 2 jugadas son alrededor de 160.000 movimientos)". Lo cual hace ver que en aquellos años la máquina todavía era una extensión de la memoria del hombre.

La segunda jornada tuvo a las computadoras disputando partidas entre sí. Con todos los encuentros terminados 1-0, la Chess-Challenger 10 venció a "Sargon" y la Microchess 1,5 cayó en sus dos partidas contra la Compu-chess y "Sargon". El ritmo de juego total tomó 40 jugadas durante dos horas. Por falta de tiempo, los tres encuentros que quedaban pasaron a disputarse el día viernes 14 de diciembre a las 19 horas en los salones de las Escuelas Técnicas ORT, en Yatay al 200.
Lamentablemente, de estos encuentros no se ha encontrado información alguna, esfumándose en el polvo de los años.
En julio de 2025, un nuevo capítulo entre las tecnologías para jugar ajedrez sumó un nuevo episodio. La inteligencia artificial de OpenAI perdió contra "Video Chess", un juego de Atari creado en 1979 para uso hogareño, y después Copilot -diseñada por Microsoft- cayó ante el mismo aparato. Esto se debió a que ambas IAs carecen de una "comprensión lógica y persistente del tablero, estos sistemas fallan en actividades —como el ajedrez— que requieren cálculo exacto, memoria confiable y capacidad analítica", según lo escrito por Juan Ríos en Infobae.
Estos límites de las IAs entran en una batalla permanente contra la tecnología retro: es decir, hay lugares y situaciones determinadas en donde las IA's aún no ingresaron. Si en 1979, la máquina era una extensión de la memoria del hombre, ahora terminó siendo una resistencia.
La historia de la tecnología está en permanente escritura. Buenos Aires no estuvo exento de esa historia, y El Gráfico fue testigo.
Foto de portada e interiores: Archivo El Gráfico







































