Personajes

Los 16 del 2016: #16, Braian Toledo

Primero, nos emocionó con su triste y valiente historia. Después, deslumbró al terminar entre los diez mejores lanzadores de jabalina de los Juegos Olímpicos. Tiene un futuro gigante.

Por Martín Estévez ·

21 de diciembre de 2016
Imagen Braian fue a buscar sus jabalinas a Europa: acá se las retenía la aduana.
Braian fue a buscar sus jabalinas a Europa: acá se las retenía la aduana.
Solo una parte de lo que le contó Braian a El Gráfico antes de Río 2016: “Cuando tenía 8 años, me levanté a la madrugada y vi a mi mamá llorando. ‘Lloro porque no sé qué les voy a dar de comer mañana’, me dijo. No teníamos nada, nada, nada. La abracé y le dije: ‘No te preocupes, yo te voy a ayudar’. En ese momento me cargué la mochila de mi casa. En la escuela, les completaba las carpetas de dibujo a mis compañeros. Me pasaba toda la madrugada dibujando y ellos me daban 25 centavos. Con eso compraba un kilo de pan. A mi mamá la ayudaba a lavar. No teníamos agua, teníamos que caminar dos cuadras hasta un lugar donde había una canilla. Ella lavaba la ropa y yo, los platos. En invierno, el agua estaba helada”.

Por qué
Porque con menos recursos que sus competidores, es uno de los mejores lanzadores de jabalina del planeta. Porque logró una marca de 83,32 metros y se convirtió en el primer argentino en llegar a una final olímpica en su especialidad: finalizó 10°. Porque tiene solamente 23 años y le queda mucho tiempo para seguir superándose. Porque hasta hace pocos meses, se entrenaba durante el día y construía su casa de noche. Porque se animó a contarle su historia personal a El Gráfico y conmovió al ambiente del deporte.

Data
*En los Juegos Olímpicos de Londres 2012, cuando tenía 18 años, había finalizado 28°. En Río 2016 mejoró notablemente: terminó 10°.
*Posee el récord mundial juvenil (84,85 metros, con una jabalina más liviana) y el récord argentino (83,32). Se acerca a la mejor marca sudamericana: 84,70.
*Luego de un largo trayecto junto a Gustavo Osorio, que lo entrenó desde pequeño, después de los Juegos sumó a su equipo técnico al finlandés Kari Ihalainen.

Por Martín Estévez / Foto: Emiliano Lasalvia

Nota publicada en la edición de diciembre de 2016 de El Gráfico