Scaloni: las sensaciones nunca antes escuchadas sobre la final de Qatar
El entrenador de la Selección Argentina y su sincero relato del partido que marcó para siempre su carrera, detallado en su biografía oficial, escrita por Diego Borinsky.

A TRES AÑOS de la obtención de la tercera estrella por parte de la Selección Argentinaen el Mundial de Qatar, el espacio para sorprenderse, emocionarse y descubrir algo nuevo no está cerrado. El entrenador del equipo,Lionel Scaloni, reveló situaciones que no habían salido a la luz acerca de cómo vivió en carne propia la histórica consagración.
Dichas reflexiones están atesoradas en Scaloni - Biografía oficial, el libro escrito por el periodista Diego Borinsky y editado por Sudamericana, fruto de las charlas que el autor mantuvo con el conductor Albiceleste tanto en el predio de la AFA en Ezeiza como en Mallorca, su lugar de residencia.
Se trata de un relato cronológico de la vida del oriundo de Pujato con idas y vueltas que en un momento se detienen en aquel imborrable 18 de diciembre de 2022 y que llevaron al creador de la Scaloneta a relatar en primera persona sus pensamientos durante esa suerte de película de ciencia ficción que resultó el triunfo por penales sobre Francia luego de ir en ventaja cómodamente por 2-0, experimentar el inesperado y súbito 2-2, e incluso no poder rematar la situación con el 3-2 estampado por Lionel Messi en el tiempo suplementario.

Una de las cuestiones de debate posterior fue el "antes y después"del cambio de Ángel Di María, de extraordinaria tarea en aquel partido y que fue reemplazado a los 64' por Marcos Acuña.
Sobre esa situación, Scaloni expresa en el libro: "Una lástima porque yo entendí que estaba cansado. Un rato antes de sacarlo le dije que iba a salir y me contestó: 'Hago otro gol y me sacás'. Sentía que estaba agotado, sino era para que siguiera haciendo estragos. Que nos hayan empatado no tuvo que ver con ese cambio: perdimos una pelota tonta y cometimos un penal".
Sin embargo, Leo cree que "la reacción fue lo mejor que tuvo la Selección en el Mundial". Ya había pasado con Países Bajos y se repitió ante Francia. Pero los jugadores "se sentían bien, sabiedo que son accidentes que te pueden pasar. Había que seguir jugando a La Nuestra".
En tal sentido destaca que "lo que caracteriza a esta selcción es lo que traemos del potrero, del barrio, de un picadito en la escuela: te roban la pelota y querés ir a recuperarla para atacar otra vez. Es loco decirlo sobre una final, pero era el partido para hacerlo. Creo que jugaron el partido como si fuera el último de sus vidas. Fue espectacular".

EL MEJOR GOL DE LAS FINALES MUNDIALISTAS
Respecto del golazo de Di María que marcó el 2-0 parcial en una jugada que pareció de Play Station y que muchos catalogan como el mejor tanto de las finales mundialistas, Scaloni explica el por qué de su gesto de presionar sobre el lateral en la génesis de la maniobra.
"Rechazó Dibu (Martínez) -relata-, era una pelota sucia. Upamecano es derecho, y la pelota le caía para la izquierda; entonces si la controlaba mal, podíamos robar y crear algo. Por eso hice el gesto. Y aparte porque venía Julián (Álvarez) a presionar, y Julián te arranca el pasto. Cuando ves que se te viene encima un jugador como Julián, te la sacás de encima. Y eso hizo Upamecano, no buscó a un compañero, se la sacó de encima. Yo veía que había olor, no a gol, no te voy a mentir, pero sí a robo de pelota. Después fue todo de ellos, impresionante, una jugada soñada donde cada uno sabía lo que tenía que hacer en cada momento: Molina le metió el secador para dejársela a Alexis (Mac Allister); Alexis de primera a Leo (Messi); Leo en dos toques a Julián; Julián de primera a Alexis y Alexis de primera a Fide para que también definiera de primera. Impresionante".
Y profundiza: "La verdad es que en ese momento no me di cuenta de que había sido un golazo, después lo vi muchas veces y dije: '¡Qué jugada impresionante!'. De arriba quizá vas viendo toda la jugada, ahí estaba tan metido que no me di cuenta. Lo mismo que la atajada del Dibu al final, yo estaba totalmente en otra, en ese momento no me pareció tan espectacular. Hoy la ves y es la mejor de todos los tiempos".
A pesar de la abrumadora superioridad argentina, el DT asegura que "era el primero en saber que ese partido no estaba terminado. En el segundo tiempo Pablo (Aimar, su ayudante de campo) me comenta: 'Mirá el baile que le estamos dando', ahí me agarro la cara y le digo: 'Este partido no me gusta nada'. Era una final del mundo demasiado light".
EL INESPERADO EMPATE
Sobre el empate francés que llegó de repente y que estaba fuera de los cálculos Scaloni expresa que "era una final del mundo que estaba ganada, el juego no existía, ellos ya habían tirado la toalla. Fue más un error nuestro que un acierto de ellos".
"La sensación con el empate fue fea, por adentro fea, porque aparte ellos tenían resto físico y nosotros llegábamos con lo justo. Era más corazón que otra cosa, en los últimos cinco minutos estaba feo feo el partido", reconoce.
¿Y qué sintió cuando Messi marcó el 3-2 en el tiempo suplementario?: "Primero estaba convencido de que era offside. Le comenté a Pablo: 'Olvidate, es fuera de juego, no puede estar tan solo'. Cuando se confirmó el gol, no digo que me vi ya campeón pero por adentro pensé: no se nos va a escapar ahora".
Sin embargo, llegó el 3-3: "El fútbol tiene esas cosas; nosotros metimos a Pezzella, un cabeceador nato, y la pelota pasó por arriba de donde estaba él y de todos los demás. La pelota pasó igual y le terminó dando en la mano a Gonzalo (Montiel). Después lloraba, se sentía culpable". Ello derivó en el penal que Kylian Mbappé tradujo en la paridad final y la necesidad de definir en los penales.
LA TANDA DE PENALES
"En los penales, alguien del cuerpo técnico me dijo: 'hablalo a Gonzalo', porque lo seguía notando mal. Entonces pegué la vuelta y le volví a preguntar: 'Gonza, ¿estás bien? ¿Pateás? Si no, está Enzo, eh'. Y él me confirmó: 'No, no, pateo, pateo'. Sabíamos que Gonzalo es una garantía en los penales, al final nos dio el título del mundo, parecía estar marcado que lo merecía", manifiesta.
EL FESTEJO CON LA HAZAÑA CONSUMADA
Scaloni tamibén deja detalles de su manera de vivir la felicidad por el objetivo alcanzado, los primeros instantes tras la consumación de la hazaña: "Se me tiró Pablo y me pegó un rodillazo. 'Me mataste, boludo, me mataste', le dije. Y me quedé mirando, mirándolos a todos corriendo, te puedo asegurar qué hizo cada uno, era un momento increíble. Yo lo estaba disfrutando a mi modo, observándolos. Si te digo qué me pasaba por la cabeza, te miento. La emoción era tan grande... y el alivio, un enorme alivio".
"En un momento vino Leandro y me dijo: 'Somos campeones del mundo, no lo puedo creer', y ya ahí me quebré definitivamente", concluye.
IMAGEN DE PORTADA: REUTERS







































