Literatura deportiva

La Doce: la historia de la barra de Boca

Una nueva obra que narra un recorrido de violencia, traiciones y venganzas.

Por Redacción EG ·

06 de agosto de 2025

BOCA esconde, a lo largo de una existencia que excede el centenario, un cúmulo de historias que signaron su vida. Una de las más interesantes, llamativas y hasta crípticas es la de La Doce, su hinchada, la barra de uno de los clubes más representativos de Sudamérica.

La historia de La Doce es un relato de aventuras dentro y fuera de la ley. De acción trepidante. De traiciones y venganzas. De tiros, lios y cosa golda. Con personajes únicos, componendas con el poder político, botines fabulosos y situaciones no aptas para personas impresionables... Y todo es verdad.

El periodista Gustavo Grabia, sin dudas el que más conoce acerca de la violencia que corroe el fútbol argentino desde hace décadas, entrega una saga en la que la realidad supera a cualquier ficción: la historia de La Doce, la mítica e inextinguible barra brava de Boca.

Imagen La tapa de La Doce, la nueva obra que recorre la vida de la barra de Boca.
La tapa de La Doce, la nueva obra que recorre la vida de la barra de Boca.

Un adelanto

La historia de la barra brava de Boca es, vista en perspectiva, la historia de la violencia en el fútbol. Porque es la hinchada que abre la saga sangrienta de muertes alrededor de una pelota y es también la que institucionaliza, desde mediados de la década de los sesenta, la idea de que se puede vivir de esa violencia, de ese terror, aplicándolo a los colores partidarios de un club. La hinchada de Boca —autotitulada «La mitad más uno» por ser la del equipo más popular del país (frase que inmortalizó el expresidente del club, Alberto J. Armando, en un reportaje publicado por la revista El Gráfico tras la obtención del título de 1964)— presenta en su brazo armado, La Doce, un modelo de organización inusitado.

(...) La barra de Boca es como la hidra de mil cabezas: no alcanza con cortar una de ellas para terminar con su historia. Eso quedó demostrado en aquella nublada mañana de mayo del 97, en un hecho inédito en la lucha contra la violencia en el fútbol. A José Barritta, el Abuelo, capo de La Doce, y sus nueve adláteres, los condenaron a penas de hasta veinte años de prisión por asociación ilícita y por los crímenes de los hinchas de River Ángel Delgado y Walter Vallejos, producidos el 30 de abril de 1994 tras un superclásico jugado en la Bombonera.

Pero en cuestión de meses, los que por entonces eran segundas líneas, liderados por Di Zeo, tomaron el poder y reprodujeron fielmente el modelo. Hasta que terminaron presos en 2007 en el penal de Ezeiza con una sentencia de hasta cuatro años y seis meses de prisión por coacción agravada, y si bien en 2010 recuperaron su libertad, les costó más de seis años volver a la barra y debieron enfrentar otro proceso por asociación ilícita. Mientras tanto, Mauro Martín, segunda línea hasta entonces, tomó las riendas. Porque como dice Di Zeo, es «herencia, herencia, herencia». De eso se trata La Doce, de eso se trata la violencia. Y esta es su historia.