Adiós al Loco Salinas: el recuerdo de una zurda inolvidable y aquella histórica sanción
El exmediocampista xeneize dejó una huella imborrable bajo la conducción del Toto Lorenzo, brilló en torneos internacionales y protagonizó uno de los castigos más severos del fútbol argentino.
Falleció Carlos Horacio Salinas, un jugador que se destacó en el Boca de Juan Carlos Lorenzo como DT. Convirtió un gol en la famosa final ante el Borussia Moenchengladbach en Karlsruhe. También fue clave para el triunfo de Argentinos Juniors sobre San Lorenzo, en 1981, lo que generó el descenso del Ciclón.
Aquellos años dorados con la camiseta azul y oro también tuvieron su costado turbulento, marcado por el temperamento indomable del mediocampista.
En el recordado encuentro frente a Huracán disputado el 5 de noviembre de 1978, el juez Abel Gnecco decretó su expulsión y el posterior tumulto derivó en una histórica suspensión de 25 fechas por tomar al árbitro del cuello, configurando así uno de los castigos más extensos jamás aplicados por una acción de juego en el balompié nacional.
En una profunda charla íntima concedida a la revista El Gráfico bajo la firma de Diego Borinsky, el propio protagonista repasó con total franqueo los pormenores de aquella tarde fatídica en la que perdió la compostura. Con la frescura que siempre lo caracterizó, el exvolante recordó sin filtros las fricciones previas y el entredicho con la autoridad arbitral.
Ese fue Abel Gnecco, que era un hijo de puta. Entraba a la cancha y te insultaba. Ese día, apenas entró a la cancha, ya me dijo: “escuchame, Salinas, no me transmitas el partido, ¿entendés?”. Tenía ganas de echarme antes de empezar. Me cobró foul por una amarilla y enseguida la roja por tirarme a los pies y me puse loco. Menos mal que estaban Brindisi y Babington que me sacaron…
La réplica del periodista no tardó en llegar para recordarle la gravedad de la agresión física sobre el juez, momento en el cual el exfutbolista aportó su cuota de ingenio y picardía para relatar su paso posterior por el Tribunal de Disciplina.
Cuando fui a declarar al Tribunal de Disciplina dije que no lo había agarrado pero ahí me sacaron del cajón la foto de El Gráfico. Me mataron. “Bueno, es que le quería tomar el talle de la camisa”, les dije. Listo: 25 fechas, 6 meses sin jugar. Al menos pude jugar en la Libertadores. Encima, al poco tiempo me echó Nitti y me dieron 11 fechas más, me tenían alquilado. “Escuchame, tucumano, vamos a tener que hacer un contrato por partidos jugados”, me dijo Armando.








































