Cuántos títulos del mundo se definieron por penales
PSG le ganó la tanda a Flamengo y se quedó con la edición 2025 de la Copa Intercontinental.

En una definición para el recuerdo, el Paris Saint-Germain se consagró campeón tras igualar 1-1 frente al Flamengo y terminar imponiéndose en una dramática tanda de penales. Este encuentro, correspondiente a la final de los torneos intercontinentales oficiales de clubes, marcó un hito histórico al sumarse a la selecta lista de finales que debieron decidirse desde los doce pasos para determinar al monarca del fútbol mundial.
La paridad entre los campeones de Europa y Sudamérica fue absoluta durante los noventa minutos y el tiempo suplementario. Con este resultado, el PSG logra su primer gran título de esta magnitud, quebrando la resistencia de un Flamengo que luchó hasta el último instante en la final de 2025.
La consagración del equipo francés no es un hecho aislado en la historia del fútbol grande, ya que el historial de finales intercontinentales decididas por penales cuenta con antecedentes legendarios.
La primera vez que se registró una definición de este tipo fue en 1985. En aquella edición, la Juventus de Italia y Argentinos Juniors igualaron 2-2 en una exhibición de fútbol en Tokio. Los goles de Ereros para el equipo argentino y las respuestas de Michel Platini y Michael Laudrup para la "Vecchia Signora" llevaron el duelo a los doce pasos. En esa instancia, la Juventus se impuso 4-2, con Platini anotando el penal decisivo para consagrar al equipo de Giovanni Trapattoni.
Pocos años después, en 1988, Nacional de Uruguay logró la gloria al vencer al PSV Eindhoven en una serie interminable.
El encuentro, disputado el 11 de diciembre en el Estadio Nacional de Tokio, finalizó empatado 2-2 tras un alargue agónico, decidiéndose a favor de los sudamericanos por 7-6 desde los doce pasos.
La tanda de penales entró en los libros de récords por su dramatismo y extensión. La figura absoluta fue el arquero uruguayo Jorge Seré, quien logró atajar tres remates fundamentales (a Kieft, Gerets y Van Haerle) para mantener con vida a su equipo en los momentos más críticos. Esta marca de tres penales contenidos se mantuvo como el récord absoluto para una final del mundo hasta que fue superada recientemente en 2025 por el ruso Matvéi Safónov del PSG.
La definición fue una verdadera prueba de nervios. Tras una paridad constante donde marcaron figuras como Hugo De León y el propio Ostolaza, la gloria quedó en los pies de Tony Gómez, quien convirtió el penal número veinte de la serie para sellar el 7-6 definitivo y darle a Nacional su tercera corona intercontinental.
Durante la década de los noventa, la tendencia continuó en 1995, año en el que el Ajax se impuso ante el Grêmio de Porto Alegre tras empatar sin goles. En un duelo marcado por la paridad táctica y la solidez defensiva, el marcador no se movió durante los noventa minutos ni en el tiempo suplementario, finalizando 0-0. La definición se trasladó a la tanda de penales, donde el equipo neerlandés fue más preciso y se impuso por 4-3.
En la tanda decisiva, la efectividad del conjunto de Ámsterdam fue casi perfecta. Los jugadores Ronald de Boer, Frank de Boer, Finidi George y Danny Blind convirtieron sus ejecuciones para asegurar el trofeo. Por el lado de Grêmio, si bien marcaron Magno, Gélson y Adílson, no fue suficiente para contrarrestar la puntería de los campeones de Europa.
Ya en el nuevo milenio, precisamente en el año 2000, el Corinthians se coronó campeón al derrotar al Vasco da Gama en la final del primer Mundial de Clubes organizado por la FIFA.
En una final netamente brasileña disputada en el mítico Estadio Maracaná, el "Timao" logró imponerse al Vasco da Gama en una dramática definición por penales tras empatar 0-0 en los 120 minutos de juego.
La tanda de penales fue un fiel reflejo de la paridad del encuentro. Por el lado del Corinthians, fueron efectivos Freddy Rincón, Fernando Baiano, Luizao y Edu. La gran figura del arco, Dida, fue determinante al detener el disparo de Gilberto, dándole una ventaja clave a su equipo. Aunque el ídolo paulista Marcelinho Carioca falló su remate ante Hélton, la gloria se definió en el último suspiro.
El momento culminante llegó cuando Edmundo, el símbolo del Vasco da Gama, ejecutó el último penal de la serie y su remate se fue desviado, desatando el festejo eufórico de los jugadores del Corinthians. Con un resultado final de 4-3 en la tanda, el equipo de São Paulo se adjudicó la primera edición de este certamen oficial organizado por la FIFA.
El dominio sudamericano y el cierre de una era
Las finales de principios de los 2000 también dejaron huellas imborrables bajo esta modalidad. En 2003, el Boca Juniors de Carlos Bianchi alcanzó la cima del mundo al vencer al Milan de Italia 3-1 en la tanda, consolidando una de las hazañas más grandes del fútbol argentino, luego de un intenso empate 1-1 en los 120 minutos de juego en el Estadio de Yokohama.
La tanda de penales consagró como gran figura al portero Roberto Abbondanzieri, quien detuvo los remates de Andrea Pirlo y Alessandro Costacurta. A esta actuación se sumó el remate desviado de Clarence Seedorf, dejando al Milan con un escaso margen de efectividad. Por el lado de Boca, las conversiones de Rolando Schiavi, Matías Donnet y el disparo final de Raúl Cascini sentenciaron la victoria y le dieron al club de la Ribera su tercera corona mundial.
Al año siguiente, en 2004, el Porto de Portugal logró vencer al Once Caldas de Colombia en lo que fue la última edición de la histórica Copa Intercontinental en Japón.
Tras igualar 0-0 durante los 120 minutos de juego, el equipo europeo logró imponerse en una maratónica tanda de penaltis por 8-7, celebrada en el Estadio Internacional de Yokohama.
La tanda de penaltis fue una de las más extensas y vibrantes que se recuerden en la historia de las finales mundiales de clubes. Se ejecutaron un total de 18 disparos para decidir al ganador. La efectividad fue altísima en ambos bandos hasta que el drama aumentó con los fallos de Maniche para el Porto y Fabbro para el equipo de Manizales.
La paridad se mantuvo hasta las últimas instancias, donde la precisión de jugadores como Quaresma, McCarthy y Costinha mantuvo con vida a los portugueses. Finalmente, tras el fallo de Edwin García por parte del Once Caldas, el defensor Pedro Emanuel convirtió el penal decisivo que selló el 8-7 definitivo, otorgándole al Porto su segunda corona intercontinental.






































