Brilla en el Buenos Aires Challenger, es uruguayo y lleva 24 triunfos al hilo: "En el tenis no hay tiempo para disfrutar lo bueno"
Joaquín Aguilar Cardozo vive hace 11 años en Argentina, acumula una racha que impresiona y causó sensación al vencer este miércoles a Francisco Comesaña.

El Buenos Aires Challenger vio competir desde sus inicios a tenistas argentinos o extranjeros que tiempo después desarrollaron su carrera en el circuito ATP.
Francisco Cerúndolo, Tomás Etcheverry, Sebastián Báez, Mariano Navone y Kyle Edmund son algunos de los nombres que llegaron en franco ascenso y que tomaron el certamen como trampolín.
Sin embargo, también están los que se meten por la ventana y escriben su historia. A los que el ranking les alcanza con lo justo o deciden ir a jugar la clasificación para disputar el torneo y terminan como protagonistas.
Este miércoles, Joaquín Aguilar Cardozo dio el gran golpe y bajó a Francisco Comesaña, el primer preclasificado. ¿Sorpresa? A medias: el uruguayo conquistó su vigésimo cuarto triunfo al hilo en una ciudad que le sabe familiar.

Nacido en la ciudad de Paysandú el 8 de abril de 2005, su contacto con Argentina se dio desde chico. De tanto venir a jugar torneos junto a su mellizo Federico, cuando cumplió 10 años, sus padres tomaron la decisión de mudarse a Buenos Aires. “Fue la mejor elección. Es uno de los mejores lugares del mundo para hacer base. Además de otros jugadores, hay entrenadores, kinesiólogos, psicólogos, preparadores físicos muy buenos”, analiza Aguilar Cardozo.
A la hora de competir, le da crédito a su coach, el argentino Facundo Arguello, y a las mejoras físicas que experimentó en los últimos meses. El plus, tanto mental como corporal, es la razón por la cual considera que los partidos caen para su lado. “Hay que embarrarse en la cancha y en los entrenamientos. Los resultados son el fruto de los entrenamientos, te tiene que gustar estar ahí. Con Comesaña fue una batalla, fueron casi tres horas y tuve que embarrarme y correr un millón de pelotas”, explica el oriental.
Al vencer por 7-5, 6-7 y 6-4 al marplatense, causó sensación en el público porteño, que se identificó con él y aplaudió cada ganador, de drive, revés o de globo, como si fuera de un compatriota. “Fue el mejor triunfo de mi carrera por el rival y la manera. Estaba mi familia y mis amigos acá, tuve chances para cerrarlo, me fui al tercero, arranqué quiebre abajo… Fue perfecto para la película”, indica.
Si bien tiene presente la Garra Charrúa de su tierra natal, no negocia el estilo de juego ofensivo. “Me gusta tomar las decisiones yo, que pase por mí el punto. Me invierto mucho y busco siempre jugar con el primer saque. A la hora de correr, corro. Disfruto pegarle a la bola”, revela. Curiosamente, no es un tomador solitario de mates pero sí con sus afectos.

Villa Constitución, Asunción, en dos oportunidades y Mar del Plata fueron testigos de su gran desempeño con coronaciones en este 2026. “Tuve una lesión que me dejó tres meses afuera y cuando volví vi los frutos. Todavía no asimilo ganar cuatro futures seguidos. En el tenis no hay tiempo para disfrutar lo bueno”, considera el 384° del ranking.
Su camino en el certamen inició contra su gemelo, con el que se conoce a la perfección y al que para ganarle, debe variar su juego durante el trámite. “Entramos a matarnos”, dice. El sueño es uno solo: jugar juntos la Copa Davis para Uruguay como singlistas o conformar la pareja de dobles.
Hincha de River y de Nacional de Montevideo, no duda a la hora de elegir un ídolo en su deporte: “Mi tenista favorito es David Nalbandian”, sostiene. Por su estatura (1,68 M), despertó alguna comparación con Diego Schwartzman, a quien también admira. “Es un honor que la gente vea en mí un parecido a Peque. Él hizo algo que fue inexplicable e increíble, tuvo una carrera admirable. Quiero hacer mi camino, pero ojalá poder acercarme”, agrega.
Aún en una gran racha y con buena edad para dar el salto, quiere ir sin prisa pero sin pausa. “Me gustaría terminar el año entre los mejores 300 y el año que viene poder jugar alguna qualy de Grand Slam. Más adelante, quiero alcanzar el top 100. Todos los tenistas aspiran a eso”, confiesa.
Fotos: Gonzalo Díaz (Prensa Buenos Aires Challenger)







































