ATP

Emblema nacional: El Buenos Aires Lawn Tennis Club cumple 130 años

Celebra un nuevo aniversario la histórica catedral en la que surgió Vilas, brilló Sabatini, vibró el equipo de Copa Davis, festejaron decenas de argentinos y se despidió Del Potro.

Por Pablo Amalfitano ·

19 de abril de 2022

EL BUENOS AIRES LAWN TENNIS CLUB es, por excelencia, la catedral indiscutida del tenis argentino. Allí, en ese lugar con mística incalculable, anidan los sueños de cada persona que decide golpear una pelotita amarilla con una raqueta en cualquier rincón del país.

Ese lugar cumple nada menos que 130 años desde su fundación, el 19 de abril de 1892. Y la historia de su nacimiento, un suceso fundacional para el tenis nacional, es muy particular.

En una circular con fecha 5 de abril de aquel año, los inmigrantes ingleses Arthur Herbert, W. H. Watson, Adrian Penard, C.R. Thursby, H. M. Mills y F. E. Wallace le propusieron a la colectividad británica de Buenos Aires la fundación de un club dedicado a la práctica del lawn tennis, como se denominaba por aquellos tiempos.

La primera reunión se realizo el 8 de abril en la sede del Consulado Británico, ubicado entonces en el número 365 de Reconquista. Para establecer la sede y construir demás instalaciones, Penard había ofrecido un terreno de su propiedad, situado en la avenida Alvear entre Ayacucho y la calle Callao, para el cual sugirió el nombre “Alvear Lawn Tennis Club” para la nueva institución.

En esa asamblea se aprobó la iniciativa y se formó una comisión integrada por Herbert, T. V. M. Knox y T. S. Boadle, a quienes se encomendó estudiar la propuesta y se dio facultades para buscar otro terreno en el caso de que el ofrecido no resultara el más adecuado. La comisión consideró que el terreno de la avenida Alvear resultaba poco apropiado ya que, dadas su dimensiones, no se podía construir allí más que una cancha grande y otra más chica.

Para iniciar las actividades se eligió un terreno ubicado en la esquina de Vicente López y Ayacucho. El 19 de abril, en una asamblea de la que participaron los señores Herbert, Knox, Boadle, Thursby, W. Harris-Gastrell, A.Bowden Smith, J. Person y M. G. Fortune, se fundó el Buenos Aires Lawn Tennis Club. Arthur Herbert fue designado como el primer presidente.

Imagen El Court Central del BALTC, durante la final de 1973 entre Vilas y Borg.
El Court Central del BALTC, durante la final de 1973 entre Vilas y Borg.
 
Más adelante, como el terreno de Recoleta quedó chico, los dirigentes de la entidad se instalaron en Olleros 1510 y el 12 de junio de 1920 fue inaugurado el edificio actual, al borde de los lagos de Palermo.

Desde la terraza de la obra del arquitecto Carlos Dumas se contemplan las 19 canchas y el Court Central, que lleva el nombre de Guillermo Vilas desde 2016, aunque fue inaugurado en 1926 y ampliado en 1952.

En el Buenos Aires surgió precisamente el mito de Vilas, el tenista argentino más relevante de todas las épocas, el hombre de la vincha y la zurda inquebrantable, el tipo que pasaba horas y horas en las canchas de polvo de ladrillo hasta destrozar a sus rivales. El marplatense fue el abanderado de partidos imposibles de olvidar por la Copa Davis, el legendario certamen que tuvo como sede al Buenos Aires en 42 de las 68 series jugadas en la Argentina.

En ese espacio Vilas comenzó a edificar la leyenda en 1973, cuando se consagró en el Abierto de la República, la primera de sus ocho conquistas del circuito en el Buenos Aires, tras imponerse en la final por 3-6, 6-7, 6-4, 6-6 y retiro de Björn Borg, quien fue a buscar un smash al fondo de la cancha, se golpeó contra el tablero de madera y acusó dolores en la cintura y el brazo, situación por la que debió abandonar el partido.

“Lo vi caído y quise ayudar. Traté de echar a la gente que se agolpaba. Me sentía mal porque él era mi amigo y tenía miedo por su futuro. Los inconscientes de siempre querían hacerlo seguir. Lo calmé y el médico aconsejó revisarlo por un golpe interno. Por eso abandonó. Lo acompañé al vestuario y, cuando se fueron todos, decidimos salir a cenar juntos. Después fuimos a bailar”, dijo el propio Vilas en esta misma revista, que reflejó los códigos que existían en el circuito en aquella época.

El Buenos Aires anida un cúmulo interminable de historias pero también provocó conquistas de la mejor camada que surgió en el país: La Legión. Aquel grupo de jugadores emergió en 2001, cuando el torneo recuperó la plaza de ATP -desde ese año se disputa de manera ininterrumpida-. En las 22 ediciones consecutivas se consagraron los argentinos Guillermo Coria (2004), Gastón Gaudio (2005), Juan Mónaco (2007), David Nalbandian (2008) y Diego Schwartzman (2021), quien cortara una racha de 13 años sin títulos. Antes de la historia reciente, y además de las conquistas de Vilas, por caso, fue la propia Gabriela Sabatini quien gritara campeona en el mítico recinto porteño: fue en 1986 

Por el BALTC pasaron estrellas del calibre de Luis Clerc, Mary Terán de Weiss, Raquel Giscafré, Norma Baylon, Enrique Morea, Nalbandian, Coria, Gaudio, Paola Suárez, además de figuras rutilantes del exterior como Jimmy Connors, Stan Smith, Pancho Gonzales, Arthur Ashe, John McEnroe, Andre Agassi, Billie Jean King, el propio Borg, Fred Perry, Mats Wilander, Manolo Santana, Manuel Orantes, Alex Corretja, Marcelo Ríos, Guga Kuerten, Rod Laver, Carlos Moya, Ken Rosewall, John Newcombe, Roy Emerson, Pat Cash, Margaret Court, Ilie Nastase, Steffi Graf, Ivan Lendl o Martina Navratilova, entre tantos otros.

Las tribunas del Court Central vibraron con varios de ellos que se consagraron campeones, como Kuerten (2001), los españoles Carlos Moyá (2003 y 2006), el propio Rafael Nadal (2015) yel austríaco Dominic Thiem (2016 y 2018).

 

Imagen Juan Martín Del Potro y su despedida en el Argentina Open.
Juan Martín Del Potro y su despedida en el Argentina Open.
 

El último gran suceso que vivió el Buenos Aires, una suerte de llamado del destino justo el año del 130° aniversario, fue esta temporada en la despedida de Juan Martín Del Potro ante su gente, en el Argentina Open ante su amigo Federico Delbonis, en un Court Central repleto, la mágica noche del 8 de febrero, tras la que dijo que fue una especie de despedida pero no se animó a retirarse del todo.

Ese día se cerró un círculo: de los inmigrantes ingleses, con paso por Vilas y otros grandes campeones, a la última función de Del Potro, el más reciente de los jugadores distintos que surgieran en territorio argentino. Los primeros 130 años están repletos de gloria. Que vengan 130 más.

Imágenes: Telam

Fuente: BALTC