Las Entrevistas de El Gráfico

La Maquinita: el reencuentro

Por Redacción EG · 03 de febrero de 2020

Vernazza, Prado, Wálter Gómez, Labruna y Loustau jugaron 4 campeonatos juntos en River y ganaron 3. En 1967 Osvaldo Ardizzone testimonia el encuentro de este quinteno inolvidable 15 años después de sus hazañas.

LOS CINCO AYER
Jugando juntos completaron cuatro campeonatos (1952-55). Ganaron tres (1952-53 y 1955), y obtuvieron un tercer puesto en 1954. En 1951 el quinteto se integraba con Vernazza, Juan José Pizzuti, Walter Gómez, Labruna y Loustau. Pero en enero de 1952, durante la gira por Europa, ingresó Eliseo Prado en lugar del que sería  DT de Racing. Esa misma formación le hizo cuatro goles al Mánchester City en 45 minutos (primera vez que un equipo argentino le ganaba a uno de primera división de la Liga Inglesa en su propio terreno) y quedó como titular para el campeonato de 1952.
 
Los cinco ayer

Los cinco ayer

 
 En el primer partido de esa temporada, los cinco volvieron a mostrar su entendimiento y calidad marcando tres goles durante los 45 minutos iniciales, en cancha de Independiente: un cañonazo cruzado de Vernazza, tras jugada "de memoria" por los otros cuatro, y dos pelotas puestas en el claro por Walter Gómez, que Prado levantó por sobre la salida de Abraham. En el período complementario, otro gran futuro ataque que esa tarde jugaba por primera vez oficialmente con esa integración (Micheli, Cecconato, Lacasia, Grillo, Cruz) consiguió tres goles, empatando un partido "imposible" e inolvidable...
 

Hall de El Gráfico. El primer ilustre que llega es Walter ¿Walter de antes? ¿Walter de ahora? Sólo esa enorme diferencia que va de la evocación a la realidad. Pero el mismo Walter, en los gestos, en el andar silencioso, en la sumaria síntesis de su vocabulario... Allí se va a consumar el gran encuentro. Un encuentro que para Walter tiene la ausencia de casi ocho años... ¿La vida de ahora? Nada... Apenas ese "bien" pronunciado vagamente que en el conformismo de Walter nunca es formalidad... ¿Fútbol? Nada. Ni siquiera verlo... "a veces, voy de tanto en tanto a ver a Nacional, así, a las perdidas..." La pregunta sobre "El Loco", sobre "Guito" Vernazza, sobre Prado... Porque de Angel está enterado por la radio, por los diarios...

 

Wálter Gómez marcado por Juan Colman, River vs Boca, 8-12-55

Wálter Gómez marcado por Juan Colman, River vs Boca, 8-12-55

 

 Pero ya está ahí la figura de Félix. Apenas dos palabras. Apenas un abrazo cálido, como si los dos regresaran de un "hasta luego"... ¿Qué hacés, "Hueca"? "¡Hola, Félix!" Y la emoción se hace más sentida porque no sobra ni siquiera una palabra. Se saludan, con ese mismo silencio de antes. Con esa amistad que se fundió en las largas veladas de concentraciones sin cambiar siquiera una palabra, con ese afecto que los juntó precisamente en el silencio... "¿Cómo está Margarita? ¿Y, los pibes?" Y a la pregunta de Walter sigue la de Félix, con ese tono que apenas si desnuda el tiempo transcurrido. Como si la vida en común se hubiese interrumpido apenas... "¿Alguno de los dos pibes juega al fútbol?" Y allí Loustau se vuelve padre...

—¿No te acordás del Jorgito? Sí... ahora tiene como 22 años... Tiene una habilidad bárbara; grandote, como los quieren ahora... ¿Te diste cuenta que ahora quieren todos atletas...? ¡Pobre de mí si hubiese llegado ahora...! Pero se quedó sin club porque Independiente lo dejó libre...

Los dos están confundidos hasta en la misma coincidencia crítica. Ninguno de los dos va al fútbol "de ahora". Ninguno de los dos quiere jugar en los veteranos. Ninguno de los dos hace nada. Y Walter es feliz a su manera. Y "Pistola", a la suya. Que quizás es la misma manera de ser feliz... "¡No...! No voy nunca al fútbol", dice Félix. "No le encuentro nada, ¡qué sé yo!, no me gusta... El último partido que vi fue Peñarol contra el Santos, en River. Una noche que me encontré con el "Guito"... Y fui porque llevé al pibe para ver si me lo tomaban en River. Pero, ¿sabés qué le dijeron? Que no se parecía al viejo... Menos mal que Jorgito no se achica...”

Y apenas hace la pausa, vuelve a las dos palabras del encuentro...

—¿Qué hacés, "Hueca"? ¿Cómo van las cosas? ¿Jugás? ¿Dirigís?

 

"¿Sabe lo que era Loustau?, nos dice Wálter Gómez. "Era el mejor puntero del mundo".

"¿Sabe lo que era Loustau?, nos dice Wálter Gómez. "Era el mejor puntero del mundo".

 

Walter contesta con esa sonrisa que tiene una respuesta de centenares de palabras... "¿Jugar? ¡No...! Ya no puedo robar más... ¿Y dirigir? Dirigir menos. Vos sabés que yo no tengo carácter para eso... Me acuerdo que fui jugador y ¡chau!" Y ya está la eterna coincidencia... "Yo tampoco puedo... Me abrí de todo lo que sea fútbol... Y si me moví un poco fue por el pibe... Pero, ahora, ¡qué sé yo cómo eligen a los jugadores...! Ya te dije: hay que ser atleta... Y eso que Jorgito mide como un metro y ochenta..."

 El diálogo sigue siendo simple. No se advierte esa efusividad espectacular... Es apenas el "¿Qué hacés, «Hueca»"?, ese "¿Cómo te va, Félix?" Quizá las mismas palabras de antes, las que decían cuando se encontraban cada mañana, a lo largo de tantos años de compartir la misma vida... Aunque Walter está extrañado de encontrar al “Loco" tan locuaz, tan extenso... "Pero, ¿qué te pasa a vos? Ahora se te da por hablar...

—¿Y qué pasa, "Hueca"? No vienen los otros... ¡Sabés cómo me extrañó cuando me dijeron que venías vos...? ¡Qué sé yo! ¿Cuánto hará que no nos vemos? ¿Como cuatro o cinco años...?

—Pero, ¡vos sos loco! Hace como ocho, del cincuenta y nueve, por ahí... Me dijo mi hermano Washington que estuviste por allá, pero cuando vos fuiste a mi casa yo estaba robando en Venezuela... Me dijo que le tomaste todo el vino... Así que ahora hablas, también tomas..., ¿qué pasa? ¿Te echaste a perder desde que no jugás al fútbol...?

—Che Walter, ¿viste que el "Feo" es D.T.? El otro día lo vi en la televisión en un reportaje... ¿Sabés cómo habla de fútbol? Pero ahora anda medio mal Platense... Es el único que agarró de todos nosotros... ¿Y vos qué esperás? Si es un trabajo bárbaro para robar... Es mejor que jugar, ¿viste?

 

LA PARED ETERNA: Vení "Hueca" ¿Te acordás? Vamos hacer de cuenta que el tiempo no ha pasao: Tuya...mía...tuya...mía.

LA PARED ETERNA: Vení "Hueca" ¿Te acordás? Vamos hacer de cuenta que el tiempo no ha pasao: Tuya...mía...tuya...mía.

 

Walter y Félix coinciden en todo. Incluso en ese "recelo" hacia la profesión de técnico. Walter porque dice "que no tiene carácter". Loustau porque "tampoco tiene". Y porque los dos no creen ni en las tácticas ni en la fabricación de jugadores...

—Pero, ¿qué me decís del "Cabezón" Pizzuti? Va a ser campeón del mundo. Pero, ¿sabés cómo me puse contento? Debe estar ganando más guita que cuando jugaba con nosotros…Sabés que pasa Walter Lo que digo siempre yo... ¡Que nosotros teníamos que haber llegado mas tarde…!

Walter sigue fiel a su antiguo silencio. Apenas se sonríe.  En cambio "Pistola" sorprende con el chisporroteo de sus reflexiones... Habla así, salpicando  las opiniones sin esa unidad de un argumento.

—¿Che Hueca? ¿Cuándo  vienen los otros? ¡Sabés qué risa allá con el "Feo"…!¿Te dije que le llevé al pibe? Sí, me lo tuvo en Defensores de Belgrano... Pero, ¿vos no viste a nadie más de los muchachos...? Yo vi al "Tacho" Venini la vez pasada... ¿Y al "Gallego" Pérez tampoco lo viste?

Y Walter  recuerda que hace apenas un año lo vio en el Centenario en un partido entre los veteranos de River y Rosario Central..

 —¿Sabés una cosa? Fui al estadio y  jugaron éstos de preliminar de Peñarol y Real de Madrid... Y vi a un tipo pelado, barrigón, con las medias caídas, que jugaba de dos, con la camiseta de River... Por ahí la agarró, se la hizo pasar por arriba de la cabeza a uno, se la volvió a hacer pasar otra vez, y la bajó y la sacó jugando... Me quedé mirando... Y dije... Eso sólo lo puede hacer un tipo, al único tipo que se lo vi hacer yo... Y era el "Gallego"... ¡Sabés cómo está de jovato... y todo pelado!...

 Y llega la aprobación de Félix. No hay ninguna diferencia. Para Walter, el "Gallego" era único. Para Félix es exclusivo...

—¡Te acordás...! Las quería jugar todas... ¡Ese sí que era un fenómeno...! Aunque por ahí la perdía, venía el gol y se armaba la bronca con Amadeo... ¡Qué jugador!

—Y Amadeo, ¡qué pasa? ¿No juega más? Ese sí que es un fenómeno... Puede jugar toda la vida... ¡Las sabe todas! No hay nadie mejor y no sé si lo va a haber...

 En la puerta del hall está la cara del "Guito" Vernazza... Una cara y una imagen física opuesta a los dos. Y una emoción que Vernazza no puede ocultar, que se desnuda en ese temblor que acusa en su saludo:

—¡Qué haces, "Hueca". . ¡No sabés cuánto hace que quería verte..! ¡No sabés qué alegría me das!

  

Santiago Vernazza en andas de los hinchas tras la conquista de 1953.

Santiago Vernazza en andas de los hinchas tras la conquista de 1953.

  

Walter está entre los más hondos recuerdos de "Guito". Además de los años de River están los dos años en el Palermo, allá en Sicilia. Y después de Walter llega el emotivo asombro de encontrarse también con  Félix, que “Guito” no puede  guardarse para él solo… “ Pero... ¿ustedes saben lo que es esto para mí?" Y Vernazza recuerda uno a uno todos los nombres familiares, todos los nombres que alguna vez estuvieron asociados con el fútbol, y que incluso superaron a la misma vida del fútbol... Y aun en tono casi "risueño" cuando los tres nombran a Labruna, los tres preguntan por el “Feo”, que va a llegar con atraso porque "está   entrenando a Platense".  Prado también dejó un aviso de retraso, porque "los jueves tiene consultorio". Todo cambió, la vida los llevó a cada uno por distinto camino, pero allí, en esa charla salpicada de preguntas, en ese se abrazo que se prolonga por un par de minutos, vuelve el tiempo, vuelve para ellos y para todos los que estamos allí, transportados por la evocación que nunca perdona… "¿Qué haces, «Hueca»? ¡No sabés cuánto hace que quería verte...! Y vos, Félix... ¡qué alegría que me das!" Y frente a los dos antiguos silenciosos, frente a esa emoción que Loustau y Walter se guardan adentro, "Guito" "se regala" con el placer de volver a verlos... Aunque el momento les pertenezca íntegro a los tres y los junte a los tres con la misma intensidad del abrazo... Volverse a llamar por el viejo apodo, volver a actualizar los recuerdos viejos, que al cabo es poder vivirlos otra vez, aunque sea por un momento... Así está el "Guito", así están "Pistola" y el "Hueca"... Ese, ése que entra de riguroso traje gris,  con esas canas que parecen un adorno en el pelo negro, es Angel. Ese es el "Feo" de que hablaba Loustau, el de la broma de Walter... Llega casi junto con Prado, con esa sensación de "universitario" que siempre trasciende en Prado, con ese  aire de respetuosa cordialidad, que aflora en cada una de sus actitudes  y de  sus palabras... Y con la entrada de Angel, la reunión se va hacia arriba, se  eleva a favor del clima de "cargada" que provoca... "¿Qué haces Angel? ¿Venís de entrenar?... El único ' que "roba" sos vos...”, dice Loustau, siempre en esa cuerda de humor intencionado...

 

Los cinco se igualan en la generosidad de cada cita, en la sonrisa que culmina cada referencia humorística, en el afecto con que hablan de los partidos vividos, en la entrega con que se juntaron para charlar sin buscar ventajas, sin que ninguno quisiera establecer sobre los demás el desplante de una mejor situación económica o una superior calidad futbolística en la anécdota traída de los pelos

Los cinco se igualan en la generosidad de cada cita, en la sonrisa que culmina cada referencia humorística, en el afecto con que hablan de los partidos vividos, en la entrega con que se juntaron para charlar sin buscar ventajas, sin que ninguno quisiera establecer sobre los demás el desplante de una mejor situación económica o una superior calidad futbolística en la anécdota traída de los pelos

 

Pero Angel se asocia al clima... Seguramente porque ya los conoce de mucho antes, por eso le devuelve la sátira a "Pistola" cuando lo ve con una copa en la mano…

—Pero..., díganme... ¿qué le Pasa a éste? Ahora habla, ¿qué pasa?...

 Y el clima “pesado" sigue con la última derrota de Platense frente a River... Porque a pesar todo, porque a pesar tiempo, allí sigue River. Sigue con el distintivo de Loustau, sigue en el anillo de Walter, sigue en la platea que "Guito” tiene en el Monumental, en el hábito de Prado de ir la mayoría de los domingos...

Y Angel se defiende con el vocabulario "técnico" que los otros no le conocían antes... "Che, Angel... —le pregunta Walter—. ¿Qué es pierna fuerte" — Pero Angel quiere defender la derrota, quiere hablar de los goles que le señalaron que River no merecía, porque "tuvo jugadores que reaparecieron", pero al cabo el único que habla en serio es Angel. Y a favor de su crítica, concluye con el gran elogio a Gatti, y hablando de Gatti se interna en el pasado, se vincula con "sus avivadas", con el jugador que tiene que sentir el partido los noventa minutos...

—Pero... como era cuando estábamos nosotros... Nadie quería aflojar en la semana para no perderse el partido del domingo. ¿O no era así? Mirá ése —y lo señala a Loustau—. Ese siempre se quejaba de los parásitos, pero cuando venía la hora del domingo no te faltaba un partido...

  

"Pierna Fuerte" Angelito y Pedro Dellacha a punto de colisionar.

"Pierna Fuerte" Angelito y Pedro Dellacha a punto de colisionar.

  

Y Walter se asocia al comentario...

 —¡Qué parásitos...! Eran grupos del "Loco"... No podía jugar y después corría hasta por la tribuna...

—¿Que yo no tenía parásitos? Preguntale a "Tucho" Méndez y a Pescia... Los tres los agarramos en el Paraguay... Y desde entonces no me pude curar más... Yo corría porque no me podía quedar parado... ¡Qué querés!

—¡Lo que pasa es que ustedes me explotaban a mí! Y ustedes fueron más vivos que yo... Porque yo me quedé, y vos "Guito" y Walter se mandaron a mudar y cazaron guita en Italia... Yo me quedé como un otario...

—Pero decime... —pregunta Walter—. ¿Cómo no jugás en los veteranos?

—Porque cuando uno es viejo no tiene que jugar más al fútbol... ¿No ves que no se puede? ¿Que pisás una pelota y te fracturas?

 Y con esa reflexión, Angel queda derrotado...

—¿Viejo? Si vos siempre fuiste viejo, Angel —le contesta Vernazza—. ¡Si cuando jugabas con nosotros te teníamos que cuidar...! ¿Con quién jugaste? Este dice que ya estabas con Bernabé... ¿No es cierto, Félix?

 

Los cinco hoy: Vernazza, Prado, Gómez, Labruna y Loustau.

Los cinco hoy: Vernazza, Prado, Gómez, Labruna y Loustau.

 

Y ahí entra Walter con esa oportunidad de los que entran de tanto en tanto...

—Mira si era caradura... que una tarde fui al estadio de Montevideo y me veo a un gordo con la camiseta de Rampla... ¡Te juro que no lo conocía! Y por ahí lo miro con atención, y era éste...

 —Sí..., me conociste porque todavía la movía... Y mirá qué casualidad. Ese fue el último partido que jugué... ¿Te acordás? Nos agarramos a patadas con "Tito" Goncalvez y el referí nos echó a los dos... ¿Sabés qué le dije a Goncalvez, ese que está jugando todavía?  "Decime..., ¿no te da vergüenza pegarle a un viejo...?" ¡Qué sé yo cuántos años le llevaba...! Después salimos amigos...

 El ayer llega entreverado con la actualidad. "Guito" quiere saber si los de antes podrían jugar ahora... Pero cree que no hay ninguna posibilidad de paralelo. Porque, según Vernazza, "antes en un equipo había siete grandes jugadores y tres acompañantes". Y ahora "hay siete acompañantes y tres jugadores".

Pero para Prado, para Walter y Loustau, la calidad es la que vale.

—Para mí —dice Prado—, cualquiera de ellos puede jugar ahora...

—Pero entrenados como ahora, al ritmo de ahora —contesta Labruna.

—¡Estás loco vos! ¿Y quién se entrena ahora? Yo lo único que te digo que ahora les piden menos —sigue Prado—. Antes un ocho bajaba y tenía la obligación de marcar  goles. Ahora lo llaman volante, y esa obligación no la tiene...

 

 Eliseo Prado persigue un pase de Labruna ataja el arquero de Lanús Alvarez Vega, 8-8-54

Eliseo Prado persigue un pase de Labruna ataja el arquero de Lanús Alvarez Vega, 8-8-54

 

 Para Walter el asunto no necesita discusión.

 —¿Y vos, Angel, o el "Loco", no pueden jugar, ahora?

—¿Y el "Hueca" con ese pique, tampoco? —pregunta Vernazza.

Pero Labruna quiere aclarar bien su posición...

—Yo no te digo eso... Yo estoy seguro que es más fácil agarrar el ritmo que comprar la calidad al que no la tiene... Y si no, el mejor ejemplo soy yo. Que jugué con "La Máquina", seguí con ustedes y me quedé un rato más... Por ejemplo, para mí era más fácil Rattin cuando llegó Rattin que Eliseo Mouriño... ¿Por qué? Porque para mí Rattin era menos problema con el mismo ritmo, a pesar de la edad...

 —Vamos a hacerle una pregunta a Félix —sugiere Vernazza—. Aquí está la mejor manera de llegar a eso... Decime, "Pistola"... ¿Contra quién te gustaría más jugar a vos? ¿Contra Sosa, aquel fenómeno de Boca, o contra Simeone?...

Loustau, se ríe... "¿Contra quién? Contra Sosa... Porque Simeone te mata y se acabó, ¡qué querés! Pero el "Lucho" era un jugador de calidad que te la sacaba y encima te gambeteaba como un delantero... ¡Cómo vas a comparar..!

 

El "Mago"Loustau desbordando frente a Atlanta.

El "Mago"Loustau desbordando frente a Atlanta.

 

—¡Bueno! Y es eso lo que digo yo.. Que no hay la misma capacidad individual. Por eso se corre más... Más para destruir... —es el comentario de Prado...— "A mí me parece así, Angel".

—Pero escuchame, vos te tenés que olvidar de nosotros, porque el River de entonces era un equipo del que iban saliendo uno a uno... Siempre estaba el fundamento, la forma de jugar. Y los que se agregaban jugaban igual... Ahora se corre más, se lucha más, se marca más, hay más anticipos y nadie te deja recibir libre...

 Pero para Loustau la razón es más clara...

 —Mirá, Angel... ¿Sabés dónde está todo? En lo que dice Eliseo... Falta calidad, y sobre todo precisión para pegarle a la pelota... Un hombre de ahora, de cuatro oportunidades para poner una pelota te yerra tres... Además, nosotros nos jugábamos el partido con y sin director técnico... ¡Acordate de ese día contra Racing en el 53... ¿Qué hicimos? ¿Te acordás, Walter? El "Hueca" estaba con un dolor en la cintura; ¡qué sé yo lo que era! Pero no se podía mover... Y como jugábamos contra Racing y sabíamos que éste lo impresionaba a Dellacha lo hicimos jugar... Pero lo pusimos nosotros, contra la opinión de Covaro y de todos... Fue ese día que vos le hiciste el gol a Rodríguez, ¿te acordás? Contalo vos, contalo...

 

 Vernazza convierte el gol del triunfo frente a Racing, 8-11-53.

Vernazza convierte el gol del triunfo frente a Racing, 8-11-53.

 

Labruna tiene el recuerdo más fresco porque además fue el protagonista. Walter sólo asiente con la cabeza...

—¿Te acordás, "Hueca", que te agarramos en el baño? Y te dijimos: "Vos te paras en el medio de la cancha. Pedro te va a salir a buscar", porque con éste, Pedro se ponía blanco como un papel... Me acuerdo que antes de los diez minutos, en la primera salida al anticipo, le dio un patadón que casi lo mata...

—Y de ese día no lo saludó más a Dellacha —sentencia Loustau a media voz...

—Bueno...—Labruna ordena el pensamiento—. Por ahí se la dan a Walter... Y yo le pego el grito. Sale Dellacha a buscarlo, y éste la toca por arriba. Y yo ya entraba en velocidad. Se me junta Gimenez y yo le llevaba ventaja... ¿Qué pasa? Que si él se me cruza al entrar en "las 18" es penal... Porque yo llevaba la pelota con la pierna de adentro, como hacía siempre, como hace todo jugador... No fue culpa de él, fue una avivada mía, o a lo mejor una costumbre de hacerlo con el brazo... Y cuando salió Rodríguez, aquel que fue intendente, se la toqué por arriba...

 —Pero ésa vos la hacías siempre, Angel, esa de meter el codo...

—Mira, eso también está en el fútbol... A mí me decían llorón, biografero..., ¡qué sé yo! Pero, ¿cuántos penales conseguí tirándome en el área? Por lo menos de 20 penales que me dieron, 15 fueron revolcones...

 

Aquel quinteto que hoy se junta en el remanso de la evocación tenía todo lo que se necesita para formar un ATAQUE. Un gran trabajador-proveedor de pelotas: "Cacho" Prado. Dos atacantes centrales nacidos para el gol, creadores y ejecutores individualmente o en pareja: Walter y Angelito. Y dos PUNTEROS-PUNTEROS: Loustau y Vernazza.

Aquel quinteto que hoy se junta en el remanso de la evocación tenía todo lo que se necesita para formar un ATAQUE. Un gran trabajador-proveedor de pelotas: "Cacho" Prado. Dos atacantes centrales nacidos para el gol, creadores y ejecutores individualmente o en pareja: Walter y Angelito. Y dos PUNTEROS-PUNTEROS: Loustau y Vernazza.

 

—Pero yo te pregunto a vos, Angel... ¿Si perdíamos ese día, qué pasaba? Nos mataban a todos por hacer jugar a Walter lesionado... La jugábamos porque nos teníamos confianza...

—Pero yo siempre tenía lío con esa fama... —sigue Labruna—. ¿Te acordás aquel domingo en la cancha de Boca? Cuando le ganamos dos a uno, que el gol de Boca lo hizo este muchacho... Echeverry... ¡En el primer tiempo no la tocamos! Y yo por radio dije que había sido una táctica... Después dos pases de Walter y salimos campeones... Pero... ni pudimos dar la vuelta olímpica... Nos juntamos en el medio de la cancha y gracias... Y a la salida me querían matar porque había dicho eso de la táctica... Pero nos habían dado un toque bárbaro...

—Pero en el 42 la dimos  —agrega Loustau—. Cuando hizo los dos goles Adolfo y empatamos...

—Espera. Yo quiero hacerte una pregunta al "Hueca"es Vernazza, que quiere aclarar una duda sobre lo de antes y lo de ahora...— Decime, ¿quién te marcó a vos mejor de todos los hombres que enfrentaste?

—Garansini, aquel de Ferro…

 —¿Ves? Y sin embargo Colman, que era un tipo fuerte, no lo podía agarrar... Le hacía de todo, siempre... Aquí hay que cambiar la forma de jugar. Queremos usar la fuerza como los europeos, pero no podernos competir con ellos en eso… Porque con el mismo entrenamiento allá vuelan y aquí caminamos... ¿Sabés qué veo yo aquí, Elíseo?; que se mezclan mucho las funciones, que no se guarda una posición en la cancha... El wing antes era wing.., Yo me acuerdo que estaba para eso... Corría a los contrarios cuando me encontraba cerca, pero estaba para la raya, y cuando me cruzaba era para tirar a los tres palos... Ahora los punteros no están en la raya...

Pero en la apreciación de Loustau, con esa agudeza que aparece de tanto en tanto siempre encuentra resueltas las dudas... Antes fue la precisión para pegarle a la pelota. Ahora es el desmarque...

—Si te desmarcás se termina todo. ¿Cómo te agarran? ¿Te acordás, “Hueca", cuando fuimos con River a jugar allá con el Mánchester? En el primer tiempo le hicimos cuatro goles y en una cancha donde nos enterrábamos hasta la rodilla... ¡Le dimos un toque bárbaro!... ¡Cómo nos agarraban, y mirá que corrían!

Y pasa el recuerdo de las paredes de Labruna con Walter, los cambios de puesto de Labruna con Loustau...

—¿Sabes qué pasaba? Que nos gritábamos, que ya nos conocíamos de mucho tiempo...

—No... Angel... El fútbol es el mismo de siempre. —Lo dice Loustau, pero ya tiene el asentimiento de Walter, que agrega apenas un comentario...

—Si cuando éste —y se refiere a Labruna— entraba y la dominaba en el área nosotros ya íbamos a cobrar... Ya sabíamos que era gol, porque éste no erraba nunca... ¡Mirá! Cuando yo vine a River, ya tenía alguna fama en Montevideo y a lo mejor aquí también... Pero yo ya vine admirándote a vos y a Félix... Para mí, jugar al lado de ustedes era una distinción... ¿Vos te creés que no podría jugar Félix ahora? ¿O vos? ¿O "Guito"? ¿Prado? ¿O Moreno? ¿Pedernera? —Y Walter se extiende en el paralelo—. Salieron el "Cabezón" Sívori, el "Beto" Menéndez, que nosotros lo veíamos en la tercera o en la reserva..., ya tenían calidad de jugadores...

 

La Maquinita en 1967 haciendo jueguito en el medio del Monumental. Las tribunas vacías guardan muchos años de aplausos.

La Maquinita en 1967 haciendo jueguito en el medio del Monumental. Las tribunas vacías guardan muchos años de aplausos.

 

Son casi las once de la noche... Sobre la mesa, donde el entrechocar de una copa se juntó con un montón de recuerdos, donde el afecto volvió a actualizar el viejo clima de un vestuario ya lejano, allí, volvió el apodo, allí volvió la broma de antes, el gol de Angelito, el pique de Walter, la magia de Loustau, el taponazo de "Guito", el trabajo de Eliseo.. Allí está el testimonio de un River que fue campeón hace más de diez años; los últimos cinco delanteros más famosos de una época famosa...

 —¿Qué hacemos? ¿Vamos a cenar?... Vos, Angel... que tenés el restaurante...

—Mira, "Guito", espera que tengo que hablar antes por teléfono para avisarle que vamos a ír todos...

Y ya llega la humorada de Félix...

—Mirá..., si llamas decile de paso al cocinero que prepare algo de primera, algo especial...

La noche sigue... Una noche donde no caben los recuerdos de todas esas fotos que quedan sobre la mesa... Esas fotos que cada uno de ellos comentó con una broma, quizá para disimular una lágrima de nostalgia...

Chau, "Hueca". Chau, "Pistola". Chau, "Guito". Chau, Angel. Chau, Eliseo... Hablar de antes es como vivir otra vez lo que el tiempo se lleva.

 

Osvaldo Ardizzone (1967)

Imagen de 2008. “De Boca se extraña todo“
Las Entrevistas de El Gráfico

2008. “De Boca se extraña todo“

El Cata Díaz llevaba un año lejos de Boca, jugaba en el Getafe donde la realidad es totalmente diferente. En esta entrevista se abre y habla de la Selección y su familia.

Imagen de 2008. Magia y veneno
Las Entrevistas de El Gráfico

2008. Magia y veneno

Aléxis Sánchez se gano a los hinchas de River con su habilidad, llena de fantasia para quienes lo disfrutan y tremendamente dolorosa para quienes lo sufren. Afuera de la cancha es superprofesional y muy tímido.

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