Las Entrevistas de El Gráfico

1972. Cuestionario para un joven consagrado

Por Redacción EG · 22 de enero de 2020

Norberto Alonso con tan solo 19 años recibía a El Gráfico para charlar un poco. El crack que ya asomaba, sus primeros años en Polvorines, si primer auto, qué hace con la plata y mucho más.

—¿Por qué en algunos partidos te transformás en sobrador?

—No es verdad. No soy sobrador. Yo respeto al contrario de la misma manera que me gusta que me respeten a mí. Hay veces que de acuerdo al resultado del partido es conveniente retener la pelota. Y se juega para los costados o para atrás. Pero eso lo hacen todos y no significa cargar a los rivales. Si hasta Central, que no es un equipo de toque, lo hizo cuando nos ganó a nosotros.

—¿Qué significa el fútbol para vos?

—Nunca pensé en otra cosa que no fuera el fútbol. Y mi viejo tiene mucho que ver en que yo sea jugador. Me ayudó siempre y me enseñó desde que era muy pibe. Lo llevo en la sangre. Si algún día me sacara la grande o me hiciera millonario haría cualquier cosa, pero jamás dejaría de jugar al fútbol...

—¿Cuál es el tipo de juego que más te gusta?

—El único que existe. El fútbol es creación. Hay que tocar y tocar. Ir para adelante. Vale el jugador que tiene habilidad... Sé que también hay que marcar un poco. Pero no me gustan esos equipos que marcan a muerte por toda la cancha. Hay que hacer zona. Nada más que zona.

—¿De la sexta pasaste a la primera?

—Sí. Pero mi historia empieza mucho antes. Tenía 10 años y jugaba en el equipo Textil de Los Polvorines. Mi padre era el técnico y por eso me ponía... Bueno..., la verdad es que no andaba tan mal. Una vez se organizó un campeonato y lo invitaron a River. Vino el señor Palomino y al terminar me dio una cita para el sábado en el club. En esa época era hincha de Racing y jugaba de nueve... La noche anterior casi no pude dormir. Al final, quedé en la prenovena y empecé a subir despacito, despacito. Llegué a la sexta. Un día me vio Didi y me llevó al Chaco a jugar un amistoso. Pinino se había lesionado... Siempre había estado seguro de llegar, pero nunca me imaginé que se me podía dar tan rápidamente. ¡De la sexta a la primera!

—¿Qué representó Didí en tu carrera?

—Todo. Didí fue y sigue siendo un verdadero maestro. De fútbol sabe una barbaridad. Como persona me pareció excelente. Yo sentí muchísimo su ida.

—Pero, ¿no crees que se tenía que ir? ¿Que su ciclo ya estaba cumplido?

—No. Didí quería hacer algo y no pudo terminarlo. La culpa no fue suya. Las circunstancias lo obligaron. River necesita un campeonato y cuando los resultados vienen en contra la gente se desespera.

 

Alonso en la concentración junto a Merlo, Juan José López y Osvaldo Pérez.

Alonso en la concentración junto a Merlo, Juan José López y Osvaldo Pérez.

—¿Qué consiguió Didí? ¿Qué le faltó?

—Promovió a la gente joven. Le dio oportunidades a los pibes sin preguntarles cuántos años tenían. Les inculcó su manera de ver el fútbol. Y como persona nos trató siempre bien... Yo muchas veces estuve a punto de decirle que aunque fuera un poco, teníamos que marcar. Que estábamos dando ventajas. Nunca se presentó la ocasión. Ese fue su único defecto. Creyó demasiado en el toque...

—¿Y los otros técnicos que tuviste?

—El mejor de todos fue mi viejo. Se pasaba las horas enseñándome a pegarle con la zurda porque decía que el delantero que maneja la izquierda se hace más difícil para el defensor. Y tanto insistió que al final me transformé en zurdo por obligación. Después lo tuve al padre de Anzarda en la prenovena, a Cap, a Rodolfi, a Diez. Todos me dejaron algo...

—¿Qué hacés cuando no jugás al fútbol?

—Me gusta estar en casa. Jugar con mis sobrinos. Lo único que me importa es jugar al fútbol...

—¿No tenés ningún hobby?

—Podría decir que no. Me gusta el cine como diversión, pero no soy un gran fanático. La película que más me gustó fue Doctor Zhivago.

—¿Cuánto ganás?

—A pesar de que recién tengo 19 años ya me hicieron contrato. Pero hubo una razón. Como River me necesitaba, no quería que me mandaran al juvenil de Cannes. Pero al final me hicieron el contrato y tuve que ir lo mismo. Me pagan 160 mil por mes. Si las cosas vienen bien, con premios y todo me puedo arrimar a los quinientos...

—¿Qué hacés con la plata?

—Mi viejo es sastre. Nosotros somos gente humilde, pero no nos falta nada. Toda la plata que gano se la doy a mi padre porque él sabe lo que tiene que hacer.

—¿Tenés auto?

—Sí. Me compré un Fiat 600, pero más por necesidad que por lujo. Yo vivo en Los Polvorines y el viaje se me hacía demasiado largo.

—A pesar de ser ya un jugador de primera, ¿te dejó experiencia el campeonato juvenil de Cannes?

—Me parece que jugar con los europeos siempre es muy importante. Además en cualquier partido siempre se aprende algo nuevo. Allá se corre mucho y se pega bastante. Y nadie abre la boca. Pero nosotros anduvimos muy bien y pudimos ganar el torneo. Ese equipo tiene buenos jugadores y puede ser la base de la selección del futuro. ¿Dos nombres?: Ferrero y Botanis.

 

La promesa riverplatense que hace ilusionar a todos los hinchas. Tiene una técnica que asombra.

La promesa riverplatense que hace ilusionar a todos los hinchas. Tiene una técnica que asombra.

—¿Qué esperás del futuro?

—Por ahora, mi único sueño es jugar en la selección. No puedo entender a esos que dicen la selección puede quemar a alguien.

—¿Cuál es el puesto en el que te sentirías más cómodo?

—En las inferiores jugaba de once. Pero de once mentiroso, porque siempre arrancaba de atrás. El señor Didí me puso como volante definido sobre la izquierda. Ese es mi puesto de ahora. Pero a mí me gustaría jugar de diez adelantado. Sin compromiso de marca.

—¿Quién es el jugador que más te gusta? ¿Por qué?

—De los de antes siempre admiré a Maschio, por su inteligencia. Mi ídolo de ahora es Mario Zanabria: un fenómeno. A mí no me gusta parecerme a nadie en la manera de jugar. Pero pienso que tal vez me guste Zanabria, porque los dos estamos más o menos en la misma.

—¿Y un equipo?

—Newell's. Ese sí que funciona. Tiene toque y tiene unos cuantos jugadores que saben mucho. Pierden un poco de llegada como visitantes, pero siempre dan espectáculo.

—¿Los resquemores que dejó la huelga ya están definitivamente superados?

—A nosotros no nos podían pedir que hiciéramos huelga porque éramos amateurs y nos debíamos al club. Yo creo que todo quedó muy bien aclarado y no hay más problemas. Si algún muchacho de otro club piensa lo contrario, tiene que comprender. Este es un trabajo y todos necesitamos ganar plata.

—¿Tu mejor partido?

—Contra Belgrano, en Córdoba. Fue en el Nacional del año pasado. Ganamos dos a cero y salió un partidazo porque ellos jugaban muy bien.

—¿Tu mejor gol?

—Ese de tiro libre que le hice a Vélez este año, Una vez había hecho uno parecido en la sexta contra Argentinos Juniors, pero la pelota se metió en el otro ángulo. Siempre me gustó darle de chanfle. Y creo que le pego bastante bien des-de lejos, pero últimamente no pruebo demasiado...

—¿Tu día más feliz?

—Ese mismo día de Vélez. ¡Hice tres goles!

 

El día más feliz del Beto hasta ese momento. Tres goles a Vélez, este fue el tercero.

El día más feliz del Beto hasta ese momento. Tres goles a Vélez, este fue el tercero.

—¿Tu día más triste?

—Cuando falleció mi abuela. La madre de mi papá. Hace un par de años...

—¿Cómo está formada tu familia?

—Mi papá (Lucio Julián), mi mamá (Ana María) y tres hermanos. Dos varones, mayores que yo y casados: Hugo Lucio que vive con su señora (Amelia) en un departamento del fondo de casa, y que tiene dos hijos: Karina Alejandra de quince meses y Sergio Norberto de veinte días, que es mi ahijado. El otro casado es Carlos Alberto y su señora se llama Elda. Los dos jugaban al fútbol en Deportivo Español y llegaron hasta la tercera. Lucía Isabel es mi hermana, la menor de la familia. —De los que aparecieron en los últimos tiempos, ¿cuáles son los mejores jugadores?

—J. J. López (es uno de los mejores volantes del país), Ferrero, Potente, Santamaría...

—¿Un defensor?

—Roberto Perfumo.

—¿Un delantero?

—Obberti.

—¿A ustedes les pesa la impaciencia de la hinchada de River por los 15 años sin campeonatos?

—El jugador rinde mucho más cuando está confiado y sin problemas. Si las cosas no salen y la gente se pone nerviosa, se hace el contagio y todo se pone más difícil. Nosotros tenemos que olvidarnos de los años anteriores, pero el ambiente está. Nadie lo puede negar.

—¿Qué pensás de los entrenamientos y las concentraciones?

—Me gusta entrenar, pero sin pasarme. Y siempre con la pelota... Las concentraciones, aunque no me gusten las tengo que aceptar. Nosotros cuando elegimos el fútbol sabíamos cómo eran las cosas. Particularmente creo que el jugador sabe cuidarse solo. Si al fin de cuentas es por su propia conveniencia.

  

Con 19 años es el futuro de River.

Con 19 años es el futuro de River.

  

—¿Qué países conocés?

—Nada más que Francia. Y me pareció algo bárbaro...

—¿Vivirías allí?

—No. Para vivir no debe haber otro lugar como Argentina...

—¿Y en qué zona?

—Por la zona norte. Por Martínez... En un chalet.

—¿Cómo se llama tu mejor amigo?

—Armando Pérez. Yo llegué a Los Polvorines cuando tenía dos años. Había nacido en Vicente López. Desde ese momento anduvimos siempre juntos. Armando tiene 26 años, pero parece que fuéramos mellizos. De los muchachos de River con el que más me entiendo es con Jota Jota López.

—La última, Beto..., ¿qué preferís? ¿El River de Dídí o este River de Diez?

—Los jugadores somos los mismos. Había que marcar un poco más. Solamente eso. La ida de Didí me afectó mucho y recién ahora me estoy recuperando... Yo prefiero que salgamos campeones, que juguemos bien... Los jugadores somos los mismos y estamos en condiciones de conseguir las dos cosas.

 

 

Por HORACIO PAGANI (1972).

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