Las Entrevistas de El Gráfico

1980. ¨Chirola¨, moneda que no se gasta

Por Redacción EG · 18 de enero de 2019

Héctor Yazalde, más conocido como ¨Chirola¨ hace un repaso por su carrera, sus años en Portugal y en Francia y su actualidad en Newell´s, el goleador surgido en Independiente se entrevista con EL GRAFICO.

Que Chirola este Yazalde!

Fíjese y diga si no. En serio, fíjese. No se desgasta ni sufre los vaivenes de la economía mundana. No comparte ninguna pizarra al lado de otras monedas. No es como la libra esterlina, el dólar, el marco alemán, el florín holandés y la corona sueca. Tampoco se cotiza en bolsa, como el chelín austriaco o el franco suizo. Sin embargo, esta chirola es de uso corriente con 14 años de trayectoria, desde 1967, y algunos dicen que desde antes. También —como las otras— re-corrió el mundo dejando su recuerdo. Pero... ¿Se detuvo un instante a contemplar su vigencia? Porque dígame. ¿Cuantas monedas están siempre allá? ¿Cuántas? Catorce años es bastante como para tenerla en cuenta. Cambio una pizarra por la tabla de goleadores y se cotiza en el corazón de cualquier hincha hecho grito, canto y emoción. Trepa hasta lo más alto cuando impulsa la pelota al fondo de la red.

¡Qué Chirola, este Héctor Casimiro Yazalde!

Porque nació en Villa Fiorito, igual que sus siete hermanos, y creció recorriendo sus potreros. Edificando una pared en cualquier hueco y soñando con levantar una de material en su casa. Por eso, desde pibe, aportó lo suyo. Vendedor MI diarios, ayudante de verdulero, y en los meses de verano, hielero. Y después la pelota. Su amiga desde siempre. Fugándose en cada rato libre hasta la canchita del barrio. Esa era su vida. Como la de cualquier pibe de Fiorito. Ni más ni menos.

Jugó para Newell´s entre 1977 y 1981, convirtiendo 53 goles en 120 partidos.

Jugó para Newell´s entre 1977 y 1981, convirtiendo 53 goles en 120 partidos.



"Siempre me gustó el fútbol, pero nunca soñaba con hacer de esto un medio de vida, qué sé yo, jugar profesionalmente. La pelota era mi juguete, como el de cualquier pibe. Y todo el día estaba dándole en el potrero. Después jugué en el club Ideal, que está en la villa. Iba con mis amigos. Horacio Aguirre, el "Colorado", "Chacarita", "Guerra" y el "Cabezón" Flores. Amigos desde la infancia. También me fui a probar a Los Andes y Racing. Y en los dos me dejaron libre a los dos años. En Racing practiqué, en la séptima, con Cejas, el Panadero Díaz, Coco Basile, Vilanova. Seguí jugando por el placer de hacerlo, hasta que en 1964 fiché para Piraña, de Aficionados. Estuve tres años: en 1967 me compró Independiente en un millón y medio de pesos viejos. Unos meses antes se habían interesado San Lorenzo, Huracán y Chacarita Juniors. Fue cuando jugamos la final de Aficionados con Mitre, que lo presidía Pedro Iso, el actual titular "rojo". Bueno, fui a Independiente porque Carlos Radrizzani, el presidente en ese momento, me vio jugar en un torneo nocturno. Iba para jugar en tercera y a los pocos meses debutaba en primera, durante una gira por Europa, y ya Renato Cesarini me había citado para la Selección Juvenil que participó en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, en Canadá. Me acuerdo que esa tercera jugué cuatro partidos y convertí 12 goles, pasé a la reserva y en 5 partidos también hice 12 goles. Ya Osvaldo Brandao me tenía en cuenta. Así aparecí en primera. Ese era un equipo de locos. Formaba así: Santoro, Ferreiro, Monge, Acevedo y Pavoni; Savoy, Pastoriza y yo; Bernao, Artime y Tarabini. Era un grupo humano excepcional,   realmente, sin grupos. Ellos me fueron moldeando. Me aceptaron rápidamente. Y nunca podré olvidar a personas como Pepé Santoro, Artime, el Loco Bemao, Pastoriza, Tarabini. Adquirí una personalidad definida, aprendí a darle valor a cada cosa en su justa medida. Es que el salto había sido muy grande, y podía enloquecerme. En el trabajo ganaba tres mil pesos y de pronto pasé a ganar 30.000, más los premios. Era una barbaridad de plata. Con el primer sueldo le compré un lavarropa, un televisor y una estufa a mi mamá. El primer auto recién lo compré al año siguiente. Mientras tanto seguía viajando en el colectivo 47. Desde Fiorito hasta la estación Avellaneda. Cuando llegué a Independiente era muy delgado, pesaba sólo 67 kilos, y el doctor Fernández Schnoor me hizo un tratamiento para que aumentara de peso. Ganaba por mi habilidad y velocidad pero cuando me chocaban, volaba varios metros."

Y las hojas del almanaque comienzan a correr. Pasó 1967... y fue segundo goleador del Campeonato Nacional. Señaló diez goles, uno menos que Artime, sin jugar los últimos cuatro partidos por lesión.

"Jugar en ese equipo era fácil. Todos lo marcaban a Artime, y entonces yo entraba solito y sin problemas."

Debutó en Independiente en 1967 donde disputó 117 partidos y convirtió 72 goles.Debutó en Independiente en 1967 donde disputó 117 partidos y convirtió 72 goles.



Después se fue Artime y se apoderó de la camiseta número nueve. Desde entonces alimenta el romance día a día. Así pasaron tres años más en Independiente. Ya el Chirola estaba definitivamente ligado a su persona. Ese sobrenombre que había nacido en Villa Fiordo, cuando jugaba a las bolitas o a las cartas por algunas pocas "chirolas". La ilusión seguía creciendo. Cada vez se parecía más a la realidad. Aprendió a compartir la camiseta roja con la blanquiceleste de la Selección.

"Hasta que me fui a Portugal, en 1971, integré siempre la Selección. Tuve de técnicos a don Adolfo Pedernera, a Maschio, a Minella, a Pizzuti. Llegar a la Selección fue una gran alegría. Pero también viví una inmensa amargura: la de la eliminación para el Mundial de México frente a Perú. Aquel era muy buen equipo, pero faltaba apoyo, organización. Faltaba respeto por el trabajo. Era muy distinto a lo que pasa ahora, Menotti cuenta con todo el respaldo y puede trabajar con tranquilidad. Esa es la gran diferencia y lógicamente también son muy distintos los resultados. Aquella vez quedamos fuera del Mundial y ahora somos los campeones del mundo."

En 1971 comienza otra etapa de su vida. En una enorme valija guarda sus afectos más entrañables y también se lleva sus goles a Portugal, como regalo para el Sporting, que pagó 48 millones de los viejos por su pase. 120 mil dólares, en aquel momento. Y el Chirola se transformó fonética-mente. Pero seguía siendo Chirola.

"A fines del 70 estaba en mi mejor momento. Tenía 24 años, había sido cuatro veces tapa de EL GRAFICO. Realmente andaba muy bien. Boca estaba interesado en mi pase, pero Independiente no quería venderme en el país. Salió lo del Sporting y dije que sí. En ese momento pensé: "Juego tres años, me salvo económicamente y vuelvo. Al final me quedé siete en Europa y guardo hermosos recuerdos. Al principio la pasé bastante mal. Estuve seis meses sin jugar, porque allá el campeonato empieza en setiembre y como llegué en febrero sólo podía jugar algún partido amistoso. Estaba solo, sin nada que hacer en todo el día, sin entender el idioma. Realmente la pasé mal. Todo empezó a cambiar con una nota que publicó Héctor Onesime en EL GRAFICO y que decía "Escríbale a Chirola". Empezaron a llegarme montones de cartas, de gente que nunca había visto. Y contestándolas a todas me fui entreteniendo hasta que pude empezar a jugar. Futbolísticamente me fue muy bien. En la temporada 1973/74 gané el "Botín de Oro", al conquistar 46 goles, record i en Europa y en la temporada 74/75 el de "Plata" por ser el segundo con 30 goles. En Portugal jugué en total 189 partidos y marqué 155 goles. El Sporting era muy buen equipo, como River acá. Mientras que Benfica era el Boca nuestro. Me adapté enseguida, porque siempre fui jugador veloz. Allá se juega muy rápido, con velocidad física y mental. Con cuatro o cinco toques se llega al arco rival. Realmente vi un muy buen fútbol. Equipos como el Ajax, Manchester United? Benfica…

Y apareció en su vida María Do Carmen Deus. Actriz, modelo. A quien conoció filmando un corto publicitario que promocionaba una marca de jabones. Y todo terminó en la basílica de San Carlos, en Buenos Aires, el 16 de julio de 1973. Y siguió repartiendo goles, "chirolas" de euforia y sonrisas. Incluso con la Selección, en el Mundial de Alemania Federal.

¨Jugar el Mundial del '74 fue un error, porque no estaba bien físicamente. Tenía un doloroso esguince en el tobillo izquierdo que me impedía rendir en mi nivel .Pero era tanta mi ilusión que cuando me citaron no lo pensé dos veces, y no me arrepiento. Jugar en la Selección es lo más grande que le puede ocurrir a un jugador. Jugué contra Haití y marqué dos goles, también jugué un tiempo contra Italia y todo el partido con Holanda. ¡Qué equipo! El mejor de todos. Muy superior a Alemania Federal, pero le faltó la pizca de suerte que se necesita. Finalmente el Mundial me perjudicó porque perdí cotización. En ese momento me estaban por vender al Real Madrid en un millón de dólares. Pero después todo se enfrió. Y al año siguiente, en 1975, fui transferido, al Olympique de Marsella, de Francia en 400.000. Ese año ganamos la Copa de Francia, que es el campeonato más importante de ellos.

Futbolísticamente me fue bien, aunque el nivel de ese fútbol es uno de los más bajos de Europa. Hice 50 goles, y me quedé hasta 1977. Tuve un problema con el presidente, y como ya tenía decidido volver a la Argentina, adelanté el viaje. Compré el pase en 60.000 dólares, que era lo que ganaría en el año de contrato que me faltaba cumplir, yo volví a Buenos Aires¨.

Con la emblemática camiseta número 9 en un clásico rosarino. De fondo lo mira Edgardo Buaza.Con la emblemática camiseta número 9 en un clásico rosarino. De fondo lo mira Edgardo Buaza.



Allí aparece Independiente. Pareció que retornaría a su club. Pero al final decidió compartir el "rojo" de los primeros años con el "negro", que también tiene la camiseta de Newell's.

"Cuando firmé aclaré que iba a estar un año. Es que iba a cumplir 32 y pensaba que no podría jugar más. En ese año podría ver a qué me iba a dedicar en el futuro. Pensar en poner un negocio, no sé, algo para no estar como un parásito. Me acuerdo de que cuando firmé, Jorge llharrescondo, dirigente de Newell's, me dijo que me iba a quedar tres o cuatro años. Al final acertó."

¿Por qué Chirola? "Porque cuando empecé a jugar me di cuenta de que era muy fácil. Es que bajó mucho el nivel comparativamente con relación al 67/70. No sé, salen menos jugadores. Antes había mejores equipos. Ahora —salvo raras excepciones— somos todos iguales. Entonces, con la experiencia todo es más fácil. Ahora casi no hay individualidades. Por eso, a pesar de no tener la velocidad de antes, porque pasaron diez años desde que me fui, me doy cuenta de que puedo rendir. Y sigo con ganas, por eso continúo."

Las ganas las demuestra en cada entrenamiento. Corriendo las mañanas que no practica por el parque Urquiza, o jugando un partido de tenís. O yendo a moverse con la tercera, y de paso darle una mano a Aníbal Ruiz, el ayudante de Cubilla. Porque como él mismo dice, el esfuerzo de la semana es la simplicidad del domingo. O como dice Daniel Killer... "Con Chirola tenemos todos los domingo un gol; si no lo hace él, lo da para que lo haga otro..

"En Newell's estoy muy cómodo. Es una de las mejores instituciones del país, de verdad. Tienen problemas económicos como en cualquier club, pero pagan siempre. Los dirigentes son unos caballeros; el plantel, sensacional; y la hinchada me quiere. Siempre me respaldó. Se trabaja muy bien. Y creo que estamos para campeones. El equipo me gusta mucho más que en el campeonato anterior. En el plantel existen muchos chicos jóvenes que han crecido futbolisticamente. Se hace buen fútbol. Hay libertad para jugar. Cuando no tenemos la pelota, todos marcamos, pero cuando la conseguimos, la cuidamos. El equipo ganó en tranquilidad. Antes, cuando perdíamos uno a cero, nos enloquecíamos. Ahora no. Confiamos en lo nuestro, y sabemos que con eso podemos ganar. Se perdió una buena oportunidad en el Nacional del 77, cuando el técnico era Solari. Talleres nos ganó en nuestra cancha en semifinales, y allí se escapó el campeonato. Después 'con Yudica —el mejor técnico que conocí en la Argentina, muy buena persona, excelente profesional— no se nos dio. Cuando se fue del club decía que le daba lástima porque el equipo estaba para ser campeón este año. Y tenía razón.

— ¿Hasta cuándo vas a seguir?

"No sé. Cuando vine dije que era por un año, pero seguí. Ahora digo que no sé. Mientras tenga ganas de seguir entrenando y me dé cuenta de que puedo jugar sin problemas pienso continuar. Este año la pasé bastante mal. Estuve cinco meses parado por una lesión, un golpe en el peroné de la pierna izquierda y se me formó una calcificación que me dolía muchísimo y me impedía jugar. Allí me dí cuenta —porque pensé que se me terminaba el fútbol—de lo importante que es para mí todo esto.

Pasaron 14 años desde aquel primer gol, en la tercera fecha del Nacional de 1967, frente a Platense. Fue el del triunfo. Desbordó Bernao por la derecha, el centro pasado encontró la pierna derecha de Yazalde y el 2-1 quedó sellado. Pasaron 14 años desde aquel gol a éste, el último —por ahora— del domingo 5 de octubre de 1980 frente a Chaco For Ever, cuando conectó de cabeza un centro de Almirón. Pasaron 14 años y muchos goles repartidos por todo el mundo. ¡Qué Chirola, este Yazalde!

 

JUAN LUIS BERROS 

Fotos: JORGE AGUIRRE Y ENRIQUE LUIS BOERI.
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